NAMASTÉ



"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."


Un día me levanté y ví que algo había cambiado a mi alrededor, en mi. Me inundaba una serena sensación de Paz y Amor por todo lo creado. Una simple florecilla me parecía entonces lo más hermoso y más grande en su perfección. La sonrisa de un niño, las lágrimas de un anciano... Mirarme a mi misma en el espejo... El mundo en sí parecía tener colores de recién pintado.

Al principio, yo no entendía a que podía deberse aquel cambio que sólo yo parecía ver. Nadie a mi alrededor parecía ser consciente de que todo a su lado brillaba de otra manera excepto yo. Llegue incluso a pensar si no estaría volviéndome loca, pero no. Simplemente había tomado conciencia de quien soy.

Poco a poco, al principio con paso inseguro y un tanto sola, fui iniciando mi camino. Buscaba a ciegas información en los sitios mas insospechados. Era como si una voz interior me guiase. (No puedo dejar de sonreír ante este comentario: "una voz interior".) Lejos estaba entonces de saber que era precisamente eso lo que me impulsaba a seguir.

Pronto comencé a conocer a gente que se encontraban en mi misma situación. Pronto comenzaron a aparecer en mi vida personas, Almas de Luz, que me fueron guiando, ayudando, consolando cuando tropezaba y caía y empujándome cuando parecía que iba a desistir en mi labor.

Comprendí que significaba haber DESPERTADO. Comprendí la tarea que tenía por delante para llevar a buen puerto la misión que se me encomendó. Aprendí lo ya sabido de nuevo, como si fuera de nuevo un bebe recién nacido. Viaje en mis sueños a las ciudades de sanación.

Ahora sé que soy Amor porque provengo del AMOR del PADRE y que como tal, estoy para difundir ese mismo Amor por todo lo que ÉL creó. Que mi meta está en ir evolucionando hacía la perfección y en ayudar a aquellos de nuestros hermanos que comiencen su caminar como un día fui ayudada yo.


*********


Por todo esto puedo y debo deciros:


Yo soy Drisana, la hija del Sol.


Ese es el significado de mi nombre, al menos el nombre más antiguo que recuerdo haber tenido en esta dimensión desde la primera vez que encarne en mi amada Lemuria.


En este aquí y ahora he vuelto de renacer, he despertado a la verdad y he recordado. Me he reconocido en cada un@ de mis herman@s. He reaprendido a amar al Padre-Madre y a toda su Sagrada y Divina Creación.


Y he sentido el llamado ancestral que anclado en lo más profundo de mi Esencia, me empuja a ayudar e iluminar desde la humildad de mi Ser y como persona humana, al resto de mis herman@s que ya están despertando.


Es tiempo de volver a Ser aquello que tan profundamente duerme dentro de nosotr@s. Tiempo de abrir los ojos del Alma, de avivar la llama imperecedera del AMOR Incondicional que se guarda en la cámara mas secreta de nuestros corazones. Tiempo de reconocer nuestra parte Divina. Tiempo de entender que como parte de la más Pura Luz del PADRE, tenemos un trabajo que hacer, una misión que cumplir.


Es tiempo de regresar al Hogar.


¡Despertar!


Llegó la hora de volver a ser Unidad con el UNO y de brillar con su Infinita Luz.


Desde la LUZ y con el AMOR más puro y profundo, os pido que repitáis conmigo:


YO SOY el/la que YO SOY y como tal me manifiesto en la Serena Paz, la Pura Luz y el Infinito Amor Incondicional del PADRE-MADRE.


YO SOY el/la que YO SOY



Que la LUZ del PADRE ilumine siempre nuestros corazones y junto con sus Ángeles y Arcángeles, seamos dignos y capaces de llegar al mismo centro de SU corazón,


La Paz y el Amor con nosotros.


Drisana

lunes, 13 de enero de 2014

EL TRABAJO DE ENREJADO por ADAMA, Sumo Sacerdote de Telos


EL TRABAJO DE ENREJADO 
por ADAMA, 
Sumo Sacerdote de Telos

Me hallo ocupado en una rejilla energética del interior del planeta que funciona junto con la estructura cristalina física de la superficie del planeta; estas rejillas tienen que ver con el propio planeta.

Las energías procedentes de esa rejilla salen de dentro,y forman una rejilla etérea alrededor del planeta. Tiene que ver con la elevación vibracional de la energía, concordando con el cambio planetario, incluso con la astrología, como los momentos en que se producen activaciones cuando el campo magnético y otros planetas se sitúan en la posición adecuada para permitir que tengan lugar esos cambios.

Esta rejilla está conectada también con la energía pisciana, y se ha empleado para sostener las energías crísticas. En el pasado,ha sido utilizada para sostener estas energías de la rejilla planetaria hasta un momento en que puedan elevarse de nuevo. En tanto que ahora comienzan a transmutarse en energía acuariana y nosotros comenzamos a girar hacia el Gran Sol Central a través de la elevación de la conciencia, ya no es necesario retener aquí las energías. 

Ahora éstas están cambiando a una vibración más acuariana, a una vibración o expresión más femenina de las mismas. Esto no significa que se esté perdiendo lo masculino:significa que ambas polaridades están integrándose. 

La vibración que sale de Lemuria, especialmente la que sale de Telos, es en sí una generadora tal de energía debido a sus posiciones en el interior del monte Shasta, donde todas las energías que están arrojándose sobre vuestro planeta desde los núcleos galácticos y la Vía Láctea están chocando contra la rejilla planetaria aquí en el monte Shasta, que constituye el principal punto de entrada de este planeta. 

Desde aquí, en cuestión de segundos y en menos de un minuto, esas energías chocan sucesivamente contra todos los demás puntos planetarios principales de la rejilla, que se encuentran situados en las cimas de las montañas, y desde allí se distribuyen por todo el resto de la rejilla. Cada una de las rejillas posee diversos puntos de entrada y salida. Los puntos de salida son las áreas donde esa energía se esparce a otras rejillas y al resto de caminos de energía planetaria que existen en el planeta.

La rejilla que ha sido creada por la conciencia y el amor lemurianos está reflejándose también en cada uno de vosotros. Esta rejilla está siendo integrada en las sagradas geometrías de vuestros cuerpos. La intención es instalar un foco para las energías superiores de finalidad divina. Ahora existe una división de energías en el planeta, una división entre la conciencia personal y la global. 

