NAMASTÉ



"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."


Un día me levanté y ví que algo había cambiado a mi alrededor, en mi. Me inundaba una serena sensación de Paz y Amor por todo lo creado. Una simple florecilla me parecía entonces lo más hermoso y más grande en su perfección. La sonrisa de un niño, las lágrimas de un anciano... Mirarme a mi misma en el espejo... El mundo en sí parecía tener colores de recién pintado.

Al principio, yo no entendía a que podía deberse aquel cambio que sólo yo parecía ver. Nadie a mi alrededor parecía ser consciente de que todo a su lado brillaba de otra manera excepto yo. Llegue incluso a pensar si no estaría volviéndome loca, pero no. Simplemente había tomado conciencia de quien soy.

Poco a poco, al principio con paso inseguro y un tanto sola, fui iniciando mi camino. Buscaba a ciegas información en los sitios mas insospechados. Era como si una voz interior me guiase. (No puedo dejar de sonreír ante este comentario: "una voz interior".) Lejos estaba entonces de saber que era precisamente eso lo que me impulsaba a seguir.

Pronto comencé a conocer a gente que se encontraban en mi misma situación. Pronto comenzaron a aparecer en mi vida personas, Almas de Luz, que me fueron guiando, ayudando, consolando cuando tropezaba y caía y empujándome cuando parecía que iba a desistir en mi labor.

Comprendí que significaba haber DESPERTADO. Comprendí la tarea que tenía por delante para llevar a buen puerto la misión que se me encomendó. Aprendí lo ya sabido de nuevo, como si fuera de nuevo un bebe recién nacido. Viaje en mis sueños a las ciudades de sanación.

Ahora sé que soy Amor porque provengo del AMOR del PADRE y que como tal, estoy para difundir ese mismo Amor por todo lo que ÉL creó. Que mi meta está en ir evolucionando hacía la perfección y en ayudar a aquellos de nuestros hermanos que comiencen su caminar como un día fui ayudada yo.


*********


Por todo esto puedo y debo deciros:


Yo soy Drisana, la hija del Sol.


Ese es el significado de mi nombre, al menos el nombre más antiguo que recuerdo haber tenido en esta dimensión desde la primera vez que encarne en mi amada Lemuria.


En este aquí y ahora he vuelto de renacer, he despertado a la verdad y he recordado. Me he reconocido en cada un@ de mis herman@s. He reaprendido a amar al Padre-Madre y a toda su Sagrada y Divina Creación.


Y he sentido el llamado ancestral que anclado en lo más profundo de mi Esencia, me empuja a ayudar e iluminar desde la humildad de mi Ser y como persona humana, al resto de mis herman@s que ya están despertando.


Es tiempo de volver a Ser aquello que tan profundamente duerme dentro de nosotr@s. Tiempo de abrir los ojos del Alma, de avivar la llama imperecedera del AMOR Incondicional que se guarda en la cámara mas secreta de nuestros corazones. Tiempo de reconocer nuestra parte Divina. Tiempo de entender que como parte de la más Pura Luz del PADRE, tenemos un trabajo que hacer, una misión que cumplir.


Es tiempo de regresar al Hogar.


¡Despertar!


Llegó la hora de volver a ser Unidad con el UNO y de brillar con su Infinita Luz.


Desde la LUZ y con el AMOR más puro y profundo, os pido que repitáis conmigo:


YO SOY el/la que YO SOY y como tal me manifiesto en la Serena Paz, la Pura Luz y el Infinito Amor Incondicional del PADRE-MADRE.


YO SOY el/la que YO SOY



Que la LUZ del PADRE ilumine siempre nuestros corazones y junto con sus Ángeles y Arcángeles, seamos dignos y capaces de llegar al mismo centro de SU corazón,


La Paz y el Amor con nosotros.


Drisana

miércoles, 27 de diciembre de 2017

ME DECLARO VIVO - poema de Chamalú sobre la felicidad e infelicidad



ME DECLARO VIVO
poema de Chamalú sobre la felicidad e infelicidad

Mis Respetos…
Me declaro Vivo…
Saboreo cada acto.
Antes cuidaba que los demás no hablaran mal de mí,
entonces me portaba como los demás querían
y mi conciencia me censuraba.

Menos mal que a pesar de mi esforzada
buena educación siempre había alguien difamándome.
¡Cuánto agradezco a esa gente que me enseñó
que la vida no es un escenario!
Desde entonces me atreví a ser como soy.

