NAMASTÉ



"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."


Un día me levanté y ví que algo había cambiado a mi alrededor, en mi. Me inundaba una serena sensación de Paz y Amor por todo lo creado. Una simple florecilla me parecía entonces lo más hermoso y más grande en su perfección. La sonrisa de un niño, las lágrimas de un anciano... Mirarme a mi misma en el espejo... El mundo en sí parecía tener colores de recién pintado.

Al principio, yo no entendía a que podía deberse aquel cambio que sólo yo parecía ver. Nadie a mi alrededor parecía ser consciente de que todo a su lado brillaba de otra manera excepto yo. Llegue incluso a pensar si no estaría volviéndome loca, pero no. Simplemente había tomado conciencia de quien soy.

Poco a poco, al principio con paso inseguro y un tanto sola, fui iniciando mi camino. Buscaba a ciegas información en los sitios mas insospechados. Era como si una voz interior me guiase. (No puedo dejar de sonreír ante este comentario: "una voz interior".) Lejos estaba entonces de saber que era precisamente eso lo que me impulsaba a seguir.

Pronto comencé a conocer a gente que se encontraban en mi misma situación. Pronto comenzaron a aparecer en mi vida personas, Almas de Luz, que me fueron guiando, ayudando, consolando cuando tropezaba y caía y empujándome cuando parecía que iba a desistir en mi labor.

Comprendí que significaba haber DESPERTADO. Comprendí la tarea que tenía por delante para llevar a buen puerto la misión que se me encomendó. Aprendí lo ya sabido de nuevo, como si fuera de nuevo un bebe recién nacido. Viaje en mis sueños a las ciudades de sanación.

Ahora sé que soy Amor porque provengo del AMOR del PADRE y que como tal, estoy para difundir ese mismo Amor por todo lo que ÉL creó. Que mi meta está en ir evolucionando hacía la perfección y en ayudar a aquellos de nuestros hermanos que comiencen su caminar como un día fui ayudada yo.


*********


Por todo esto puedo y debo deciros:


Yo soy Drisana, la hija del Sol.


Ese es el significado de mi nombre, al menos el nombre más antiguo que recuerdo haber tenido en esta dimensión desde la primera vez que encarne en mi amada Lemuria.


En este aquí y ahora he vuelto de renacer, he despertado a la verdad y he recordado. Me he reconocido en cada un@ de mis herman@s. He reaprendido a amar al Padre-Madre y a toda su Sagrada y Divina Creación.


Y he sentido el llamado ancestral que anclado en lo más profundo de mi Esencia, me empuja a ayudar e iluminar desde la humildad de mi Ser y como persona humana, al resto de mis herman@s que ya están despertando.


Es tiempo de volver a Ser aquello que tan profundamente duerme dentro de nosotr@s. Tiempo de abrir los ojos del Alma, de avivar la llama imperecedera del AMOR Incondicional que se guarda en la cámara mas secreta de nuestros corazones. Tiempo de reconocer nuestra parte Divina. Tiempo de entender que como parte de la más Pura Luz del PADRE, tenemos un trabajo que hacer, una misión que cumplir.


Es tiempo de regresar al Hogar.


¡Despertar!


Llegó la hora de volver a ser Unidad con el UNO y de brillar con su Infinita Luz.


Desde la LUZ y con el AMOR más puro y profundo, os pido que repitáis conmigo:


YO SOY el/la que YO SOY y como tal me manifiesto en la Serena Paz, la Pura Luz y el Infinito Amor Incondicional del PADRE-MADRE.


YO SOY el/la que YO SOY



Que la LUZ del PADRE ilumine siempre nuestros corazones y junto con sus Ángeles y Arcángeles, seamos dignos y capaces de llegar al mismo centro de SU corazón,


La Paz y el Amor con nosotros.


Drisana

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sábado, 16 de septiembre de 2023

La verdadera aceptación, por Jeff Foster


Comprender que nada exterior a nosotros provoca en realidad nuestro sufrimiento es la clave de una increíble libertad. Las circunstancias nunca pueden ser realmente la causa de nuestro sufrimiento; es siempre la respuesta que damos a las circunstancias la que nos hace sufrir.

Sufrimos solo cuando buscamos la forma de escapar de ciertos aspectos de nuestra experiencia presente y, al hacerlo, nos separamos de la vida y entramos en guerra con nosotros mismos y con los demás —a veces de manera obvia y a veces de manera muy sutil-

Nuestro sufrimiento tiene sus raíces en la negativa a sentir lo que sentimos, a experimentar lo que experimentamos ahora mismo. El sufrimiento es inherente a nuestra guerra con la vida tal como es, inherente a la ceguera que nos impide ver que todo lo que sucede en el momento está siempre aceptado, en el sentido más profundo.

Existe mucha confusión en torno a la palabra «aceptación»

Aceptación no significa que deberíamos renunciar a toda tentativa de impedir que suceda aquello que no deseamos —como si eso fuera posible—. No estoy diciendo que deberíamos sentarnos tranquilamente y dejar que todo ocurra si podemos hacer algo al respecto.

Nadie quiere que enfermen sus seres queridos, nadie quiere perder todos sus bienes o tener un accidente de coche, nadie quiere que su pareja le deje de improviso, ni que le agredan físicamente, pero son cosas que pasan.

La vida no siempre se ajusta a nuestros planes. Incluso cuando tenemos la mejor de las intenciones; incluso cuando hacemos planes con la base mis solida posible, apelamos al pensamiento positivo, practicamos la oración e intentamos de buena fe manifestar nuestro destino; incluso cuando seguimos un camino espiritual y trabajamos en nuestra evolución, ocurren cosas que no habríamos elegido que ocurrieran, y se hace patente, una y otra vez, que, en última instancia, no tenemos control sobre esto a lo que llamamos vida. Incluso las personas a las que se ha considerado más iluminadas han terminado en una cama de hospital, con dolores terribles a causa de un tumor, pidiendo más morfina.

