NAMASTÉ



"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."


Un día me levanté y ví que algo había cambiado a mi alrededor, en mi. Me inundaba una serena sensación de Paz y Amor por todo lo creado. Una simple florecilla me parecía entonces lo más hermoso y más grande en su perfección. La sonrisa de un niño, las lágrimas de un anciano... Mirarme a mi misma en el espejo... El mundo en sí parecía tener colores de recién pintado.

Al principio, yo no entendía a que podía deberse aquel cambio que sólo yo parecía ver. Nadie a mi alrededor parecía ser consciente de que todo a su lado brillaba de otra manera excepto yo. Llegue incluso a pensar si no estaría volviéndome loca, pero no. Simplemente había tomado conciencia de quien soy.

Poco a poco, al principio con paso inseguro y un tanto sola, fui iniciando mi camino. Buscaba a ciegas información en los sitios mas insospechados. Era como si una voz interior me guiase. (No puedo dejar de sonreír ante este comentario: "una voz interior".) Lejos estaba entonces de saber que era precisamente eso lo que me impulsaba a seguir.

Pronto comencé a conocer a gente que se encontraban en mi misma situación. Pronto comenzaron a aparecer en mi vida personas, Almas de Luz, que me fueron guiando, ayudando, consolando cuando tropezaba y caía y empujándome cuando parecía que iba a desistir en mi labor.

Comprendí que significaba haber DESPERTADO. Comprendí la tarea que tenía por delante para llevar a buen puerto la misión que se me encomendó. Aprendí lo ya sabido de nuevo, como si fuera de nuevo un bebe recién nacido. Viaje en mis sueños a las ciudades de sanación.

Ahora sé que soy Amor porque provengo del AMOR del PADRE y que como tal, estoy para difundir ese mismo Amor por todo lo que ÉL creó. Que mi meta está en ir evolucionando hacía la perfección y en ayudar a aquellos de nuestros hermanos que comiencen su caminar como un día fui ayudada yo.


*********


Por todo esto puedo y debo deciros:


Yo soy Drisana, la hija del Sol.


Ese es el significado de mi nombre, al menos el nombre más antiguo que recuerdo haber tenido en esta dimensión desde la primera vez que encarne en mi amada Lemuria.


En este aquí y ahora he vuelto de renacer, he despertado a la verdad y he recordado. Me he reconocido en cada un@ de mis herman@s. He reaprendido a amar al Padre-Madre y a toda su Sagrada y Divina Creación.


Y he sentido el llamado ancestral que anclado en lo más profundo de mi Esencia, me empuja a ayudar e iluminar desde la humildad de mi Ser y como persona humana, al resto de mis herman@s que ya están despertando.


Es tiempo de volver a Ser aquello que tan profundamente duerme dentro de nosotr@s. Tiempo de abrir los ojos del Alma, de avivar la llama imperecedera del AMOR Incondicional que se guarda en la cámara mas secreta de nuestros corazones. Tiempo de reconocer nuestra parte Divina. Tiempo de entender que como parte de la más Pura Luz del PADRE, tenemos un trabajo que hacer, una misión que cumplir.


Es tiempo de regresar al Hogar.


¡Despertar!


Llegó la hora de volver a ser Unidad con el UNO y de brillar con su Infinita Luz.


Desde la LUZ y con el AMOR más puro y profundo, os pido que repitáis conmigo:


YO SOY el/la que YO SOY y como tal me manifiesto en la Serena Paz, la Pura Luz y el Infinito Amor Incondicional del PADRE-MADRE.


YO SOY el/la que YO SOY



Que la LUZ del PADRE ilumine siempre nuestros corazones y junto con sus Ángeles y Arcángeles, seamos dignos y capaces de llegar al mismo centro de SU corazón,


La Paz y el Amor con nosotros.


Drisana

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domingo, 27 de diciembre de 2020

TRAMPAS, VICIOS Y MANÍAS DEL EGO, por Alejandro Jodorowsky


Para llegar a uno mismo, al Ser esencial, primero que nada debemos domar a esa ilusión tatuada en nuestra mente por la familia, la sociedad y la cultura, que llamamos Ego. Ilusión con la que nos identificamos y que nos retiene en una especie de cárcel mental. Se logra esto, observando objetivamente hasta donde nos es posible, la cotidiana conducta de ese personaje que nos posee. He aquí una lista, no exhaustiva, de los defectos de carácter que debemos vencer para llegar a actuar como un ser de un alto nivel de conciencia. Quien añade conciencia, añade felicidad a su vida.

