NAMASTÉ



"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."


Un día me levanté y ví que algo había cambiado a mi alrededor, en mi. Me inundaba una serena sensación de Paz y Amor por todo lo creado. Una simple florecilla me parecía entonces lo más hermoso y más grande en su perfección. La sonrisa de un niño, las lágrimas de un anciano... Mirarme a mi misma en el espejo... El mundo en sí parecía tener colores de recién pintado.

Al principio, yo no entendía a que podía deberse aquel cambio que sólo yo parecía ver. Nadie a mi alrededor parecía ser consciente de que todo a su lado brillaba de otra manera excepto yo. Llegue incluso a pensar si no estaría volviéndome loca, pero no. Simplemente había tomado conciencia de quien soy.

Poco a poco, al principio con paso inseguro y un tanto sola, fui iniciando mi camino. Buscaba a ciegas información en los sitios mas insospechados. Era como si una voz interior me guiase. (No puedo dejar de sonreír ante este comentario: "una voz interior".) Lejos estaba entonces de saber que era precisamente eso lo que me impulsaba a seguir.

Pronto comencé a conocer a gente que se encontraban en mi misma situación. Pronto comenzaron a aparecer en mi vida personas, Almas de Luz, que me fueron guiando, ayudando, consolando cuando tropezaba y caía y empujándome cuando parecía que iba a desistir en mi labor.

Comprendí que significaba haber DESPERTADO. Comprendí la tarea que tenía por delante para llevar a buen puerto la misión que se me encomendó. Aprendí lo ya sabido de nuevo, como si fuera de nuevo un bebe recién nacido. Viaje en mis sueños a las ciudades de sanación.

Ahora sé que soy Amor porque provengo del AMOR del PADRE y que como tal, estoy para difundir ese mismo Amor por todo lo que ÉL creó. Que mi meta está en ir evolucionando hacía la perfección y en ayudar a aquellos de nuestros hermanos que comiencen su caminar como un día fui ayudada yo.


*********


Por todo esto puedo y debo deciros:


Yo soy Drisana, la hija del Sol.


Ese es el significado de mi nombre, al menos el nombre más antiguo que recuerdo haber tenido en esta dimensión desde la primera vez que encarne en mi amada Lemuria.


En este aquí y ahora he vuelto de renacer, he despertado a la verdad y he recordado. Me he reconocido en cada un@ de mis herman@s. He reaprendido a amar al Padre-Madre y a toda su Sagrada y Divina Creación.


Y he sentido el llamado ancestral que anclado en lo más profundo de mi Esencia, me empuja a ayudar e iluminar desde la humildad de mi Ser y como persona humana, al resto de mis herman@s que ya están despertando.


Es tiempo de volver a Ser aquello que tan profundamente duerme dentro de nosotr@s. Tiempo de abrir los ojos del Alma, de avivar la llama imperecedera del AMOR Incondicional que se guarda en la cámara mas secreta de nuestros corazones. Tiempo de reconocer nuestra parte Divina. Tiempo de entender que como parte de la más Pura Luz del PADRE, tenemos un trabajo que hacer, una misión que cumplir.


Es tiempo de regresar al Hogar.


¡Despertar!


Llegó la hora de volver a ser Unidad con el UNO y de brillar con su Infinita Luz.


Desde la LUZ y con el AMOR más puro y profundo, os pido que repitáis conmigo:


YO SOY el/la que YO SOY y como tal me manifiesto en la Serena Paz, la Pura Luz y el Infinito Amor Incondicional del PADRE-MADRE.


YO SOY el/la que YO SOY



Que la LUZ del PADRE ilumine siempre nuestros corazones y junto con sus Ángeles y Arcángeles, seamos dignos y capaces de llegar al mismo centro de SU corazón,


La Paz y el Amor con nosotros.


Drisana

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miércoles, 12 de junio de 2024

LA BONDAD DE TODO por Sivaya Subramuniyaswam


El alma irradia amor, es una criatura de Dios avanzando a través de su proceso evolutivo de crecimiento hacia la imagen y semejanza del Señor. Bondad y clemencia, compasión y afecto son la naturaleza intrínseca, inherente o interior del alma. Sabiduría y conocimiento puro, felicidad y alegría son la naturaleza intrínseca del alma.

¿Podemos creer que el alma no es otra cosa que bondad misma, pureza y todas las cualidades refinadas que se encuentran dentro de la superconciencia?

Cuando Dios está en todos lados, ¿cómo podría haber lugar para maldad? El alma es constantemente una con Dios en su siempre presente estadio Satchidananda en todo momento de su evolución.

¿Cómo es que entonces aparecen los conceptos de maldad y sufrimiento? Anava, karma y maya, los juguetes del alma, son la fuente de este aparente sufrimiento. Como los niños, jugamos con los juguetes de anava en el patio de maya, caemos y nos magullamos con el karma, luego corremos a nuestro amoroso Señor por consuelo y absolución en madurez espiritual.

Los Vedas enfáticamente proclaman, “Así como el sol, el ojo del mundo entero, no está ensuciado por las fallas externas de los ojos, así el alma interior de todas las cosas no se ensucia por las penas del mundo, que son externas a ella”.

La maldad es a menudo vista como una fuerza contra Dios. Pero el Hindú sabe que todas las fuerzas son fuerzas de Dios, aún la variabilidad de adharma. Esto es a veces difícil de comprender cuando vemos las penas y los problemas causados por el ser humano contra el ser humano.

Mirando en mayor profundidad, vemos que lo que es llamado maldad, tiene su propio propósito misterioso en la vida. Sí, cosas malas suceden. Sin embargo, los sabios nunca culpan a Dios, ya que ellos saben que estas son el retorno de los karmas auto creados por los seres humanos, experiencias difíciles pero necesarias para su evolución espiritual.

Cuando somos heridos o lastimados, comprendemos que nuestro sufrimiento no es sino la completitud de un karma que una vez iniciamos, del cual el que nos hiere no es sino un instrumento, y quien, cuando el ciclo de karma vuelva, será herido.

Aquellos que llevan a cabo acciones aparentemente malas, no están en contacto con la siempre presente conciencia de Dios de su alma inmortal.

Los Vedas acertadamente previenen, “Nacido y mandado por la corriente de cualidades, inestable, vacilante, desconectado, lleno de deseo, distraído, uno va al estado de auto-presunción. Pensando, ‘Esto soy yo’ y ‘Eso es mío’ uno se liga consigo mismo, como lo hace el pájaro a la trampa”.



Aum Namah Sivaya.


Sivaya Subramuniyaswami



www.ProfesoresDeYoga.es

 

jueves, 6 de junio de 2024

Al dolor que puedas dejar ir, ábrele la puerta


Hay penas que no se van. Permanecen ancladas firmemente a tu memoria. Cuando un pensamiento las despierta, el dolor regresa. Tal vez no puedas evitarlo.

Pero sí podrías no ahondar en él. Podrías no darle más y más espacio. La herida ya dolió bastante en su día. Y aprendiste lo necesario de la experiencia

Junto a estas penas profundas, quizás guardes el recuerdo de otras, menos trascendentes. Hasta llegar aquí, has pasado por pruebas duras que dejaron su huella.

Se juntan tantas penas… Recuerdos de incidentes desafortunados, de expectativas fallidas, de acciones de otros que te hicieron daño, etc. ¿Podrías liberarte de algunas de ellas?

Puede que sí. Quizás, de algunas que tú mismo mantienes vivas con la culpa, con el rencor o con el deseo de que el futuro te retribuya por el daño que sufriste.

Podrías hacer lo que está en tu mano para que el dolor no se alargue o se clave más en tu memoria. Podrías aceptar. Podrías perdonar, para liberarte de ese dolor y darte la oportunidad de seguir adelante.

Una oportunidad para ti. Y para tu memoria, más espacio donde guardar recuerdos agradables. Permite que nuevas alegrías puedan ocupar el lugar de viejas penas.

Si quieres, abre la puerta para que salga el dolor y puedan entrar la luz, el calor, la esperanza. Sólo tú puedes hacerlo.