He viajado por todo el mundo, tengo amigos de todas las religiones;
conozco gente extraña:
católicos, religiosos pecando y asistiendo a misa puntualmente,
pregonando lo que no son,
personas que devoran al prójimo con su lengua e intolerancia,
médicos que están peor que sus pacientes,
gente millonaria pero infeliz,
seres que se pasan el día quejándose,
que se reúnen con familia o amigos
los domingos para quejarse por turnos,
gente que ha hecho de la estupidez su manera de vivir. 

El árbol anciano me enseñó
que todos somos lo mismo.
La montaña es mi punto de referencia:
ser invulnerable, que cada uno diga lo que quiera,
yo sigo caminando indetenible.

Soy guerrero:
mi espada es el amor,
mi escudo el humor,
mi hogar la coherencia,
mi texto la libertad.

Si mi felicidad resulta insoportable, discúlpenme,
no hice de la cordura mi opción.
Prefiero la imaginación a lo indio,
es decir inocencia incluida.
Quizás solamente teníamos que ser humanos.
El que tú no veas los átomos,
no significa que no existan.
Por eso es muy importante que sea el Amor
lo único que inspire tus actos.

Sin Amor nada tiene sentido, sin Amor estamos perdidos,
sin Amor corremos el riesgo de estar de nuevo
transitando de espaldas a la luz.
En realidad,
sólo hablo
para recordarte
la importancia
del silencio.
Anhelo que descubras el mensaje que se encuentra
detrás de las palabras; no soy un sabio,
sólo un enamorado de la vida.

El silencio es la clave,
la simplicidad es la puerta
que deja fuera a los imbéciles.
La gente feliz no es rentable,
con lucidez no hay necesidades innecesarias.
No es suficiente querer despertar, sino despertar.
La mejor forma de despertar es hacerlo
sin preocuparse porque nuestros actos
incomoden a quienes duermen al lado.
Recuerda que el deseo de hacerlo bien será una interferencia.
Es más importante amar lo que hacemos
y disfrutar de todo el trayecto.

La meta no existe, el camino y la meta son lo mismo.
No tenemos que correr hacia ninguna parte,
sólo saber dar cada paso plenamente.
No, no te resistas, ríndete a la vida.
Quien acepta lo que es
y se habilita para hacer lo que puede,
encarna las utopías
y lo imposible se pone a disposición.

La mejor manera de ser feliz es: ’ser feliz’.
Reconstruye tu raíz y saborea la vida.
Somos como peces de mares profundos,
si salimos a la superficie reventamos.
La frivolidad y la intranscendencia
condenan la vida a la muerte.

Cuando somos más grandes que lo que hacemos,
nada puede desequilibrarnos.
Pero cuando permitimos que las cosas sean más grandes
que nosotros, nuestro desequilibrio está garantizado.
El corazón está en emergencia por falta de amor.
Hay que volver a conquistar la vida,
enamorarnos otra vez de ella.

Nuestro potencial interior aflora espontáneamente
cuando nos dejamos en paz.
Quizá sólo seamos agua fluyendo;
el camino nos lo tenemos que hacer nosotros.
Más no permitas que el cauce esclavice al río,
no sea que en vez de un camino tengas una cárcel.
La infelicidad no es un problema técnico,
es el resultado de haber tomado el camino equivocado.
Amo mi locura que me vacuna contra la estupidez.
Amo el amor que me inmuniza ante la infelicidad
que pulula por doquier, infectando almas
y atrofiando corazones.

El amor es, a nivel sutil,
la esencia de nuestra instancia inmunológica.
La gente está tan acostumbrada a complicarse,
que rechaza de antemano la simplicidad.
La gente está tan acostumbrada a ser infeliz,
que la sensación de felicidad
les resulta sospechosa.
La gente está tan reprimida, que la espontánea ternura
le incomoda y el amor le inspira desconfianza.
Hay cosas que son muy razonables, objetivas y… apestan.
Ya no podemos perder el tiempo
en seguir aprendiendo técnicas espirituales cuando aún estamos vacíos de amor.
Quienes no están preparados para escuchar
tienen la recompensa de no enterarse de nada.
Disfruta de lo que tienes, recibe lo que venga,
crea e inventa lo que necesites, haz sólo lo que puedas,
y fundamentalmente celebra lo que tengas.
La vida es un canto a la belleza,
una convocatoria a la transparencia
Cuando esto lo descubras desde la vivencia,
el viento volverá a ser tu amigo,
el árbol se tornará en maestro
y el amanecer en ritual.
La noche se vestirá de colores,
las estrellas hablarán el idioma del corazón
y el espíritu de la tierra reposará otra vez tranquilo.