Si bien ambos niveles de conciencia son, en verdad,uno y el mismo, existe de momento una individualización entre los dos para permitir en cada individuo el cambio vibracional a través de la libre elección. 

El Sumo Concilio Lemuriano llegó a este entendimiento para reforzar a nivel celular la auténtica dimensionalidad de este cambio, y para fusionarlo en la conciencia colectiva de la raza humana.Anteriormente a esta decisión se pensaba que el cambio global podría producirse con una serie de inyecciones de energía al propio planeta y, a través de él, a vosotros. 

Pero vosotros sois algo así como las células del cuerpo del planeta, y ahora entendemos que debéis anclar e integrar las vibraciones de forma individual para justificar plenamente todas las excepcionales permutaciones de la conciencia humana. 

La matriz del ADN (o rejilla cristalina)cambiará de un modo ligeramente distinto para cada individuo y, al hacerlo, contendrá el espectro de vibración completo que se requiere para un auténtico cambio global. Así pues, dado que las energías armonizan para grupos cada vez mayores de individuos que han logrado sus cambios individuales, el cambio global tendrá lugar en oleadas siempre crecientes. Existe un sonido que acompaña este cambio.


Este sonido se genera en los reinos etéreos, pero puede oírse en este plano. Nosotros lo denominamos el “canto del alma”. La arpas y los laúdes no pueden producir un sonido tan hermoso como esta oleada de amor que sale del alma y hace cosquillas a la vibración del corazón y a los tímpanos simultáneamente. 

En Telos tenemos un instrumento de tres cuerdas que se toca acariciándolas, en lugar de puntearlas, entre los dedos pulgar,índice y medio. Esta vibración es un poco distinta, pero resuena en el mismo espectro que las canciones del alma. Es de lo más hermoso e inspirador.

Soy Adama, Sumo Sacerdote de Telos 





***Subido por mi amada hermana en la Luz del Padre Marcela Oromí en su grupo: http://factordiferencial.ning.com/

A QUÉ TIPO PERTENEZCO? por Osho


A QUÉ TIPO PERTENEZCO?
por 
Osho
- Osho, al estar uno fluctuando entre ambos tipos, el emocional y el intelectual, ¿cómo se puede llegar a una conclusión sobre a qué tipo se pertenece?

- Es difícil. Lo primero: hay tres tipos fundamentales. El intelectual, cognitivo; el emocional, emotivo; y en tercer lugar el activo. Esos son los tres tipos básicos. 

*Intelectual significa uno cuya auténtica urgencia es el saber. El saber es vital para él. No saber es su muerte. El saber es su amor; no saber es ser inútil.

Un Sócrates, un Buda, un Nietzsche están en busca del saber lo que es el ser, de saber qué es lo que somos. Para ellos esto es básico. Sócrates dice que la vida sin ser comprendida no vale la pena ser vivida. Si no sabes lo que es la vida, ésta carece de sentido.

Este el tipo que vive por saber. El saber es su amor. Este tipo desarrolló la filosofía. Filosofía quiere decir amor por el saber, por el conocer. 

**El segundo tipo es el emotivo. ¡Sentir! El saber no tiene sentido a menos que uno lo sienta. Una cosa adquiere un sentido para ellos sólo cuando uno la siente. El sentimiento funciona a través del corazón. 

Los poetas pertenecen a esta categoría, los pintores, los bailarines, los músicos. El saber no es suficiente. Es árido,no tiene corazón, carece de corazón. ¡Sentir! Por eso un intelectual podrá diseccionar una flor para saber lo que es, pero un poeta no podrá. Puede amarla, ¿y cómo puede el amor diseccionar? Puede sentirla y sabe que sólo a través del sentir aparece el auténtico conocimiento.

Puede que un científico sepa más de una flor, pero aún así un poeta no puede ser convencido de que el otro sabe más. Un poeta sabe que él sabe más y que conoce más en profundidad. Un científico sólo está informado; el poeta sabe de corazón a corazón, tiene una charla con la flor de corazón a corazón. No la ha diseccionado. No conoce cuál es su química. Puede que no conozca ni el nombre, o a qué especie pertenece esa flor, pero dice, «Conozco su auténtico espíritu».

A Hui-Hai, un pintor zen, el Emperador de la China le encargó que pintara algunas flores para su palacio. Hui-Hai dijo, «Entonces tendré que vivir con las flores».

Pero el Emperador le dijo, «No hay porqué. En mi jardín están toda clase de flores. ¡Ve y pinta!»

Hui-Hai dijo, «A menos que sienta las flores, ¿cómo voy a poder pintarlas? He de conocer su espíritu. ¿Y cómo voy a conocer el espíritu a través de los ojos? ¿Y cómo puede tocarse el espíritu con las manos? Por eso tendré que vivir íntimamente con ellas. A veces, con los ojos cerrados, sentado a su lado, percibiendo el aroma que comunica, percibiendo el perfume que llega, puedo permanecer en una silenciosa comunión con ellas. A veces la flor es sólo un capullo, a veces la flor florece. A veces la flor es joven y su humor es distinto, y a veces la flor se vuelve vieja y le ronda la muerte. Y a veces la flor es feliz y gozosa, y a veces la flor está triste. ¿Cómo voy simplemente a ir y pintar? Tengo que vivir con las flores. Y esa flor que nació, un día morirá. Debo conocer toda su biografía. Debo vivir con ella desde su nacimiento hasta su muerte, y debo percibirla en su multiplicidad de estados.

He de percibir cómo se siente por la noche con la oscuridad rondándola, y cómo se siente por la mañana cuando el sol ha salido, y cómo cuando un pájaro vuela y otro canta; cómo se siente la flor entonces. Cómo se siente cuando llegan los vientos tormentosos, y cómo se siente cuando todo está silencioso... Debo conocerla en su multiplicidad de ser, íntimamente, como un amigo, como un participante, como un espectador, como un amante. ¡He de relacionarme con ella! Unicamente entonces puedo pintarla y así y todo no puedo prometer nada porque una flor es una cosa tan vasta que puede que no sea capaz de pintarla. Por eso no puedo prometer nada, sólo puedo intentarlo».

