NAMASTÉ
"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."
Un día me levanté y ví que algo había cambiado a mi alrededor, en mi. Me inundaba una serena sensación de Paz y Amor por todo lo creado. Una simple florecilla me parecía entonces lo más hermoso y más grande en su perfección. La sonrisa de un niño, las lágrimas de un anciano... Mirarme a mi misma en el espejo... El mundo en sí parecía tener colores de recién pintado.
Al principio, yo no entendía a que podía deberse aquel cambio que sólo yo parecía ver. Nadie a mi alrededor parecía ser consciente de que todo a su lado brillaba de otra manera excepto yo. Llegue incluso a pensar si no estaría volviéndome loca, pero no. Simplemente había tomado conciencia de quien soy.
Poco a poco, al principio con paso inseguro y un tanto sola, fui iniciando mi camino. Buscaba a ciegas información en los sitios mas insospechados. Era como si una voz interior me guiase. (No puedo dejar de sonreír ante este comentario: "una voz interior".) Lejos estaba entonces de saber que era precisamente eso lo que me impulsaba a seguir.
Pronto comencé a conocer a gente que se encontraban en mi misma situación. Pronto comenzaron a aparecer en mi vida personas, Almas de Luz, que me fueron guiando, ayudando, consolando cuando tropezaba y caía y empujándome cuando parecía que iba a desistir en mi labor.
Comprendí que significaba haber DESPERTADO. Comprendí la tarea que tenía por delante para llevar a buen puerto la misión que se me encomendó. Aprendí lo ya sabido de nuevo, como si fuera de nuevo un bebe recién nacido. Viaje en mis sueños a las ciudades de sanación.
Ahora sé que soy Amor porque provengo del AMOR del PADRE y que como tal, estoy para difundir ese mismo Amor por todo lo que ÉL creó. Que mi meta está en ir evolucionando hacía la perfección y en ayudar a aquellos de nuestros hermanos que comiencen su caminar como un día fui ayudada yo.
*********
Por todo esto puedo y debo deciros:
Yo soy Drisana, la hija del Sol.
Ese es el significado de mi nombre, al menos el nombre más antiguo que recuerdo haber tenido en esta dimensión desde la primera vez que encarne en mi amada Lemuria.
En este aquí y ahora he vuelto de renacer, he despertado a la verdad y he recordado. Me he reconocido en cada un@ de mis herman@s. He reaprendido a amar al Padre-Madre y a toda su Sagrada y Divina Creación.
Y he sentido el llamado ancestral que anclado en lo más profundo de mi Esencia, me empuja a ayudar e iluminar desde la humildad de mi Ser y como persona humana, al resto de mis herman@s que ya están despertando.
Es tiempo de volver a Ser aquello que tan profundamente duerme dentro de nosotr@s. Tiempo de abrir los ojos del Alma, de avivar la llama imperecedera del AMOR Incondicional que se guarda en la cámara mas secreta de nuestros corazones. Tiempo de reconocer nuestra parte Divina. Tiempo de entender que como parte de la más Pura Luz del PADRE, tenemos un trabajo que hacer, una misión que cumplir.
Es tiempo de regresar al Hogar.
¡Despertar!
Llegó la hora de volver a ser Unidad con el UNO y de brillar con su Infinita Luz.
Desde la LUZ y con el AMOR más puro y profundo, os pido que repitáis conmigo:
YO SOY el/la que YO SOY y como tal me manifiesto en la Serena Paz, la Pura Luz y el Infinito Amor Incondicional del PADRE-MADRE.
YO SOY el/la que YO SOY
Que la LUZ del PADRE ilumine siempre nuestros corazones y junto con sus Ángeles y Arcángeles, seamos dignos y capaces de llegar al mismo centro de SU corazón,
La Paz y el Amor con nosotros.
