NAMASTÉ



"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."


Un día me levanté y ví que algo había cambiado a mi alrededor, en mi. Me inundaba una serena sensación de Paz y Amor por todo lo creado. Una simple florecilla me parecía entonces lo más hermoso y más grande en su perfección. La sonrisa de un niño, las lágrimas de un anciano... Mirarme a mi misma en el espejo... El mundo en sí parecía tener colores de recién pintado.

Al principio, yo no entendía a que podía deberse aquel cambio que sólo yo parecía ver. Nadie a mi alrededor parecía ser consciente de que todo a su lado brillaba de otra manera excepto yo. Llegue incluso a pensar si no estaría volviéndome loca, pero no. Simplemente había tomado conciencia de quien soy.

Poco a poco, al principio con paso inseguro y un tanto sola, fui iniciando mi camino. Buscaba a ciegas información en los sitios mas insospechados. Era como si una voz interior me guiase. (No puedo dejar de sonreír ante este comentario: "una voz interior".) Lejos estaba entonces de saber que era precisamente eso lo que me impulsaba a seguir.

Pronto comencé a conocer a gente que se encontraban en mi misma situación. Pronto comenzaron a aparecer en mi vida personas, Almas de Luz, que me fueron guiando, ayudando, consolando cuando tropezaba y caía y empujándome cuando parecía que iba a desistir en mi labor.

Comprendí que significaba haber DESPERTADO. Comprendí la tarea que tenía por delante para llevar a buen puerto la misión que se me encomendó. Aprendí lo ya sabido de nuevo, como si fuera de nuevo un bebe recién nacido. Viaje en mis sueños a las ciudades de sanación.

Ahora sé que soy Amor porque provengo del AMOR del PADRE y que como tal, estoy para difundir ese mismo Amor por todo lo que ÉL creó. Que mi meta está en ir evolucionando hacía la perfección y en ayudar a aquellos de nuestros hermanos que comiencen su caminar como un día fui ayudada yo.


*********


Por todo esto puedo y debo deciros:


Yo soy Drisana, la hija del Sol.


Ese es el significado de mi nombre, al menos el nombre más antiguo que recuerdo haber tenido en esta dimensión desde la primera vez que encarne en mi amada Lemuria.


En este aquí y ahora he vuelto de renacer, he despertado a la verdad y he recordado. Me he reconocido en cada un@ de mis herman@s. He reaprendido a amar al Padre-Madre y a toda su Sagrada y Divina Creación.


Y he sentido el llamado ancestral que anclado en lo más profundo de mi Esencia, me empuja a ayudar e iluminar desde la humildad de mi Ser y como persona humana, al resto de mis herman@s que ya están despertando.


Es tiempo de volver a Ser aquello que tan profundamente duerme dentro de nosotr@s. Tiempo de abrir los ojos del Alma, de avivar la llama imperecedera del AMOR Incondicional que se guarda en la cámara mas secreta de nuestros corazones. Tiempo de reconocer nuestra parte Divina. Tiempo de entender que como parte de la más Pura Luz del PADRE, tenemos un trabajo que hacer, una misión que cumplir.


Es tiempo de regresar al Hogar.


¡Despertar!


Llegó la hora de volver a ser Unidad con el UNO y de brillar con su Infinita Luz.


Desde la LUZ y con el AMOR más puro y profundo, os pido que repitáis conmigo:


YO SOY el/la que YO SOY y como tal me manifiesto en la Serena Paz, la Pura Luz y el Infinito Amor Incondicional del PADRE-MADRE.


YO SOY el/la que YO SOY



Que la LUZ del PADRE ilumine siempre nuestros corazones y junto con sus Ángeles y Arcángeles, seamos dignos y capaces de llegar al mismo centro de SU corazón,


La Paz y el Amor con nosotros.


Drisana

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miércoles, 13 de diciembre de 2023

Ser Uno Con Todo, por Thich Nhat Hanh




Hoy os comparto un poema de Thich Nhat Hanh
En este poema describe con claridad una verdad enunciada por las Tradiciones espirituales: que somos Uno con todo, y que si tomamos conciencia de ello necesariamente nace desde lo profundo una compasión sin fronteras:

"Por favor, llámenme por mis verdaderos nombres
No digan que me iré mañana
porque aún hoy sigo llegando.

Observen profundamente: llego en cada segundo
para ser un botón de una rama de primavera,
para ser un pajarillo, con alas aún frágiles,
aprendiendo a cantar en mi nuevo nido,
para ser una oruga en el corazón de la flor,
para ser la joya que se oculta en una piedra.

Sigo llegando, para reír y llorar,
para tener miedo y esperanza,
el ritmo de mi corazón es el nacimiento y
la muerte de todos los que viven.

Soy la mosca de mayo que tiene su metamorfosis
en la superficie del río,
y soy el ave que, al llegar la primavera,
llega justo a tiempo para comerse a la mosca de mayo.

Soy la rana que nada feliz en el
agua clara de un estanque,
y también soy la culebra inofensiva que,
acercándose en silencio,
se alimenta de la rana.

Soy el niño de Uganda, hecho de piel y huesos,
con piernas tan delgadas como ramas de bambú,
y soy el comerciante de armas, que vende
Armamento mortal en Uganda.

Soy la niña de 12 años, refugiada
en una pequeña lancha,
que se arroja al mar después
de sufrir la violación de un pirata marino,
y soy el pirata, mi corazón aún es incapaz de ver y amar.

Mi alegría es como la primavera, tan cálida que
hace que se abran las flores en toda especie de vida.
Mi dolor es como un río de lágrimas, tan crecido
que llena cuatro océanos.