El Ego se alaba sin cesar… El Ego se maltrata, pero en el fondo quiere que le digan que sus defectos no son tan graves o que lo admiren por su franqueza y “humildad”…

El Ego habla sin entender lo que está diciendo porque, en verdad, no puede conocer nada pues gira alrededor de sí mismo…

El Ego proyecta su imagen en todo el mundo. Si tiene miedo, el mundo es feo. Si está eufórico, el mundo es bello. Si tiene deseos perversos, ve pervertidos en todas partes…

El Ego cree que él es lo que piensa, siente, hace. Si critican algo de él, se ofende…

El Ego no ve diferencia entre lo que tiene y lo que es él. Los objetos son su continuación. Es capaz de matar si le dañan, por ejemplo, su automóvil…

El Ego goza de su propia violencia, como también goza de su insatisfacción e incultura…

Como el tiempo es su enemigo porque lo acerca a la muerte, el Ego se preocupa de la edad, es decir, de sus cambios físicos. Cambios que oculta con tatuajes, piercings, adornos…

El Ego siempre enjuicia a los demás poniéndose él como medida: son mejores, peores o iguales a él…

El Ego tiene buenas razones para justificar sus errores: son culpa de las circunstancias o de los otros…

El Ego discute para demostrarse a sí mismo que es más inteligente que los otros. Su táctica es decir “¡No!”…

El Ego es codicioso: no ama sino que desea poseer… El Ego dice que le suceden cosas “extraordinarias”: ha visto un platillo volador, ha tenido una visión, conoce a un personaje famoso, etc. Lo que le “sucede” lo cuenta para ponerse en valor y sentirse superior a los que lo escuchan…

Cuando alguien muere, el Ego se alegra porque no es él quien expiró…

El Ego oculta un mordisco detrás de cada alabanza que concede…

Al Ego le gusta agradar y se coloca máscaras de diferentes personalidades para caer bien. Se hace el honesto o el fuerte o el delicado o el niño, según con quien está…

El Ego se preocupa por dejar sus huellas en algún lado: firma paredes, pone sus fotografía en marcos, funda escuelas, lucha por obtener medallas y premios, etc…

Al Ego le gusta mandar a otros y goza apoderándose de voluntades ajenas. Sufre cuando otro lo manda. Detesta a cualquier clase de maestro…

Al Ego le gusta vivir junto a los que tienen poder o fama y es servil con ellos por envidia…

El Ego no sabe escuchar: supone lo que le van a decir y reacciona según sus suposiciones sin dejar hablar al otro…

El Ego es un vampiro de energía: cuando visita a alguien es capaz de hablarle de sí mismo durante horas sin preguntarle ni siquiera si está bien de salud…

La auto-observación de nuestro Ego debe ser constante: es la básica y esencial primera lucha para acceder a planos de conciencia más elevados

Alejandro Jodorowsky


 

viernes, 16 de noviembre de 2018

POR FAVOR, ESCUCHA... LO QUE NO ESTOY DICIENDO (La eterna lucha entre el yo y el ego, por Charles C. Finn)


POR FAVOR, ESCUCHA... LO QUE NO ESTOY DICIENDO
(La eterna lucha entre el yo y el ego, por Charles C. Finn)


No dejes que te engañe. Que no te engañe la cara que llevo. Porque sólo es una máscara, una de las máscaras que temo quitarme y ninguna de ellas soy yo. Aparentar es un arte que domino, pero no te dejes engañar. Te doy la impresión de ser fuerte, de que dentro y fuera de mí hay un día soleado y apacible, de que mi nombre es “confianza” y que “control” es mi juego.

De que el mar está sereno y yo sereno al timón, de que no necesito a nadie, pero no me creas. Mi exterior refleja serenidad. pero sólo es una máscara, siempre cambiando, siempre ocultando.

Detrás de ella hay confusión, temor y soledad, pero esto lo escondo. No quiero que nadie lo sepa. Me da pánico que mi debilidad y mi temor queden expuestos.