Drisana
viernes, 13 de enero de 2023
Deja que la vida fluya - - Por Ramesh Balsekar
¿Qué significa realmente deja que la vida fluya? Mejor aún, ¿qué es lo que no significa? No significa ser perezoso y no hacer lo que se supone que se está haciendo; no significa “gandulear”, ni tampoco ser insensible ante las desgracias ajenas con una actitud de: “¿Y qué? Así es la vida”. Lo que sí significa es, hablando en términos generales, acometer la rutina diaria con una actitud relajada, basada en la comprensión total básica de que nada puede suceder a menos que suceda según el propio destino, según la Voluntad de Dios, según la ley cósmica. En otras palabras, uno cumple con su rutina diaria, la que le corresponda a cada cual, tomando las decisiones con tanta responsabilidad como esté en su naturaleza hacerlo, esforzándose al máximo para poner en práctica las decisiones tomadas según las circunstancias. Una vez hecho lo que cada cual puede hacer, esta comprensión básica mitiga la preocupación y la ansiedad sobre lo que pueda suceder en el futuro.
Quizá sea aún más importante la comprensión básica de que nadie es un hacedor en ningún momento que, en palabras de Buda: “Los acontecimientos suceden, los actos se realizan, las consecuencias se producen, pero no hay un hacedor individual de ningún acto”, pues eso alivia la carga habitual de culpa y vergüenza que solemos tener por nuestras acciones “inmorales” o fracasadas, o de orgullo y arrogancia por los éxitos. También (y puede que más importante si cabe) sabremos que no hay razón para trasladar esa carga de odio y maldad hacia “el otro”, a quien, si no fuera así, consideraríamos la causa de nuestro daño o nuestra desgracia. La comprensión está basada en la aceptación total de que si somos dañados, lo somos porque, por alguna razón que se nos escapa, tenemos que ser dañados conforme a la ley cósmica omnímoda que se aplica a todo el universo, desde el átomo más pequeño hasta el mayor de los planetas o de los astros. En otras palabras, sería total y absolutamente estúpido odiar a quien ―cualquier organismo cuerpo-mente en particular― sólo ha sido el medio a través del cual sucedió el acto que nos hirió (una vez más) según la misma ley cósmica.
Deja que la vida fluya significa sencillamente:Aceptar lo que traiga cada momento como algo que era inevitable que sucediera,
haciendo lo que creamos que debemos hacer en cada momento y
sin agobiar innecesariamente nuestra mente con una carga de conceptualizaciones sobre lo que pueda suceder o no en un futuro incierto.
“Dejar que la vida fluya” es una opción que libera a la mente humana de su estrecha identificación con el ego abstracto como hacedor. El acto de hacer sucede, y esto no debería ser difícil de entender, porque no tenemos más remedio que admitir que “sabemos” cómo mover las manos, cómo tomar una decisión o cómo respirar, aunque nos sería muy difícil explicar con palabras cómo lo hacemos. Sabemos hacerlo simplemente porque lo hacemos, porque sucede. Comprender que la vida simplemente sucede es una extensión de este tipo de conocimiento, que nos proporciona una idea de nosotros mismos muy diferente de aquella a la que tradicionalmente estamos acostumbrados.
¿Sería posible sentirse anclado en la paz y la armonía mientras se afrontan las situaciones que se van sucediendo a cada momento, en el medio urbano de hoy día? En otras palabras, ¿sería siquiera posible vivir la propia vida con tranquilidad y en reposo, mientras se lucha con las situaciones de la vida tal y como se van produciendo en la superficie a cada momento? ¿Es una posibilidad factible o no es más que un sueño, una ilusión?
No resulta muy difícil imaginar una situación de la vida en la que surja momentáneamente una emoción fuerte, como la ira, y que no se prolongue en el tiempo horizontal como animosidad, furia, cólera o rabia. Tampoco hay necesidad de prolongar una preocupación momentánea hasta convertirla en ansiedad. No hay duda de que un suceso, cualquier acontecimiento, puede producir dolor en ese momento, ¿pero es necesario recrearse en él hasta convertirlo en un duelo?
Este tipo de aceptación de la emoción en el momento, sin prolongarla, no es un imposible. Ha sucedido en el pasado y sigue sucediendo ahora, aunque en ocasiones comparativamente más escasas. Da la impresión de que lo que se necesita es un cambio radical en el modo de pensar. Es sencillo comprender que lo que lleva la emoción momentánea a prolongarse en el tiempo es el hecho de que el ego reacciona ante la reacción natural del organismo cuerpo-mente. En otras palabras, la reacción biológica, natural, del organismo cuerpo-mente ante algo visto u oído, o ante algo que haya surgido en la mente, no está esencialmente al alcance del control de nadie, pues depende por completo de la programación particular del organismo cuerpo-mente (genes más condicionamiento). Esta reacción impersonal momentánea se convierte en algo personal que prolonga su duración cuando el ego reacciona a la reacción natural del organismo cuerpo-mente e identifica la reacción como propia: la ira, surgida de forma natural y espontánea en el organismo cuerpo-mente, se convierte en: estoy enojado; tal cosa y tal otra me irritan; le odio...