FUENTE: https://tusbuenosmomentos.com

sábado, 1 de junio de 2024

CULTIVAR UN CORAZÓN ABIERTO EN UN MUNDO QUEBRADO - Por Gonzalo Brito - - (Sobre la Espiritualidad en tiempos convulsos)



‘Cuando nuestra realidad se derrumba naturalmente emerge el miedo, pues nuestro cerebro está condicionado genética y culturalmente para ello. Sin embargo, al quedarnos estancados en la psicología y la fisiología del miedo, perdemos de vista que el derrumbe de una certeza también crea un espacio fértil para que algo nuevo emerja.’

En la tradición budista existe la figura mítica del bodhisattva. Los bodhisattvas son arquetipos que encarnan diversos potenciales de la mente humana y, como figuras míticas y fuentes simbólicas de inspiración, los bodhisattvas se caracterizan por cultivar la motivación más altruista concebible: “aliviar el sufrimiento de todos los seres”. Si pensamos en que los seres son innmumerables (y los sufrimientos de cada uno no son pocos, partiendo simplemente por la enfermedad, la vejez y a muerte personal y de todos los que amamos), vemos que el voto del bodhisattva es, por así decirlo, una “Misión Imposible”.

¿Cómo vivir sabiendo que el mundo no tiene arreglo y aun así sostener en uno mismo el corazón abierto y la mejor motivación de servir?

En el budismo zen se recitan los cuatros votos del bodhisattva:

Uno de ellos dice “los seres son innumerables; me comprometo a liberarlos a todos”. Naturalmente, esta es una paradoja, un imposible que insinúa una cuarta alternativa a nuestra reactividad habitual frente a lo que es difícil. Nuestra mentalidad habitual frente al sufrimiento consiste en arreglarlo (aunque muchas veces no hay arreglo), quemarnos (en el intento de arreglarlo) o desconectarnos a través de la evasión o de nuestra adicción particular (cada uno tiene las suyas).

La paradoja y la práctica en el centro de la mente/corazón del bodhisattva consiste en mantener el corazón abierto en un mundo que no tiene arreglo. La práctica psicológica y espiritual de traer compasión a nuestro mundo consiste en tener claridad sobre los hechos dolorosos a nivel personal, relacional, social y global, y practicar transformar el hábito de cerrarnos, paralizarnos y polarizarnos. La práctica consiste en mantenerse abierto y disponible cuando el hábito de toda la vida es contraerse defensivamente. A menudo, frente a las malas noticias familiares, económicas, políticas, globales, nuestro sistema entra en la fisiología de la amenaza y aparecen dos tendencias defensivas: o bien nos queremos quedar acostados en cama y taparnos hasta cabeza con un montón de frazadas; o bien queremos agarrar un garrote y salir a golpear a quienes representan todo lo que anda mal. Pero hay un “camino medio” entre la parálisis y la agresión que consiste en cultivar gradualmente la capacidad de estar con aquello que se derrumba y ver cómo podemos aportar y lidiar con ello de una manera que al menos no añada sufrimiento al sistema y que quizá incluso pueda ser un aporte.

El ideal del bodhisattva tiene al menos un par de miles de años, pero creo que es un ideal importante justo hoy cuando sentimos la tremenda volatilidad del mundo a nivel ecológico, económico, social y político. Quizá no haya que ir muy lejos tampoco: todos podemos reconocer en nuestra pequeñita vida como existe una fragilidad, un “temblor del suelo” que está bajo nuestros pies.

Por eso quizá necesitamos más bodhisattvas modernos y herramientas para entrenarnos en la actitud altruista de amar todo lo que podamos y de las maneras más amplias en un mundo incierto.

Siendo un poco más concretos, nos podemos preguntar ¿a qué nos referimos cuando decimos «aliviar el sufrimiento»? Una distinción interesante que ofrece la psicología budista es la de los tres niveles de sufrimiento.

- Primero, existe un nivel externo de sufrimiento, que consiste en no tener las necesidades básicas satisfechas, la enfermedad, el estar expuesto a la violencia de cualquier tipo, el no tener cobijo. Este es el nivel más concreto y autoevidente, un sufrimiento fundante que debemos atender como personas y también estructuralmente, como sociedad. Mientras las personas (y los animales) no se sienten básicamente seguros, sus sistemas nerviosos estarán en amenaza, lo cual no solo les afecta a ellos sino a todos, ya que un sistema crónicamente amenazado en su supervivencia naturalmente puede responder defensiva y agresivamente.

- Segundo, el sufrimiento interno, que es un sufrimiento menos obvio que el anterior, pero no necesariamente menos doloroso.

Consiste en la sensación básica de no ser querido, de sentirnos aislados y que no le importamos a nadie. Esto usualmente va acompañado de la sensación de que hay algo fundamentalmente malo o dañado en uno mismo. El sufrimiento interno genera emociones difíciles y a largo plazo dañinas para el propio cuerpo-mente, como el miedo, la ira, la vergüenza, la culpa. El aislamiento social se ha convertido en una epidemia en los países desarrollados (EE.UU. a la cabeza) y tiene un efecto similar al tabaquismo en cuanto a la disminución de la expectativa de vida.

- Tercero, el nivel raíz, que consiste en la creencia y la sensación de que estamos esencialmente separados unos de otros, de que podemos vivir y sostenernos por nosotros mismos porque creemos en un yo unitario, continuo e independiente. Desde la visión de la psicología budista, este aferramiento a un yo separado, al cual tengo que proteger a toda costa, es fuente de gran sufrimiento personal e interpersonal ya que, desde esta creencia, no nos damos cuenta de que lo que hacemos a un otro nos lo hacemos a nosotros mismos. Simplemente no es posible amar sinceramente sin beneficiarnos nosotros mismos de esa apertura del corazón, ni es posible odiar sin que suframos de la contracción física y mental que el odio trae consigo. No sólo la psicología budista, sino también la psicología y la neurociencia no han podido encontrar evidencia de la existencia de un yo singular, permanente y autónomo.

‘Simplemente no es posible amar sinceramente sin beneficiarnos nosotros mismos de esa apertura del corazón, ni es posible odiar sin que suframos de la contracción física y mental que el odio trae consigo. No sólo la psicología budista, sino tampoco la psicología y la neurociencia han encontrado evidencia de la existencia de un yo singular, permanente y autónomo.’

Así que cuando hablamos de la posibilidad de entrenar nuestro sistema nervioso para encarnar lo que podría ser un “bodhisattva moderno”, podemos pensar en pequeñas formas de actuar en estos tres niveles: ¿Cómo puedo ayudarme a mí mismo y a los demás a aliviar el sufrimiento externo, interno y raíz?

A nivel externo, el físico, ¿cómo puedo aportar a que las personas (incluido yo mismo) podamos sentirnos básicamente seguros, respetados, nutridos? ¿Cómo puedo transformar poco a poco mi manera de vivir de manera que mi satisfacción no dependa de la explotación de otros seres que, tal como yo, desean ser felices y estar libres de sufrimiento? ¿Cómo puedo organizar mis relaciones con el planeta y con los demás de manera de que mis gestos, desde los más burdos a los más sutiles, reflejen un respeto a la vida y a la dignidad de los seres vivos?

A nivel interno, el emocional, ¿cómo puedo ayudar a que otras personas sientan que importan? ¿Cómo puedo transmitir, sobre todo a través de pequeños gestos cotidianos, a otra persona u otro animal, que su vida es importante, que no es un simple objeto a mi disposición, que no hay nada fundamentalmente quebrado o malo en él o ella? ¿Cómo puedo humanizar mi mirada un poco cada día, incluso cuando me miro a mí mismo con ojos de déficit y decepción? En este punto no debemos subestimar el valor de lo pequeño y lo sutil: nuestra expresión facial transmite tomos de significado en un instante; nuestras palabras, como dice una canción de Silvio, pueden dar vida o dar muerte al amor. Incluso antes de evaluar el impacto de todo esto en los demás, considera simplemente cómo sería tu estado mental si en vez de estar secuestrado por los dramas de la esquiva satisfacción auto-centrada estuviese volcado a la aspiración de ayudar a otros a sentirse amados y cuidados.

‘¿cómo sería tu estado mental si en vez de estar secuestrado por los dramas de la esquiva satisfacción auto-centrada estuviese volcado a la aspiración de ayudar a otros a sentirse amados y cuidados?’

A nivel raíz, quizá el más espiritual, ¿cómo poder ayudarme a mí mismo y a los demás a suavizar la dureza de un ego contraído?