El tipo emotivo conoce a través del sentimiento. El tipo intelectual, incluso para sentir, tiene que conocer primero. El conoce primero, luego puede sentir. Su sentimiento es a través del conocer.

Su sentimiento es tal que no puede permanecer sintiendo amor hacia unas pocas personas u objetos. Ha de amar al mundo entero. Este es su tipo. No puede sentirse satisfechos con un amor limitado, el amor no ha de tener límites, ha de esparcirse hasta el infinito.

Del tipo emocional citaré a Meera y De Sade. 

***Luego hay un tercer tipo: el activo, un tipo creativo. No puede permanecer en el saber o en el sentir. Tiene que crear. Puede saber únicamente a través de la creación. A menos que cree algo, es incapaz de saber. Sólo siendo un creador llega a ser un conocedor.

Este tercer tipo vive en la acción. ¿Qué es lo que quiero decir con acción? Son posibles muchas dimensiones, pero este tercer tipo siempre está orientado hacia la acción. No preguntará qué es lo que es la vida, qué es lo que significa. Preguntará, «¿Qué es lo que hace la vida? ¿Para que sirve? ¿Qué crea?» Si puede crear, es feliz. Sus creaciones son varias, puede ser un creador de seres humanos, puede ser el creador de una sociedad, puede ser el creador de una pintura, pero la creatividad está allí.

Por ejemplo, este Hui-Hai no era del tipo activo, si hubiera sido del tipo activo, hubiera pintado. Unicamente con el pintar se hubiera realizado.

Hitler y Gandhi pertenecen al tercer tipo. 

Si el tipo emocional se desarrolla equivocadamente se vuelve sexualmente pervertido. Si el tipo intelectual se desarrolla equivocadamente, se vuelve escépticamente loco.

Si el tipo creativo se despliega adecuadamente se vuelve creativo; si equivocadamente, se vuelve destructivo.

Esos son los tres tipos básicos puros.

Pero nadie es un tipo puro; todo el mundo es una mezcla. Y esos tres están en cada uno.

Por eso, realmente no es cuestión de a que tipo perteneces; el punto a considerar es cuál es el tipo predominante. Tan sólo para poder explicártelo los he dividido.

Los tres están en ti. Si los tres están equilibrados, eres armonioso; si los tres están desequilibrados, entonces te vuelves loco, te desestabilizas. Esa es la dificultad al decidir. Decide pues cuál es el dominante, cuál es tu tipo.

¿Cómo decidir cuál es el dominante? ¿Cómo saber a qué tipo pertenezco o cuál es el tipo más significativo para mí, el más fundamental para mí? Los tres estarán presentes, pero uno será secundario. Hay dos criterios que han de recordarse.

Uno, si eres del tipo cognitivo, todas tus experiencias comenzarán básicamente por el saber, nunca con alguna otra cosa.

Por ejemplo, si un tipo cognitivo se enamora de alguien, no se podrá enamorar a primera vista. ¡Es incapaz! ¡Imposible! Primero ha de saber, debe entrar en contacto, y esto implica un largo proceso. La decisión puede llegar sólo a través de un proceso cognitivo. Por eso es que este tipo de gente siempre se pierde muchas oportunidades, porque se necesita una decisión instantánea y este tipo no puede decidir en un instante.

Por eso este tipo, por lo general, nunca es activo. No puede serlo porque cuando ha alcanzado alguna conclusión, el momento ha pasado. Mientras está pensando, el momento ha pasado. Cuando alcanza una conclusión, la conclusión no tiene sentido. Cuando era el momento preciso para obtenerla, no pudo. Así que no puede ser activo. Y esa es una de las calamidades del mundo, que esos que son capaces de pensar no pueden ser activos, y esos que pueden ser activos son incapaces de pensar. Esa es una de la calamidades fundamentales, pero es así.

Y recuerda siempre que son muy pocos los que pertenecen al tipo intelectual. El porcentaje es ínfimo, dos o tres por ciento. Para ellos todo comienza con el saber. Unicamente entonces viene el sentir y por último el actuar. Esta será la secuencia con los de este tipo: saber, sentir, actuar. Puede que llegue tarde, pero no puede ser de otra forma. Primero ha de pensar.

La segunda cosa a recordar es que para el tipo cognitivo todo comenzará con saber, nunca concluirá antes de saber y no extraerá prejuicio alguno a menos que los pros y contras hayan sido establecidos.

Este tipo se convierte en el científico. Este tipo puede convertirse en un filósofo imparcial, en un científico, en un observador.

Por eso sea cual sea tu reacción, tu acción, descubre por dónde comienza. El inicio determinará qué predomina.

Uno que pertenece a la emoción empezará primero por sentir y luego agrupará todos los razonamientos. El razonar será secundario. Empezará primero por sentir. El te ve y decide en su corazón si eres bueno o malo. Esta es una decisión emocional. No sabe nada sobre ti, pero a primera vista decidirá. Percibirá si eres bueno o si eres malo y luego irá acumulando las razones por las que ha decidido de antemano.

El tipo sensitivo decide primero, luego viene el razonar; luego racionaliza. Observa en ti si decides primero con sólo ver a una persona, si te sientes convencido de que es bueno, malo, amoroso, no amoroso, y luego creas razones, luego intentas convencerte a ti mismo de tus propios sentimientos: «Sí, estaba en lo cierto. Es bueno y esas son las razones. Lo sabía. Lo he verificado. He hablado con los demás. Ahora puedo afirmar que es bueno». Pero este «es bueno» fue una primera conclusión.

Por eso con un tipo emocional el silogismo de la lógica es totalmente inverso: la conclusión llega primero, luego el proceso. Con el tipo argumentativo, la conclusión nunca va en primer lugar. Primero va el proceso, y al final la conclusión. Sigue pues indagando sobre ti mismo.

¿Cuál es tu forma de decidir las cosas? Con el tipo activo, la acción es lo primero. El decide actuar al instante, luego comienza a sentir y por último crea las razones.

Dije que Gandhi es del tipo activo. El decide primero. Por eso es por lo que afirma, «Esta no es mi decisión. Dios ha decidido por mí» En realidad, la acción se le presenta tan de súbito, sin ningún proceso, que no puede más que preguntarse, «¿He decidido yo?»

Uno del tipo cognitivo siempre dirá, «Yo lo he decidido».

Uno del tipo emocional dirá siempre, «Siento que es así».