¡Me declaro vivo!



Poema: Muere lentamente (Martha Medeiros)


Poema: Muere lentamente 
(Martha Medeiros)

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.

Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.

Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.

Martha Medeiros

martes, 26 de diciembre de 2017

UNA ESTRELLA EN EL HORIZONTE (Hermoso relato sobre el origen de la esperanza)


UNA ESTRELLA EN EL HORIZONTE
(Hermoso relato sobre el origen de la esperanza)


Existían millones de estrellas en el cielo, estrellas de todos los colores: blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas, azules. Un día, inquietas, ellas se acercaron a Dios y le propusieron:

- Señor, nos gustaría vivir en la Tierra, convivir con las personas.

- Así se hará , respondió el Señor. Las conservaré a todas ustedes pequeñitas, tal como se ven de lejos, para que puedan bajar a la Tierra.

Cuentan que aquella noche ocurrió una fantástica lluvia de estrellas. Algunas, se acurrucaron en las torres de las iglesias; otras, fueron a jugar y a correr con las luciérnagas por los campos; muchas se mezclaron con los juguetes de los niños. La Tierra quedó, entonces, maravillosamente iluminada. 

Pero con el correr del tiempo, las estrellas decidieron abandonar a los hombres y volver al cielo, dejando a la tierra oscura y triste.

- ¿Por qué volvieron? - preguntó Dios, a medida que ellas regresaban al cielo.

- Señor, nos fue imposible permanecer en la Tierra, existe allí mucha miseria, mucha violencia, hay demasiadas injusticias.

El Señor les contestó:

- ¡Claro! Ustedes pertenecen aquí, al Cielo. La tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere. Nada es perfecto. El Cielo es el lugar de lo inmutable, de lo eterno, de la perfección.

Después que llegaron gran cantidad de estrellas, Dios verificó la cantidad y habló de nuevo:

- Nos falta una estrella, ¿dónde estará? 

Un ángel que estaba cerca replicó:

- Hay una estrella que resolvió quedarse entre los hombres. Ella descubrió que su lugar es exactamente donde existe la imperfección, donde hay límites, donde las cosas no van bien, donde hay dolor.

- ¿Qué estrella es esa? - volvió a preguntar Dios.


- Es la Esperanza, Señor, la estrella verde. La única estrella de ese color.

Y cuando miraron a la tierra, la estrella no estaba sola: la tierra estaba nuevamente iluminada; había una estrella verde en el corazón de cada persona. 

Porque el único sentimiento que el hombre tiene y Dios no necesita retener es la Esperanza. Dios ya conoce el futuro y la Esperanza es propia del ser humano, propia de aquel que yerra, de aquel que no es perfecto, de aquel que no conoce el porvenir.

Recibe en este momento esta Estrella Verde en tu corazón, la Esperanza. No dejes que ella huya y no permitas que se aparte. Ten la certeza que ella iluminará tu camino. Sé siempre positivo y agradece todo a Dios; sé siempre feliz y contagia a otras personas tu felicidad.

Autor desconocido.

lunes, 25 de diciembre de 2017

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!


¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

¿Cómo he nacido?

Dice Dios:

Nací desnudo para que tú sepas despojarte de ti mismo.

Nací pobre para que tú puedas considerarme la única riqueza.

Nací en un establo para que tú aprendas a santificar cada ambiente.

Nací débil para que tú no tengas nunca miedo de mí.

Nací por amor para que tú no dudes nunca de mi amor.

Nací de noche para que tú creas que te puedo iluminar cualquier realidad.

Nací persona para que no te avergüences nunca de ser tú mismo.

Nací hombre para que tú puedas ser "Dios".

Nací perseguido para que tú sepas aceptar las dificultades.

Nací en tu vida para atraer a todos a la casa del Padre.

Jesús nace entre los pobres, los marginados, los que sufren, lloran, gritan al cielo, los afligidos, los oprimidos, cuantos lo sirvan y esperan



Texto de los Sacerdotes del corazón de Jesús. Revista Juventud Reparadora, nº 358

domingo, 24 de diciembre de 2017

EL DON DIVINO DE LA EMPATÍA Por Deéelij


EL DON DIVINO DE LA EMPATÍA
Por Deéelij


Dicen que el mal es la ausencia del bien, así como la oscuridad es la ausencia de la luz; y el frío la ausencia de calor… Y creo que es cierto si hablamos de la famosa dualidad que todo lo encorseta a un lado o al otro sin que permita otra posible alternativa.

También dicen que el mayor regalo que el ser humano posee es el de la libertad.