Por favor, llámenme por mis verdaderos nombres,
para que así pueda escuchar mi llanto y mi risa
al mismo tiempo,
para que pueda ver que mi alegría y dolor son
Uno.

Por favor, llámenme por mis verdaderos nombres,
para que pueda despertar,
y así pueda quedar abierta la puerta de mi
Corazón,
la puerta de la compasión."
   


Thich Nhat Hanh


 

martes, 20 de agosto de 2019

EL ARTE DEL SUFRIMIENTO Y LA FELICIDAD, por Thich Nhat Hanh


EL ARTE DEL SUFRIMIENTO Y LA FELICIDAD,
por Thich Nhat Hanh


Sin sufrimiento no es posible la felicidad. Cuando cultivas flores de loto, necesitas lodo. 

La felicidad necesita también algo de fango, de lodo para surgir. Escuchando, observando profundamente, surge más comprensión y compasión. 

He ahí los dos fundamentos de la felicidad. Ésta viene del lodo del sufrimiento. 

Hay una conexión muy profunda entre el dolor y la felicidad, así como entre el fango y el loto. Si huimos siempre del sufrimiento, no nos liberaremos de él. 

El sufrimiento es esencial para alcanzar la comprensión y el amor. Si sabemos cómo manejar el sufrimiento en nuestro interior, si sabemos cómo sufrir, sufriremos menos que otras personas. 

El sufrimiento es un arte. Si sabemos utilizar nuestro sufrimiento, podemos crear felicidad para nosotros y para quienes nos rodean.

Cuando estás en contacto con tu sufrimiento y el de los otros, emerge la compasión. Somos una gota en el corazón de un río. 

Dejamos que este río nos lleve como gota de agua. Si tienes algún dolor ansiedad o angustia, permite ser arrastrado por la energía de la compasión colectiva, como una gota de agua en la corriente colectiva.



Thich Nhat Hanh 

Extracto de su conferencia en abril 2014, en Madrid



sábado, 12 de enero de 2019

EL MUNDO EN UNA HOJA DE PAPEL, por Thich Nhat Hanh


EL MUNDO EN UNA HOJA DE PAPEL,
por Thich Nhat Hanh

"Si eres poeta, veras con claridad que hay una nube flotando en esa hoja de papel. Sin una nube, no hay lluvia; sin lluvia, los árboles no pueden crecer, y sin árboles, no se puede hacer papel.

Si miramos aun más profundamente esta hoja de papel, podemos ver en ella el brillo del sol. Si la luz no está ahí, el bosque no puede crecer, siquiera nosotros podríamos crecer sin sol.

Y si seguimos mirando, podemos ver al leñador que cortó el árbol y lo llevó para ser transformado en papel. Y vemos el trigo. Sabemos que el leñador no puede existir sin su pan de todos los días y , por tanto, el trigo que se convirtió en su pan también está en esa hoja de papel.

Y la madre y el padre del leñador también están ahí. Dando un paso más, podemos ver que también nosotros estamos en ella. Esto no es difícil porque, cuando miramos la hoja de papel, ella es parte de nuestra percepción. Tu mente está en ella. Y la mía también. No hay nada que no puedas incluir: el tiempo, el espacio, la tierra, la lluvia, los minerales del suelo, el sol, la nube, el río, el calor.

Todo coexiste en esta hoja de papel; no estamos aislados. Esta hoja de papel es, porque todo lo demás es . Este papel, tan infinito, contiene en sí todo el Universo."



Thich Nhat Hanh


viernes, 28 de septiembre de 2018

EL TRATADO DE PAZ, por Thich Nhat Hanh - PDF de su libro "LA IRA" (El dominio del fuego interior)


EL TRATADO DE PAZ,
por Thich Nhat Hanh
(Contiene link para leer o imprimir "LA IRA" (El dominio del fuego interior)


Con el fin de vivir juntos felizmente y durante mucho tiempo, con el fin de desarrollar y profundizar continuamente nuestro amor y nuestra comprensión, nosotros, los abajo firmantes, prometemos observar y practicar lo siguiente.

Yo, el que está enfadado, estoy de acuerdo en: 

1. Evitar decir o hacer cualquier cosa que pueda provocar más daño o que recrudezca el enojo.

2. No reprimir mi ira.

3. Hacer la práctica de respirar conscientemente y volver a mí mismo para cuidar de mi ira.

4. Con toda serenidad y en el plazo de las próximas veinticuatro horas, comunicar a la persona que me ha hecho enfadar, que estoy enojado y sufro; ya sea verbalmente, o presentándole una nota de paz.

5. Pedirle que nos veamos a finales de semana, por ejemplo el viernes por la noche, ya sea verbalmente o por medio de una nota, para discutir este problema más a fondo.

6. No decir: «No estoy enfadado. No importa. No estoy sufriendo. No hay por qué enfadarse».

7. Observar profundamente mi vida cotidiana, mientras estoy sentado, andando, tendido, trabajando y conduciendo, para ver:

-De qué forma a veces me he comportado con falta de tacto.
-Cómo he herido a la otra persona, por culpa de mi energía habitual.
-Que la vigorosa semilla de la ira que hay en mí, es la causa principal de mi ira.
-Que la otra persona sólo es la causa secundaria.
-Que la otra persona sólo desea aliviar su sufrimiento.
-Que mientras la otra persona sufra, yo no podré ser realmente feliz.

8. Pedirle perdón inmediatamente, sin esperar el viernes por la noche para hacerlo, tan pronto me haya dado cuenta de mi falta de tacto y de atención.