Así pues, queda claro que no hay implicación si el ego es capaz de mantenerse fuera de la emoción natural, siendo un simple testigo del surgimiento y la desaparición de la emoción, viéndola como algo que ha surgido en el organismo cuerpo-mente, no “en mí”. La implicación significa que uno se odia a sí mismo por lo que ha sucedido y, al mismo tiempo, también odia “al otro” por haber sido la causa de lo que sucedió. De esta manera, la vida, como una cadena de situaciones, se convierte en una adición constante a la carga de odio hacia uno mismo y hacia el “otro”. Y éste, y no otro, es el sufrimiento de la vida del que queremos librarnos. No se trata de lo que llamamos dolor ―físico, psicológico o económico―, que puede aparecer y desaparecer a cada momento. La ausencia de la carga de odio significa estar verdaderamente anclado en la paz y la armonía mientras se va afrontando la vida momento a momento, sin sentirse nunca incómodo con uno mismo, sin sentirse nunca incómodo con los demás.
Estar anclado en la paz y la armonía mientras uno se enfrenta a la vida a cada instante, significa permanecer en calma mientras la Energía Primaria hace su labor en el cuerpo, provocando movimientos físicos y mentales que son observados como algo que, sencillamente, sucede, y no como algo que está siendo “hecho” por uno mismo o por “el otro”. Esto es lo que queremos decir con las palabras: deja que la vida fluya.
Fuente: Ramesh Balsekar.
Deja que la vida fluya
(Trompa de Elefante, 2006)
martes, 10 de enero de 2023
LA VIDA…, por Berth Hellinger
viernes, 6 de enero de 2023
Maneras de irradiar luz propia y positivismo para ti y tu entorno
No es regla hacerlo siempre, ni todos los días y mucho menos cuando no tienes ganas, esto lo puedes hacer en cualquier segundo del día que las máscaras que usualmente nos ponemos para poder sobrevivir el día no están puestas y nos permiten ser naturalmente criaturas bondadosas. Eso es salud, eso es estar en el estado de gozo que a todos nos pertenece por derecho.
Dice la frase: “trata como quieres que te traten” y es verdad: da lo que quieres que te den, y todo se devolverá a ti en la medida justa, y al darlo primero pasará por tu canal que eres tú mismo, antes de llegar a su destino final.
Así es que, la riqueza de ser bondadoso e irradiar luz intencionalmente, es un regalo doble para ti, ¿por qué es un regalo? porque el ser bondadoso no es un simple acto aislado, muchas cosas, biológicamente hablando, suceden en nuestro cuerpo cuando lo somos, y todas ellas son muy beneficiosas para nuestra salud.
1. ¡Sonríe más a la gente! Empieza con tu vecino o el barista que ves a diario en la cafetería. Sonreír es contagioso, y tu sonrisa puede propagarse rápidamente.
2. ¿Recuerdas que siempre te molesta que alguien intente robarte espacio mientras conduces tu coche? Eso puede ser traducido de varias maneras: urgencia por no llegar tarde a tu destino; buscar manejar mejor y con precaución, o verdaderamente ser un egoísta. Qué te parece si sólo por hoy haces la diferencia: deja pasar a un coche delante de ti y hazlo con una sonrisa en donde sea que te encuentres… ¡aahhh! qué alivio; un coraje menos en el día.
3. Compra una taza de café extra por la mañana y dásela a un compañero de trabajo. Y si es orgánico, ¡mucho mejor!
4. Si vas entrando a un estacionamiento de cuota personalizada, ¿por qué no? Paga la cuota del coche detrás de ti.
5. Deja una nota cariñosa a tu pareja diciendo, “sé que hoy tendrás un día encantador.”
6. Perdónate por cualquier error que hayas cometido. Hoy es un nuevo día, ¡sigue adelante!
7. Bebe de una botella de agua reutilizable para ayudar al medio ambiente y regala una a quien sabes lo agradecerá.
8. Deja una propina generosa al mesero y deja un anota agradable en el recibo., algo así como: “¡Gracias! fue un servicio excelente.”