Y hablando de libertad, también se habla mucho de respeto, de amor, de paz, de… muchas palabras, vocablos o conceptos que más o menos están bastante tergiversados, y que utilizamos como bandera o estandarte que mostramos y luego exigimos, ¿pero, alguien habla en serio de ellos? Pues no oigo (y es mi opinión) hablar en serio de EMPATÍA. Tampoco hablaré mucho, sólo lo estoy mencionando por si alguien puede llegar a comprender lo que es el don divino de la empatía. Porque si puedo ponerme en el lugar del otro, puedo aceptarlo y comprenderlo aunque no comparta lo que es el otro, lo que piense o lo que diga. Y si todos los seres humanos pudieran desarrollar la empatía divina, el don de ponerse en el lugar del otro para comprender su vivencia, para comprender el por qué de su declinar, para, en definitiva, aceptar que es diferente a mí y que por ello no ha de suponer una amenaza, peligro o enemigo al que combatir, cualquier lucha cesaría; cualquier conflicto se evitaría. La pelea no tendría sentido.

Cuando tengo desarrollada la capacidad de la empatía, el don divino, por excelencia, me doy cuenta que no soy quien para enjuiciar a nadie ni a nada. La empatía hace que los prejuicios salten por lo aires para siempre. Si me diera cuenta del trasfondo de lo que significa ponerse en el lugar de los demás, y que los demás lo hagan conmigo ¿Dónde habría un problema? No los habría; ni siquiera surgirían.

¿Cuántas veces se reclama el respeto? Muchas. Pero para llegar al respecto se empieza por la empatía, la cual desemboca directamente en la aceptación de lo demás y concluye en la comprensión de uno y de los demás.

Ponte en mi lugar. Sé empátic@, y desde ese puntal se llega a solventar uno de los Karmas que toda alma quiere aprender: la aceptación.

Una vez que hay empatía, sí que de verdad hay libertad en la acción que le continúa, de lo contrario se es una reacción descontrolada. Y es que tras la empatía, el respeto por la libertad del otro es manifiesta; y si el otro hace lo mismo hacia un@, nos estamos regalando muchos dones divinos, pero, a mí modo de entender, todo empieza por el don divino de la empatía.

Sólo ponte en mí lugar, y el resto sale solo. Pero la clave está en ser empático con un@ mism@, en saberse poner en su lugar para aceptarse a sí mismo, y el resto ya es muy fácil. Que el don divino de la empatía no es ponerse en el lugar del otro olvidándose de un@, sino que una vez que me he puesto en mí, aceptándome, lo puedo hacer hacia los demás.

Autor: Deéelij

sábado, 23 de diciembre de 2017

DEL ATAQUE A LA COMPASIÓN, por Jorge Lomar


DEL ATAQUE A LA COMPASIÓN
por Jorge Lomar

Si el ataque no te hace feliz ¿por qué insistir?

En los artículos anteriores de esta serie hemos visto cómo en nuestra mente se ocultan una serie de programas que, a no ser que estemos atentos, conseguirán que en cualquier momento ataquemos a cualquier cosa.

Puede ser que el ataque solo sea mental, pero aun así, tendrá sus consecuencias emocionales. Si el ataque ya es emocional, viviremos momentos intensos de sufrimiento en alguna relación con los demás. Si el ataque es interno, en forma de culpa, nos sentiremos pequeños, temerosos y aislados. Si el ataque es físico, nos sentiremos heridos o fracasados. Siempre hay pérdida unida al ataque. ¿Por qué atacamos entonces?

ATAQUE MENTAL

Para tener alguna conciencia de cómo atacamos a los demás y cómo nos atacamos a nosotros mismos, es preciso estar dispuesto ver los mecanismos de ataque en donde todo comienza: el ataque mental. Se manifestará en cierto tipo de pensamientos y sus correspondientes emociones consecuentes. Ambos verifican los programas de ataque que están ocultos en nuestras creencias, nuestra manera de ver el mundo y nuestro concepto de “yo”.

El ataque mental es cualquier tipo de pensamiento que nos separa de algo, que pretende dañar o que simplemente menosprecia, limita o debilita. Se siente como aquello que llamamos “negatividad”, independientemente de que el ataque esté dirigido hacia algo externo o hacia ti mismo.