9. Aplazar la cita del viernes, si no me siento lo bastante sereno para encontrarme con la otra persona.

Yo, la persona que ha hecho enfadar a la otra, estoy de acuerdo en:

1. Respetar los sentimientos de la otra persona, no ridiculizarla y darle tiempo suficiente para que se serene.

2. No presionarla para discutirlo inmediatamente.

3. Confirmar su petición de vernos, ya sea verbalmente o por medio de una nota, y hacerle saber que estaré allí.

4. Si puedo pedirle perdón, hacerlo en el acto, sin esperar hasta el viernes por la noche.

5. Hacer la práctica de respirar conscientemente y de observar profundamente para ver que:

-Tengo semillas de ira y crueldad, y además la energía habitual, que me impulsa a hacer infeliz a la otra persona.
-He creído erróneamente que haciendo sufrir a la otra persona, aliviaría mi propio sufrimiento.
-Al hacer sufrir a la otra persona, me he hecho sufrir a mí mismo.

6. Pedirle perdón tan pronto me haya dado cuenta de mi falta de tacto y atención, sin intentar justificarme y sin esperar hasta el viernes por la noche para hacerlo.


Extracto del libro:

LA IRA (El dominio del fuego interior)


Thich Nhat Hanh

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*Para lectura o descarga del libro "LA IRA" (El dominio del fuego interior), de Thich Nhat Hanh, podeis visitar el siguiente link:



viernes, 14 de septiembre de 2018

CAMBIAR LA ENERGÍA DE LA COSTUMBRE, por Thich Nhat Hanh


CAMBIAR LA ENERGÍA DE LA COSTUMBRE,
por Thich Nhat Hanh


Hay una historia zen que habla de un hombre y un caballo.  El caballo galopa rápidamente, y parece que el jinete se dirige a un destino importante. Un transeúnte le pregunta: "¿A dónde vas?" y el jinete replica: "¡No lo sé! Pregunta al caballo".

Ésta es, también, la historia de nuestra vida.  Muchos de nosotros cabalgamos un caballo, pero no sabemos a dónde vamos, y no podemos detenernos. El caballo es nuestra "energía de la costumbre", la fuerza incesante del hábito que nos impulsa, de la que a menudo no somos conscientes y que somos incapaces de cambiar. Siempre estamos corriendo. Se ha convertido en una costumbre, la norma de nuestra vida cotidiana.  Corremos todo el tiempo, incluso durante el sueño: el momento en que supuestamente hemos de descansar y recuperar nuestros cuerpos. Somos nuestro peor enemigo, disputamos con nosotros mismos, y por lo tanto somos proclives a entrar en conflicto con los demás.

Cuando una emoción fuerte surge en nosotros como una tormenta, experimentamos una gran confusión. No tenemos paz. Muchos intentan apaciguar la tormenta viendo televisión o tomando alimentos agradables. Pero la tormenta no amaina tras pasar horas ante el aparato. La tormenta no se disipa después de una bolsa de papas fritas o un tazón de helado. Nos aterra repetirlo al día siguiente. Juramos no volver a hacerlo. Pero lo hacemos una vez tras otra ¿por qué? Porque la energía de nuestra costumbre nos impulsa a hacerlo.

¿Cómo detener este estado de confusión? ¿Cómo podemos frenar nuestro temor, nuestra desesperación, nuestro enfado, nuestras ansias? Hemos de aprender a ser tan fuertes y sólidos como un roble y no dejarnos estremecer por la tormenta emocional. Tenemos que aprender el arte de la detención: detener nuestra carrera para estar presentes y abordar nuestra energía habitual de angustia, culpa y temor, y apaciguar las fuertes emociones que nos dictan.  Hemos de aprender a vivir plenamente en el instante presente. Necesitamos practicar la inspiración y espiración con toda la atención. Tenemos que aprender a ser conscientes.

Al ser conscientes, al habitar profundamente el momento presente, en el aquí y el ahora, asumimos una mayor comprensión, aceptación, perdón, amor hacia nosotros mismos y los demás; crece nuestra aspiración de aliviar el sufrimiento; y tenemos más oportunidades de acariciar la paz y la dicha.

Necesitamos la energía de la atención plena para reconocer y estar presentes con nuestra energía habitual para evitar que nos domine y detener su curso a menudo destructivo. La atención plena nos permite reconocer nuestra energía de la costumbre cada vez que se presenta: "Hola, energía del hábito. Sé que estás aquí". Si desde la atención plena le dedicamos una sonrisa esa energía de hábito, perderá buena parte de su fuerza. Las papas fritas se quedan en la alacena, el helado en el congelador. La tormenta pasa y nosotros observamos, inspirando y espirando.

Thich Nhat Hanh

viernes, 15 de junio de 2018

MINDFULNESS - Tocar la Vida Profundamente en Cada Momento, por Thich Nhat Hanh


MINDFULNESS 
Tocar la Vida Profundamente en Cada Momento,
por Thich Nhat Hanh

“Con consciencia plena, podemos preservar nuestra alegría interior… Podemos crear un fundamento de amor, paz y libertad dentro de nosotros mismos.”

La consciencia plena (Mindfulness) es la energía de estar consciente y despierto en el presente. Es la práctica continua de tocar la vida profundamente en cada momento. La práctica de la consciencia plena no requiere que vayamos a ningún lugar diferente. Podemos practicar la consciencia plena en nuestra habitación o en nuestro desplazamiento de un lugar a otro. Podemos seguir haciendo las mismas cosas que hacemos siempre, andar, sentarse, trabajar, comer, hablar, con la diferencia de que las hacemos siendo conscientes de lo que estamos haciendo.