Pero un tipo activo, un Mahoma, un Gandhi, dirá siempre, «Ni lo he sentido, ni lo he pensado. Esta decisión me ha llegado». ¿De dónde? ¡De ninguna parte! Si no cree en Dios dirá, «¡De ninguna parte! Esta decisión ha surgido en mí. No sé de dónde procede». Si cree en Dios, entonces Dios se convierte en el que toma las decisiones.

Determinar cuál es tu factor predominante es de gran ayuda porque entonces puedes proceder directamente, de otra forma tu progreso siempre será zigzagueante.

Cuando no sabes a qué tipo perteneces sigues innecesariamente direcciones, dimensiones en las que no deberías ir.

Cuando conoces tu tipo, sabes lo que tienes que hacer contigo mismo, como hacerlo, por dónde empezar. 

Lo segundo te parecerá muy extraño. Por ejemplo, el tipo activo puede ejecutar lo opuesto muy fácilmente, eso es, puede relajarse fácilmente. ¡El tipo activo es capaz de relajarse muy fácilmente! La relajación de Gandhi era milagrosa. Era capaz de relajarse en cualquier parte. Parece paradójico. Un tipo activo debe de estar tan tenso que debe de ser incapaz de relajarse. Pero únicamente un tipo activo es capaz de relajarse con mucha facilidad.

Un tipo cognitivo no puede relajarse tan fácilmente, un tipo emocional encuentra todavía más difícil el relajarse.

De modo que el segundo criterio es que sea cual sea el tipo al que pertenezcas, serás capaz de moverte hacia el opuesto muy fácilmente.

Recuerda pues: si puedes irte al opuesto, éste es tu tipo predominante. Si eres capaz de relajarte muy fácilmente, perteneces al tipo activo. Si puedes dejar de pensar, quedarte sin pensamientos con facilidad, perteneces al tipo cognitivo. Si puedes sentirte ausente de sentimientos muy fácilmente, perteneces al tipo emocional.

Y esto es extraño porque por lo común pensamos, «Un tipo emocional, ¿cómo va a poder permanecer sin emociones? Un tipo cognitivo, ¿cómo va a poder quedarse sin pensar? Un tipo activo, ¿cómo va a poder dejar de actuar?» Pero sólo parece paradójico. No lo es.

Es una de la leyes fundamentales la de que los opuestos se corresponden, los dos extremos se juntan, tal como un péndulo de un gran reloj, tal y como el péndulo va hacia el extremo izquierdo, luego se dirige al derecho. Y cuando ha llegado al extremo derecho empieza a dirigirse hacia el izquierdo. Cuando está yendo hacia la derecha está acumulando inercia para ir luego a la izquierda. Cuando está yendo a la derecha está acumulando inercia para ir después hacia la izquierda. Cuando está desplazándose a la izquierda, cuando parece que se está yendo a la izquierda, está preparándose para ir hacia la derecha. Así que lo opuesto es fácil.

Estos son los dos factores. Y busca en ti constantemente. Continuamente nota esas dos cosas: primero cómo reaccionas, cuál es el comienzo, la semilla, el inicio, y luego a qué opuesto puedes irte con facilidad. ¿Al no-pensar? ¿Al no-sentir? ¿A la no-acción?

Y alcanzarás la comprensión de tu tipo; del predominante, desde luego.

Los otros dos estarán presentes como sombras porque los tipos puros no existen.

Y una vez conoces qué tipo eres, tu camino se vuelve muy cómodo y fácil. Entonces no desperdicias tu energía. Entonces no disipas tu energía en caminos equivocados que no te corresponden. Por eso, descubrir el tipo de uno mismo es un requisito básico en la búsqueda espiritual. De no hacerlo así seguirás haciendo infinidad de cosas y crearás únicamente confusión.


OSHO

MAHA MRITYUNJAYA MANTRA


MAHA MRITYUNJAYA MANTRA

Maha Mantra Mritvuniava
Om Tryambakam yajamah
Sugandhim pushti vardhanam
Urvarukamiva bondhanan
Mrityor mukshiya mamritat

Traducción: yo medito, y me entrego a, el Ser Divino que encarna el poder de la voluntad, el poder del conocimiento, y el poder de la acción. Ruego al Ser Divino, que se manifiesta en forma de perfume en la flor de la vida y es el eterno nutriente de la planta de la vida. como un hábil jardinero, que el Señor de la Vida me desligue de las fuerzas de unión de mi físico, psicológico y espiritual a los enemigos. Que el señor de la Inmortalidad que residen dentro de mí me libera de la muerte, la decadencia y la enfermedad, y unir a mí con la inmortalidad.

Explicación: Este es un mantra que cura y nutre y es en un sentido, "el Corazón de Vedas." La fuerza de curación despertado por este mantra envía sus ondas del cuerpo de la psique y de la psique al alma. Fortalece los poderes de la voluntad, el conocimiento y la acción, desbloqueando así el flujo de entusiasmo, coraje y determinación. La vibración de este mantra despierta la fuerza interna de curación, mientras atrae las fuerzas curativas de la naturaleza y crea de un entorno en el que las fuerzas de ambos orígenes convergen. Este mantra nos conecta con el sanador interior y nos ayuda a recibir la nutrición de los alimentos, las hierbas, o cualquier disciplina realizada para nuestro bienestar total.

*** Para quitar la música de fondo, basta con buscar el reproductor de you tube en la columna de la derecha y  pinchar en las dos barritas paralelas verticales de la barra de herramientas del mismo para pararle.

SIGNOS DEL PROGRESO ESPIRITUAL por Sri Swami Sivananda


SIGNOS DEL PROGRESO ESPIRITUAL
por 
Sri Swami Sivananda


¿Cuáles son los signos del progreso espiritual? ¿Cómo puedo yo saber si he avanzado o no en el sendero espiritual?
  
Paz, alegría, satisfacción, desapego, valor y un estado de ánimo inalterable bajo toda circunstancia indican que estás avanzando en el sendero espiritual.

El progreso espiritual no es medido por los Siddhis o poderes sino solamente por la profundidad de tu dicha en meditación.

Las siguientes son pruebas seguras de tu progreso espiritual:

¿Tu interés por la actividad espiritual interior y la Sadhana exterior está aumentando día a día?