Cuando culpamos, criticamos destructivamente, hacemos bandos, juzgamos a alguien, e incluso cuando lo clasificamos, especialmente si lo clasificamos de inútil o de peligroso, estamos atacando mentalmente. A partir de ese momento, surge una barrera emocional o energética que por un lado nos separa de la otra persona, y por otra nos mantiene presos a ella, ya que al ser un “enemigo”, una parte luchadora de nuestra mente permanecerá en constante vigilancia con respecto a esa persona. Esa parte de nuestra mente ha sido entrenada para hacernos sobrevivir, es rígida, sistemática y suele olvidarse de todo en pro de defendernos. Es primal, muy antigua, emocional y poderosa, cuyos surcos están profundamente arraigados en nuestra mente.

Ese mismo ataque puede dirigirse contra una idea, una circunstancia, una raza, una profesión, contra el mundo o incluso contra Dios, cualquiera que sea el sentido que este concepto tenga para ti. Y en cualquier caso se habrá abierto un toque de queda en tu mente.

EN DEFENSA PROPIA

Si estás recibiendo algún tipo de ataque físico mientras lees este artículo, te aconsejo que intentes escapar o si no puedes, te defiendas físicamente como puedas. Esto es evidente y no es el nivel de trabajo del perdón. Como ya hemos dicho en los artículos anteriores, el perdón es un profundo acto interior. Perdonar no significa que no te defiendas de un ataque evidente. Perdonar se refiere a todos los casos en los que puedes hacer un ejercicio de autoconciencia, darte cuenta de qué es lo que estás defendiendo y qué pretendes con tu ataque.

El recurso “en defensa propia” lo estamos usando en muchas más situaciones que en los ataques físicos y directos. Lo empleamos constantemente ante cualquier percepción de ataque. Por ejemplo, cuando sentimos que se nos ha atacado verbalmente, se abren más posibilidades que simplemente responder con más ataque. Pero para ello habría que estar muy atento y bastante entrenado en el perdón. Si llevas tiempo trabajando, es más probable que puedas darte cuenta de lo que ha ocurrido cuando has recibido ese ataque verbal. Por un momento, sientes perfectamente qué es lo que en ti se ha sentido vulnerable. También puedes sentir qué es lo que en la otra persona se ha sentido vulnerable para haber tenido la necesidad de atacarte. En ese instante ya has encontrado un portal por el que puede entrar tu perdón, existe un vínculo entre la otra persona y tu. Ambos sois vulnerables, ambos estáis defendiendo vuestro “yo”. Entonces puedes llegar a comprender por qué tiene miedo el otro o porqué se ha sentido ofendido. E incluso puede que no entiendas los motivos del otro, pero te des cuenta de que aquello que se ha puesto a la defensiva en mi, solo es mi propia sensación de debilidad. Y eso es lo que pretende el ego, que hagas caso siempre a tu debilidad, que te identifiques con ella.

EN DEFENSA DE LA VERDAD

También atacamos cuando alguien tiene una idea distinta de la nuestra. Parece que hay una parte dentro de ti que se retuerce y se siente herida simplemente porque otra persona tiene una visión distinta del asunto. Esa parte dentro de ti no es más que un programa que va a colocar inmediatamente a la otra persona en otro bando. En poco tiempo la ha catalogado de “enemigo”, aunque sea a un nivel sutilmente subconsciente y ni tu sepas que haya sucedido esta inmediata clasificación. Tú te has sentido identificado con una opinión, y si la opinión es rebatida, la defiendes del mismo modo que si fuera “en defensa propia”.

Puede, incluso, que pienses que tu opinión es la verdad, y que eso te justifica para defenderla, atacando al otro. Sin embargo, la verdad no necesita ser defendida. No es necesario hacerle ver al otro la verdad si él no quiere.

LA VERDAD NO NECESITA SER DEFENDIDA.

Muy relacionado con la creencia de tener que defender la verdad atacando a otro, está la idea de utilizar la culpabilización como herramienta didáctica. ¡Para que aprenda! ¡Lo hago por tu bien! En realidad el ataque pretende dañar, no pretende en absoluto que el otro aprenda nada, ya que sin duda, ese no es el modo de enseñar nada a nadie. La acción que surge de este pensamiento pretende aliviar la ira, proyectar la culpa y quedar por encima, es decir, establecer el poder sobre otro. Lecciones de separación y conflicto, en definitiva.

En otros casos, una persona puede hacerte sentir ofendido solo con su presencia. La defensa propia también puede saltar para justificar tu ataque. 

Solemos decir que esa persona tiene mala energía o no nos produce “feeling”. 

Pero este planteamiento ha cometido el primer error de quien realmente se dedica a trabajar el perdón. Se ha colocado al problema fuera de tu mente. El mal “feeling” que percibes en el otro ha surgido en tu propia mente y precisamente de su manera de percibir al otro. Tú tienes el poder de cambiar tu percepción de él en lugar de derrochar energía juzgando.