Imagina que estás de pie con un grupo de personas, contemplando un hermoso amanecer. Pero mientras que otros se están empapando la vista, tú luchas. Estás inquieto con tus proyectos y preocupaciones. Piensas sobre el pasado y el futuro. No estás presente para apreciar la experiencia. De modo que, en vez de disfrutar del amanecer, dejas que la riqueza del momento pase inadvertida.

Supón, sin embargo, que lo miras desde otra perspectiva. ¿Qué pasa si cuando tu mente comienza a divagar, diriges tu atención a tu inspirar y espirar? Conforme vas practicando esta respiración profundamente, vas regresando al presente. Tu cuerpo y tu mente se juntan completamente como una unidad, permitiéndote estar totalmente disponible para presenciar, contemplar y disfrutar del escenario. Regresando al ‘hogar’ de tu respiración, recuperas esa maravilla del amanecer.

A menudo estamos tan ocupados que nos olvidamos de lo que estamos haciendo o de quienes somos. Conozco muchas personas que dicen olvidarse incluso de respirar. Nos olvidamos de mirar a las personas que amamos hasta que se han ido. Incluso cuando tenemos algún tiempo libre, no sabemos cómo entrar en contacto con lo que está ocurriendo dentro de nosotros. 

Así que encendemos la televisión o cogemos el teléfono como si de este modo pudiéramos escapar de nosotros mismos.

La consciencia de la respiración es la esencia de la consciencia plena. Según el Buda, la consciencia plena es la fuente de la alegría y la felicidad. La semilla de la consciencia plena está en cada uno de nosotros, pero generalmente olvidamos regarla. Si sabemos cómo tomar refugio en nuestra respiración, en nuestros pasos, podremos tocar nuestras semillas de paz y alegría y dejaremos que se manifiesten para nuestro regocijo. En vez de tomar refugio en el concepto abstracto de Dios, Buda, o Alá, nos daremos cuenta de que Dios puede ser tocado en nuestra respiración y nuestros pasos.

Esto suena fácil, y cualquiera puede hacerlo, pero se necesita práctica. La práctica de parar es crucial. ¿Cómo nos paramos? Nos paramos por medio de la inspiración, la espiración y nuestros pasos. Esta es la razón de que nuestra práctica básica sea la respiración consciente y el caminar consciente. Si dominas estas prácticas, podrás practicar el comer consciente, beber consciente, cocinar consciente, conducir consciente, etc, y estarás siempre en el aquí y ahora.

La práctica de la plena consciencia (smrti en sánscrito) lleva a la concentración (samadhi) que a su vez conduce a la sabiduría [insight] (prajña). El discernimiento que obtenemos de la meditación en consciencia plena puede liberarnos del miedo, la ansiedad, y la ira, permitiéndonos ser verdaderamente felices. Podemos practicar la consciencia plena utilizando algo tan simple como una flor. Cuando sostengo una flor en mi mano, soy consciente de ella. Mi inspiración y espiración me ayudan a mantener mi consciencia. En vez de quedarme abrumado por otros pensamientos, sostengo mi disfrute por la belleza de la flor. La concentración misma se convierte en una fuente de alegría.

Si queremos disfrutar plenamente de los dones de la vida, debemos practicar la consciencia plena en cada momento. Ya estemos cepillándonos los dientes, preparando el desayuno, o conduciendo hacia el trabajo. Cada paso y cada respiración puede ser una oportunidad para la alegría y la felicidad. La vida está llena de sufrimiento. Si no tenemos suficiente felicidad de reserva, no tendremos medios para cuidar de nuestra desesperanza. Disfruta tu práctica con una actitud relajada y suave, con una mente abierta y un corazón receptivo. Practica la comprensión y no por guardar las apariencias. Con consciencia plena, podemos preservar nuestra alegría interior, y así manejar mejor los retos de nuestras vidas. 

Podemos crear un fundamento de amor, paz y libertad dentro de nosotros mismos.


Thich Nhat Hanh

lunes, 28 de mayo de 2018

CÓMO UTILIZAR EL SUFRIMIENTO PARA CREAR LA FELICIDAD, por Thich Nhat Hanh


CÓMO UTILIZAR EL SUFRIMIENTO PARA CREAR LA FELICIDAD 
por Thich Nhat Hanh

Conferencia de Thich Nhat Hanh en Madrid
Domingo 27 Abril 2014. Teatro Lope de Vega


Hay una profunda conexión entre la felicidad y el sufrimiento. Si sabemos cómo utilizar el sufrimiento, podemos crear la felicidad. Para hacer crecer flores de loto necesitamos el barro. No podemos crear flores de loto sin barro. El sufrimiento es como el barro. Sin sufrimiento no es posible es la felicidad. Aquellos que  practicamos la plena conciencia y la meditación,  hemos de reconocer nuestro sufrimiento.

Miramos profundamente la naturaleza de nuestro sufrimiento. Si sabemos como  manejar el sufrimiento en nuestro interior, si sabemos cómo sufrir, sufriremos menos que otras personas. El sufrimiento es un arte. Si sabemos utilizar nuestro sufrimiento, podemos  crear  felicidad  para  nosotros y para quienes nos rodean. La mayoría de nosotros no sabe sufrir. Tenemos miedo del sufrimiento, temor a adentrarnos en nosotros mismos. Si tenemos el coraje de afrontar nuestro sufrimiento, tendremos la oportunidad de manejarlo. Sabremos cómo traer el alivio, cómo utilizar el sufrimiento para traer  la felicidad.