¿La vida espiritual representa para tu conciencia un tema de gran deleite, un encanto que trasciende la felicidad que puede ofrecerte el mundo de los placeres sensuales?

¿Tu conciencia personal ha logrado un sentido de paz y fortaleza que no pueden encontrar en su vida diaria los hombres que no son aspirantes espirituales?

¿Tienes la certeza de que tu poder de discernimiento y tu agudeza mental han estado creciendo?

¿Tu vida ha sido llevada, gradualmente, a experiencias que te revelan que hay una voluntad y una inteligencia operando que no son tuyas sino del Señor Omnipotente?

¿Notas que en tus actividades conscientes de la vida diaria tienes un nuevo ángulo de visión que te deleita, una nueva perspectiva, un fuerte sentido de autocontrol, una creciente convicción de tu dependencia y relación íntima con la Divinidad que todo lo penetra?

Si tus respuestas a todas estas preguntas o a cualquiera de ellas es afirmativa, puedes estar totalmente seguro de que estás progresando en el sendero espiritual, y progresando velozmente.


Sri Swami Sivananda

domingo, 12 de enero de 2014

EL AUTÉNTICO CORAZÓN DE LA TRISTEZA por Chogyam Trungpa


EL AUTÉNTICO CORAZÓN DE LA TRISTEZA
por
Chogyam Trungpa


Imaginemos que nos hallamos desnudos, sentados en el suelo, tocando la tierra con las nalgas y, dado que tampoco llevamos sombrero ni pañuelo alguno, también estamos expuestos al cielo. Es decir, nos encontramos entre el cielo y la tierra. Somos mujeres y hombres desnudos, sentados entre el cielo y la tierra.

La tierra es siempre tierra. La tierra permite que cualquiera se siente sobre ella y nunca cede ni nos suelta. Nadie cae de la tierra para perderse volando por el espacio interestelar. Del mismo modo, el cielo es siempre cielo por encima de nosotros. Ya sea que nieve, llueva o brille el sol, de día o de noche, el cielo está ahí. En ese sentido, sabemos que podemos confiar en el cielo y la tierra.

La lógica de la bondad básica es muy parecida. Cuando hablamos de bondad básica no nos referimos a cultivar la preferencia por lo bueno y el rechazo por lo malo. La bondad básica es buena porque es incondicional o primordial. Está ahí desde siempre, de la misma manera que el cielo y la tierra están ahí desde siempre. No rechazamos nuestra atmósfera, no rechazamos el sol, la luna, las nubes o el viento, sino que los aceptamos. Aceptamos que el cielo es azul, de igual modo que aceptamos el paisaje y el mar. Aceptamos las autopistas, los edificios y las ciudades. La bondad básica es igual de incondicional y fundamental. No es un punto de vista “a favor” ni “en contra” de algo, de la misma manera que la luz del sol no está “a favor” ni “en contra” de nada.

La ley natural y el orden del mundo no están “a favor” ni “en contra” de nada. Fundamentalmente no hay nada que nos amenace, como tampoco hay nada que apoye nuestro punto de vista. Las cuatro estaciones se suceden sin que nadie se lo pida o vote por ellas. Ni la esperanza ni el temor pueden alterarlas. Está el día y también la noche. De noche hay oscuridad y, durante el día, hay luz sin que nadie haya tenido que dar o cortar la corriente. Hay una ley y un orden natural que nos permite sobrevivir, y eso es fundamentalmente bueno. Es bueno porque está ahí, porque funciona y es eficiente. (…) De modo que la bondad básica es buena precisamente porque es completamente fundamental o primordial. Es natural y funciona y, por lo tanto, es buena. No es que sea buena porque se oponga a lo malo.

El mismo principio es aplicable a nuestra naturaleza en tanto que seres humanos. Todos tenemos pasión, agresión e ignorancia, es decir, cultivamos nuestras amistades, nos defendemos de nuestros enemigos y, de vez en cuando, sentimos indiferencia. Son tendencias que no consideramos defectos, sino parte de la elegancia natural y del equipamiento disponible de los seres humanos. Venimos dotados de uñas y dientes para defendernos de los ataques, estamos provistos de boca y genitales para relacionarnos con los otros y también tenemos la fortuna de contar con los aparatos digestivo y respiratorio completos, lo que nos permite asimilar lo que ingerimos y expulsar los desechos. La existencia humana es una situación natural y, tal como sucede con la ley y orden del mundo, es práctica y eficiente. De hecho, es maravillosa e ideal.

(…) En el camino del guerrero lo que importa es trabajar personalmente con nuestra situación actual, tal como es. Cuando decimos que los seres humanos somos fundamentalmente buenos queremos decir que disponemos de todas las facultades que necesitamos, de modo que no tenemos que luchar con nuestro mundo. Nuestro ser es bueno porque no es una fuente fundamental de agresión ni de queja. No podemos quejarnos de tener ojos, nariz, orejas y boca. No podemos reestructurar nuestro sistema fisiológico ni, para el caso, podemos reestructurar nuestro estado mental. La bondad básica es lo que tenemos, aquello de que estamos provistos. Es la situación natural que hemos heredado a partir del momento de nuestro nacimiento.

Deberíamos sentir que es maravilloso hallarse en este mundo. ¡Qué maravilloso es poder ver los colores rojo, amarillo, azul, verde, púrpura y negro! Todos estos colores son un regalo. Sentimos el calor y el frío. Podemos saborear lo dulce y lo ácido. Tenemos estas sensaciones y las merecemos. Son buenas.

De modo que el primer paso en la realización de la bondad básica es apreciar lo que tenemos. Pero después, debemos seguir mirando con precisión lo que somos, es decir, cuándo, dónde, cómo y quiénes somos en tanto que seres humanos, para así poder tomar posesión de nuestra bondad fundamental. Aunque en realidad no se trata de una posesión, de todas maneras nos la merecemos.

La bondad fundamental se relaciona muy estrechamente con la idea de la bodhichitta en la tradición budista. Bodhi significa “despertar” o “alerta” y chitta quiere decir “corazón”, de modo que bodhichitta significa “corazón despierto”. El corazón despierto adviene cuando estamos dispuestos a afrontar nuestro propio estado anímico. Quizá esto parezca una gran exigencia, pero resulta absolutamente indispensable. Debemos examinarnos y preguntarnos cuántas veces hemos intentado entrar en contacto, plena y verdaderamente, con nuestro corazón. (…) ¿Cuántas veces no hemos intentado escudarnos en la lectura del periódico, en la televisión o simplemente tomándonos un descanso? Ésta es la pregunta decisiva. ¿En qué medida hemos estado en contacto con nosotros mismos a lo largo de la vida?