Muy habitualmente, es nuestro estilo de vida el que se ve amenazado por alguna causa percibida en el exterior, y la defensa propia se fusiona con el profundo miedo al cambio que suele paralizarnos cuando se tambalea nuestro marco de comodidad.

En este mismo contexto, es muy habitual que ataquemos “en defensa de mi imagen”. Defender la propia imagen a veces se refiere al prestigio o al honor como si todo eso fuera la parte esencial de tu identidad, la máxima verdad que te sustenta. Te puedes imaginar cómo salta esta “defensa propia” en estos casos, como si fuera un resorte. Bajo este modelo de pensamiento, toda tu seguridad, comodidad y estilo de vida está orquestado en el modo en que te ven los demás. Si eso fracasa, tu trabajo, tu poder, tu aparente identidad se podría venir abajo. En definitiva, cualquiera que sea la imagen que uno quiere preservar ante los demás, muchos de los ataques mentales a los que recurrimos pretenden defender tu personaje. Incluso en ocasiones, se defiende un personaje débil, victimista o enfermizo, ya que se cree necesitar esa consideración por parte de los demás.

EN DEFENSA DE OTRO

En otros casos, nuestro ataque se justifica porque estamos defendiendo a otra persona a la cual consideramos indefensa (por si alguien se ha olvidado, vuelvo a colocar el ámbito de trabajo fuera de los ataques físicos, sino en los ataques psicoemocionales).


La mayor parte de las veces, lo que hacemos es tomar partido automáticamente por algo en lo que estamos involucrados emocionalmente. Es decir, parecemos defender a otro, pero en realidad estamos defendiendo un interés propio. A veces el interés propio es tan sutil como una lealtad, una amistad, una simpatía o un lazo familiar que parece obligarte a entrar a formar parte de un conflicto.

Muchas veces surge nuestra ira cuando vemos sufrir a las personas que más queremos. Eso te hace sufrir mucho y muy a menudo es este mismo sufrimiento el combustible de nuestro ataque. Basta con que le des suficiente crédito a estos pensamientos para verte envuelto en cualquier tipo de guerra o conflicto.

ATACAR PARA CONTROLAR

Una gran cantidad de energía mental mal canalizada está destinada a atacar a otras personas con el fin de que hagan lo que tú quieres. Nos resulta familiar, al haber sido educados de esta manera es un programa profundo. Para muchos padres no existe recurso alguno más allá del grito o la amenaza para movilizar a sus hijos. Y este mecanismo se suele transferir de padres a hijos, de hermanos a hermanos. ¡Cuántos conflictos surgen entre los humanos porque unos intentamos modelar a otros a nuestra imagen y semejanza!

Aceptar al otro, respetar sus motivos y todo el paradigma que lo sostiene es un sofisticado arte que toda persona debería estar interesado en comenzar a practicar. El programa del control, igual que cualquier otro, se puede cambiar. 

Porque cuando das libertad, te liberas.

Cuando das libertad, te liberas.

ATAQUE A MI MISMO

Cuando nos sentimos incapaces de algo, cuando nos preocupamos por algo que podría pasar, o cuando tememos que algo se repita, así como cuando nos culpamos de algo, nos estamos atacando mentalmente a nosotros mismos. 

Entonces nos sentimos fragmentados, divididos por dentro, deshechos en nuestra autoestima.


El ataque a mi mismo puede venir de la mano de un error que aparentemente hemos cometido, y sobre el cual nos juzgamos a un nivel de identidad, algún susurro programado que subliminalmente te dice “eres malo”. Como si se olvidase que cometer errores es lo más natural en el ser humano, que el mundo que vemos es imperfección en estado puro y que la mejor actitud que podemos tomar ante los errores es aprender y perdonar.

Un error es un punto álgido de aprendizaje, ser consciente de él lo convierte en un éxito.

Cualquier éxito de nuestra vida habrá estado precedido por multitud de errores. 

Y más aún cuando llevamos la escena al ámbito de las relaciones humanas.


Hay personas que piensan, aunque sea sin darse cuenta, que culparse duramente por un error le ayudará a aprender mejor, y de nuevo, hacen de la culpa su herramienta didáctica. Sin embargo, el aprendizaje no puede funcionar mediante el ataque. El ataque, precisamente, provoca el ambiente mental que impide cualquier aprendizaje. Será mucho más productivo que te sientas bien mientras observas la mecánica de un error e intentas aprender. Tu energía mental estará limpia, no necesitará defensas y tu mente se mantendrá fresca y abierta.