Lo que trato de decir es que, si queremos ser verdaderamente libres, debemos hacer frente a esta realidad con los ojos bien abiertos. Debemos dejar de engañarnos, debemos apartarnos de las ensoñaciones y la esperanza, y decir la verdad sobre la vida tal como es.

La gran libertad reside en admitir la verdad de este momento, por mucho que choque con nuestras esperanzas, nuestros sueños y nuestros planes. Lo que intento que entiendas es que, en definitiva, la propia realidad —no lo que nosotros pensamos sobre ella— es la que manda.

Aceptación significa ver la realidad, ver las cosas como son realmente, y no como esperamos o deseamos que sean. Y, desde ese lugar de alineamiento total con lo que es, toda acción creativa, afable e inteligente fluye con naturalidad.

Juzgamos la vida constantemente. Suceden cosas, y a continuación las aprobamos o las desaprobamos. Las aceptamos o las rechazamos. Decimos: «No debería haber sucedido esto». 

Decimos: «La vida es mala», «La vida es buena», «La vida no tiene sentido» o «La vida es cruel». Decimos: «La vida siempre se porta bien conmigo» o: «La vida nunca me da lo que quiero».

Pero la vida en sí llega antes que todas las etiquetas que le pongamos; llega antes que todos nuestros juicios sobre ella. La vida no puede ser buena ni mala. La vida es simplemente la vida, que toma la apariencia de todo cuanto hay, de lo que llamamos positivo y de lo que llamamos negativo.

La vida «hace que el sol brille sobre los buenos y los malos por igual», como dice la Biblia. La vida hace que el sol brille, y la vida es el sol que brilla y todo aquello sobre lo que brilla el sol, incluido aquello sobre lo que preferiríamos que el sol no brillara.

Desde un lugar de profunda aceptación de la manera en que son las cosas —por haber visto la perfección inherente a la vida en sí—, seguimos siendo totalmente libres de hacer lo que sintamos el impulso de hacer: de ayudar a cambiar las cosas, a hacer del mundo un lugar más humano.

La diferencia estriba en que nuestras acciones ya no provendrán de la suposición básica de que la realidad está estropeada y es necesario arreglarla, y, por debajo de eso, de la suposición de que cada uno de nosotros está separado de la vida. Cualquier movimiento que proceda del supuesto de que la vida es defectuosa no hará sino perpetuar la enfermedad que promete curar.

El despertar no es el final del compromiso con la vida...; es solo el principio.

Paradójicamente, cuando comprendemos lo perfecta que es la vida, cómo todo sucede exactamente cómo ha de suceder, nos sentimos más libres que nunca de salir al mundo y cambiar las cosas para mejor. Al ver lo perfecto que es alguien exactamente como es, eres más libre que nunca de ayudarle a ver con claridad lo que a sus ojos es imperfección. Tu acción ya no proviene del supuesto básico de que esa persona es una entidad defectuosa que es necesario reparar; ves que ya es un ser íntegro y, desde las profundidades de esa comprensión, le señalas el camino de vuelta a su integridad inherente.

Enraizado en la integridad, eres libre de participar plenamente en la danza de la separación aparente.

Cuando ya no intentas arreglar la vida, quizá puedas serle de gran ayuda a la vida. Cuando ya no intentas arreglar a los demás, quizá puedas ser para ellos una gran bendición. Tal vez la verdadera sanación se produce cuando dejas de interferir.

Posiblemente lo que la vida necesite más que ninguna otra cosa sean personas que ya no ven problemas, sino que ven la inseparabilidad de sí mismos y el mundo, y que se implican plenamente en el mundo desde ese lugar de la más profunda aceptación. La más profunda aceptación de las cosas tal como son y el compromiso valiente con la vida son uno, por muy paradójico que le suene a la mente racional.



Jeff Foster


lunes, 10 de enero de 2022

NO HAY «MALAS» PERSONAS EN ESTE MUNDO, por Jeff Foster


"Un monje Tibetano que había pasado más de 18 años prisionero en un campo de trabajo forzado en China me comentó que en diversas ocasiones llegó a enfrentar realmente el peligro. Yo le pregunté «¿Qué peligro? ¿Qué tipo de peligro?, pensando que su respuesta estaría en torno a la tortura y a la prisión China. Él me contestó, «Muchas veces estuve en peligro de perder la compasión por los Chinos.»"

El Dalai Lama

***************

No hay «malas» personas en este mundo, solamente hay quienes están completamente seguros de que su visión y su versión de la realidad es particularmente correcta, y, por lo tanto, están completamente reacios a abrirse a la posibilidad de convivir con otros en una intimidad vulnerable y en la alegría de la duda.

El «mal» es simplemente esa visión estrecha, una cerrazón dolorosa, y el rechazo de ese flujo pleno de la vida; es el olvido de nuestra verdadera naturaleza como la inmensidad y la capacidad misma, y la total ausencia de esa «persona» que se percibe separada y sólida. Es aferrarse con un inmenso terror a las historias y opiniones, más que a un dejar-ir expansivo hacia el eternamente libre océano de la conciencia.

No hay «gente mala», sólo aquellos que en secreto viven la vida con miedo y que actúan con esos mismos temores.

El mal es «vivir» al revés. Es vivir en sentido contrario. Es perder la inocencia, es una ignorancia cósmica…

Este reconocimiento es el comienzo de un gran entendimiento e incluso, de una gran compasión hacia aquellos a los que nos apresuramos a juzgar y etiquetar como «malos».