¿Cómo poder estar más conscientes de que todo lo que vemos “se apoya en todo lo demás”, ya que nada puede existir por sí mismo y todo surge en relación? ¿Cómo estar abiertos a percibir que el yo propio y el de los demás no es unitario sino múltiple, diverso, cambiante, inabarcable? ¿Cómo ir soltando poco a poco la tendencia a encasillar y encasillarnos en guiones reificados de identidades limitantes? A esa apertura en la percepción del mundo fenoménico se le llama la sabiduría experiencial del vacío, shunyata. Shunyata no quiere decir carencia de algo, sino que es la noción de que todo emerge relacionalmente, momento a momento, desde la infinita creatividad del momento presente.

Todos aparecemos, momento a momento, a partir de causas y condiciones contingentes. Como dice una querida mentora, Elizabeth Matiis Namgyel, “somos ciudadanos de la gran naturaleza de la contingencia infinita”.

Mi conciencia de que somos contingentes y que nuestra existencia se apoya en todo lo demás para existir, tiene para mí dos efectos principales.

Primero, puedo darme cuenta de que mi bienestar depende del bienestar de los demás. En ese sentido, no hay distancia entre egoísmo y altruismo cuando hago un esfuerzo noble por otro: yo soy el primer beneficiado de actuar de manera alineada con el amor que existe en mi centro.

Segundo, si todo se apoya en todo lo demás, mis pensamientos, palabras y acciones tienen un impacto, incluso cuando no me doy cuenta de ello. Cada gesto de tu mente, tu habla y tu cuerpo, produce “efectos de onda” que realmente no sabemos dónde pueden llegar. Y, a menudo, pequeños gestos tienen grandes impactos. Esto es cierto para los gestos que generan sufrimiento y para los gestos que generan alivio del sufrimiento y felicidad.

Esta conciencia trae una gran responsabilidad, pero también trae la alegría de sentirte parte de la gran familia de los seres, en la cual eres bienvenido. En realidad siempre fuiste bienvenido, solo faltaba el darse cuenta de ello para volvernos parte activa y responsable de este juego vital. La palabra “responsable” puede sonar seria y seca, pero básicamente me refiero a la posibilidad de asumir la responsabilidad y la libertad de manifestar el amor en tu propia versión única e inimitable. Esa responsabilidad es intransferible y está conectada al gozo de estar alineado con la vida.

‘Cada gesto de tu mente, tu habla y tu cuerpo, produce “efectos de onda” que realmente no sabemos dónde pueden llegar. Y, a menudo, pequeños gestos tienen grandes impactos. Esto es cierto para los gestos que generan sufrimiento y para los gestos que generan alivio del sufrimiento y felicidad. Esta conciencia trae una gran responsabilidad, pero también trae la alegría de sentirte parte de la gran familia de los seres, en la cual eres bienvenido.’

Creo que en eso consiste usar la vida para entrenarse como bodhisattva moderno. Todo esto puede sonar un poco grandilocuente y fuera de “la realidad”. Sin embargo, observa cómo es realmente posible hacer pequeños cambios en la vida.

Los cambios suelen ser graduales y casi invisibles al corto plazo, pero de repente ves a una persona que no has visto en algunos años y los cambios son muy claros. Quizá al menos la persona ya no se queje de las mismas cosas… eso ya es algo si tomamos en cuenta de que hay personas que se quejan de las mismas cosas por décadas.

Finalmente, les comparto un par de sugerencias que tuve la suerte de recibir de Pema Chödron en retiro la semana pasada, para cultivar poco a poco la mentalidad del bodhisattva, aquél o aquella que puede permanecer abierto y constructivo frente a un mundo en llamas:

• Focalízate en realizar cambios pequeños: no más de uno o dos al mes. No es útil sobrecargar la función ejecutiva del cerebro tratando de implementar una diversidad de cambios significativos en poco tiempo. Esto lleva a la frustración y a la pérdida de confianza.

• Medita a diario: es importante tener espacios de auto-reflexión cada día para darte cuenta de lo que no te estás dando cuenta cuando tus patrones habituales sufrientes están activos.

• Cuando te des cuenta de que estás cayendo en un hábito que causa sufrimiento en ti o en otros, puedes observarlo e incluso arrepentirte, puedes decir “esta acción no refleja realmente la persona que quiero ser en esta vida” pero, al mismo tiempo, mantén la conciencia de que no hay nada fundamentalmente malo en ti. De hecho, confía en que hay algo fundamentalmente bueno en ti. Si no hubiese algo bueno, no tendrías esta motivación de ayudarte y ayudar a los demás.
Ladrarnos críticamente como un perro furioso porque hemos hecho algo mal solo nos hunde en la vergüenza y la autocrítica que nos demoran y nos desmoronan.

• Es importante darse cuenta honesta y amablemente de dónde uno se encuentra en este momento. De esta manera podemos mantener la aspiración de abrir el corazón, pero ser pacientes con el lugar hasta donde tu sistema nervioso puede sostener la situación hoy. Es parte del camino del bodhisattva abrir la puerta a todos los seres como nuestros invitados, pero es importante abrir esa puerta gradualmente de manera de no sobrepasar los límites actuales de nuestro sistema nervioso.

De esta manera, poco a poco, vamos acrecentando nuestra capacidad de vivir sin tener nada a qué aferrarnos… permaneciendo abiertos a todo lo que la vida trae, pero siendo muy amables en el incremento gradual de esta confianza en el vacío generativo fundamental de esta vida.


Texto de Gonzalo Brito

FUENTE: https://cultivarlamente.com/

viernes, 31 de mayo de 2024

EL DON DIVINO DE LA EMPATÍA- por Deéelij


Dicen que el mal es la ausencia del bien, así como la oscuridad es la ausencia de la luz; y el frío la ausencia de calor… Y creo que es cierto si hablamos de la famosa dualidad que todo lo encorseta a un lado o al otro sin que permita otra posible alternativa.

También dicen que el mayor regalo que el ser humano posee es el de la libertad.

Y hablando de libertad, también se habla mucho de respeto, de amor, de paz, de… muchas palabras, vocablos o conceptos que más o menos están bastante tergiversados, y que utilizamos como bandera o estandarte que mostramos y luego exigimos, ¿pero, alguien habla en serio de ellos? Pues no oigo (y es mi opinión) hablar en serio de EMPATÍA. Tampoco hablaré mucho, sólo lo estoy mencionando por si alguien puede llegar a comprender lo que es el don divino de la empatía. Porque si puedo ponerme en el lugar del otro, puedo aceptarlo y comprenderlo aunque no comparta lo que es el otro, lo que piense o lo que diga. Y si todos los seres humanos pudieran desarrollar la empatía divina, el don de ponerse en el lugar del otro para comprender su vivencia, para comprender el por qué de su declinar, para, en definitiva, aceptar que es diferente a mí y que por ello no ha de suponer una amenaza, peligro o enemigo al que combatir, cualquier lucha cesaría; cualquier conflicto se evitaría. La pelea no tendría sentido.

Cuando tengo desarrollada la capacidad de la empatía, el don divino, por excelencia, me doy cuenta que no soy quien para enjuiciar a nadie ni a nada. La empatía hace que los prejuicios salten por lo aires para siempre. Si me diera cuenta del trasfondo de lo que significa ponerse en el lugar de los demás, y que los demás lo hagan conmigo ¿Dónde habría un problema? No los habría; ni siquiera surgirían.

¿Cuántas veces se reclama el respeto? Muchas. Pero para llegar al respecto se empieza por la empatía, la cual desemboca directamente en la aceptación de lo demás y concluye en la comprensión de uno y de los demás.

Ponte en mi lugar. Sé empátic@, y desde ese puntal se llega a solventar uno de los Karmas que toda alma quiere aprender: la aceptación.

Una vez que hay empatía, sí que de verdad hay libertad en la acción que le continúa, de lo contrario se es una reacción descontrolada. Y es que tras la empatía, el respeto por la libertad del otro es manifiesta; y si el otro hace lo mismo hacia un@, nos estamos regalando muchos dones divinos, pero, a mí modo de entender, todo empieza por el don divino de la empatía.