9. Comunícate con alguien que conoces pasa por momentos tristes en su vida y hazle saber que estás ahí para lo que necesite.
10. Planea unas vacaciones para tus padres o alguien cercano y querido por ti a algún pueblo tranquilo o a una playa cercana.
11. Lleva comida a tu vecino que es nuevo en el barrio, o si está convaleciendo en casa.
12. Dile piropo a un extraño (si es del sexo opuesto, uno que sea acorde a la ocasión para evitar malos entendidos). Puedes decirle por ejemplo que te encanta su cabello, o zapatos, que irradia mucha luz, que es inteligente, bello de alma, etc. Por lo general, se iluminan con una sonrisa.
13. Paga por el café de la persona detrás de ti en la fila de la cafetería, escoge quién es la adcuada para no generar malentendido y la energía positiva no se disperse.
14. Dona ropa y zapatos a los necesitados, procura que sean en un muy buen estado, o nuevos.
15. Ofrécete como voluntario en brigadas altruistas en comunidades de bajos recursos.
16. Mantén la puerta del ascensor abierta para los demás, algo sencillo pero que genera una energía muy positiva.
17. Ofrécete a cuidar a los niños de tus amigos de forma gratuita e incondicional.
18. Resistir la tentación de tocar la bocina a otros coches en la carretera o en el tráfico matutino. Un muy buen tip, es escuchar buena música mientras estás pasando por un congestionamiento vial muy detenido, te iluminará y elevará el espíritu que te hará sonreir con quien pase por tu lado.
19. Sé amable con alguien que no te agrada, es difícil, pero rompes el hielo y la mala vibra.
20. Haz una donación a una organización benéfica que te interese.
21. Envía un paquete de “básicos” a tus amigos o compañeros de trabajo. Pueden ser tarjetas, bolígrafos, velas, brillo de labios y enviarlo a alguien especial.
irradiar-luz-mujer-con-con-energia-positiva
22. Deja a alguien con pocos artículos para pagar ir delante de ti en el cajero.
23. Práctica estar verdaderamente orgulloso de todos tus logros. Ayuda comenzando con una lista de gratitud.
24. Adoptar un animalito de refugio y dale tu cariño y cuidado.
25. Deja que alguien tome tu lugar de estacionamiento; total, ya encontrarás otro y no pasa nada.
26. Dona libros a la biblioteca o librería local. Borra el desorden y dale a tus libros una nueva y merecedora casa.
27. Dile a tu pareja que luce particularmente deslumbrante el día de hoy.
28. Deja tiempo extra en un parquímetro y haz el día de alguien más, sin monedas.
29. Llena el refrigerador con alimentos favoritos de tus socios o compañeros de cuarto; hazlos sentir en casa.
30. Ofrécete a cubrir un turno para un compañero de trabajo que tiene que salir temprano.
31. Abre la puerta a alguien. Es de los mejores detalles simples que alegran el momento de alguien más.
32. Siéntate con alguien que está comiendo solo y ofrecele charla amena, si te lo permite.
33. Dile a alguien con el que tuviste un desacuerdo que lo sientes y que deseas lo mejor para él o ella.
34. Ofrécete a recoger los niños de tu amigo después de la escuela, sabes muy bien de lo que lo salvas.
35. Escribe notas de agradecimiento y amor a tres personas que han cambiado tu vida para mejor.
¡Viste que puede ser fácil irradiar luz propia! Imagínate cuánto mejor sería el mundo si todos nos tomáramos un poco de tiempo para que sea un lugar más cálido dulce. ¡Empecemos ahora!
Fuente: Vida Lucida.
jueves, 5 de enero de 2023
LA LÁMPARA DE LA ESPERANZA, por Rafael Sánchez Ortega
Así lo hizo y allí estaba, mirando el parpadeo incesante de la llama y dejando pasar el tiempo esperando el milagro de que su deseo se cumpliese por efecto de esa forma votiva y representada en la lámpara que desde el salón dejaba su luz, como un faro en la noche, a través de la contraventana entreabierta.