Jeff Foster

 

jueves, 2 de diciembre de 2021

UN TRISTE DESPERTAR. (Jeff Foster)


"Todos nos acompañamos a casa"
- Ram Dass-


Hace muchos años
cuando creí que era
"Plenamente iluminado" y
"más allá del ego"
(¿Entiendes la broma?)
Tenía un mantra:
"Nunca digas lo siento
y nunca te disculpes "
Creí que era perfecto.
Más allá de la humanidad
Irreprochable,
Y no había "nadie aquí", por supuesto,
cometiendo errores,
ningún "yo separado" que alguna vez necesitó
disculparse por cualquier cosa,
(ya que todo siempre fue PERFECTO
y el Universo nunca comete errores)
Si alguien alguna vez tuvo un problema conmigo,
Si alguien resultó herido por algo que "yo" había dicho o hecho
Debe haber sido
SU proyección,
SU ego,
SU falta de iluminación,
SU ignorancia,
SU sufrimiento e ilusorio yo separado,
SU absoluta falta de realización.
Eso es lo que yo creía, de todos modos
(Yo también creí que
Ya no tenía creencias)
Me atrajeron los maestros espirituales "radicales" e "intransigentes".
que actué de manera cruel e inhumana
y nunca me disculpé
y nunca pareció molestarme en absoluto
y no sentí pena, enojo o vergüenza.
Al igual que el resto de nosotros
y nunca cayeron de rodillas
y pidieron ayuda,
Mooji
Rupert Spira
Tony Parsons
Bentinho Massaro
Byron Katie
y tantos otros
¡Cuán iluminados parecían estar!
¡Qué libres de lucha, incomodidad y dolor!
¡Qué frescos, tranquilos y distantes!
¡Qué indiferente al desastre de mierda de la vida!
¡Cuán protegido de las alegrías y los dolores de las relaciones humanas íntimas, desordenadas, incómodas, terrenales!
Pero, amigos, ¿cuándo dijo perdón?
y hacer las paces
y escuchando profundamente al que tenemos enfrente
y admitir errores
y encontrándonos en profunda humildad y gozosa duda
y abrazar el dolor compartido
y llorando juntos
y confesando la cruda verdad humana
y compartiendo nuestras faltas
y someterse a una terapia profunda y dolorosa y a una autorreflexión.
y expresando vergüenza saludable
(sí, ¡vergüenza SALUDABLE!)
y diciendo "No tengo las respuestas, estoy tan perdido como tú, mi amor"
¿Alguna vez se convirtió en el Puto Pecado Original de la iluminación?
¿Cuándo perdió el despertar espiritual su humanidad, humildad y humor?
¿Cuándo se convirtió la iluminación en la última justificación para un ego enfurecido y enterrado?
¿Cuándo la empatía se convirtió en una mala palabra?
En ese entonces, mantenía a "otros" a distancia
con mi negativa a comprometerme de verdad
(y luego reclamé que
no había "otros"
con quien comprometerse)
como un robot Advatico, correcto bien entrenado
negando perfectamente
el perfectamente imperfecto
corazón humano
y sus perfectos anhelos
y su perfecta alegría infundida por el dolor.
Era una Unidad desconectada
Un reconocimiento sin amor verdadero
(aunque hablé de amor)
Un fuego sin calor ni sexo ni pasión
Un despertar a medias
Un lamentable estado de cosas
Una mentira, un mito, una broma, un terrible fraude
Y me enamoré de todo
Y yo era mas joven entonces
Y es un gran alivio
(si, alivio!) estos dias
mirar a los ojos a un amigo,
mi pareja, un miembro de la familia,
y poder decir lo que
realmente significa:
soy perdón.



- Jeff Foster-


miércoles, 11 de agosto de 2021

TÚ ERES EL AMOR DE TU VIDA, por Jeff Foster


No busques amor. No te abandones a ti mismo buscando amor en los demás.

El amor no es un objeto, no puede ser ni dado ni quitado. No puede encontrarse o perderse.

El amor no es un sentimiento, un estado, o una experiencia extraordinaria, sino lo-que-eres, la presencia misma.

No confundas el amor con atracción. La atracción viene y va y puede desaparecer con el tiempo. No confundas el amor con tus deseos. Los deseos son impermanentes, transitorios.

No confundas el amor con sentimientos de felicidad, placer, con un sistema nervioso excitado. Los estados pasajeros no pueden durar; no es su naturaleza. Incluso las promesas que hoy parecen tan seguras, y que nacen desde la mejor de las intenciones pueden desvanecerse el día de mañana, o romperse.

El amor, sin embargo, no se desvanece. El amor no puede disminuir con el tiempo. El amor no es una mercancía, una forma de intercambio.

El amor es un campo, un campo dentro y fuera de nosotros, un campo donde los pensamientos, los sentimientos, incluso los más aparentemente sólidos planes para el futuro pueden aparecer y desaparecer.

El amor incluye tanto la esperanza como la pérdida, el entusiasmo como el aburrimiento, la terrible decepción como la felicidad.

El amor es el campo para las formas cambiantes, el suelo que nos sostiene mientras caminamos, nos sentamos, hablamos o no; mientras sentimos lo que sentimos en presencia de los demás, mientras abordamos nuestros asuntos de este día, mientras planeamos, comemos; mientras sentimos esperanza, decimos adiós y tratamos de amar.

El amor es mucho más grande que nosotros. No lo generamos con palabras y hechos, o incluso con intenciones, sino que somos continuamente abrazados por él, acogidos en su inmensidad, sin importar lo que hagamos o dejemos de hacer.

Nos casamos, nos divorciamos; somos amigos, somos amantes; nos separamos, sufrimos juntos; nacemos, morimos; y el campo permanece imperturbable.

Nadie nos ha dado amor; esa es la más grande ilusión.

Simplemente hemos recordado el campo a través de la presencia del otro, a veces hemos reconocido la eternidad en medio de lo cotidiano para después atribuirle el hecho a alguien más. El amor nunca vino de fuera; lo que pasó es que simplemente acariciamos nuestra propia presencia, nos rendimos al amor que ya somos.

Y nadie nunca nos ha retirado el amor; simplemente olvidamos el campo, y ‘culpamos’ a los demás, y buscamos de nuevo el amor, sintiendo su ausencia, perdiéndonos en el relato de un ‘amor perdido.’

Sin embargo, el amor siempre estuvo allí, incluso en su aparente ausencia; estaba presente, incluso en la pérdida.

El amor no puede ser aplastado; una ola no es capaz nunca de aplastar al Océano.

No busques amor, no busques la luz. Sé eso, ofrécelo.

La alegría de amar es infinitamente mayor que la alegría de aferrarte temerosamente al amor de otro, porque muy en el fondo sabes que es una ilusión que aquello que siempre has anhelado pueda venir de fuera de ti.