Es por eso el afán con que he creado una máscara en dónde ocultarme. Una fachada indiferente y sofisticada que me ayude a fingir, que me sirva de escudo ante una mirada conocedora. Pero precisamente, esa mirada es mi salvación,mi única esperanza, lo sé.

Siempre y cuando venga acompañada de aceptación y de amor. Es lo único que puede liberarme de mí mismo, de la prisión que yo solo he construido. Es lo único que puede revelarme lo que yo mismo no me he podido revelar, que soy alguien que valgo. Pero esto no te lo digo. No me atrevo. Tengo miedo que tu mirada no venga acompañada de aceptación y de amor.

Temo rebajarme ante ti, que te rías. Tengo miedo de que me rechaces. Por eso es que juego mi juego, mi desesperado juego de aparentar, con una fachada de seguridad por fuera, y un niño temeroso por dentro.

Así empieza el desfile de máscaras, y mi vida se coloca al frente, con caretas destellantes pero vacías. Inútilmente platico contigo en los tonos suaves de una plática superficial. Te digo todo acerca de nada, y nada acerca de lo que es todo para mí.

Así que cuando te hable, no te dejes engañar por lo que te diga. Por favor escucha cuidadosamente, trata de oír lo que me gustaría decir, pero que no puedo manifestar abiertamente. No me gusta esconder. No me gusta jugar al impostor. Quiero dejar de aparentar. Quiero ser auténtico, espontáneo, pero tienes que ayudarme. Extiéndeme tu mano aún cuando parezca ser lo último que necesito. Cada vez que eres amable, cada vez que tratas de comprenderme, mi corazón hace crecer unas alas, unas pequeñas alas, unas alas frágiles,¡pero alas!.

Una arraigada convicción de que valgo poco me ha hecho construir una muralla a mi alrededor. Mientras más te acerques a mí, con más ímpetu te rechazaré. Es irracional pero, contrario a lo que dicen los libros acerca del hombre, frecuentemente soy irracional.

Se me ha dicho que el amor es más fuerte que cualquier barrera, y en ello está mi esperanza. Por favor trata de derrumbar esa muralla con manos firmes pero gentiles, ya que mi niño interior es muy sensible.

¿Quién soy yo? te preguntarás… Soy alguien a quien tú conoces muy bien. Soy cualquier hombre o cualquier mujer que cruza por tu camino.

(La eterna lucha entre el yo y el ego).


Charles C.Finn.

martes, 13 de marzo de 2018

65 PAUTAS PARA DOMAR TU EGO Y PURIFICAR TU ALMA


65 PAUTAS PARA DOMAR TU EGO Y PURIFICAR TU ALMA


1.-No conviertas un dolor en sufrimiento: déjalo venir, déjalo pasar, no te aferres a él…

2.-Sé lo que eres en el presente, no cargues culpas.

3.-Elimina toda ansiedad por el futuro.

4.-Prepárate a trabajar por tu evolución hasta el último instante de tu vida…

5.-No le rindas cuentas a nadie: sé tu propio juez.

6.-Aprende a felicitarte a ti mism@.

7.-Cada noche, antes de dormir, repasa tu día y piensa en tus acciones con objetividad…

8.-Si quieres triunfar, aprende a fracasar.

9.-No te definas por lo que posees…

10.-Nunca conviertas una actividad u otro ser en el motivo de tu existencia: entrégate a tu propia vida, no delegues tu poder.

11.-Cuando hables con alguien no lo interrumpas hasta que haya expresado su idea. Mientras lo escuchas no lo contradigas o apruebes mentalmente: óyelo sin tener opiniones. Cuando se calle, tú, libremente, considera lo que ha dicho y reacciona siempre positivamente como tu conciencia te lo dicte.

12.-No te comprometas con ideas en las que no crees, ni siquiera por necesidad de obtener un trabajo…

13.-No des consejos sin advertir antes: “Según lo que yo creo y hasta donde yo sé, arriesgando equivocarme”.

14.-Nunca afirmes algo sin decir al final “Hasta cierto punto, en tal fecha y en tal sitio”…

15.-Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.