Cuando nos sentamos en la postura de meditación, somos exactamente como esos hombres y mujeres desnudos a los que nos referíamos al principio, sentados entre el cielo y la tierra. Cuando nos encorvamos, estamos intentado ocultar nuestro corazón y tratando de protegerlo ahuecándonos sobre él. Pero cuando nos sentamos erguidos y tranquilos, en la postura de meditación, nuestro corazón está desnudo y todo nuestro ser se haya expuesto tanto a nosotros mismos como a los demás. (…)Simplemente con dejarnos ser, tal como somos, comenzaremos a sentir, poco a poco, verdadera amistad por nosotros mismos.

Cuando despertamos de ese modo nuestro corazón, descubrimos con sorpresa que el corazón está vacío, descubrimos que estamos mirando hacia el espacio exterior. ¿Qué o quiénes somos y dónde se haya nuestro corazón? Si realmente buscamos no encontramos nada sólido y tangible. Claro que, si albergásemos algún resentimiento contra alguien, tal vez podríamos llegar a descubrir algo “sumamente” sólido. Pero eso no es un corazón despierto. Si buscamos el corazón despierto, si nos metemos la mano en el pecho en busca de él, no encontraremos nada, sólo una sensación dolorida. Sentimos algo sensible y tierno y, si abrimos los ojos al resto del mundo, sentimos una inmensa tristeza, una tristeza que no procede del hecho de haber sido maltratados. No estamos tristes porque alguien nos haya insultado ni porque nos sintamos desposeídos. Esta experiencia de tristeza es, más bien, algo incondicional que tiene lugar porque nuestro corazón se haya completamente al descubierto. No hay piel ni tejido que lo protejan. (…) Nuestra experiencia es cruda, tierna y exclusivamente personal.

El auténtico corazón de la tristeza proviene de la sensación de que nuestro inexistente corazón está lleno a rebosar. Quisiéramos derramar su sangre y entregarla a los demás. La valentía del guerrero nace a partir de esta experiencia de tristeza y de ternura del corazón. (…) La verdadera intrepidez procede de la ternura. Proviene de dejar que el mundo roce ligeramente nuestro corazón, nuestro corazón bello y palpitante. Estamos dispuestos a abrirnos, sin resistencia ni timidez, para afrontar el mundo. Estamos dispuestos a compartir nuestro corazón con los demás.

SHAMBHALA: LA SENDA SAGRADA DEL GUERRERO. 
CHOGYAM TRUNGPA


sábado, 4 de enero de 2014

EL DAR Y "LA ESPERA"


EL DAR Y "LA ESPERA"


Tener la capacidad de Dar parece simple, sin embargo a menudo nos ata y nos despierta los mismos patrones de enojo e inconformismo hacia el otro.

Si revisamos un momento nuestra vida, nos daremos cuenta de que estamos atados a una cadena de esperas. Yo espero que mi vecino haga esto, entonces yo haré lo otro. Yo espero que mi amigo venga a pedirme perdón, entonces lo perdonaré. Yo espero que mi compañero de trabajo cumpla con su tarea, entonces yo haré mi parte.

Muchas veces hasta espero algo que ni siquiera la otra persona sabe que estoy esperando. Y me enojo, y espero luego enojado, hasta que en un momento la espera estalla, y pide y exige lo que quiere. Pero aun así difícilmente estaré conforme con lo que he pedido. Seguramente diré: “Ahora me lo da porque lo he forzado...”

Resumiendo: Espero que me suceda tal cosa, porque si me sucede, entonces seré feliz.

Lo pequeño refleja lo grande y lo grande lo pequeño, en definitiva espero que el Universo, Dios, me de lo que necesito. Esto no es negativo pero se vuelve negativo cuando la espera se hace pasiva y lineal. Es decir, muchas veces ni siquiera hago el esfuerzo para pedir. Ni siquiera hago un esfuerzo por tener en claro qué es lo que verdaderamente necesito. Pero espero que alguien más lo haga por mí...

En definitiva, cuando espero que mi vecino, mi amigo, mi compañero de trabajo haga esto o aquello, sólo estoy reflejando la espera profunda en la que se encuentra mi Espíritu.

No se qué es lo que me dará la felicidad, paz y plenitud, no lo se y lo proyecto en pequeñas y grandes situaciones de la vida cotidiana.

Así difícilmente encontraré la Paz porque simplemente siempre estaré esperando más. No se lo que quiero, pero tampoco se si verdaderamente quiero averiguarlo.

¡Qué misterio! A menudo la sensación de insatisfacción es cómoda, ya que me mantiene en una pasividad. En una no responsabilidad de mi vida.

La espera me quita de la responsabilidad de que soy YO el que debe dar el paso hacia la felicidad. Soy Yo el que debe dar un paso hacia la reconciliación, el perdón.

¿Por qué? porque soy Yo el que está viéndolo, el que tiene la Conciencia en este momento.

Ahora, ¿cómo salir de esta cadena incómoda y cómoda a la vez, de la espera?

No reclamando nada, no esperando nada. Siendo como niños que para ellos todo es impredecible. Todo es nuevo y mágico. Todo los sorprende, y todo lo reciben en constante gratitud.

Debemos sostener nuestro crecimiento por nosotros mismos, siendo concientes de que nuestra vida es nuestra responsabilidad. Que nuestro crecimiento Espiritual está en nuestras manos, y en nuestras manos está la posibilidad de realizar buenas acciones, ofreciendo el Corazón. Como dijo el Gran Maestro: “Poniendo la segunda mejilla”.

No es simple, muchas veces las justificaciones nos empañan la visión y nos ahorran el trabajo de hacer el esfuerzo por estar mejor. Pero he aquí la verdad: Puedo aparentar estar conforme; puede mi mente estar satisfecha con sus razonamientos y reflexiones, pero mi Espíritu sabe y siempre estará esperando la MEJOR ACCIÓN. Y para que esta se realice propiciará los escenarios para que Yo pueda actuar distinto. Siempre se encargará de darnos otra oportunidad para que finalmente nos liberemos de la cadena de la espera.