Tú eres el Amor de tu Vida; tú siempre has sido el Indicado, el Uno.

La búsqueda termina exactamente donde comenzó: en la presencia.

Te das cuenta que eres el amor mismo, y esto lo cambia todo; el amor es tuyo, por siempre… incluso cuando no lo es.



Jeff Foster


 

lunes, 1 de febrero de 2021

PROTEGIDO, por Jeff Foster


En mi corto tiempo en este planeta, he conocido lo que es una gran tristeza, me he hundido en las profundidades de la inmensa desesperación, he sido arrojado hasta lo más hondo de mi propia soledad creyendo que nunca más volvería a estar bien.

He saboreado los extáticos placeres de la meditación, la feroz intimidad del amor, los salvajes dolores de la angustia, la emoción del éxito inesperado, y la desdicha del fracaso repentino.

Hubo momentos en que pensé que nunca lo lograría, momentos en que mis sueños se destrozaron a tal grado, que jamás imaginé que la vida pudiera seguir adelante.

Y sin embargo, siguió adelante.

En ocasiones encontré la humildad en medio de la devastación, y desde las cenizas de los futuros imaginados, vi nacer nuevas y evidentes alegrías... y ninguna experiencia fue en vano.

He llegado a confiar plenamente en la vida, y confié incluso en momentos en que olvidé cómo confiar, confié en que la vida no siempre sale según lo planeado, porque no hay ningún plan, sólo vida.

Vi, incluso, que los momentos de gran incertidumbre contienen una inteligencia suprema, y que a veces tenemos que caer para ser capaces de levantarnos con más entereza, con más bondad.

Y, de alguna manera, siempre me he sentido protegido, en una forma que no puedo, ni quiero explicar. Ciertamente podría, en poco tiempo, ser nuevamente aplastado; podría llegar a experimentar desafíos y angustias aparentemente insuperables pero, de alguna manera, siempre estaré protegido. De algún modo, siempre estoy protegido.



Jeff Foster





FUENTE: https://interser.ning.com/

domingo, 17 de enero de 2021

UN CAMINO HUMILDE, por Jeff Foster


El despertar no es un camino para los débiles de corazón.

Serás humillado. ¡Oh sí! Puesto de rodillas. Muchas, muchas veces.

Lo que creías saber ocasionalmente se disolverá en la nada.

Tus ideas más brillantes, tu asombrosa experiencia,

el trabajo de tu vida, todo puede desmoronarse.

A veces sin previo aviso.

Se te pedirá que comiences nuevamente,

y nuevamente, y nuevamente.Y otra vez.

(¿Dije que este no es un camino para los débiles de corazón?)

¡Oh, sí, tocarás la dicha y la alegría de la existencia, seguro!

Te reirás de la simplicidad de las cosas, ¡algunos días, por supuesto!

Pero también se te pedirá que confrontes tus miedos más profundos,

que enfrentes la oscuridad y la noche interior,

que vayas a los lugares donde habitan criaturas no deseables.

Entrarás en zonas de dolor que nunca supiste que estaban allí.

Llorarás mil millones de lágrimas por los niños perdidos y abandonados, dentro y fuera.

Te enfurecerás con el cielo, tus padres, todos los maestros que te fallaron,

las mentiras que alimentaron,

con los que nunca aparecieron cuando más los necesitabas.

Temblarás de miedo algunos días.

Algunos días el suelo se abrirá y te tragará y te escupirá.

A veces pensarás que has llegado al final del camino, y luego

te encontrarás de regreso al maldito comienzo.

A veces tendrás ganas de rendirte.

A veces sentirás que no has progresado en absoluto.

A veces maldecirás el día en que comenzaste este viaje.

Pero te estás curando. Sí, lo estás.

Estás descongelando, deshaciendo miles de millones de años de karma.

El condicionamiento basado en el miedo se está derritiendo

y te encuentras con la vida en bruto.

Estás volviendo a la naturaleza, al jardín, a lo salvaje, donde fuiste concebido.

No siempre es fácil. No siempre es pacífico.

No siempre es la espiritualidad que te vendieron.

No siempre es amor, luz, alegría, positividad y conciencia pura e imperturbable.

(Esos son solo sueños para niños asustados).

No, es un auténtico despertar.

Ahora eres un guerrero de la realidad, cansado de las tonterías y las falsas promesas,

llorando y enfureciéndote y riéndote en la terrible y maravillosa totalidad que eres.

Todos tus viejos sueños se han derrumbado, pero tú no.

Las voces de miedo, vergüenza y duda aún pueden estar contigo,

pero ahora eres más grande que ellas.

Tienes días en los que te sientes pequeño, sí, pero tienes días en los que puedes

sostener todo el maldito Universo en la palma de tu mano.

Te has vuelto loco para ser normal, te has roto para ser completo,

has cambiado la vieja seguridad por una vida de aventura

y has renunciado a los viejos y tristes dogmas por la emoción de no saber.

Estás encontrando seguridad en los lugares más oscuros,

belleza en los lugares más solitarios,

y amor en los lugares que creías abandonados por el amor.

La vida nunca te abandona, amigo, porque eres vida,

e incluso cuando caes al suelo,

estás completamente apoyado por fuerzas desconocidas.

Y qué. ¡Y qué! ¡Te caes! Te lastimas a ti mismo. Te sientes avergonzado por un tiempo.

Lloras el viejo sueño. ¡Y qué!

Lloras la expectativa y te vuelves para enfrentar la realidad

y nunca, nunca es tan malo como temías.

Te levantas, te quitas el polvo, vuelves al camino y sigues caminando.

Nunca dejaste el camino, a decir verdad.

Porque el camino nunca te dejó.

Porque el camino se forma bajo tus pies, en cada Ahora,

con cada paso que das o no das, regocijándote en tu viaje único,

celebrándote exactamente como eres hoy,

inclinándote ante tus fracasos y tus victorias.

Entonces, comienza de nuevo, amigo.

Empieza de nuevo. Y sigue caminando.