16.-Nunca hables de ti como si fueras un ente limitado, siempre que actúes piensa que no existes individualmente, que lo que haces se hace impulsado por fuerzas colectivas…

17.-Sólo aceptando que nada es tuyo serás dueñ@ de todo. (Desapego)

18.-Conviértete en una total ofrenda…

19.-Cesa de hablar mal de los otros o del mundo: cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien di sólo sus cualidades. Si no le encuentras cualidades, calla…

20.-Haz lo más frecuente posible actos positivos para el otro y el mundo en forma gratuita y anónima…

21.-Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal, considéralo tu Maestro…

22.-Acepta sin envidia los valores del otro…

23.-No hables haciendo resonar tu voz en la cabeza o en la nariz o en tu garganta, hazla resonar en tu pecho: usa la voz del corazón…

24.-No toques el cuerpo del otro para tomarle algo o para rebajarlo: tócalo para acompañarlo…

25.-No mires con disimulo, mira siempre directo…

26.-Da, pero no obligues a recibir…

27.-No hagas sentir culpable a nadie y acepta que eres cómplice de todo lo que te sucede…

28.-No olvides a tus muertos queridos, pero dales un sitio limitado que les impidan invadir toda tu vida.

29.-En el lugar donde habitas consagra un pequeño sitio a lo sagrado…

30.-Que nunca en tu cocina haya suciedad o desorden…

31.-Cuando rindas un servicio no te quejes ni hagas resaltar tus esfuerzos: si decides ayudar o trabajar para otro, hazlo con placer sin esperar agradecimientos…

32.-Si prometes, cumple…

33.-Si dudas entre hacer o no hacer, arriésgate a hacer, aceptando la posibilidad de fracasar…

34.-No definas a alguien ni por su raza, ni por su sexo, ni por su profesión, ni por sus ideas, simplemente no lo definas…

35.-No imites ni copies, absorbe y transforma…

36.-Deja de pedir y comienza a agradecer…

37.-No trates de ser todo para alguien: concédele la libertad de buscar en otr@s lo que tú no puedes darle. Otórgate a ti mism@ ese derecho…

38.-Cuando te hagan una pregunta no te obligues a dar una respuesta: puedes callar, hacer un gesto, o reemplazar la respuesta por otra pregunta…

39.-Para obtener algo, desea de verdad obtenerlo…

40.-Trata al otro como quisieras que te trataran a ti…

41.-Si no quieres cometer errores, nunca lograrás la perfección…

42.-Si no tienes la fe y la quieres obtener, imítala…

43.-Cuando alguien esté triunfante delante de un público no vayas a su territorio para contradecirlo con el objeto de robarle ese público.

44.-Crea tu propio sitio y tu propio público…

45.-En casa ajena come con moderación.

46.-A donde te han invitado, llega siempre con un regalo…

47.-Vive de un dinero ganado por ti mismo con placer…

48.-No te adornes con ideas ajenas.

49.-No te fotografíes junto a personajes famosos.

50.-No te jactes de aventuras amorosas…

51.-Abandona tus hábitos físicos, sexuales, emocionales y mentales, busca constantemente el cambio…

52.-No te vanaglories con simpatía de tus debilidades…

53.-Nunca veas a alguien sólo para llenar tu tiempo…

54.-En las conversaciones trata de no hablar de ti y ni de acontecimientos temporarios, habla de temas…

55.-Por lo menos una vez al día siéntate inmóvil, deteniendo tus palabras, tus emociones y deseos: observa tu acontecer interior como si estuvieras sentado en una orilla viendo pasar un río…

56.-No impidas que tus hij@s vayan más lejos que tú, acepta el camino que ell@s elijan.

57.-Nunca les critiques a sus seres amados.

58.-Déjal@s crecer como y hacia donde ell@s quieran…

59.-No te disfraces con personalidades falsas para que te admiren…

60.-Actúa por el placer de actuar y no por lo que esta acción puede hacerte ganar…

61.-Obten para repartir…

62.-Si alguien te dice que has cometido una falta y tiene razón, no le discutas y reconoce de inmediato esa falla…

63.-Nunca des un regalo preocupándote después de lo que el que lo recibió hizo de él…

64.-Si hablas con personas de las que desconfías, no respires por la boca. Tenla cerrada e inhala sólo por la nariz.

65.-No le respondas “No es verdad”, dile mejor “Yo creo otra cosa”.