Sin embargo tenía tan pocas esperanzas de que su deseo se cumpliera que su escepticismo le hacía estar mas pendiente de otras cosas que tenía alrededor, como la carta que había recibido en la mañana, la música que sonaba en la cadena musical o el cuaderno de poemas en el que de vez en cuando depositaba algunos versos.
Pero la lámpara estaba allí, había pasado ya la media noche. En realidad eran las tres de la madrugada. La llama había consumido parte de ella, de la misma forma que El había dejado transcurrir un espacio de su tiempo esperando, en razón de aquella falsa ilusión que una amiga le había formado con esa idea.
Se preguntó hasta qué punto necesitaba la misma. En realidad tenía todo lo que una persona normal puede desear: Salud, dinero, estabilidad... ¿qué le faltaba? Difícil pregunta, ¿verdad?. Eso fue lo que se dijo a sí mismo hace unas horas cuando encendió la lámpara. Pero sí, quizás como a toda persona humana le faltaba algo o para ser más exactos le faltaba alguien.
En este caso echaba en falta a esa persona que podía compartir su tiempo y a la que podía dedicarse en cuerpo y alma. Quizás a esa musa imaginaria que tantas veces había soñado y reflejado en sus poemas. Solo que esta vez deseaba que fuera algo real y por eso había encendido la lámpara con esa esperanza de que, aunque fuera en su imaginación, surgiera esa respuesta y pudiera sentir a su lado a la persona deseada.
¿Pero era eso lo que buscaba? Acababa de pensar en una persona deseada, no en una persona amada. No, se dijo, no es eso. Lo que busco es a la persona que pueda amar y a la vez de la que pueda recibir todo lo que ella tiene para entre los dos poder compartir ese mundo maravilloso y mágico del amor.
¡Amar, amor...! Benditas palabras, pero ¿dónde estaban, dónde se encontraban? ¿hasta qué confines de la tierra debería arrastrarse para conseguir dar y recibir ese sentimiento? ¿acaso le estaba negado amar a él, la persona que todo el mundo tenía por alguien sensible y lleno de ternura? ¿o es que acaso lo que él creía buscar en el amor, no era más que un simple sueño e ilusión?
¡Dios mío, no me abandones, no me dejes el silencio...! Recordaba esta súplica que hace años había salido a su cuartilla en un poema y la recordaba como si la acabara de plasmar ahora mismo. Era más joven, estaba lleno de sueños, había amado, o al menos eso había creído él. Se enamoró perdidamente de aquella chica. Le escribió muchos poemas, compartió su tiempo y le confió sus secretos hasta que un día ella desapareció de su vida. Simplemente se fue sin decirle nada.
La realidad era así de cruda y bien lo sabía. Por eso, desde entonces, se había refugiado en su mundo. Ese mundo pequeño y grande, a la vez, de los sueños. Allí estaba a salvo o al menos eso creía él, aunque a veces le recorriera el cuerpo un pequeño escalofrío al notar todo lo que le faltaba y lo que no podía dar por no exteriorizar a una persona real sus sentimientos.
Y ahora, en la noche de este día que acababa y cuando las estrellas se iban retirando para dar paso a la madrugada, estaba ante su mesa, con el cuaderno abierto, la pluma en la mano, escribiendo unos versos y mirando de vez en cuando a la lámpara de la esperanza.
De pronto se fijó en la carta recibida en la mañana. La abrió y volvió a leer el escrito. Ya lo había hecho varias veces durante el día, pero ahora algo le llamó la atención y eran unas líneas que decían así: "...ante la situación creada en casa mis padres me han dicho que debo casarme con este chico, más no sé qué hacer. Tú ¿qué opinas, qué me aconsejas?..."
¡Cómo no se había dado cuenta!, tenía la respuesta allí delante. Durante todo el día la había tenido ante sus ojos sin darse cuenta. Miró la lámpara y vio con asombro que su luz parpadeante había desaparecido ya que estaba apagada, mientras una fina columna de humo se alzaba en la habitación.
No, aquella no era una carta y ahora lo comprendía bien. Era una pregunta directa. Ella le estaba preguntando qué debería hacer, si en realidad debería casarse con la persona que no amaba o si por el contrario debía esperarle a él, la persona que siempre había amado.