Sólo ponte en mí lugar, y el resto sale solo. Pero la clave está en ser empático con un@ mism@, en saberse poner en su lugar para aceptarse a sí mismo, y el resto ya es muy fácil. Que el don divino de la empatía no es ponerse en el lugar del otro olvidándose de un@, sino que una vez que me he puesto en mí, aceptándome, lo puedo hacer hacia los demás.





Autor: Deéelij

 

sábado, 27 de abril de 2024

EL PODER DE SOLTAR: VIVIR PARA VIVIR - - Por Emilio Carrillo

El proceso consciencial del ser humano alcanza un punto culminante cuando se comprende, asume e interioriza el “Poder de Soltar”.

“Soltar” es algo desconcertante para la mente e inaceptable para el ego. Por eso, muchas personas que sienten hoy la necesidad de soltar, lo experimentan y contemplan como un reto casi imposible. Pero no es así. Lo cierto es que soltar es lo natural y lo que emana espontáneamente del interior en un determinado momento de la evolución espiritual. Y nuestro “verdadero ser” lo exige con claridad cuando se llega a ese estadio concreto del devenir consciencial.

Por eso, para soltar, basta con fluir y dejarse llevar por lo que brota de nuestro interior más hondo y sagrado. Se comprende entonces desde el Corazón que ya no queda otra opción que desapegarse. Desapegarse y vaciarse de todo. Incluso de uno mismo y del enorme peso que nos mantiene atados a una realidad que no es más que un sueño aplastaste, una colosal Matrix, que nos vuelve cadáveres vivientes –muertos que entierran a sus muertos- que se sueñan viviendo y se sepultan a sí mismos en el «tener que», el «deber de», el «yo quiero»…

Soltar… Soltar todas las referencias preestablecidas y todos los sistema de creencias; soltar conceptos y esquemas mentales; soltar imágenes y formas; soltar la ilusión de que somos espirituales por aferramos a la idea de la espiritualidad; soltar la cruz y la vela, el incienso y el padre nuestro; soltar las palabras que nos atan al rezo a un Dios exterior y ficticiamente separado de nosotros mismos; soltar guías, canalizadores y maestros, sobre todo maestros; soltar templos costosos que albergan la salvación; y soltar prácticas y cultos farragosos que nos muestran un “camino” predefinido por otros para acercarnos a ese Dios pretendidamente distante.

Soltarnos… Soltarnos de la gran mentira de que precisamos de un trabajo y unos ingresos para poder “vivir” (con cuánta frecuencia se confunde “vivir” con “sobrevivir”, que es lo que se hace en la Matrix); soltarnos de la ilusión de que necesitamos una pareja, una familia o unos amigos para ser felices; soltarnos de las inercias, comodidades y protecciones con las que nos hemos apresado a nosotros mismos en la «cárcel de máxima seguridad» de nuestros miedos; soltarnos de toda la película que nos han pintado desde el comienzo de nuestros tiempos, convirtiéndonos en marionetas de un titiritero; soltarnos de todos los cuentos que nos contaron y nos siguen contando .

Soltar… Soltar todo lo que provoca resistencia: mientras haya resistencia, no podrás fluir; soltar cualquier tipo de lucha: si sigues empeñado en luchar contra algo, contra lo que sea, no podrás crear; soltar cualquier clase de miedo: en tanto haya miedo en tu vida, de cualquier especie, no gozarás de Libertad; soltar deseos y anhelos; soltar también rechazos y renuncias; soltar la necesidad de soltar.

Soltar… Soltar para Confiar en la Vida…
…Y, al fin, soltarnos de nosotros mismos hasta Ver la luz que siempre fuimos y Somos y constatar la divinidad de nuestra “naturaleza esencial”.

Cuando se comprende esto, lentamente y sin alternativa, como un inmenso globo que soltó las amarras, el vuelo comienza y se despliega de instante en instante. Y todo en nosotros y a nuestro alrededor se transforma y transfigura en Amor.

No puede ser de otra manera. Ahora, tras soltar, observas desde donde no hay nada inventado, fijado, controlado, programado. Ya no eres tocado ni alcanzado por nada ni por nadie. Y sólo observas. Observas en Soledad (la «Edad del Sol”) y Silencio. Observas sin distracción, sin temor, sin deseo. Observas sin palabras, sin forma.

Entonces no hay vuelta atrás posible. Has hecho tuyo el «Poder de Soltar» y asistes al maravilloso Milagro del desapego completo. El vaciamiento llena tu Vida, que ya no es tal, sino la Vida misma. Y contemplas todo de modo diferente, pues se desvanecen los velos y disfraces que tapaban lo Real. En ese instante, una nueva visión de la “realidad” aparece ante ti. Y todo lo que fuiste, eres y serás se descubre ante tus ojos nuevos. Todos los tiempos y el destello mismo del tiempo se abren espléndidos.

Ya todo es claro e intensamente pleno. Y te inunda un Amor que no es describible. El Amor que se expande desde la Sabiduría de que nada es ajeno a ti y nada se halla fuera de ti. Tú eres todo lo mirado y observado, sin excepciones. Estás unido a Todo y no hay diferencia alguna entre el Todo y tú. Y te inunda el discernimiento de la ficción que supuso todo aquello que llamaste «yo», «me», «mí», «mío» o «mi».

Cesó todo. Se habrá expandido aquello que se consideró “tú” en algún instante del momento presente continuo en el que lo eterno se desenvuelve. Al unísono, se difuminará cualquier idea de identidad, sea física, álmica o espiritual, individual o colectiva. Consciente del “Poder de Soltar”, amarás y vivirás la Vida como jamás pudiste soñar, sin perder detalle, sin desear nada e, igualmente, sin renunciar a nada de lo que la Providencia -tu «verdadero ser» en acción- y la propia Vida -no tu programación mental- te pongan por delante. Y se posará suavemente y para siempre en tu Corazón el “Vivir Viviendo”, que es la única verdad de la Vida en cualquier plano y Dimensión que se experiencie.

Vivir Viviendo: irradiando permanente Amor; conectado a todo lo que existe; desplegando la Divinidad que Somos y Todo Es; en constante estado de dicha, gozo y éxtasis, siempre con entusiasmo y la máxima energía vital; invulnerable e incontaminable ante lo que sucede; con la absoluta certeza del resultado que produce cualquier acción; testigo imparcial de la Evolución de la Creación en todas las escalas y niveles bajo el perpetuo impulso del Amor.


Vivir Viviendo: la única verdad de la vida; la verdad de que ¡sólo vale la pena Vivir para Vivir!




Emilio Carrillo

viernes, 23 de febrero de 2024

El Verdadero Significado de tus Obstáculos. - - Por Leo Alcalá


Todos los tenemos. Nadie escapa de ellos.

Toda historia de éxito los contiene. Y las de fracaso, también. Pero en el manejo de éstos es dónde se define la victoria o la derrota.

Hay quienes creen que su existencia significa que no deben seguir. Hay quienes se pierden en el juego y confunden su significado.

Sólo quienes comprenden el propósito de éstos, manifiestan la "alquimia" transformando lo que para la mayoría es una adversidad, en lo que para los que triunfan es una oportunidad.

Obstáculos. Problemas. Desafíos. Retos. Adversidad. Crisis.

¿Por qué? "¿Por qué a mí?", dicen algunos.

Entender las razones y las causas de que algo se manifieste en tu vida es útil si esa búsqueda se convierte en claridad y cambio. Claridad para marcar mejor tu rumbo y cambio para ser más eficaz en el logro de lo que buscas.

Pero la mayoría de la gente, cuando se pregunta el por qué de sus tribulaciones, se queda atrapada en la culpa. O cuando menos, en la sensación de una autoestima debilitada por la realidad del momento.

Antes que buscar el por qué, es de mayor valor explorar el para qué.

Más que la razón, es una cuestión de propósito. ¿Cuál es el propósito de los obstáculos? ¿Para qué sirven?

Algunos te dirán que es para que abandones el camino. Argumentarán que las barreras son una indicación de que por ahí no es el camino. Los más negativos, dirán que los fracasos son muestra de que no tienes con qué.

Pero, ¿quiénes hablan así?

Los que no han logrado sus sueños. Los que se han quedado atrás. Quienes se han conformado con una pálida versión de lo que una vez creyeron que era posible.

Pregúntale a alguien que está viviendo su vida plenamente. Interroga al que ha triunfado. Pide consejo al que está del otro lado del fracaso. Explora qué piensa el que exuda plenitud.