Fuente: http://cienciacosmica.net/

jueves, 7 de abril de 2016

7 PASOS PARA DOMINAR EL EGO, POR WAYNE DYER


7 PASOS PARA DOMINAR EL EGO 
POR WAYNE DYER

Las personas que viven dominadas por el ego están engañadas, se creen superiores y no ven la realidad, es un error de pensamiento que intenta hacer una presentación de cómo a usted le gustaría ser, en vez de como es en realidad. Aquí te dejamos siete recomendaciones para ayudarte a trascender esas arraigadas ideas sobre el ego. 

1. No te sientas ofendido.

La conducta de los demás no es razón para quedarte inmovilizado. Lo que te ofende solo contribuye a debilitarte. Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontrarás cada dos por tres. Es tu ego en plena acción, convenciéndote de que el mundo no debería ser como es. Pero puedes convertirte en degustador de la vida y corresponderte con el Espíritu Universal de la Creación. No puedes alcanzar la fuerza de la intención sintiéndote ofendido. Por supuesto, actúa para erradicar los horrores del mundo, que emanan de la identificación masiva con el ego, pero vive en paz. Como nos recuerda Un Curso de milagros, “la paz es de Dios; quienes formáis parte de Dios no estáis a gusto salvo en su paz”. Sentirse ofendido crea la misma energía destructiva que te ofendió y que lleva al ataque, al contraataque y a la guerra.

2. Libérate de la necesidad de ganar.

Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores. Empeñarte en ganar es un método infalible para evitar el contacto consciente con la intención. ¿Por qué? Porque en última instancia, es imposible ganar todo el tiempo. Siempre habrá alguien más rápido, más joven, más fuerte, más listo y con más suerte que tú, y siempre volverás a sentirte insignificante y despreciable. Tú no eres tus victorias. Puede que te guste la competición y que te diviertas en un mundo en el que ganar lo es todo, pero no tienes porqué estar allí con tus pensamientos.

No existen perdedores en un mundo en el que todos compartimos la misma fuente de energía. Lo más que puedes decir es que en determinado día rendiste a cierto nivel en comparación con el nivel de otras personas ese mismo día. Pero hoy es otro día, y hay que tener en cuenta otros competidores y otras circunstancias. Tú sigues siendo la presencia infinita en un cuerpo que es un día una década mayor. Olvídate de la necesidad de ganar no aceptando que lo opuesto de ganar es perder.

Ese es el miedo del ego. Si tu cuerpo no rinde para ganar ese día, sencillamente no importa, si no te identificas exclusivamente con tu ego. Adopta el papel de observador, mira y disfrútalo todo sin necesitar ganar un trofeo. Vive en paz, correspóndete con la energia de la intención e, irónicamente, aunque apenas lo notes, en tu vida surgirán más victorias a medida que dejes de ir tras ellas.

3. Libérate de la necesidad de tener razón.

El ego es fuente de conflictos y disensiones porque te empuja a hacer que los demás se equivoquen. 

Cuando eres hostil, te has desconectado de la fuerza de la intención. El Espíritu creativo es bondadoso, cariñoso y receptivo, y está libre de ira, resentimiento y amargura. Olvidarse de la necesidad de tener siempre razón en las discusiones y las relaciones es como decirle al ego: No soy tu esclavo. Quiero abrazar la bondad y rechazo tu necesidad de tener razón. Aún más; voy a ofrecerle a esta persona la posibilidad de que se sienta mejor diciéndole que tiene razón y darle las gracias por haberme encaminado hacia la verdad. Cuando te olvidas de la necesidad de tener razón puedes fortalecer la conexión con la fuerza de la intención, pero ten en cuenta que el ego es un combatiente muy resuelto. He visto personas dispuestas a morir antes que dejar de tener razón. He visto como acababan relaciones maravillosas por la necesidad de ciertas personas de llevar siempre la razón. Te propongo que te olvides de esta necesidad impulsada por el ego parándote en medio de una discusión para preguntarte: ¿Qué quiero, ser feliz o tener razón?

Cuando eliges el modo feliz, cariñoso y espiritual, se fortalece tu conexión con la intención. En última instancia, estos momentos expanden tu nueva conexión con la fuerza de la intención. La Fuente universal empezará a colaborar contigo en la creación de la vida que la intención quiere que lleves.