Cuando la motivación de un aprendizaje es el miedo, es posible que tu motivación la consideres muy importante, pero el proceso de aprender se hará muy difícil. La mente que realmente aprende está aprisionada entre las defensas y límites que le impone la mente que lucha.

Una preocupación o miedo recurrente, es otra forma sutil de ataque a ti mismo que pone en guardia a la parte defensora de tu mente, y te manifiesta debilidad y desconfianza. También el miedo se puede perdonar. Para perdonar cualquier preocupación o miedo, debes darte cuenta de que estás temiendo a tu pasado, y de que ese mecanismo será empleado por el ego para debilitarte mediante hipótesis terroríficas proyectadas en tus fantasías de futuro.

También ayudará cuando te des cuenta, de una vez por todas, de que lo único que puedes controlar en tu mundo es tu mente, y este poder es absoluto. Pero no intentes controlar antes a tu mundo que a tu mente, o tu mundo acabará controlando a tu mente y a ti.

COMPASIÓN

Compasión no es lástima. Cuando alguien te da pena, lo sitúas por debajo de ti y en realidad, lo separas de ti. Compasión no es simpatía. Puedes sentir compasión por alguien y no estar de acuerdo con su manera de ver el mundo. 

Compasión no es sentir lo mismo que siente el otro. Si eso fuera compasión, dos personas enfadadas estarían en actitud compasiva.

La compasión tiene dos niveles, uno humano y otro espiritual. Al nivel humano sí se emplea la empatía, que significa que percibes con absoluta claridad lo que el otro siente. Por supuesto, cualquiera podría decir que es imposible que dos personas sientan lo mismo al tener mentalidades y experiencias completamente distintas. Sin embargo, cuando una persona es lo suficientemente madura y autoconsciente como para haber desarrollado la empatía verdadera, sabe que los sentimientos humanos son muy básicos y siempre los mismos sin importar edad, género, raza, ideología o generación. Y a este nivel puede conectar con la otra persona.

La mente humana dispone de dos partes. Una de ellas se dedica a defender, a luchar, está en controversia con todo lo que ve, analiza y desmenuza, busca el defecto constantemente, ve peligro en todas partes, y provoca todos los conflictos que vive. De esta parte de la mente hemos estado hablando al referirnos a los distintos tipos de ataque mental.

La otra parte solo tiene el objetivo de aprender, unificar, y caminar pacíficamente hacia la verdad, busca crecer y expresar amor. Esta parte te conecta contigo mismo, con los demás y con todo.

La compasión sucede cuando te sitúas en esta parte de tu mente. Puedes hacerlo con solo desearlo. Entonces, todos los ataques que habías urdido y percibido comienzan a verse de otra manera. Al entrar en el modo de aprendizaje, comprendes el miedo que el otro siente. ¡Cómo no ibas a comprenderlo! Te has pasado toda tu vida sintiendo miedo. Descubres que, bajo la apariencia peligrosa, iracunda o dolorida de la otra persona, hay una vulnerabilidad que compartes con él. Lo puedes percibir como a un hermano en este viaje de aprendizaje, y te unes a él en la vulnerabilidad humana.

A un nivel más profundo, la compasión es descubrir que bajo todos los disfraces que tanto yo como el otro interpretamos, está el Ser, la Vida sin límites ni forma, el Amor puro que somos. Alguno se le llama “ver la luz”. Ver su Verdad. Ver tu verdad.

Si, ¡somos humanos! Muchas veces no será nada fácil ver la esencia del otro tras sus convincentes disfraces que hacen saltar por los aires nuestro equilibrio emocional y disparan automáticamente nuestro juicio más duro. ¿No resulta extraño que nuestra mente esté tan entrenada en mil maneras en hacernos daño? Pero bajo todos esos programas, nuestra esencia reclama que regresemos al conocimiento de la verdad. Entonces, desde la verdad, podremos ver los programas de sufrimiento con tanta facilidad que dejaremos de creerlos, y por tanto, los desconectaremos. ¡Programa desinstalado satisfactoriamente! 

¡Qué gran liberación!

Muchas de las veces no somos capaces de ver la paz y el amor profundos en el otro hasta que nos centramos y vemos la paz y el amor profundo en nosotros mismos. Si has podido descubrir un ataque mental en tu vida, ya sea emitido o recibido, recuerda que dispones del don de la compasión. Es una parte profunda y esencial de tu mente. Cuando puedas, desplaza por un momento tu atención de los programas de dolor y dedica unos minutos de silencio a encontrar esta parte de ti, tu verdadera identidad, y desde aquí, vuelve a mirar lo que pasó.