Jeff Foster



Fuente: https://www.scienceandnonduality.com/article/a-humbling-path

viernes, 15 de enero de 2021

DIEZ PRINCIPIOS SIMPLES DEL DESPERTAR ESPIRITUAL QUE TE CAMBIARÁN LA VIDA, por Jeff Foster



El despertar espiritual no es un estado, experiencia u objetivo que alcanzar en el futuro. Como enseñó el Buda, no es un logro sobrehumano. No tienes que viajar a la India para conseguirlo. No es un estado especial de perfección reservado para seres iluminados, unos pocos privilegiados y afortunados. No es una experiencia extracorporal, y no implica vivir en una cueva, alejado de las realidades de este mundo. No necesitas que te sea transmitido por un elevado gurú, y no te puede ser quitado ni puedes perderlo. No tienes que convertirte en el discípulo o seguidor de nadie. Es una constante y ancestral invitación, en cada momento de tu vida, a aceptarte tal y como eres, en todas tus gloriosas imperfecciones. Se trata de estar presente, salir de la épica historia del pasado y el futuro ("la historia de mi vida") y hacerte consciente de este precioso momento, sabiendo que incluso tus sentimientos de no aceptación son aceptados aquí. Se trata de abrirte radicalmente a ese extraordinario regalo que es la vida, que abarca tanto el dolor como la alegría, la dicha y la tristeza, el éxtasis y el tormento. Sabiendo que eres la vida misma ―inmensa, despierta, viva y libre― nunca separada del Todo.

El despertar no es un destino, es tu derecho de nacimiento, tu naturaleza.

He aquí algunos sencillos principios:

1- NO HAY DESTINO; SÓLO HAY AHORA

Sólo hay ESTO; la escena actual en la película de tu vida. Sal de la épica historia del tiempo y el espacio, el pasado y el futuro, el arrepentimiento y la anticipación, y la búsqueda de diferentes estados y experiencias, incluida la búsqueda de la iluminación espiritual. Deja de fijarte en "lo que se ha ido" y en "lo que todavía no está aquí", no puedes controlarlos desde donde estás. Sal de esa historia que llamas "Mi vida" y déjate fascinar por lo que está vivo, aquí y ahora. Siente curiosidad por esta viva danza de pensamientos, sensaciones, sentimientos e impulsos que sucede donde estás. Recuerda, Ahora es el único lugar del que pueden surgir verdaderas respuestas. El momento presente es tu verdadero hogar, antes del tiempo y el espacio. Es todo lo que hay; la calma en medio de la tormenta.

2- EL PENSAMIENTO Y LA RESISTENCIA CREAN SUFRIMIENTO

El dolor no es el verdadero problema; el verdadero problema es nuestro pensamiento sobre el dolor, nuestra resistencia al malestar, nuestro intento de escapar de todo esto y alcanzar un imaginado futuro. El verdadero problema empieza cuando nos ponemos a reflexionar sobre nuestro dolor, nuestra tristeza, nuestros miedos, nuestra rabia; meditando sobre nuestras molestias, ¡rebobinando y pasando hacia delante la película de nuestra vida! Masticamos las tristezas de ayer y de mañana, en lugar de explorar y experimentar directamente las experiencias de hoy a medida que llegan. Agregamos una capa innecesaria de cavilación y resistencia a la vida, y esto crea sufrimiento. ¿Qué hacer? Sal del pasado y del futuro, deja de buscar y de esforzarte, y descubre la vida en bruto, justo ahora, sin juicio y sin la expectativa de que encontrarás "paz", "relajación", "iluminación" o cualquier tipo de cambio. Vive este momento tal y como es; míralo como un regalo. Se muestra agradable o desagradable, placentero o doloroso, no tiene intenciones ocultas.

3- LOS PENSAMIENTOS Y LAS SENSACIONES NO SON PERSONALES, NI LA VERDAD

Mira tus pensamientos y sensaciones como eventos neutrales e impersonales en la conciencia. Al igual que los sonidos que escuchamos, los pensamientos y sensaciones físicas surgen y desaparecen espontáneamente, como las olas en ese océano que eres Tú. No se pueden controlar, eliminar ni evitar. Igual que haces con los sonidos, cultiva esa misma actitud amable hacia tus pensamientos y sensaciones. Acércate a tus pensamientos y sensaciones con una actitud de amabilidad y curiosidad. Míralos como invitados a los que das la bienvenida a tu presencia.

4- ERES EL ESPACIO PARA TUS PENSAMIENTOS, NO SU PENSADOR

Tus pensamientos no son tú, y no son realidad; son solo sugerencias, posibilidades, rumores, propaganda, juicios, voces, imágenes, que saltan hacia adelante y hacia atrás, que vienen y van: nubes en el inmenso cielo que eres tú. No intentes aplacarlos, silenciarlos o detenerlos, soltarlos, eliminarlos o controlarlos. ¡Sé el espacio para ellos, incluso si están muy activos ahora mismo! Recuerda, si te das cuenta de tus pensamientos, si eres consciente de ellos, es que no te han atrapado. No te definen. Eres el contenedor silencioso, no el contenido. Sé lo que eres: el abrazo inmutable del pensamiento, la inmensidad en la que los pensamientos pueden ir y venir a su antojo.

5- RESPIRA TU DOLOR Y TU MALESTAR; HÓNRALOS

Respira tus sensaciones desagradables; dales dignidad. Hónralas en lugar de cerrarte a ellas, privarlas de tu calor. Durante la inspiración, imagina o siente el aire moviéndose hacia la zona afectada y sensible, infundiendole vida y amor. Llena esa área incómoda de tu cuerpo con oxígeno, calor y dignidad. No intentes "curar" las sensaciones, ni siquiera "soltarlas". Quieren ser conocidas, honradas, incluidas en la escena presente. Supón que incluso el malestar tiene inteligencia; que no va "contra" ti. Date cuenta de que la verdadera alegría no es la ausencia o el opuesto a la tristeza o el dolor, sino la disposición a abrazarlo todo.