4. Libérate de la necesidad de ser superior.

La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás. Se trata de ser mejor de lo que eras antes. Céntrate en tu crecimiento, con constante conciencia de que no hay nadie mejor que nadie en este planeta. Todos emanamos de la misma fuerza vital. Todos tenemos la misión de cumplir la esencia para la que estamos destinados, y tenemos cuanto necesitamos para cumplir ese destino. 

Nada de esto es posible cuando te consideras superior a los demás. No por viejo es menos cierto este dicho: “Todos somos iguales ante los ojos de Dios”.

Olvídate de la necesidad de sentirte superior al ver a Dios revelándose en todos. No valores a los demás basándote en su aspecto, sus logros, posesiones y otros baremos impuestos por el ego. Cuando proyectas sentimientos de superioridad, eso es lo que te devuelven, y te lleva al resentimiento y en última instancia a sentimientos de hostilidad. Estos sentimientos se convierten en el vehículo que te aleja de la intención. A Course in Miracles habla de esa necesidad de ser especial y superior: El sentirse especial siempre establece comparaciones. Se produce por una carencia que se ve en el otro y que se mantiene buscando y no perdiendo de vista las carencias que puede percibir.

5. Libérate de la necesidad de tener más.

El mantra del ego es más. Por mucho que logres o adquieras, tu ego insistirá en que no es suficiente. 

Te verás luchando continuamente y eliminarás la posibilidad de alcanzar la meta, pero en realidad ya la has alcanzado, y es asunto tuyo decidir como utilizar el momento presente de tu vida. Irónicamente, cuando dejas de necesitar más, parece como si te llegara más de lo que deseas.

Como estás desapegado de esa necesidad, te resulta más fácil transmitírselo a los demás, porque te das cuenta de lo poco que necesitas para sentirte satisfecho y en paz. La Fuente universal está satisfecha de si misma, en continua expansión y creando nueva vida, sin intentar jamás aferrarse a sus creaciones por sus recursos egoístas. Crea y se desliga. Cuando te desligas de la necesidad del ego de tener más, te unificas con la Fuente. Creas, atraes lo que deseas hacia ti y te desligas, sin exigir que se te presente nada más. Si valoras todo lo que surge, aprendes la gran lección que nos dio San Francisco de Asis: … es dar cuando recibimos. Al permitir que la abundancia fluya hasta ti y a través de ti, estableces correspondencia con la Fuente y aseguras que esa energía siga fluyendo.

6. Libérate de la necesidad de identificarte con tus logros.

Puede resultar un concepto difícil si piensas que tú y tus logros sois lo mismo. Dios escribe toda la música, Dios canta todas las canciones, Dios construye todos los edificios. Dios es la fuente de todos tus logros. Y ya oigo las protestas de tu ego, pero sigue sintonizado con esta idea. Todo emana de la Fuente. Tú y tu Fuente sois uno y lo mismo. No eres ese cuerpo y sus logros.

Eres el observador. Fíjate en todo y agradece las capacidades que te han sido concedidas, la motivación para lograr cosas y las cosas que has acumulado, pero atribúyele todo el mérito a la fuerza de la intención que te dio la existencia y de la que formas parte materializada. Cuanto menos necesites atribuirte el mérito de tus logros más conectado estarás con las siete caras de la intención, más libre serás de conseguir cosas, que te surgirán con más frecuencia. Cuando te apegas a esos logros y crees que lo estás consiguiendo tú solo es cuando abandonas la paz y la gratitud de tu Fuente.

7. Libérate de tu fama.

La fama que tienes no está localizada en ti, sino en la mente de los demás y, por consiguiente, no ejerces ningún control sobre ella. Si hablas con treinta personas, tendrás treinta famas distintas. 

Conectarse a la intención significa escuchar los dictados de tu corazón y actuar basándote en lo que tu voz interior te dice que es tu meta aquí. Si te preocupas demasiado por como te van a percibir los demás, te habrás desconectado de la intención y permitido que te guíen las opiniones de los demás. 

Así funciona el ego. Es una ilusión que se alza entre ti y la Fuerza de la intención.