De acorde  a nuestra práctica, hemos de saber cómo  manejar ese sufrimiento, cómo volver a nuestro hogar. El arte de la meditación consciente nos ayuda a tomar  cargo de nuestro sufrimiento. Con la energía de la plena conciencia podremos abrazar con cariño el sufrimiento y considerarlo en su naturaleza. La energía de la plena conciencia nos proporciona un alivio y sufrimos menos. Si continuamos con nuestra práctica, podremos abrazar el sufrimiento y transformarlo finalmente  en algo positivo.

En nuestro sufrimiento está el sufrimiento de nuestros padres y nuestros ancestros. Si ahondamos en nuestro sufrimiento, podremos comprender el sufrimiento de nuestros padres y ancestros. Ello nos lleva a la compasión y la compasión abriga la capacidad de sanar. Llegados a este punto, será más fácil comprender el sufrimiento del otro en ti.

Vamos a practicar el canto, vamos a cantar el nombre de Avalokitesvhara. Cuando cantan el canto, ellos abrazan su sufrimiento. La razón del canto es promover la compasión.  Conectando en este sentimiento, aflora la compasión y esa compasión tiene la capacidad de sanar. Cuando cantan el nombre de  Avalokitesvhara por segunda vez, tratan de conectar con el sufrimiento que está alrededor de ellos. Generan igualmente  energía de compasión. Por tercera  vez, cuando cantan sienten el sufrimiento del mundo en su interior. Conectando con ese sufrimiento generan una energía de sanación en sí mismos.

El canto de Avalokitesvhara contribuye a conectar con el sufrimiento de las personas de alrededor. Ello nos ayuda en la práctica del la plena conciencia y el sufrimiento. La plena conciencia en el caminar nos ayuda en ese trabajo. Cuando estás en contacto con tu sufrimiento y el de los otros, emerge la compasión. Durante el canto, debéis continuar con vuestra inspiración y expiración. Dejad de pensar. Permitid que esta energía de compasión penetre en vuestra mente. El pensar nos impide  profundizar en el aquí y el ahora. Por eso es muy útil parar de pensar cuando estamos escuchando tan bella música. Si concentramos nuestra concentración, permitimos entrar en contacto con la energía de plena conciencia y la compasión que genera. Esa energía podrá entrar en nuestro propio cuerpo y nos ayudará a sanar. Si damos paso a esa energía de la compasión  en nosotros, podemos hacer que la energía  de la tensión se afloje y así se esfume el dolor.

Somos una  gota en el corazón de un río. Dejamos que este  río nos lleve como gota de agua. Si tienes algún dolor ansiedad o angustia, permite ser arrastrado por la energía de la compasión  colectiva, como una gota de agua en la corriente colectiva. Decimos a la “shanga”: “Éste es mi dolor, mi desesperación y yo no lo puedo mantener por mí mismo. Por favor ayudadme a mantener  este  dolor.” Entonces  sentimos mermar este dolor, hasta que esa energía colectiva nos abraza  y el dolor va cediendo poco a poco.

Si durante este tiempo tienes  ganas de llorar, llora pero  ya instalado en la plena conciencia. Lo esencial es que estemos aquí presentes y que nos dejemos abrazar por esta energía colectiva. Si tenemos a alguien enfermo que no ha podido  venir al estar en el hospital, mencionamos  su nombre silenciosamente y la energía de plena conciencia y compasión les será enviada en el instante.

Inspirando me siento vivo y expirando sonrío a la vida y me siento feliz. La plena conciencia es una clase conciencia que todos podemos generar. La plena conciencia es la energía que nos ayuda a estar en el aquí y el ahora. En el aquí y en el ahora se encuentra la vida. El pasado ya se ha ido y el futuro aún no ha llegado. El momento presente es el único momento en que estamos presentes en la vida. Tenemos una cita con la vida. Esa cita está en el momento presente. Si pierdes esa cita, pierdes esa cita con la vida. Cada paso, cada respiración te trae a la vida. Me concentro en la inspiración de forma natural, dejo de pensar y traigo mi mente a mi cuerpo. Nuestra mente está atrapada por la angustia del pasado o del futuro, incertidumbres del mañana, proyectos… Es por ello que nuestra mente no está con nuestro cuerpo.

Cuando inspiro con plena conciencia,  llego a mi hora  y quedo establecido en el aquí y en el ahora; me puedo encontrar  con las maravillas de la vida, el cielo azul, los pájaros y los árboles. Tengo que ir al aquí y el ahora para poderlos encontrar. La meditación caminando es por lo tanto muy  útil, porque me ayuda a venir al aquí y el ahora. Delante del ordenador sin embargo se nos va la mente. En Plum Village por eso tenemos la campana de la llamada a la plena conciencia. Nos ayuda a volver a nuestra respiración, a volvernos vivos. Nos ayuda ello también a relajar la tensión del plexo. Lo primero que encontramos al alcanzar la plena conciencia es nuestro cuerpo. Nuestro hogar, nuestro cuerpo contienen todo el universo. Nuestros ancestros están vivos en cada célula de nuestro cuerpo.

Podemos conectar con ese pasado espiritual. El Padre Sol también está dentro de nosotros. Estamos hechos del Padre Sol, de la Madre Tierra y de las estrellas. Ese cuerpo es por lo tanto nuestro primer factor de plena conciencia. Una inspiración  dura uno o dos segundos. Con nuestra inspiración podemos descubrir muchas  cosas, como que tenemos un  cuerpo y estamos vivos. Tú que estás  respirando, estás vivo y eso es un milagro, en realidad el más grande de los milagros.