Se levantó y corrió al teléfono, pero al llegar a el se detuvo de repente. No, no eran horas de llamar, lo haría por la mañana y le diría que le esperara, que tenían que hablar y decirse tantas cosas, quizás todas las que ambos habían retenido durante mucho tiempo en sus corazones, ya que siempre, desde que se conocieron se habían amado y ese sentimiento era algo que había nacido de una manera espontánea, sin que se dieran cuenta y ahora, cuando a ella se le presentaba una oportunidad, le llamaba en ese escrito para preguntarle qué debía de hacer.
Se levantó y acercándose a la ventana tomó la lámpara, la famosa lámpara de la esperanza en la que nunca había creído. Cerrando los ojos besó el plástico, aún caliente, como si estuviera depositando ese beso en los labios que tan bien conocía.
Rafael Sánchez Ortega ©
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La esperanza es algo sutil que siempre nos dicen que jamás hemos de perder. La mayor parte de las veces, las respuestas a nuestros deseos o a nuestras preguntas, la tenemos delante de los ojos, pero perdidos en lo cotidiano no nos damos cuenta, simplemente somos incapaces de verlo. Por eso es bueno tener esperanza en que la respuesta llegará, al serenar la mente, al no obsesionarnos con la idea de encontrar dicha respuesta, esta nos llega como en la historia que hoy os comparto… No olvidéis mantener encendida la vela de vuestra esperanza en la ventana del alma ni permitáis que se cierren las puertas de vuestros corazones, para que cuando la esperanza llegue, pueda entrar en ellos, Drisana
miércoles, 4 de enero de 2023
DAR Y RECIBIR, por Deepak Chopra
El dar engendra el recibir y el recibir engendra el dar. "Dar y Recibir" son dos aspectos del fluir de la energía del Universo. Esto es tan simple como la idea que debo dar lo que quiero recibir, si deseamos alegría, démosles alegría a otros; si deseamos amor, aprendamos a dar amor; si deseamos atención y aprecio, aprendamos a prestar atención y a apreciar a los demás; si deseamos riqueza, ayudemos a otros a conseguir esa riqueza, si deseamos placer, demos placer, en realidad, la manera más fácil de obtener lo que deseamos es ayudar a los demás a conseguir lo que ellos desean.
Si impedimos la circulación de la vida, y si nuestra intención es acaparar y aferrarnos a todo, si emitimos pensamientos negativos, estamos impidiendo que la energía vuelva a circular en nuestra vida y nos enfermamos. Para que todo fluya siempre hacia nosotras, debemos mantenerla en circulación. Todo en el Universo fluye, va y viene. Dar y recibir es el flujo constante de la afluencia, que significa "fluir en abundancia".
Al dar y al recibir, lo más importante es la intención. La intención debe ser siempre crear felicidad para quien da y para quien recibe, la felicidad sostiene y sustenta la vida y, por tanto, genera abundancia. La retribución es directamente proporcional a lo que se da, cuando el acto es incondicional y sale del corazón. Por eso el acto de dar debe ser alegre, la actitud mental debe ser tal que se sienta alegría en el acto mismo de dar. De esa manera, la energía que hay en el acto de dar aumenta muchas veces más.
Cada uno tiene un tesoro que debe estar dispuesto a compartir con el otro, cada uno tiene características propias que debe poner al servicio del otro. La mujer es más intuitiva, generosa, delicada, tierna, con más tacto. El hombre es más pragmático, racional, firme. Mutuamente debemos compenetrarnos y complementarnos. Si sólo damos, nos vaciamos; si sólo recibimos, somos egoístas.
El amor es dar y recibir, para mantenerse y crecer.
Si uno da sin recibir, termina dependiendo del otro. Si uno recibe sin dar, termina dominado por el otro.
El intercambio de darse y recibir crea una relación de iguales: precisamente por haber dado, recibe en compensación y por haber recibido, siente deseos de seguir dando. El amor visto así no radica en la posesión del otro sino en la donación de uno mismo.
Los seres humanos somos complicados por naturaleza, pues somos muy proclives a invertir la esencia de las cosas, y en ello, radica la causa de nuestra infelicidad. Sin embargo, no todo esta perdido, pues afortunadamente la infelicidad causada por una confusión de nuestra conducta en "el dar y recibir", puede curarse, todo es cuestión de una verdadera toma de conciencia del papel que jugamos en esta vida, y que conozcamos bien nuestras limitaciones y nuestras capacidades y las usemos a favor de nuestros semejantes. ¡Así de simple!