6- LA ACEPTACIÓN NO ES ALGO QUE HAGAS, ES LO QUE ERES

La aceptación no significa que un pensamiento o sentimiento desagradable desaparecerá; puede que se quede un rato. No intentes aceptarlo (ya que esto suele ser una resistencia disfrazada), reconoce que YA ha sido aceptado, que ya está aquí, que ya es parte de la situación. ¡Trátalo como si fuera a quedarse para siempre! Esto elimina la presión del tiempo (tratando de hacer que desaparezca, preguntándote por qué "todavía está aquí"). ESTÁ aquí, ahora. Inclínate ante ESTA realidad. Sé curioso. Y permite que surja cualquier impulso, cualquier sentimiento de frustración, aburrimiento, decepción o incluso desesperación, y hazles hueco también. Todos son parte de la situación actual, no los bloquees. ¡Incluso un sentimiento de bloqueo es parte de la situación!

7- NO HAY "SIEMPRE" NI "NUNCA"

En realidad, no hay "siempre" ni "nunca". Sé consciente de estas palabras; son mentira y pueden crear un sentido de urgencia e impotencia; alimentan la historia de búsqueda y carencia. No hay "resto de mi vida", ni "durante años", ni "todo el día". Solo hay Ahora, tu único lugar de poder. A veces incluso pensar en el mañana es demasiado trabajo. Quédate aquí.

8- SOLO PODRÁS LLEGAR "ALLÍ" ESTANDO "AQUÍ"

A menudo nos enfocamos tanto en la meta o en el destino que olvidamos el viaje, nos desconectamos de cada precioso paso y creamos estrés, la sensación de que "Todavía No Hemos Llegado". Sin embargo, la alegría solo se puede encontrar aquí y ahora, y no tiene nada que ver con objetivos, destinos ni conseguir lo que quieres. Olvídate de los diez mil pasos que faltan, los diez mil pasos que aún no has dado, las diez mil cosas que faltan ahora mismo, y recuerda el paso actual, ese antiguo territorio vivo, tu propia e íntima presencia. Respira. Siente la vida en tu cuerpo. A menudo no sabemos hacia dónde nos dirigimos, y eso está perfectamente bien. Hazte amigo de cualquier incertidumbre, duda, temor que sientas; aprende a amar este lugar sagrado sin respuestas. Está vivo, es creativo y está lleno de potencial.

9- ABRAZA TUS TROPIEZOS; SON PERFECTOS TAMBIÉN

Si te das cuenta de que andas perdido en alguna historia, que estás desconectado, que has olvidando el momento, celébralo. Acabas de despertar de un sueño. Una gran inteligencia está viva en ti, el poder de darte cuenta y de conectarte. Has escapado de millones de años de condicionamiento. ¡No te castigues por olvidar, celebra tu capacidad de recordar! ¡Al momento no le importa que le hayas olvidado! Olvidar es una escena perfecta en la película. ¡Permítete olvidar, a veces! Deja que el viaje te enseñe humildad en lugar de tratar de ser "perfecto". La duda, la decepción y la desilusión serán constantes amigos en este camino sin sendero. No hay un destino en la presencia, ni una imagen de "éxito" que debas alcanzar. No puedes equivocarte cuando lo "correcto" no tiene forma definida.

10-DEJA DE COMPARAR; ¡ERES LA VIDA MISMA!

Tú eres único; tu viaje es completamente original. ¡Puede que todos seamos expresiones del mismo océano de consciencia, pero, al mismo tiempo, todos somos expresiones únicas de ese mismo océano, totalmente únicos en cuanto que olas! ¡No te compares con nadie más! Cuando empiezas a comparar, devalúas tus propios e irremplazables dones, talentos y verdades únicas, y te desconectas de tu experiencia presente única. No compares este momento con ninguna imagen de cómo podría, debería o tendría que haber sido. La curación es posible cuando dices SÍ a donde estás ahora, aunque no sea donde soñaste que deberías estar "ahora". Confía, y confía a veces en que no puedes confiar. Quizás incluso tu incapacidad de confiar sea lo que es de confianza, e incluso la sensación de que no puedes soportar este momento sea el propio momento siendo soportado.



Jeff Foster



Traducción de Pepe Cánovas

Fuente: Science and Nonduality


miércoles, 16 de diciembre de 2020

Rendirte al Amor, por Jeff Foster


Nunca te enamoras de otra persona; la otra persona sólo es un catalizador y un mensajero.

Te enamoras de la vida misma, y de sus asombrosas posibilidades.

Te sumerges más profundamente en tu propia dulce presencia, en la inmutable vastedad de la esencia de tu ser.

Y le das el crédito a alguien más. O la culpas cuando te desconectas. Pero todo es tú, y todo es para ti, y para tu sanación, y también para la de ellos, y para la salvación de este mundo.

Es un redescubrimiento de lo que realmente eres, más allá de las máscaras, más allá de las fachadas cuidadosamente construidas, de las infinitamente creativas defensas diseñadas por una sola razón: para conseguir Amor, o impedir que lo pierdas, como si el Amor fuera algo que se pudiera ganar o perder.

Y así, simplemente caes rendido en el Amor, en tu naturaleza, en tu corazón, que es el corazón del otro, porque no hay separación en la inmensidad, no hay una doble inmensidad, sino sólo Una.

No hay necesidad de salir de ti mismo para saber lo que estás buscando.

Tú eres el Uno, nunca un buscador de Amor, sino su fuente y su destino y su razón, y puedes moverte y ser en el mundo como eso.

Y puedes brillar como el sol, y a veces, otros brillarán contigo, o no brillarán; buscarán tu brillo o le temerán; sin embargo, tú seguirás brillando de cualquier forma, porque estás enamorado de la luz misma.

Conocer el Amor es saber que el Amor nunca puede ser encontrado, porque brilla en la búsqueda, en el hallazgo, en la pérdida, en la intensidad misma del brillo, incluso en la quietud de la noche.

Como Freud se dio cuenta, no puedes Amar lo que deseas, y no puedes desear lo que Amas. Porque el Amor es algo mucho más próximo, mucho más íntimo, mucho más cercano que cualquier deseo; incapaz de ser objetivado u objetivarse a sí mismo.