Con ese cuerpo podemos tocar las maravillas de nuestro interior y alrededor nuestro. Estamos en contacto con los refrescantes colores de la naturaleza… Aquellos que practicamos la plena conciencia, podemos generar una calidad de energía  en cualquier momento que nos encontremos. Si nos establecemos  en el momento presente, si hacemos uno con cuerpo y mente, podremos dar con la felicidad en el aquí y en el ahora. Podemos escribir una lista de las condiciones que hemos puesto a la felicidad que hemos adquirido, pero necesitaríamos  muchas hojas. Ponemos muchos reparos a la felicidad. “¿Qué esperamos para hacer la fiesta…?”, dicen los franceses en una canción. Podemos añadir: “¿Qué esperamos para ser felices?”

Somos muy afortunados, más que mucha gente en el mundo… Hay gente que ha de recorrer varios kilómetros para disponer de agua. Si tienes agua corriente en tu casa y no eres feliz, entonces es por que no tienes la energía de la plena conciencia en ti todavía. No tenemos dolor de muelas y no somos felices en este momento. El dolor de muelas te dice: “Amigo, no tienes dolor de muelas, ¿cómo no eres feliz ahora?” La plena conciencia nos ayuda a reconocer que tenemos ojos maravillosos. Sólo tenemos que sentarnos en la hierba, para constatar que el paraíso es nuestro. Si no eres feliz en medio de un prado, es porque no tienes la energía de la plena conciencia. Hay quienes han perdido la vista y no tienen esa potestad de ver los prados.
Creemos normalmente que la felicidad no es posible ahora y que necesitamos aún más condiciones. Tenemos mas que suficientes condiciones para ser felices. Con la vigilia de la plena conciencia, podemos ser felices en el aquí y en el ahora. Tengo más de 85 años y cada día disfruto caminando. Reconozco que tengo pies y que son lo suficientemente fuertes para poder caminar. La plena conciencia es una fuente de plena felicidad y alegría. Aquellos que practicamos la plena conciencia podemos generar esa energía de la plena conciencia cuando queramos.

La enseñanza es lo suficientemente sencilla para que cualquiera la pueda practicar. Sólo nos hemos de entrenar un poquito en el aspecto de la felicidad. Cada momento de nuestra vida cotidiana se puede convertir en una fuente de felicidad. Podemos generar esa felicidad, mientras que la plena conciencia nos acompañe. Con el caminar y la meditación podemos generar esa energía de la plena conciencia.

Practicar el pleno caminar es practicar la plena conciencia. La energía de rabia, odio, sufrimiento… es una energía, que hemos de reconocer y abrazar, tal como la mamá abraza a su bebé. Quizás la mamá no sabe lo que le pasa al bebé, pero lo coge, lo abraza y entonces sufre menos. Hemos de abrazar ese dolor con la energía de la plena conciencia. Podemos pedir para ello el apoyo de otros practicantes: “Aquí amigos está mi  dolor. Mi energía de la plena conciencia no es suficiente para abrazar mi dolor. Por favor respirad conmigo para poder alcanzar una energía poderosa de la plena conciencia, de forma que yo pueda  abrazar mi dolor…” Esa energía adicional puede contribuir a superar esa energía de dolor. La “sangha” nos ayuda, nos ofrece una energía poderosa de la plena conciencia.

Como individuos podemos contribuir  a esa energía  colectiva  sanadora. Esa energía nos ayuda a restaurar nuestra  salud, belleza y frescura. “Respirando me  siento como una  flor…”, dice la canción. Todos de hecho, hemos nacido como una flor. Pero hemos de saber cómo cuidarnos a nosotros mismos en cuanto flor. La práctica de nuestra  conciencia nos ayuda a cuidar esta  preciosa  flor, para nosotros mismos y para los demás. Esa frescura es la que podemos ofrendar al mundo. La meditación andante nos ayuda a restaurar  esa plena conciencia.

Inspirando siendo esa frescura y expirando restituyo la solidez. Una persona que no tiene estabilidad no puede ser feliz… Caminar es  restaurar nuestra  solidez. Cuando eres estable y sólido la gente puede confiar en ti. Ese  elemento de estabilidad y solidez es lo que puedes ofrecer.

… Inspirando me siento como agua, expirando reflejo las cosas tal como son. Es el aspecto de la paz lo que cultivas a través de la práctica. Si no tienes suficiente paz y tranquilidad no puedes  ser feliz. En la vida cotidiana puedes con cada paso cultivar una solidez y ganar en paz. Si tienes paz, la otra persona se beneficiará de tu paz y de tu tranquilidad. Expirando me siento que tengo libertad… La práctica de la plena conciencia nos permite tener más espacio en el corazón, nos ayuda a mirar todo de una forma más consciente y comprobar si lo que observas es importante o no lo es.

Hay gente que tiene todo eso y aún y todo no es feliz. No podemos dedicarnos a correr detrás de la fama y del dinero, sino que hemos de invertir nuestro  tiempo en hacer lugar en nuestro interior a más comprensión, amor y compasión. He de comprender la esfera  ajena, de él o ella. Cuando entiendes el sufrimiento de la otra persona, la rabia se te desprende y ya no tienes odio para con ella. La comprensión siempre lleva a la compasión. Estos  son lo valores.