Te dirán algo totalmente diferente.

Te entregarán un significado, un entendimiento sobre lo que significa un obstáculo, que es opuesto al de la mayoría.

Y no en vano lo han logrado. No por casualidad son quienes son.

Palabras más, palabras menos, te dirán lo siguiente:

Los obstáculos no están ahí para impedirte lograr lo que quieres. Las barreras aparecen en tu camino para darte el chance de mostrar cuán intensamente quieres lo que deseas.

Si no entiendes esto, al buscar entender el por qué algo sucedió te enredarás en la culpa y se debilitará tu determinación a lograr.

Es cuando comprendes que las barreras, los obstáculos, las adversidades, los desafíos y los problemas no están ahí para frenarte, sino para que decidas qué tanto lo quieres y fortalezcas tu carácter, podrás indagar en las causas con el entusiasmo por encontrar la próxima clave que te permitirá llegar más allá.

Los obstáculos no existen para frenar a quienes realmente están comprometidos con su éxito. Están ahí para detener a todos los demás.

Ante las circunstancias negativas en las que te puedas encontrar, recuerda esto: ellas también pasarán.

Así como ha sido todo en tu vida. Llegará en momento en que no estarán. Son circunstancias. Son eventos. Son etapas y estaciones.

Te toca a ti decidir si tu compromiso con lo que quieres es tan transitorio como el problema del momento, o si es ahora la oportunidad para conectarte con tu fuerza interna y avanzar.

Porque el éxito está lleno de obstáculos, de caídas, de tropiezos y equivocaciones.

Quienes lo conquistan no son perfectos. No son inmunes. Son simplemente seres de carne y hueso que deciden, ante cada nuevo desafío, perseverar. Una y otra vez.

Personas, como tú, que eligen entender que cada obstáculo es una oportunidad para renovar y reforzar su fe, su determinación y su convicción puesta en acción por mejores posibilidades.

¿Cuál es el verdadero significado de tus obstáculos? El que tú decidas.

En ti está relacionarte con lo que te sucede de manera potenciadora. De ti depende aprovechar las circunstancias para definir tu fe y poner tu determinación en acción.




Leo Alcalá

 

martes, 13 de febrero de 2024

¿Recuerdas? - (Historia de dos Gatherings*)


*Gatherings, es una palabra inglesa que traducida al español viene a significar reunión o asamblea.

Antes que los cimientos de este mundo existieran, cuando navegábamos libremente por la corriente del Espíritu Santo, cuando éramos dioses sin saberlo, cuando sólo fluíamos, sin juicios, dando sin mirar a quien, recibiendo sin darnos cuenta, sin siquiera distinguir que existían otros, fundidos en un colosal océano, bailando la dulce danza de la inconsciencia

Fue entonces que recibimos el primer llamado, fue entonces que ocurrió el primer Gathering.

Fuimos convocados a dar un gigantesco paso evolutivo, fuimos invitados a elevar nuestro nivel de conciencia, para elegir y ser capaces de crecer.

Fue entonces cuando recibimos el precioso obsequio del libre albedrío, lo que nos daba el poder de decidir.

Fue entonces cuando aprendimos que podíamos crear dimensiones para poder distinguir el camino del crecimiento.

La primera dimensión que creamos fue la dimensión ética, la dimensión de lo bueno y de lo malo.

Fue un colosal acontecimiento pues al ser capaces de distinguir lo bueno de lo malo, seríamos capaces de elegir lo bueno y no lo malo, entonces podríamos efectivamente evolucionar. Habíamos aprendido a juzgar.

La tarea de juzgar, no obstante, requería de nuevas dimensiones a las cuales poder juzgar.

La segunda dimensión que creamos fue la dimensión del tiempo, la dimensión del pasado y del futuro.

Como ya sabíamos juzgar, sólo era cuestión de decidir cuándo era bueno y cuándo, malo, sin embargo, no pudimos. Faltaban elementos. Era necesario crear nuevas dimensiones.

Fue entonces cuando se inició el tiempo y los cimientos de este mundo fueron fundados.

Creamos tres nuevas dimensiones, el alto, el ancho y la profundidad, dando lugar al espacio.

Ahora podíamos juzgar dónde era bueno y dónde, malo, sin embargo, una vez más descubrimos que no era suficiente pues mañana allá, no era necesariamente bueno y ayer acá tampoco era necesariamente malo.

Nacieron entonces la dimensión de la materia, con lo que podríamos llenar o dejar vacío el espacio, la dimensión de la luz, que permitiría ver o no la materia y la dimensión estética, que nos permitiría distinguir lo bello de lo feo.

Para nuestro asombro aprendimos que las dimensiones no eran sólo dos opciones, sino infinitas, pues algo, en un lugar, con cierta iluminación y en cierto momento, era bello para algunos, feo para otros y con infinidad de valores intermedios.

Fue entonces cuando descubrimos que además de necesitar nuevas dimensiones, habíamos comenzado a discrepar y tomamos conciencia que éramos distintos. Nos habíamos separado.

La gama de alternativas se volvió alarmante. Sin desearlo, aparecieron formas, colores, rocas, arena, agua, aire, animales, aves e infinitos etcéteras. Sin darnos cuenta, habíamos creado dimensiones infinitas. Inconscientemente y sin siquiera percatarnos, habíamos creado además, simultáneamente, la dimensión de la vida y de la muerte y la dimensión del miedo.

Fue terrorífico descubrir que podíamos morir.

El pavor se apoderó de muchos, en infinidad de formas y cada cual lo expresaba distinto. Era imprescindible hacer algo al respecto.

Una corriente fría nos rodeaba y recorría, muchos estábamos inmovilizados, en tanto que otros desarrollaron ira y culpaban a quienes les rodeaban.

Nuevas e insondables dimensiones aparecían a nuestro alrededor, sólo aparecían. Habíamos dejado de crear, sólo éramos capaces de reaccionar y aquello creaba por sí mismo.

Pero ¿qué era aquello? ¿qué era eso que creaba por sí mismo?

Era el miedo. El miedo había cobrado vida.

En medio de este caos y sin darnos cuenta, separados y sólo reaccionando, creamos espontáneamente un guardián, cada cual hizo el suyo, a su medida. Habíamos creado al Ego.

Con el afán de protegernos de la incertidumbre, de la muerte, del miedo, habíamos creado seres que nos protegerían y capaces de adoptar diversas formas, capaces de imitar facetas de aquellos que lucían con menos miedo.

El Ego consumía enormes cantidades de energía y nos brindaba seguridad, ocultando el miedo de nuestra conciencia y asumiendo en definitiva nuestro poder.

Dejamos de crear y nuestro Ego reaccionaba por nosotros.

El miedo no desapareció, simplemente se retiró al reino de la inconsciencia, lugar que nos esforzamos por no mirar.

De tanto evitar aquel lugar, la mayoría llegó a creer que no existía.

Aquel lugar, si bien mantuvo alejado al miedo, no logró evitar que éste, con vida propia, transmutara y adoptara toda clase de formas.

Con estos disfraces, el miedo se manifestó en el reino de la conciencia y como ya no éramos capaces de reconocerlo, le dimos toda clase de nombres. Cada manifestación era algo distinto, con nombre distinto y por supuesto, lo único coincidente era que no se trataba de miedo.

Como todas estas manifestaciones nos causaban mucho daño, debíamos hacer algo al respecto y nuestros egos decidieron llamarlas enfermedades y comenzaron a combatirlas.

La lucha era desigual y la vida se llenó de gran sufrimiento y lentamente todos enfermamos y comenzamos a morir.

Gradualmente la cantidad de energía que nuestros egos necesitaban para defendernos de las enfermedades aumentaban y aumentaban, hasta que, una vez más, sin darnos cuenta, nos dormimos en ese flujo, ya no del Espíritu Santo, sino de nuestros Egos y nos transformamos en simples baterías inconcientes que alimentaban a aquellos seres que nos defendían.

El tiempo, más real que nunca, nos hizo olvidar y todos nos entregamos a esa dinámica y poco a poco llegamos a confundirnos con nuestros egos y olvidamos, y olvidamos, y olvidamos.