Las oportunidades se verán cuando constantemente sigamos topándonos con las mismas situaciones una y otra vez. Hasta que en un momento tomemos las riendas de nuestra vida. Tomemos conciencia de que el cambio empieza por mi mismo, y entonces ahí nos liberamos, haciendo lo que tenemos que hacer. Así empezaré el camino hacia la libertad. En este momento mi Espíritu dirá: “Gracias por ver lo que te quería mostrar, ahora somos Uno. No eres tú por un lado y Yo por otro. Ahora somos Uno”.

Es ahora el momento, ahora podemos comenzar a aclarar nuestros reclamos y ver por dónde empiezo. Yo espero algo de ti, entonces iré a conversar contigo y te contaré lo que me sucede. O bien iré a estar contigo y te regalaré lo mismo que espero de ti.

Dar sin esperar. Actuar antes de que la espera aparezca.


por Nancy Erica Ortiz 

viernes, 3 de enero de 2014

SENTIR LA TRANQUILIDAD INTERIOR por Maharaji


SENTIR LA TRANQUILIDAD INTERIOR
por
Maharaji

Dentro de cada persona hay riqueza. Todos los seres humanos tienen la posibilidad de sentir paz en su interior: la paz que teníamos al nacer y que seguirá ahí mientras vivamos.

Lo más importante es sentir. Qué cambio tan importante sería que tu felicidad no dependiera del cariz que toman las cosas en la vida. Tienes algo más; en tu interior hay otra posibilidad.

Imagina que estás en un barco de vela que se balancea con las olas. Odias ese subir y bajar; así que atas una tabla larga y plana delante del barco e intentas aplastar cada ola. Es evidente que no funciona, pero ahí estás, intentando aplanar las olas, pensando que después tendrás un viaje realmente agradable en la vida.

Dentro de ti hay un océano muy sereno. Navega por él y sentirás la calma. Las ideas y los pensamientos no deberían ser lo único importante en la vida. Lo esencial en ella debería ser el sentimiento, sentir realmente la serenidad interior. Experimenta la paz desde tu corazón, no te limites a decir: “Creo que me siento en paz”. Siéntela realmente y no dependas de todas las circunstancias exteriores en lo que respecta a esa paz, a esa alegría. Ya existe en tu corazón.

Sentir es real. Los pensamientos son algo creado. Vienen y van, cambian, desaparecen, o quizá mañana ya no tienen ningún valor. El sentimiento no es así; permanece. Las teorías son estupendas para leerlas, pero nunca las cambies por el sentimiento, porque también tienes que sentir.

Se trata de tu corazón. No es posible engañarle. Puedes mentir a tu mente y ella puede mentirte a ti, y lo hace. Pero al corazón no se le puede engañar, y él no te engaña a ti.

Así que el juez ha de ser el corazón, no la mente. Tiene que haber un cambio de prioridades, sencillez, sentimiento. Siente cada paso que das y cada día que vives. No se trata sólo de que el día venga y se vaya, lo importante es que en ese día tú existes. ¿Lo sientes así? Cuando eso empieza a cambiar, llega la comprensión.

He aquí la historia de un hombre que iba andando por la carretera y vio algo que brillaba. Lo recogió, lo miró y pensó: “Es un trozo de vidrio muy cortante. Lo apartaré para que nadie se haga daño”. Unas horas más tarde pasó por allí un joyero y a él también le llamó la atención aquel objeto que brillaba junto a la carretera. Lo recogió, lo examinó y se dio cuenta de que era muy afortunado; había encontrado un diamante increíble.

Cuando no estás preparado para admirar esta vida en su justo valor, sólo es un trozo de vidrio. Lo tomas y dices: “No es nada”, y lo echas a un lado. Pero hay quienes aprenden a reconocer. Aprenden sobre el valor de la vida, sobre el sentimiento, sobre la comprensión.

Como seres humanos, necesitamos estar en paz. La gente dice que la paz no es posible. Para mí, querer es poder. Tal vez el primer paso tiene que ser simplemente el reconocimiento, ver la posibilidad de que la vida no es un trozo de vidrio, sino que, de hecho, es un diamante.

La vida no es ninguna broma. Se nos ha dado un regalo muy especial. Quizá ver eso sea el primer paso; un paso pequeño, pero por ahí se empieza. Una vez que sepas cuál es el primer paso, darás todos los demás, porque lo que se encuentra al final es la plenitud de toda una vida.

Maharaji


miércoles, 1 de enero de 2014

Sobre el verdadero Amor... El Amor Incondicional ¿QUÉ ES EL AMOR? por Anthony de Mello


Sobre el verdadero Amor... El Amor Incondicional

¿QUÉ ES EL AMOR? 
por
Anthony de Mello

El amor de verdad es algo no personal, pues se ama cuando el yo programado no existe ya. Esforzarme por ver cómo eres tú, y comprenderte y aceptarte tal cual eres: eso es el amor. Esto no excluye que tengas preferencias. Yo prefiero la relación con personas determinadas porque esa relación es más gozosa, pero esa preferencia ha de dejarme libre para gozar con la amistad de los demás, para escuchar los demás instrumentos.

Cuando amas de verdad a una persona, ese amor despierta el amor a tu alrededor. Te sensibilizas para amar y comienzas a descubrir belleza y amor a tu alrededor.

El enamoramiento, en cambio, es de lo más egoísta. El amor de verdad es un estado de sensibilidad que te capacita para abrirte a todas las personas y a la vida. Y, cuando amas, no hay nada más fácil que perdonar.

Aceptar a las personas que todo el mundo rechaza, y no porque no veas sus fallos, sino precisamente porque los ves como realmente son, de dónde proceden y cómo se parecen a los tuyos, que ya tienes aceptados.

Aceptas también no tener razón, escuchando las razones de los demás con interés. Y, sobre todo, sabes responder al odio con amor, no porque te esfuerzes en ello, sino como milagro de la comprensión del amor verdadero, que ve a la persona tal cual es.

Las tres señales de estar despierto son: perdonar, aceptar y responder ante todo con amor.