¿Cómo hemos de cultivar el amor y la compasión? Esa compasión es la que te hace libre. Si quieres ser libre, libérate del dolor, del sufrimiento, del apego… Si tienes  comprensión, tienes mucho espacio en tu corazón. Comprender tu propio sufrimiento te ayuda a comprender el sufrimiento de él o ella: “Querido/a he visto que has sufrido mucho en estos años. He comprobado que no podía  aún comprender tu sufrimiento. Ayúdame a comprender tu sufrimiento. Ayúdame si puedes…”. Hay que comunicarse por lo tanto con amor. Si tenemos amor y compasión dentro de nosotros mismos, podemos verdaderamente ayudar. En unos minutos podemos practicar la conciencia, podemos generar la energía suficiente como para ayudar a otra persona a traer la reconciliación… En pocos días todos podemos aprender a escuchar con compasión y establecernos en la plena conciencia.

Acudir a un retiro de unos días puede ser una fiesta para practicar la plena conciencia Entablar  la escucha profunda es indispensable para restaurar la comunicación. No debemos esperar a estar en una situación de guerra para instalarnos en la paz. Si la guerra estalla es porque en la nuestra vida cotidiana no hemos practicado suficiente. No es fácil practicar en el contexto de la guerra. El sonido de los disparos nos impide concentrarnos en la práctica.

La paz se puede verdaderamente apreciar con el trasfondo de la guerra. Si apreciamos suficientemente la paz, no permitiremos la guerra. Si sobreviene la guerra es porque no pujamos lo suficiente por la paz. Quienes conocimos la guerra, tenemos compromiso añadido con la paz. Hemos de hablar con los jóvenes para ganarlos para la paz. En mitad de la situación de guerra, hay que practicar para no caer víctimas de la desesperación. Mucha gente joven que no ha vivido la guerra, no sabe apreciar la paz que tenemos. Lo que se sufre en una guerra, sólo se sabe  por la propia guerra. Os recomiendo la práctica preventiva.

En la sociedad se riega continuamente la violencia, el desenfreno y el placer sexual…, ¿Cómo practicar entonces sin perdernos en tanta locura? Es bueno practicar como individuos, pero es mucho mejor practicar como grupo. Si podemos cultivar la fraternidad en el seno del grupo, si podemos demostrar que la felicidad es posible, sin mucho dinero, sin mucho sexo…, podremos lograr que los otros no corran detrás de estos señuelos, de que sigan  detrás de la verdadera felicidad. El verdadero amor siempre nutre y sana. No tiene que ver mucho con el sexo. La felicidad es posible con la comprensión y la compasión. Quienes corren detrás del poder, del sexo, del dinero…, no encuentran la verdadera felicidad. Logremos demostrar esto a los jóvenes… Por eso es muy importante  crear grupo. Se pueden leer muchos libros, pero nada se puede  comparar con unas personas que viven en grupo y que son capaces de manifestar el verdadero amor y la verdadera felicidad.

Es posible ser consciente en medio de situaciones estresantes, cuando la mente trabaja mucho. Cuando nos encontramos en una situación estresante, respiramos y decimos: “Entonces estoy una situación estresante y no quiero dejarme  llevar por esta situación estresante”. La práctica de la meditación andante y la respiración, nos permite no dejarnos llevar este tipo de situaciones. ¿Quiero desperdiciar mi vida en situaciones así? Esta energía de plena conciencia nos permite no participar más en esas situaciones. Si en ese momento tenemos la suerte de estar con un hermano y hermana en la práctica, ellos nos pueden ayuda y así no dejarnos llevar por esa coyuntura. Estos estados estresantes precisamente ponen a prueba nuestra capacidad para ser conscientes.

Necesitamos tiempo para sanar nuestra situación dolorosa. Si la otra persona no tiene conciencia, cuando surgen esos estados hemos de practicar la respiración y la meditación andante. En vez de reaccionar negativamente, podemos decir así: “Querido, querida necesito tiempo para  abarcar estas circunstancias. Necesito tiempo para poder cuidar yo de mi emoción, para no dejarme arrastrar  por las emociones negativas”. Él o ella aprenderá de nuestra actitud y nos respetará…



FUENTE: https://www.mindalia.com

jueves, 15 de marzo de 2018

LLAMADME POR MIS VERDADEROS NOMBRES, poema de Thich Nhat Hanh*


LLAMADME POR MIS VERDADEROS NOMBRES,
poema de Thich Nhat Hanh*

No digáis que partiré mañana,
pues aún estoy llegando.

Mirad profundamente; estoy llegando a cada instante,
para ser brote de primavera en una rama,
para ser pajarillo de alas aún frágiles,
que aprendo a cantar en mi nuevo nido,
para ser mariposa en el corazón de una flor,
para ser joya oculta en una piedra.

Aún estoy llegando para reír y para llorar,
para temer y para esperar. 

El ritmo de mi corazón es el nacimiento y la muerte
de todo lo que vive.

Soy un insecto que se metamorfosea
en la superficie del río.

Y soy el pájaro
que se precipita para tragarlo.

Soy una rana que nada feliz
en las aguas claras del estanque.

Y soy la serpiente acuática
que sigilosamente se alimenta de la rana.

Soy el niño de Uganda, todo piel y huesos,
mis piernas tan delgadas como cañas de bambú.

Y soy el comerciante de armas
que vende armas letales a Uganda.

Soy la niña de doce años,
refugiada en una pequeña embarcación,
que se arroja al océano
tras haber sido violada por un pirata.

Y soy el pirata,
cuyo corazón es aún incapaz
de ver y de amar.

Soy un miembro del Politburó
con todo el poder en mis manos.

Y soy el hombre que ha pagado
su "deuda de sangre" a mi pueblo
muriendo lentamente en un campo de concentración.

Mi alegría es como la primavera, tan cálida
que hace florecer las flores de la Tierra entera.

Mi dolor es como un río de lágrimas,
tan vasto que llena los cuatro océanos.