Cuando alguno de nosotros, tras morir, regresaba a la fuente y recordaba y se llenaba de energías, tras nacer, volvía con una gran luz que dejaba al descubierto aquello que habitaba en el reino de la inconciencia, aquello de lo cual nuestros egos nos defendían y sin que nos diéramos cuenta, pues dormíamos, nuestros egos se encargaban de apagar aquellas luces y dormir a los recién llegados.

Hubo algunos valientes que lucharon y mantuvieron sus luces encendidas por más tiempo, pero nuestros guardianes se ensañaron y los crucificaron y todo lo que dijeron para ayudarnos a recordar, se encargaron de cambiarlo por ritos repetitivos que sólo nos dormían más y más.

Fue entonces cuando ocurrió el segundo llamado, cuando se produjo el segundo Gathering.

Sin importar cuán dormidos, cada uno de nosotros comenzó a despertar, sin importar cuál estrategia adoptaran nuestros Egos, comenzamos a notar que no éramos ellos, comenzamos a descubrir que éramos seres independientes de nuestros Egos.

Sin darnos cuenta, a cada campanada universal, nuestros corazones se volvían a encender y continuábamos despertando y brindando menos energía a nuestros Egos quienes comenzaron a morir.

No obstante, nuestra propia luz comenzó a descubrir todo aquello que habíamos dejado de ver, incluso aquel reino olvidado en donde habitaba algo que sin recordarlo, no nos gustaba.

Nuestros Egos contraatacaron en una desesperada batalla por su propia supervivencia e intentaron alejarnos de aquello que volvíamos a ver y comenzábamos a recordar.

Fue entonces cuando aquella bestia oculta en aquel reino olvidado, en un acto desesperado, se lanzó en feroz ataque.

Inicialmente actuaron en conjunto y los cimientos mismos de este mundo se remecieron, creando toda clase de nuevas enfermedades, lastimándonos a nosotros y a todo lo que nos rodeaba.

Nuestros grandes temores se volvieron realidad y todo indicaba que nuestros Egos recuperan el control, pero de lo más profundo del Universo las campanadas continuaron resonando y haciendo vibrar todas las dimensiones.

Nuestros corazones siguieron despertando y poco a poco, cada uno de nosotros, nos vimos enfrentados a la Bestia, nuestra propia luz nos hizo verla a los ojos, hasta que comenzamos a recordar, y a recordar, y a recordar, y cuando todo parecía perdido, cuando todo parecía en nuestra contra, cuando la carencia y las enfermedades nos tenían acorralados, cuando parecía que la Bestia nos devoraría, entonces, sólo entonces, pudimos descubrir que la Bestia titubeaba y para nuestra enorme sorpresa, retrocedía, para finalmente lanzarse en violenta matanza contra nuestros Egos, quienes sucumbieron, traicionados, uno a uno.

Finalmente, recordamos que la Bestia no era Bestia, sino nuestro propio miedo y la luz, nuestra propia e intensa luz, alumbró profunda e intensamente aquel reino que habíamos dejado de observar, y sin lugar para ocultarse, la bestia sucumbió ante la luz, sucumbió ante nuestra poderosa conciencia.

Y recordamos cómo habíamos creado todo eso, y recordamos que podíamos crear, y recordamos nuestra búsqueda, y recordamos cuando comenzamos a juzgar, y recordamos cuándo nos separamos, y fue entonces cuando nos re-unimos, y fue entonces cuando el segundo llamamiento se completó, fue entonces cuando el segundo Gathering fue alcanzado.

Tras esta re-unión universal, nos sintonizamos nuevamente con la corriente del Espíritu Santo, nuevamente comenzamos a fluir, nuevamente comenzamos a servir como un colosal océano y aunque rápidamente alcanzamos un bello y perfecto ritmo, la danza ya no era dulce, algo había cambiado, había algo que hacía más grande al Ser, había algo que le daba más equilibrio, más armonía a este andar, era la Conciencia, ahora sabíamos lo que hacíamos y lo hacíamos porque deseábamos y lo disfrutábamos. Habíamos evolucionado, el Universo entero había crecido.


* * *


Si esta historia te ha resultado familiar, es porque ya ocurrió.

Si no entiendes cómo puedes recordar una historia que aún no finaliza, es simple, el tiempo no existe, tu y yo lo creamos ¿recuerdas?



Autor: Mauricio Onetto


lunes, 12 de febrero de 2024

Ama tu camino, por Paulo Coelho




1–Al principio del camino hay una encrucijada. Allí puedes pararte a pensar en la dirección que vas a tomar. Pero no te quedes demasiado tiempo, o nunca saldrás de ese lugar.

Hazte la clásica pregunta de Castaneda: ¿cuál de estos caminos tiene un corazón? Reflexiona lo necesario sobre las opciones que tienes delante, pero una vez que des el primer paso, olvídate definitivamente de la encrucijada, pues en caso contrario nunca dejarás de torturarte con la inútil pregunta: “¿El camino que elegí era el correcto?” Si prestaste oídos a tu corazón antes de ponerte en movimiento, escogiste sin duda el buen camino.


2.- El camino no dura para siempre. Es una bendición recorrerlo durante algún tiempo, pero un día terminará, y por eso debes estar siempre listo para despedirte en cualquier punto. Por mucho que te deslumbren determinados paisajes, o te asusten ciertos trechos donde hay que esforzarse especialmente para seguir en pie, no te aferres a nada. Ni a los momentos de euforia, ni a los interminables días en los que todo parece difícil, y el progreso es lento. Más tarde o más temprano llegará un ángel, y tu jornada habrá llegado a su término. No lo olvides.


3.- Honra tu camino. Fue tu elección, fue decisión tuya, y en la misma medida en que tú respetas el suelo que pisas, este mismo suelo respetará tus pies. Haz siempre lo más adecuado para conservar y mantener tu camino, y él hará lo mismo por ti.


4.- Equípate bien. Lleva un rastrillo, una pala, una navaja. Entiende que para las hojas secas las navajas son inútiles, y que para la hierbas muy enraizadas los rastrillos son inútiles. Conoce siempre qué herramienta hay que emplear en cada momento. Y cuida de ellas, porque son tus mayores aliadas.


5.-El camino va hacia delante y hacia atrás. A veces es necesario volver porque se perdió algo, o porque un mensaje que debía haber sido entregado se quedó olvidado en un bolsillo. Un camino bien cuidado permite que puedas volver atrás sin grandes problemas.


6.-Cuida del camino antes de cuidar de lo que está a su alrededor: atención y concentración son fundamentales. No dejes que las hojas secas del borde del camino te distraigan, ni que la manera como los otros cuidan sus propios caminos desvíe tu atención. Usa la energía para cuidar y conservar el suelo que recibe tus pasos.


7.- Ten paciencia. A veces es necesario repetir las mismas tareas, como arrancar las malas hierbas o cubrir los agujeros que surgieron tras una lluvia inesperada. Que esto no te enfurezca, pues forma parte del viaje. A pesar del cansancio, y a pesar de las tareas repetitivas, ten paciencia.


8.- Los caminos se cruzan: las personas pueden explicar el tiempo que hace. Escucha los consejos, pero toma después tus propias decisiones. Tú eres el único responsable del camino que te fue confiado.


9.- La naturaleza sigue sus propias reglas: por lo tanto, tienes que estar preparado para los súbitos cambios del otoño, para el hielo resbaladizo del invierno, para las tentaciones de las flores en primavera, y para la sed y las lluvias del verano. En cada estación, aprovecha lo mejor que te ofrezca, y no te quejes de sus particularidades.


10.- Haz de tu camino un espejo de ti mismo: no te dejes influir en absoluto por la manera como los demás cuidan de sus caminos. Tú tienes un alma que escuchar, y los pájaros transmitirán lo que tu alma quiere decir. Que tus historias sean bellas y agraden a todo lo que tienes en torno. Sobre todo, que las historias que cuente tu alma durante la jornada se reflejen en cada segundo del recorrido.


Ama tu camino: sin este principio, nada tiene sentido



Paulo Coelho


viernes, 5 de enero de 2024

EL IMPULSO VITAL



Tus ojos ven aquello que tu mente proyecta porque los pensamientos son como imanes: atraen situaciones de la vida.

Es así como inventas tu camino: a medida que avanzas en él.