El cambio de actitud es la semilla de la felicidad, quien aprende a dar, simultáneamente aprende el valor y la importancia de recibir. En toda semilla está la promesa de miles de bosques, la semilla no debe ser acaparada; ella debe dar su inteligencia al suelo fértil, a través de su acción de dar, su energía invisible fluye para convertirse en una manifestación material, cuanto más demos más recibiremos, porque mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida, en realidad, todo lo que tiene valor en la vida se multiplica únicamente cuando es dado.
Si al dar sentimos que hemos perdido algo, el regalo no ha sido dado en realidad, y entonces no generará abundancia. Cuando damos a regaña-dientes, no hay energía detrás de nuestro acto de dar. Al dar y al recibir, la intención debe ser siempre crear felicidad para quien da y para quien recibe, porque la felicidad sostiene y sustenta la vida y, por tanto, genera abundancia.
La mejor manera de poner a funcionar la ley del dar y recibir, de iniciar todo el proceso de circulación, es tomando la decisión de que cada vez que entremos en contacto con una persona, le daremos algo, no es necesario que sean cosas materiales; podría ser una flor, un cumplido o una oración, en realidad, las formas más poderosas de dar no son materiales, prestar atención, dar afecto, aprecio y amor, son algunos de los más preciados que se pueden dar, y no cuestan nada. Cuando nos encontremos con alguien, enviémosle en silencio un buen deseo por su felicidad, alegría y bienestar, esta forma de generosidad silenciosa es muy poderosa.
Tomemos la decisión de dar en todo lugar a donde vayamos, y a quien quiera que veamos. Mientras estemos dando, estaremos recibiendo, cuanto más demos, más confianza tendremos en los efectos milagrosos de esta ley, y a medida que recibamos más, también aumentará nuestra capacidad para dar.
Nuestra verdadera naturaleza es de prosperidad y abundancia; somos naturalmente prósperos porque la naturaleza provee a todas las necesidades y deseos, no nos falta nada porque nuestra naturaleza esencial es la potencialidad pura, las posibilidades infinitas, por consiguiente, debemos saber que ya somos intrínsecamente ricos, independientemente de cuánto dinero tengamos, porque la fuente de toda riqueza es el campo de la potencialidad pura, es la conciencia que sabe cómo satisfacer cada necesidad, incluyendo la alegría, el amor, la risa, la paz, la armonía y el conocimiento. Si vamos en pos de estas cosas
primero - no solamente para nosotros mismos, sino para los demás - todo lo demás, nos llegará espontáneamente.
Si deseamos recibir el beneficio de todas las cosas buenas de la vida, APRENDAMOS A DESEARLAS EN SILENCIO a todo el mundo todas las cosas buenas de la vida.
"Las sietes leyes espirituales del éxito"
sábado, 31 de diciembre de 2022
¡¡¡FELIZ Y BENDECIDO AÑO NUEVO 2023!!!
domingo, 18 de diciembre de 2022
BIENAVENTURANZAS DEL Siglo XXI
martes, 13 de diciembre de 2022
LA ILUSIÓN (Texto taoísta)
lunes, 12 de diciembre de 2022
La Sabiduría del Silencio (Texto taoísta)
Si no tienes nada bueno, verdadero y útil qué decir, es mejor quedarse callado y no decir nada. Aprende a ser como un espejo: Escucha y refleja la energía. El universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado, porque el universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones y nos envía el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se presentan en nuestra vida.
Si te identificas con el éxito, tendrás éxito. Si te identificas con el fracaso, tendrás fracasos. Así podemos observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra habladuría interna.
Aprende a ser como el universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y sin prejuicios. Porque siendo como un espejo sin emociones aprendemos a hablar de otra manera. Con el poder mental tranquilo y en silencio, sin darle oportunidad de imponerse con sus opiniones personales y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, simplemente permite una comunicación sincera y fluida.
No te dés mucha importancia, y sé humilde, pues cuanto más te muestras superior, inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensión e ilusiones. Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de la opinión de los otros y llevarás una vida tranquila volviéndote invisible, misterioso, indefinible, insondable como el Tao.