Llamadme por mis verdaderos nombres,
os lo ruego para poder despertar
y que la puerta de mi corazón pueda quedar abierta,
la puerta de la compasión.


Thich Nhat Hanh

*Monje budista, escritor, poeta y activista por la paz.


miércoles, 31 de enero de 2018

LOS 14 PRINCIPIOS PARA LA VIDA, por Thich Nhat Hanh


LOS 14 PRINCIPIOS PARA LA VIDA,
por Thich Nhat Hanh

Detrás de este nombre impronunciable se esconde un gran sabio y uno de los maestros zen vivos más importantes. Thich Nhat Hanh nació en Vietnam en 1926, es monje budista desde hace más de cuatro décadas, activista por la Paz y nominado por ello para el Premio Nobel. 

Vive en Francia desde 1972 en una una comunidad de enseñanza budista, Plum Village, que está cerca de Burdeos aunque él viaja constantemente por el mundo dando conferencias y ayudando a los refugiados

Entre sus enseñanzas destaca la necesidad de transmitir a la acción cotidiana y social una intención profunda de amor surgida desde una atención consciente. 

Estos son sus 14 principios para la Vida que tratan temas como estar abierto de mente, la compasión, los objetivos en la vida, las palabras que salen de nuestra boca, el cuidado de nuestro cuerpo o la responsabilidad sexual.

Son 14 preceptos muy valiosos a tener en cuenta que él mismo reconoce que no los cumple todos a la perfección pero que nos deben servir de meta e ideal a seguir porque “ninguna palabra puede reemplazar a la práctica sólo la práctica puede hacer a las palabras”.

LOS 14 PRINCIPIOS DE VIDA

1. No seas idólatra ni te ates a ninguna doctrina, teoría o ideología, incluso las budistas. Todos los sistemas de pensamiento son guías, no son la verdad absoluta.

2. No creas que el conocimiento que tienes ahora es absoluto, inmutable. Evita ser de mentalidad estrecha y atarte a los puntos de vista presentes. Aprende y practica el desapego de tus puntos de vista para estar abierto a recibir los puntos de vista de los demás. La verdad se encuentra en y no en el conocimiento conceptual. Preparate para aprender a través de todo, a observar en tí mismo y en el mundo en todo momento.

3. No fuerces a los demás, ni siquiera a los niños, por ningún medio en absoluto, a adoptar tus puntos de vista, ya sea por autoridad, amenaza, dinero, propaganda o incluso educación. Sin embargo, por medio del diálogo compasivo, ayuda a los demás a renunciar al fanatismo y a la estrechez.

4. No evites el contacto ni cierres tus ojos al sufrimiento. No pierdas la conciencia de la existencia del sufrimiento en la vida y del mundo. Encuentra maneras de estar con aquellos que sufren por todos los medios. Incluyendo el contacto personal y las visitas, imágenes y sonido. Por tales medios despierta en ti mismo y en los demás la realidad del sufrimiento en el mundo.

5. No acumules riquezas mientras millones están hambrientos. No tomes como objetivo de tu vida la fama, el provecho, la riqueza o el placer sensual. Vive simplemente y comparte el tiempo, la energía y los recursos materiales con los que estén en necesidad.

6. No mantengas ira u odio. Tan pronto como surjan la ira o el odio practica la meditación sobre la compasión para comprender profundamente a las personas que han causado ira u odio. Aprende a ver a los otros seres con los ojos de la compasión.

7. No te pierdas en la dispersión ni en el ambiente que te rodea. Aprende a practicar la respiración para recuperar la compostura del cuerpo y de la mente, para practicar la atención, y para desarrollar la concentración y la comprensión.

8. No pronuncies palabras que puedan crear discordia y causar ruptura en la comunidad. Haz todos los esfuerzos para reconciliar y resolver todos los conflictos, aunque sean pequeños.

9. No digas cosas falsas por interés personal o para impresionar a los demás. No pronuncies palabras que causen desviación u odio. No difundas noticias que no sabes que no son ciertas. No critiques ni condenes cosas de las que no estás seguro. Habla siempre verdadera y constructivamente. Ten el valor de hablar sobre situaciones de injusticia, aún cuando hacerlo pueda amenazar tu propia seguridad.

10. No uses a la comunidad budista para ganancia o provecho personal, no transformes tu comunidad en un partido político. Una comunidad religiosa debe, sin embargo, tomar una actitud clara contra la opresión y la injusticia, y debe esforzarse por cambiar la situación sin engancharse en conflictos partidarios.

11. No vivas con una vocación que sea dañina para los humanos y la naturaleza. No inviertas en compañías que priven a los demás su oportunidad de vivir. Elige una vocación que te ayude a realizar tu ideal de compasión.

12. No mates. No permitas que otros maten. Encuentra todos los medios posibles para proteger la vida y prevenir la guerra.

13. No poseas nada que debería pertenecer a los demás. Respeta la propiedad de los demás pero evita que los demás se enriquezcan con el sufrimiento humano o el sufrimiento de otros seres.

14. No maltrates a tu cuerpo. Aprende a manejarlo con respeto. No veas a tu cuerpo simplemente como un instrumento. Preserva las energías vitales (sexual, respiración, espíritu) para la realización del camino. La expresión sexual no debería ocurrir sin amor y compromiso. En las relaciones sexuales, sé consciente del sufrimiento futuro que pueda causarse. Para preservar la felicidad de los demás, respeta los derechos y compromisos de los demás.Sé plenamente consciente de la responsabilidad de traer nuevas vidas al mundo. 


Medita sobre el mundo al que estás trayendo nuevos seres.



Thich Nhat Hanh