Y en el camino están los otros, las personas, la gente, el resto del mundo, en fin, los humanos como tú. Es con estos seres que orquestas tu emotividad estableciendo un complejo sistema de trueque afectivo donde dar y tomar no es siempre claro y transparente.

Observa con atención este engranaje: aquella persona con la cual tienes cuentas pendientes se presentará una y otra vez delante tuyo. Quizás lo hará con otro rostro, con otro nombre, en otra ciudad, pero ese íntimo conflicto resurgirá cíclicamente en ti, eres tú quién lo atrae. Porque funcionas como un imán de los afectos, por eso tienes la sensación de ser al mismo tiempo prisionero y verdugo, por esto te enamoras siempre del mismo tipo de personas y te ahogas en los mismos problemas.

Esto funciona por una razón fundamental: no está ahí para castigarte sino para darte otra oportunidad.

Sí, todo conflicto desea ser resuelto, éste es el motivo de su obstinada existencia. Por eso, aunque tu marcha te lleve allá o aquí, tu mundo interno te seguirá como una sombra fiel. Enfréntalo y supera aquello que detiene tus pasos. Si no... ¿Por qué razón te propones avanzar?

Tus batallas privadas no son casualidades: lo que se opone a tu marcha, aquellos que consideras enemigos, aquello que llamas el mal, se manifiesta ante ti con mil disfraces, pero con un único origen.

Crecerás cuando venzas tus miedos personales, cuando arranques de una vez y para siempre las raíces de tu sufrimiento.

Ahora escucha esta buena noticia: tus conflictos tienen la clave para su resolución. Sí, tus íntimos huracanes desean mutar en suave brisa de primavera, ya que existe en todas las almas un punto fijo, un eje, un impulso que alienta la marcha.

Es como un soplo, una intención de tu ser profundo que actúa defendiendo su derecho a la vida. Es eso cuyas manos invisibles te alzan cada vez que caes, aquello cuyo aliento nutre la llama de la esperanza aunque el camino se deshaga a tus pies. Reconócelo y apóyate en él.

Te digo que cuando seas capaz de quitarle la máscara a ese personaje que proyectas al mundo, a eso que dice ser tú, podrás ver aquello que entorpecía tu andar, llenaba de humo tus ojos y de amargura tu corazón.

Entonces algo sucederá, ya que la pulsación de la vida es contagiosa: si vences ese combate, te será devuelta toda la fuerza que creías perdida, algo se romperá dentro tuyo, como un río de energía que desborda y te inunda, como una peste sana que se desparrama y te contagia, como un viento de liberación que llena tus pulmones; sentirás la fuerza de la vida circular sin trabas en ti.

Amor, dicen algunos.

Unidad, dicen otros.

Conciencia cósmica, armonía, éxtasis... llámalo como quieras. Lo cierto es que desde ese momento nada será igual que antes.

Tu pasado es inmutable: aquello que fue, fue.

Pero si logras cambiar tu mirada del pasado, tu comprensión de lo que sucedió, entonces tu pasado cambia, aquello que llamas realidad podrá tomar otro aspecto y el día será distinto.

Aunque tu boca no lo sepa explicar, en ti se hará presente aquello que sabe a la perfección cuál es tu meta y también el trazado de la marcha. Y no tienen nada que ver con la muerte: ese impulso supera la muerte y justifica tu vida.



www.holistica2000.com.ar

viernes, 29 de diciembre de 2023

CARTAS DE DRENAJE PARA SOLTAR EMOCIONES - - Por María Dolores Hernández Rivas




En determinados momentos callamos emociones y sentimientos hacia algo o hacia alguien por miedo a enfrentamientos, al rechazo, al abandono, etc., sin darnos cuenta que lo que estamos alimentando es nuestra sombra.

En esas situaciones pensamos: “Le diría…”, pues díselo con estas cartas. Igualmente puedes hacerlo si esa persona murió y no tuviste la oportunidad de decirle esas cosas que te queman por dentro (positivas y/o negativas).

Personalmente, estas cartas me han ayudado mucho para liberarme de emociones y sentimientos que me condicionaban, no me permitían avanzar en mi camino.

Estuve 11 años odiando a alguien que fue muy importante en mi vida. Me sentía traicionada, abandonada, humillada, ignorada, era mucho el odio que me invadía. En aquel tiempo aún no había “despertado”. ¡Cuánta amargura y sufrimiento me habría evitado!, pero hoy sé que todo sucede por alguna razón y en el momento preciso, no son errores, son lecciones de vida que repetimos una y otra vez hasta que las aprendemos y las superamos.

Escribí las cartas a “esa persona”, y desde la primera carta noté que solté peso... y me sentí más ligera. Fueron 3 cartas las que escribí, una cada 3 días, y se obró el milagro. Un día nos citamos para hablar de temas pendientes, ajenos a nuestra conducta pasada, y me sorprendí dándole un abrazo desde el corazón. La Magia Del Perdón. Ahora tenemos una relación cordial.

Estas Cartas de Drenaje para soltar emociones me las recomendó mi maestro de reiki, Jesús Carlos. G. B. y son realmente efectivas. Gracias Jesús.

Adapté el texto con las instrucciones a mi manera y compartí el archivo en algunos grupos, me alegro mucho que la gente lo comparta cuanto desee, ese es el objetivo.

La carta puede ser para familiares, pareja, amigos, jefes, compañeros de trabajo, vecinos, conocidos, enemigos, etc… vivos o muertos. También puedes escribirla sobre ti, soltando tus emociones…

Escribe la carta a mano, de tu puño y letra, diciéndole a esa persona de todo… positivo o negativo (sin miramientos, aunque se escape algún insulto), dile todo lo que te quema por dentro… No repases la carta, da igual si te repites varias veces, lo importante es que te quedes a gusto)

Como despedida escribe: Te perdono, te amo, te libero, ahora y para siempre. Cuando termines firmas la carta, la quemas y tiras las cenizas donde prefieras (Es una sugerencia, puedes hacerlo como te dicte el corazón).

*Puedes repetir la carta tantas veces como quieras, en diferentes días, y siempre que sientas la necesidad de “soltar algo”, y así sucesivamente hasta que ya no te quede nada que decir al respecto… Si lo deseas, puedes elegir una fecha significativa para escribirla, es una sugerencia, puedes escribirla cuando sientas que es el momento adecuado.

Poco a poco te sentirás libre. Funciona.




Autora: María Dolores Hernández Rivas

Fuente: https://suenosdehoy.blogspot.com/

jueves, 28 de diciembre de 2023

SINTIENDO EL ALMA - Por Andrea Labat


Solo una puerta deben abrir para reencontrarse con el Alma. Solo una. Y es una pequeña puerta al costado de sus vidas que dice: SIENTO AMOR POR MI MISMO.

Abriendo esa puerta, se despliega frente a Uds. todo el amor del Universo.

Abriendo esa puerta, todo el amor del Alma, se ancla en Uds.

Parece fácil verdad? Pero para Uds. no lo es. Y no lo es, porque ninguno sabe que es el amor por Uno Mismo.

Ninguno sabe, que el amor por Uno Mismo es lo que lleva a la Iluminación.

Ninguno sabe, que el amor por Uno Mismo es karmicamente el bloqueo más grande de estos tiempos.

Y porqué? más nadie lo sabe. Porque nadie sabe que de eso se trata la Iluminación.

Solo de eso se trata: CURAR EL AMOR POR UNO MISMO.

Y vimos puertas de dolor por Uds. Mismos, y vimos puertas de tolerancia por Uds. Mismos, pero no vimos puertas sanadoras de Amor por Todo lo que Son, porque no tienen idea de como amarse, no tienen idea de como valorarse.

Sentirse amados y contenidos por Uds. Mismos, algo muy difícil es, porque no se aman ni se valoran y van por ahí diciendo:- ¿ Cómo es posible que todo sea tan difícil? , y saben la respuesta???, La única respuesta es: AMARSE A UDS. MISMOS, demasiado, mucho, por demás. Y cómo hacen eso? contémplense en su total magnificencia, autoricen hablar de sí mismos en plural, díganse a sí mismos cuanto se aman, la parte que ven y la que saben que Son en su totalidad, reconozcan su Divinidad, tomen su vida y digan:- Todo está bien porque autorizo a mi divinidad ser UNO conmigo, porque las quimeras del pasado son sanadas una por una, porque sé que puedo sanar mi existencia entera, todas mis vidas, una por una, y puedo hacerlo porque YO SOY mi Alma entera, Yo Soy lo que YO SOY.