No hay nada que no puedas hacer, a menos que te desconectes de la fuerza y te convenzas de que tu meta consiste en demostrarles a los demás tu superioridad y autoridad y dediques tu energía a intentar ganar una fama extraordinaria entre el ego de los demás. Haz lo que haces según la orientación de tu voz interior, siempre conectada con tu Fuente y agradecida a ella. Mantén tu propósito, deslígate de los resultados y acepta la responsabilidad de lo que reside en ti: tu carácter. Deja que otros discutan sobre tu fama; no tiene nada que ver contigo.


WAYNE DYER

sábado, 27 de junio de 2015

YO LA VÍCTIMA. Cuando te sientes víctima.


YO LA VÍCTIMA. 
Cuando te sientes víctima.

Sobre esa voz de nuestro ego que es “Yo la víctima”, que nos convence de que somos víctimas. Aún después de haber sufrido una auténtica agresión ¿nos compensa escuchar y hacer caso a nuestro “Yo Víctima”?. A continuación el mensaje de los Registros Akhásicos sobre esta voz de nuestro ego.
“YO LA VÍCTIMA”

“Yo la víctima” te mantiene parado. Bloqueado. Es la excusa perfecta para no hacer nada, para no responsabilizarte de nada.

“Yo la víctima” tuvo su función cuando una fuerza mayor a ti te agredía y mediante ser la víctima llamabas la atención para que una fuerza aún mayor te protegiera o se uniera a ti. “Yo la víctima” pide atención, es el centro y llama la atención para ser protegido o ayudado. La ayuda viene del exterior, tú no puedes hacer nada. Las víctimas no pueden por sí mismas contra la fuerza agresora, despiertan la compasión y reciben la atención. De alguna forma, la víctima denuncia y pide justicia. 

La víctima también aprende que no es su culpa, no es su responsabilidad, y que aquello que resuelve el problema, reequilibra las fuerzas y/o pone a cada uno en su sitio es una fuerza externa. La víctima no suele sentir que tiene la culpa, tampoco la fuerza necesaria para por sí misma dejar de ser víctima. Por tanto, no hay posibilidad de acción. La víctima pide ayuda, se queja, clama. Si te sientes víctima de la vida, de tus circunstancias, de las decisiones de otros porque sientes que te perjudican y no puedes hacer nada, no harás mucha más que quejarte, denunciarlo y pedir ayuda. Si la solución es difícil no harás nada. Ante una situación complicada la víctima no hará nada, pues no está acostumbrado a utilizar sus fuerzas, ya que ¿si ha de perder para qué luchar?, la víctima ya ha perdido antes de comenzar, su estrategia es manipular las fuerzas o energías externas para ponerlas a su favor. 

La víctima te mantiene parado, quieto en tu vida, sentado en el sofá por miedo a moverte y fracasar. 

La víctima tiene miedo de ser agredida, de fracasar, todo va en contra, todo es muy difícil, entonces anticipa su resultado. ¿Para qué ni si quiera hacerlo si ya sé que es imposible? Anticipo mi papel de víctima, inconscientemente espero que alguien me oiga, aunque sea el mismo Dios, y me ayude o de la solución: “Soy la víctima” ¿lo ves?, estoy sufriendo, este es mi mérito, ¿ves como sufro?, soy el bueno de la película, pero ahora ayúdame, yo sólo no puedo. Y esperamos que algo externo -una persona, un poder, un Santo, un Dios externo-, nos solucione nuestra situación.

La víctima está instalada en el miedo y en la manipulación. Y como es una voz muy potente del ego, es totalmente egocéntrica, se cree el centro del Universo.
Hay personalidades que cuanto más víctimas se sienten, más méritos creen que están haciendo para alcanzar el cielo. La víctima siempre ha sido históricamente el inocente. Pero en cuanto voz del ego, en cuanto reacción inconsciente de nuestra personalidad,  el “yo víctima” nos llena de carencias y limitaciones. El “Yo víctima” niega al auténtico Dios que llevamos todos dentro. Niega tu propia esencia. Tiene la mirada puesta fuera, y puede ser la excusa perfecta para no hacer nada, ni conseguir nada en la vida. Nos quita la Responsabilidad. Esa responsabilidad nos puede dar miedo, tenemos miedo a fracasar. Cuando no tenemos éxito, o incluso antes de intentarlo, simplemente culpamos fuera y nos sentimos la víctima. Con esto, nuestro ego hace un intento de darnos la importancia, el respeto, el protagonismo que hemos perdido. Bueno, en realidad, el protagonismo nunca lo hemos perdido, la víctima es uno de los mayores actores de la escena, en un 99% de ocasiones la víctima es el protagonista. El que se siente víctima reclama el protagonismo, es absolutamente egocéntrico, es una gran contradicción en sí mismo: ganamos perdiendo. Es un engaño de nuestras mentes que no reconoce la responsabilidad, ni la fuerza que uno tiene. Cuando hemos fracasado muchas veces, cuando nos han agredido, podemos tener tendencia a sentirnos como “víctimas”, este acto reflejo se usa como escudo, como patrón aprendido y repetitivo que explicará y excusará todo el sufrimiento y el dolor, así como los fracasos e injusticias que hay en nuestras vidas.