Un trabajo irremediablemente unido al perdón profundo consiste en ejercitar la conciencia de lo que eres realmente, la conciencia esencial. La experiencia de saber lo que somos nos llevará a ver de otro modo, a nosotros mismos y a todo lo que percibimos. Es el salto a la conciencia espiritual.



Jorge Lomar
Escritor, facilitador y orientador. Co-fundador de la Escuela del Perdón

¿DE QUÉ COLOR ES DIOS? (El hermoso color del amor) Por Arnold Sparky Watts


¿DE QUÉ COLOR ES DIOS?
(El hermoso color del amor)
Por Arnold Sparky Watts


¿De qué color es Dios?,
preguntó el niño de piel clara.
¿Es blanco como yo,
son sus cabellos dorados como el sol?

¿Es Dios moreno como yo?,
preguntó el niño de piel con matiz bronceado.
¿Tiene el cabello oscuro y rizado,
son sus ojos negros o azulados?

Pienso que Dios es piel roja como yo,
se escucha decir al niño indio.
Lleva una corona de plumas,
y transforma en día nuestras noches umbrías.

Todos sabemos que allí está Dios, en todos los colores
mencionados. Pero ten esto por seguro: el único color de
nuestro Creador, es el hermoso color del amor.

Así que cuando tu alma vaya al cielo, cuando
tu vida llegue a su final, El estará esperando y
hacia ti su mano extenderá.

No habrá colores en el cielo,
todos seremos iguales.
Sólo serás juzgado por tus actos terrenales,
allí ni tu raza ni tu nombre serán importantes.

Así que cuando llegue, tu hora
y admires a Dios arriba en su reino,
verás el único color que en realidad tiene valor,
y es el hermoso color del amor.


Arnold Sparky Watts

viernes, 22 de diciembre de 2017

TE DESEO TIEMPO - Poema de Elli Michler


TE DESEO TIEMPO
Poema de Elli Michler

No te deseo un regalo cualquiera,
te deseo aquello que la mayoría no tiene,
te deseo tiempo, para reír y divertirte,
si lo usas adecuadamente podrás obtener de él lo que quieras.

Te deseo tiempo para tu quehacer y tu pensar
no sólo para ti mismo sino también para dedicárselo a los demás.

Te deseo tiempo no para apurarte y andar con prisas
sino para que siempre estés contento.

Te deseo tiempo, no sólo para que transcurra,
sino para que te quede:
tiempo para asombrarte y tiempo para tener confianza
y no sólo para que lo veas en el reloj.

Te deseo tiempo para que toques las estrellas
y tiempo para crecer, para madurar. Para ser tú.

Te deseo tiempo, para tener esperanza otra vez y para amar,
no tiene sentido añorar.

Te deseo tiempo para que te encuentres contigo mismo,
para vivir cada día, cada hora, cada minuto como un regalo.

También te deseo tiempo para perdonar y aceptar.
Te deseo de corazón que tengas tiempo,                                                 
tiempo para la vida y para tu vida.

Autor
Elli Michler 
(1921-2014)


* Este hermoso poema ha sido atribuido en los últimos tiempos a los indigenas norteamericanos erróneamente, ya que su autora fue la poeta alemana, Elli Michler.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

ERES UNIVERSO


ERES UNIVERSO


Eres tu propio Universo,

Eres la medida de todas las cosas,

Eres la sutil y etérea

Sustancia de los sueños,

Partículas de Cosmos

Y llevas en tu corazón

Polvo de estrellas.


Eres tu propio camino,

Tu mismo destino,

Tus mismas huellas,

Eres todo lo que ha sido

Y eres todo lo que resta ser,

Eres el principio y fin

Que va más allá

De tu propia existencia.


Eres todo lo que buscas,

Eres todas las respuestas,

Eres soplo de conciencia

Que se devela en si mismo,

Que se desnuda ante ti.


Eres puertas sin abrir,

Eres misterios y luz,

Eres puente,

Eres signo,

Eres sonido,

Eres alma.


Eres Universo y partícula

Eres mundo y átomo,

Eres tu propio Dios

Brillando en la oscuridad

Del mundo al amparo


De tus Sentimientos


Tu hogar nunca estuvo tan lejos

Como el pensamiento te engaña,

Tu hogar está dónde tú estás

Ha sido y así será por siempre.


Esa es la conexión,

Ese es el secreto,

La revelación y la verdad,

Apenas sujetas por la forma,

Por la ilusión del espacio y el tiempo.



Eres Universo