Yo soy Amor, y soy lo que tú eres.

Eso es todo.

*Jeff Foster


 

lunes, 23 de noviembre de 2020

El significado de tu vida, por Jeff Foster


Hoy dedica tu vida a amar, porque la muerte está cerca. Esto no es deprimente, es el Camino, y siempre ha sido el Camino.

La muerte nos llega a todos, al santo y al pecador por igual, al rico y al pobre, a la ameba y a la Vía Láctea; ella viene de noche o en la brillante luz del día, llega inesperadamente, a menudo sin previo aviso; la muerte no sabe nada acerca de tus planes, de tus sueños sobre lo que debería de ser. Ella es salvajemente inconmovible, honesta, un espíritu libre, un amante, y es irremediablemente incomprendida.

Ella apagará la película en medio de cualquier escena, de cualquiera. Ella no discrimina. 

La gran escena de amor, la escena de increíble éxtasis, la escena en donde por fin todo está saliendo bien, la escena donde la muerte parece tan distante; ella se escurrirá en medio de la escena y te susurrará al oído: “Esto ha sido todo… Suéltate…”

Sin ella, la vida perdería todo su significado, porque el significado está hecho sólo en relación a, o a partir de la muerte y la finitud y la limitación. La nada infinita no puede significar nada para la nada infinita. La muerte nos conecta con los ritmos de la vida.

Si viviéramos para siempre, daríamos todo por sentado. Cada encuentro con un amigo o amante perdería su encanto.

Tendríamos un tiempo infinito para hacer las paces, para sanar, para dar lo que tenemos para dar. No habría necesidad o deseo de tocar nuestro dolor, nuestros más profundos anhelos, de ponerle atención a nuestras heridas. Podríamos poner todo en pausa durante diez mil años. Las palabras que tanto deseamos decir hoy, la verdad que queremos expresar… podríamos abandonar eso indefinidamente y no tendría la menor importancia. Nuestros días perderían su urgencia agridulce.

Nos desconectaríamos del misterio de nuestros corazones.

El ego, con sus miedos, reinaría determinantemente.

El tiempo infinito haría que la vida se hiciera de muchas maneras imposible de vivir, la película imposible de ver, la historia mortalmente aburrida y terrible para contemplar. 

Nos perderíamos a nosotros mismos al observar la posibilidad real de un dolor interminable, tristezas sin fin, sin ningún remedio.

Para muchos, la idea de un fin en realidad hace que el día sea soportable, genera alivio. 

Estar conscientes de la impermanencia puede incluso agregarle cierta dulzura a nuestros días, y nos ayuda a conectarnos con gratitud, ese bálsamo maravilloso sin el cual la vida se sentiría fría y vacía.

La finitud no es el enemigo. El cuerpo y sus limitaciones, sus secreciones y limitaciones, aunque no sean las nuestras, son maestros de la gracia.

Finitud dentro de lo infinito. Límites danzando en lo ilimitado. Una ecuación que la mente humana nunca ha sido capaz de comprender. Y no es necesario que lo haga.

La muerte se aproxima, así es que dedica tu vida a lo que nunca muere – al amor, a la compasión, y a tu gentil presencia. Expándete en la inmensidad del amor; incluye un universo en tu corazón. Ponle atención al momento; tu atención hace que sea sagrado.

Y cuando la película se esté apagando, quizás recordarás que independientemente de que hayas amado u odiado la película, fue un regalo. Y entonces, amada u odiada, la película en sí se reducirá a un simple recuerdo, y esa última apariencia en forma de pensamiento desaparecerá en la nada. ¿Acaso sucedió algo? ¿Es esto una muerte, o un nacimiento? 

Cayendo en el no saber. Siendo uno con el misterio. De vuelta al gran Útero del que nunca te separaste, liberado de los estragos del tiempo.

Amaste, amigo, y recorriste tu camino, y a veces te tropezaste, y no resolviste todo lo que tenías previsto resolver antes del fin. Algunas tareas quedaron inconclusas, algunas preguntas sin respuestas, algunas palabras nunca se dijeron, y algunos finales no se llegaron a ver. Pero tal vez la resolución total era la mentira, y tus días sólo estuvieron allí para ser vividos, no para ser envueltos con un lindo moño.

Enfócate en todo lo que se te ha dado, no en lo que se te ha quitado, ni en lo que jamás habrá de ser.

Amaste, intentaste, hiciste más que lo que pudiste haber hecho, tocaste a otros y fuiste tocado profundamente a cambio, le diste vida a tus días, esos días que te fueron dados, reíste y lloraste, y nada de esto es menos significativo por el hecho de que se esté terminando.

La luz de la atención brilla mucho más ahora, la curiosidad es mucho más fuerte, la presencia más cálida, la intimidad más profunda. Todo fue siempre acerca del viaje, amigo, nunca acerca de llegar a determinado destino, o a una línea de meta. Eres demasiado valiente como para quedarte en un destino, estás demasiado vivo como para detenerte en resoluciones.

El significado de tu vida es tu vida, vivida.


Jeff Foster


 

martes, 3 de noviembre de 2020

NO HAY UN MONSTRUO DENTRO DE TI, por Jeff Foster


Enamórate de la oscuridad.
De la mierda de la vida.
De las sombras, las partes ocultas.
De los pedazos que escondemos por vergüenza.
Enamórate de la inocencia.
De nuestros miedos infantiles a la oscuridad.
De estar expuesto. De mostrarnos,
de ser vistos, salir a la luz.
De las dudas, los dolores secretos,
nuestras extrañas fantasías, sentimientos con los que
simplemente no sabemos que hacer.
De los terrores de la noche.
De la ira que burbujea justo debajo de la superficie.
Del temor de que no seamos dignos de amor.
De los sentimientos y pensamientos que ocultamos
para mantener la imagen de ‘yo’.
Para ser buenos, ser agradables, ser espirituales.
Para ser ‘el que puede mantenerse en una pieza’.
Enamórate de esta humanidad secreta.
Sabes que la oscuridad NO es oscuridad,
solo fragmentos asustados que anhelan salir a la luz,
seres que quieren amor y atención,
y aire, e inclusión en la imagen más grande del Ser.
No busques la luz, amigo.
Simplemente sé la luz. Sé lo que eres.
La luz de la vida
Y ten el coraje de brillar por completo
en los lugares doloridos, los lugares sensibles.
Ilumina. Irradia.
Haz que sea seguro para los pequeños monstruos
salir de la clandestinidad
Hazles saber que son hermosos.
Y dignos.
Y que no son monstruos en absoluto.