Solemos sentir el fracaso como una agresión y por tanto nos sentimos víctimas ante ese fracaso porque no actuamos honestamente. Es decir, hacemos algo para conseguir algo, nos identificamos con ese éxito, estatus u objeto a conseguir, sino lo alcanzamos sufrimos, lo vivimos como una disminución de nuestro yo-ego , de nuestra identidad. Si no nos identificáramos con ello simplemente obtendríamos un resultado inesperado, diferente, pero no nos sentiríamos heridos y por tanto víctimas. En la mayoría de las ocasiones nuestra agenda oculta en nuestros actos es sentirnos queridos, reconocidos, valorados. Cuando esto no ocurre, podemos sentirnos “víctimas”, pero recuerda: la víctima te paraliza, el miedo a sentirte de nuevo una víctima te paraliza, el miedo al No te paraliza.

Aceptar tu “Yo víctima” es muy importante. Aceptarte y aceptar a la víctima. Amarte y amar a la víctima. Darle la atención que necesita es importante. Abraza a tu Yo víctima, hazle caso y suéltalo. Hazle saber que nada está en su contra. Desde el Yo víctima surgen y toman fuerza muchas creencias limitantes y erróneas, abrázalas y suéltalas. Es Amor lo que tu Yo Víctima necesita. Desde la víctima no encontrarás la fuerza, desde el Amor sí. El Amor no se puede forzar, no puedes llenarte de Amor primero. 

Ama a tu víctima y estarás siendo el Amor. Cada vez que amas a algo, a alguien, estás siendo el Amor. Toma conciencia. Ama todas las partes oscuras, pequeñas, negadas, incomprendidas o rechazadas de tu personalidad y de todos aquellos que aparezcan ante ti y estarás llenándote de Amor pues estarás Siendo el Amor. Deja que la fuerza del Amor te nutra y haga su trabajo. El dolor de la víctima es real, abrázalo, su vacío es cierto, su falta de fuerza también, pero todas las razones y culpas que te da la víctima y el “yo víctima” son falsos, sólo justifican su situación echando la mirada y la culpa fuera. Llénate de ti mismo y encontrarás la fuerza y el valor. Deja de mirar fuera y empieza a soñar con tu vida llena y plena de ti mismo, de tu Amor, tu Respeto, tu ilusión y tus actos. La Vida te acompaña en positivo cuando simplemente dejas de boicotearte y dejas de gritar, chillar o quejarte. 

El Amor lo encontrarás amando. La Fuerza la encontrarás dando fuerza. Empieza por amar y enviar fuerza a esas partes de ti que son tus Yo limitados, heridos, confundidos, egóticos. Y haz lo mismo con los demás, hazlo por ti y por ellos, pero no por recibir nada de ellos, el recibir está en el dar. Entiende esto: dar es recibir. Si lo estás dando, lo estás siendo. Si lo estás siendo, ya lo has recibido incluso antes de darlo. Es un acto totalmente egocéntrico. Dios es egocéntrico, pues todo es Dios. 

El Amor es egocéntrico pues donde hay Amor y Luz no puede haber nada más, no hay espacio para más, ante la Luz de la Verdad las sombras se disuelven. Realmente eres el centro de tu Vida. El Amor es el núcleo y el dar es su acción preferida.


Gracias, te quiero.


Esta entrada fue publicada por: coach.conciencia y guarda enlace permanente.