Anthony de Mello

SILENCIO FECUNDO



SILENCIO FECUNDO

Es cierto que no es lo mismo un silencio forzado que otro querido, un silencio que se mantiene gracias a la sujeción de la lengua o al nudo en la garganta que el silencio que sobreviene sin esfuerzo. El auténtico silencio no es la represión de la palabra sino la escucha de lo profundo que anida en uno, de la hondura del alma. Si recordamos la experiencia infantil de tirar una piedra al pozo hasta oír el eco del agua en las profundidades veremos que esa espera, aunque fugaz, era silencio. Mientras la piedra cae al pozo se abre en tu interior un hueco de igual dimensión. Cuando estalla la piedra en el agua no hay ya pensamiento sólo estremecimiento como los fuegos artificiales que iluminan el silencioso cielo nocturno.

Decía Raimon Panikkar que el silencio es uno y las palabras muchas. Las palabras señalan, describen, diseccionan, analizan y juzgan eso que tenemos ahí delante, esa realidad vista como objeto. Las palabras cosifican porque esa es su naturaleza y al objetivar el mundo crea una aparente dualidad objeto-sujeto. La palabra es una espada de doble filo, por un lado comunica pero por otro distorsiona lo que se siente o piensa. Ilumina lo suficiente para no perdernos en la realidad que nos envuelve pero, por otro, esconde a menudo el reverso de esa realidad. Despeja lo que tenemos delante, pero simplifica, llama la atención sobre algo pero lo contamina con sus categorías. 

En cambio el silencio une y repara, cose las costuras que previamente el mundo ha deshilachado y aplaca la agitación de esas aguas emocionales o aquellas tormentas mentales que la fricción con nuestra realidad produce. El silencio lame las fronteras donde la experiencia corretea segura y nos abre a un horizonte inmenso, ignoto, desconocido. El silencio, qué duda cabe, deja que esas otras voces, pequeñas, casi insignificantes, remotas, geniales o locas hablen. El silencio es una invitación a ampliarse y a percibir en esa ampliación un universo más íntimo, cercano a otra piel que no por lejana fuera menos propia. 

Sentencian los taoístas que aquellos que hablan no saben. Nos recuerdan los masai que si no sujetamos nuestra lengua, ésta nos volverá locos. Y en cierta medida sabemos de la incontinencia del habla, de las trampas discursivas, del que habla pero no dice nada, del poderoso hipnotismo de la habladuría o del rumor. Mentiras y engaños que tanto daño hacen. 

Patañjali nos recuerda en los yogasutras la importancia de cultivar satya, sinceridad. Utilizar la palabra justa, aquella que ilumina aunque para ello tengamos que trabajar nuestra propia honestidad. Decir la verdad pero sin herir porque muchas heridas son zarpazos de verdades dichas a destiempo, sin tener en cuenta la realidad del otro. Si se nos permite, diríamos que cada palabra tendría que salir del silencio, aprovechar ese sendero frágil que va de la cabeza al pecho para que en la intersección de cada palabra haya un trocito de corazón. Compasión necesaria para que el mundo no regrese como tantas veces a la barbarie. 

Con el silencio recabamos en la certeza, largamente intuida, de que ya está todo dicho, y de que añadir más palabras no resuelve a menudo el problema. A través del silencio se nos permite compartir un estado del ser, en realidad otro lenguaje que dice mucho. Y es curioso que tengamos que callarnos para volver a desnudar la realidad que frecuentemente se ahoga con nuestro discurso. El sabio ha aprendido a sacar fuerzas del misterio que precisamente el silencio rescata. 

Tal vez el monje se retira del mundo para que en el silencio de su celda su plegaría vaya directa a lo divino. Sólo cuando el silencio deja de ser un silencio formal, sólo cuando se acalla el juicio interno, el abismo que se abre es fecundo, y en esa fecundidad todo vuelve a ser lo que era.


Julián Peragón
Antropólogo y Formador de Profesores de Yoga
www.concienciasinfronteras.com

RECUPERACIÓN ENERGÉTICA


RECUPERACIÓN ENERGÉTICA


Debemos llenarnos de energía Vital y verterla a los demás...!

“una meditación en conexión con la energía de Amor Superior… nos permite acercarnos a los campos más elevados de nuestra conciencia divina, a la más alta vibración del amor dentro de nosotros mismos, a la comunicación con Dios”.

"Derrochamos mucha energía en actos de violencia, impaciencia, nerviosismo, miedos infundados, fobias y obsesiones… Las conductas que producen mayor pérdida de energía son las emociones negativas que atentan contra el bienestar y la felicidad”.

Asimismo, es necesario cuidar el pensamiento. Gran parte del cansancio físico se origina al tener la mente a la deriva, al tener pensamientos negativos y conversaciones internas que producen intranquilidad mental. 

Se recupera energía, por el contrario, al abandonar la manipulación, el deseo de controlar tanto a las personas como a los resultados y al soltar la rigidez que se tiene con la propia persona y con los demás. Se mantienen elevados los niveles energéticos cuando se tienen pensamientos positivos y emociones sanas, cuando se actúa correctamente, siempre respetando los valores y las virtudes. Las personas se llenan de energía cuando se aman a sí mismas, cuando son auténticas. 

“Somos en esencia la expresión de lo divino, con cualidades infinitas e inimaginables del Poder Superior, las cuales no pueden ser manifestadas si no entramos en esta comunicación -apunta Saavedra. La Recuperación Energética Superior significa, principalmente, recuperar el amor total e incondicional hacia nosotros mismos, en conexión con la Energía Superior Divina, integrados al amor universal”.

Respiración, visualización, meditación... una manera de revitalizarse es a través de la respiración. Al poner atención a la respiración se integran los diferentes cuerpos -físico, mental y emocional. La respiración consciente aumenta la oxigenación y purificación de la sangre, facilita el descanso mental y ayuda a entrar en el silencio interior. “Con la concentración en la meditación no sólo recuperamos la energía, sino que tenemos una carga adicional para estar más atentos y sentir bienestar tanto en el cuerpo-mente como en el espíritu”. La idea no es sólo tener energía para realizar las mil y una actividades que se presentan con el acelerado ritmo de la vida moderna, sino, también, avanzar en la superación personal y espiritual. 

Como lo señala la especialista: “justamente es en el crecimiento espiritual donde está la clave para evitar muchos de los conflictos en los que caemos los seres humanos”. 

Lucerlia Saavedra. 

(Tomado del Libro Recuperación Energética Superior)