No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos. Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, a percibir sus virtudes, a brillar. El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente. Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros.
No te comprometas fácilmente. Si actúas de manera precipitada sin tomar conciencia profunda de la situación, te vas a crear complicaciones La gente no tiene confianza en aquellos que muy fácilmente dicen “sí”, porque saben que ese famoso “sí” no es sólido y le falta valor. Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después. Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría.
Si realmente hay algo que no sabes, o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo. El hecho de no saber es muy incómodo para el ego porque le gusta saber todo, siempre tener razón y siempre dar su opinión muy personal. En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace creer que sabe.
Evita el hecho de juzgar y de criticar, el Tao es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad. Cada vez que juzgas a alguien lo único que haces es expresar tu opinión muy personal y es una pérdida de energía, es puro ruido. Juzgar es una manera de esconder sus propias debilidades. El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.
Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resulto de ti mismo Deja que cada quien resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida. Ocúpate de ti mismo, no te defiendas.
Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas el no defenderte estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz.
Tu silencio interno te vuelve impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a educar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo Practica el arte de no hablar. Toma un día a la semana para abstenerte de hablar. O por lo menos algunas horas en el día según lo permita tu organización personal. Este es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo del Tao ilimitado en lugar de tratar de explicar con las palabras qué es el Tao.
Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio. Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente. Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio. Si tu ego se impone y abusa de este poder el mismo poder se convertirá en un veneno, y todo tu ser se envenenará rápidamente.
Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser. Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del Tao.
*Texto taoísta traducido por Oscar Salazar
viernes, 9 de diciembre de 2022
Tu y Yo Somos Espejo
Todos somos extensiones del campo universal de energía, distintos puntos de vista de una entidad única. Esto implica ver todas las cosas del mundo, ver a todas las personas del mundo y darnos cuenta de que estamos mirando otra versión de nosotros. Tú y yo somos lo mismo. Todo es lo mismo. Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas. A esto se llama espejo de las relaciones.
A través del espejo de una relación, descubro mi yo no circunscrito. Por esta razón, el
desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de mi vida. Todo lo que veo a mi alrededor es una expresión de mí mismo.
Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la conciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.
Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones. Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales.
Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de atemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía pero también desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes maravillado. Ésa es una experiencia espiritual.
A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. ¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos?
Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características. Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos de nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.
Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para evolución de nuestra conciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de conciencia.
La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate qué te atrajo. ¿Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti. Si prestas atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti más plenamente.
Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo. Al adoptar más plenamente tu verdadero yo, debes comprender y aceptar tus características menos atractivas. La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos. No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes ser generoso si no tienes a un tacaño; no puedes ser virtuoso si careces de la capacidad para actuar con maldad.
Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas características oscuras en quienes nos rodean. ¿Has conocido personas que atraigan sistemáticamente a su vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquéllas no comprenden por qué les sucede esto una y otra vez, año tras año. No es que atraigan esa oscuridad; es que no están dispuestas a aprobarlas en sus propias vidas.
Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad para aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de descubrir una nueva faceta de ti. Es otro paso a favor del desarrollo de tu ser espiritual. Las personas más esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y oscuridad. Cuando estás con alguien que reconoce y aprueba sus rasgos negativos, nunca te sientes juzgado. Esto sólo ocurre cuando las personas ven el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, como características externas.
Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos multidimensionales, omnidimensionales. Todo lo que existe en algún lugar del mundo también existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser, reconocemos nuestra conexión con la conciencia universal y expandimos nuestra conciencia personal.
Las características que distinguimos más claramente en los demás están presentes en nosotros. Cuando seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos empezar a ver nuestro ser completo. Para esto es necesario estar en paz con nuestra ambigüedad, aceptar todos los aspectos de nosotros. Necesitamos reconocer, en un nivel profundo, que tener características negativas no significa que seamos imperfectos. Nadie tiene exclusivamente características positivas.
La presencia de características negativas sólo significa que estamos completos; gracias a esa totalidad, podemos acceder más fácilmente a nuestro ser universal, no circunscrito.
Una vez que puedas verte en los demás, será mucho más fácil establecer contacto con ellos y, a través de esa conexión, descubrir la conciencia de la unidad. Éste es el poder del espejo de las relaciones.
Por Deepak Chopra