Jeff Foster


 

jueves, 22 de octubre de 2020

TÚ ERES EL AMOR DE TU VIDA, por Jeff Foster


No busques amor. No te abandones a ti mismo buscando amor en los demás. El amor no es un objeto, no puede ser ni dado ni quitado. No puede encontrase o perderse. El amor no es un sentimiento, un estado, o una experiencia extraordinaria, sino lo-que-eres, la presencia misma.

No confundas el amor con atracción. La atracción viene y va y puede desaparecer con el tiempo. No confundas el amor con tus deseos. Los deseos son impermanentes, transitorios. No confundas el amor con sentimientos de felicidad, placer, con un sistema nervioso excitado. Los estados pasajeros no pueden durar; no es su naturaleza. Incluso las promesas que hoy parecen tan seguras, y que nacen desde la mejor de las intenciones pueden desvanecerse el día de mañana, o romperse.

El amor, sin embargo, no se desvanece. El amor no puede disminuir con el tiempo. El amor no es una mercancía, una forma de intercambio. El amor es un campo, un campo dentro y fuera de nosotros, un campo donde los pensamientos, los sentimientos, incluso los más aparentemente sólidos planes para el futuro pueden aparecer y desaparecer. El amor incluye tanto la esperanza como la pérdida, el entusiasmo como el aburrimiento, la terrible decepción como la felicidad. El amor es el campo para las formas cambiantes, el suelo que nos sostiene mientras caminamos, nos sentamos, hablamos o no; mientras sentimos lo que sentimos en presencia de los demás, mientras abordamos nuestros asuntos de este día, mientras planeamos, comemos; mientras sentimos esperanza, decimos adiós y tratamos de amar. El amor es mucho más grande que nosotros. No lo generamos con palabras y hechos, o incluso con intenciones, sino que somos continuamente abrazados por él, acogidos en su inmensidad, sin importar lo que hagamos o dejemos de hacer. Nos casamos, nos divorciamos; somos amigos, somos amantes; nos separamos, sufrimos juntos; nacemos, morimos; y el campo permanece imperturbable.

Nadie nos ha dado amor; esa es la más grande ilusión. Simplemente hemos recordado el campo a través de la presencia del otro, a veces hemos reconocido la eternidad en medio de lo cotidiano para después atribuirle el hecho a alguien más. El amor nunca vino de fuera; lo que pasó es que simplemente acariciamos nuestra propia presencia, nos rendimos al amor que ya somos. Y nadie nunca nos ha retirado el amor; simplemente olvidamos el campo, y ‘culpamos’ a los demás, y buscamos de nuevo el amor, sintiendo su ausencia, perdiéndonos en el relato de un ‘amor perdido.’ Sin embargo, el amor siempre estuvo allí, incluso en su aparente ausencia; estaba presente, incluso en la pérdida. El amor no puede ser aplastado; una ola no es capaz nunca de aplastar al Océano.

No busques amor, no busques la luz. Sé eso, ofrécelo. La alegría de amar es infinitamente mayor que la alegría de aferrarte temerosamente al amor de otro, porque muy en el fondo sabes que es una ilusión que aquello que siempre has anhelado pueda venir de fuera de ti. Tú eres el Amor de tu Vida; tú siempre has sido el Indicado, el Uno.

La búsqueda termina exactamente donde comenzó – en la presencia.

Te das cuenta que eres el amor mismo, y esto lo cambia todo; el amor es tuyo, por siempre… incluso cuando no lo es.



Jeff Foster


 

viernes, 18 de septiembre de 2020

TU ENFERMEDAD NO ESTÁ CONTRA TI, por Jeff Foster


Tu enfermedad no está contra ti. Los dolores que sientes en tu cuerpo no son castigos; no has hecho nada malo. 

Tu espíritu no está roto, ni siquiera en medio de este profundo malestar. 

Las cosas son tal y como han de ser. 

Hoy estás recibiendo otra invitación -otra más- para ir más despacio, para bajar el ritmo. 

Para descansar. 

Para permanecer fiel a ti mismo en estos momentos difíciles. 

Para tomar cada situación tal y como viene. 

Para encontrarte con la vida en sus propios términos. 

Para desprenderte de todo lo innecesario, incluyendo, tal vez, tu búsqueda de respuestas, de motivos, de soluciones. 

Para replantearte tus prioridades. 

Para recordar Lo Que Es Primordial. 

Para volver la vista hacia el momento presente, hacia este momento, el único momento que existe, tu verdadero Hogar, el lugar en el que puedes descansar, tu espacio de conexión...

Para utilizar tu dolor en lugar de ser utilizado por él. Para encarar las sensaciones de tu cuerpo con dulzura y curiosidad, sin resistirte a ellas ni intentar que desaparezcan. Para hundirte profundamente en este momento, sin intentar escapar de él -y, también, para permitirte querer escapar de él de vez en cuando-. 

Para confiar en la inteligencia de este cuerpo increíble, en su extraordinaria capacidad para sanar y para afrontar todo lo que se presenta en su camino. Para admitir que estás agotado de luchar y de esforzarte por pretender ser un «yo», cansado de intentar encajar, siempre tratando de decir lo correcto, tener éxito en el mundo, controlarlo todo, intentando incluso no intentar nada. Lo que anhelas es descansar. Date un respiro.

Despréndete de las palabras «enfermo», «convaleciente», «destrozado», «dolorido»; considera esto como un sendero que te llevará a una sanación mucho más profunda, más allá de lo físico. Es una llamada a la Verdad. Siempre un comienzo, nunca una derrota.



Jeff Foster