Y nada puede sanarse tan rápido como las energías de dolor, porque nunca debieron sufrir, solo debían aprender. Aprender tomando conciencia de quienes eran, aprender a amarse. Todos los otros caminos no sirven, ni el dolor ni la desesperación, ni la culpa...

Solo un camino sirve, solo uno puede activar su Divinidad, solo uno puede sanarlos, solo uno puede cumplir su propósito de vida, solo uno activa el Amor del universo y la abundancia que en él hay para Uds., solo uno: SENTIR AMOR POR UDS. MISMOS.

Un día todos comprenderán la importancia de amarse a Uds. Mismos. Autorizar amor por Uds. Mismos es la única solución. Todos tomarán sus limitaciones y las dejarán atrás con tan solo amarse, con tan solo valorarse, con tan solo comprender algo tan simple: Solo autorizando amor por Todo lo que Son y solo tomando conciencia de eso.

Todo quiere resolverse en sus vidas. Todo ya requiere solución... pero al no amarse, bloquean el amor, bloquean la abundancia autorizando desesperación.

La intención de estas palabras es que comprendan que todo tiene solución cuando se asocian con Todo lo que Son y un bienestar simplemente viene, cuando se manifiestan en su totalidad.

Los saluda en Amor. Andrea y Todo lo que Ella Es



Canalizado por Andrea Labat de su YO Superior y Guías en Amor 

Esta información está protegida por derechos de autor. Siéntete en libertad de distribuirla por medios electrónicos exclusivamente, citando a la canalizadora Maria Andrea Labat y al sitio http://laspuertasdelalma.blogspot.com


miércoles, 27 de diciembre de 2023

Vinimos para recordar...


Aunque nos resistamos a entenderlo…

No vinimos para ayudar a salvar a la humanidad… sino para ayudarnos a nosotros mismos a recordar… Si logramos recordar y además podemos ayudar a los demás, será maravilloso. Pero no perdamos nuestro objetivo ni lo desplacemos por aquello que es más fácil: mirar a los demás en lugar de trabajar en nosotros mismos.

No vinimos para guiar a los demás ni para indicar caminos… sino a recordar cuál es el camino que nosotros deberemos emprender para regresar a Casa… Si lo encontramos, y además podemos guiar a los demás, será maravilloso, siempre y cuando también los guiemos para que ellos se animen a recorrerlo sin nuestra ayuda. Pero no perdamos nuestro objetivo ni lo desplacemos por aquello que es más fácil: dar cátedra explicando todo el recorrido que deben hacer los demás para volver a Casa…

No vinimos a juzgar a los demás, ni a medir cuánta Luz tienen… Vinimos a recordar qué debemos hacer nosotros para mantener encendida nuestra propia Luz… Si logramos eso, y además podemos guiar a los demás para que brillen, será maravilloso. Pero no perdamos nuestro objetivo ni lo desplacemos por aquello que es más fácil: clasificar a la humanidad en seres de luz y en seres de oscuridad, apartando a los segundos por miedo a que nos apaguen nuestra Luz. Se apaga aquél que sólo percibe oscuridad en lugar de hacer brillar su propia Luz valorando también la de los demás…

Somos Chispas Divinas provenientes de la misma Fuente.

Recordarlo llevará muchísimo trabajo. Miles de vidas.

No perdamos nuestro objetivo ni lo desplacemos por aquello que es más fácil... Porque eso lo hicimos siempre…

Y aquí regresamos... por algo:

Simplemente, para recordar.



Namasté


Stella Maris




Fuente: https://planetaascension.blogspot.com/
 

jueves, 14 de diciembre de 2023

Desapego, por Herbert Benson



Un pájaro herido no puede volar, pero un pájaro que se apega a una rama de árbol, tampoco.

¡Deja de apegarte al pasado!

Dice el proverbio hindú:

"El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.

" El mundo está lleno de sufrimiento; la raíz del sufrimiento es el apego; la supresión del sufrimiento significa la eliminación, el abandono de los apegos.

Hay un deseo común, que es el cumplimiento de lo que se cree que va a dar felicidad al yo, al ego.

Ese deseo es apego, porque ponemos en él la seguridad, la certeza de la felicidad.

Es el miedo el que nos hace desear la felicidad, y ella no se deja agarrar.

Ella es. Esto sólo lo descubrimos observando, bien despiertos, viendo cuándo nos mueven los miedos y cuándo nuestras motivaciones son reales.

Si nos aferramos a los deseos, es señal de que hay apego.

¿Abandonar los apegos significa apartarse del mundo material?

La respuesta es: ¡No!

Uno usa el mundo material, uno goza el mundo material, pero no debe hacer depender su felicidad del mundo material.

¿Está esto suficientemente claro?

Uno comienza a gozar las cosas cuando está desapegado, porque el apego produce ansiedad.

Si estás ansioso cuanto te aferras a algo, difícilmente podrás gozarlo.

Por lo tanto, lo que te propongo no es una renuncia al goce: es una renuncia a la posesividad, a la ansiedad, a la tensión, a la depresión frente a la pérdida de algo.

-¿De dónde crees que provienen todos los conflictos?

De los apegos.

-¿De dónde crees que proviene el sufrimiento?

De los apegos.

-¿De dónde crees que proviene la soledad?

De los apegos.

-¿De dónde crees que proviene el vacío?

Tú lo sabes: el origen es el mismo.

-¿De dónde crees que provienen los temores?

También de los apegos.

Sin apego no hay temor.

¿Lo pensaste alguna vez?

Sin apego no hay temor.



Herbert Benson


miércoles, 13 de diciembre de 2023

Ser Uno Con Todo, por Thich Nhat Hanh




Hoy os comparto un poema de Thich Nhat Hanh
En este poema describe con claridad una verdad enunciada por las Tradiciones espirituales: que somos Uno con todo, y que si tomamos conciencia de ello necesariamente nace desde lo profundo una compasión sin fronteras:

"Por favor, llámenme por mis verdaderos nombres
No digan que me iré mañana
porque aún hoy sigo llegando.

Observen profundamente: llego en cada segundo
para ser un botón de una rama de primavera,
para ser un pajarillo, con alas aún frágiles,
aprendiendo a cantar en mi nuevo nido,
para ser una oruga en el corazón de la flor,
para ser la joya que se oculta en una piedra.

Sigo llegando, para reír y llorar,
para tener miedo y esperanza,
el ritmo de mi corazón es el nacimiento y
la muerte de todos los que viven.

Soy la mosca de mayo que tiene su metamorfosis
en la superficie del río,
y soy el ave que, al llegar la primavera,
llega justo a tiempo para comerse a la mosca de mayo.

Soy la rana que nada feliz en el
agua clara de un estanque,
y también soy la culebra inofensiva que,
acercándose en silencio,
se alimenta de la rana.

Soy el niño de Uganda, hecho de piel y huesos,
con piernas tan delgadas como ramas de bambú,
y soy el comerciante de armas, que vende
Armamento mortal en Uganda.

Soy la niña de 12 años, refugiada
en una pequeña lancha,
que se arroja al mar después
de sufrir la violación de un pirata marino,
y soy el pirata, mi corazón aún es incapaz de ver y amar.

Mi alegría es como la primavera, tan cálida que
hace que se abran las flores en toda especie de vida.
Mi dolor es como un río de lágrimas, tan crecido
que llena cuatro océanos.

Por favor, llámenme por mis verdaderos nombres,
para que así pueda escuchar mi llanto y mi risa
al mismo tiempo,
para que pueda ver que mi alegría y dolor son
Uno.

Por favor, llámenme por mis verdaderos nombres,
para que pueda despertar,
y así pueda quedar abierta la puerta de mi
Corazón,
la puerta de la compasión."
   


Thich Nhat Hanh


 

lunes, 11 de diciembre de 2023

Acerca de la sanación – (Dr. J. Carvajal Posadas)


El hombre es milagroso en cuanto que puede transformar su pasado.

Algunos dicen "no se ocupen del pasado que el pasado ya no existe ", pero el pasado está vivo, presente, doloroso, en cada una de nuestras células, frecuentemente, produciendo enfermedades. El problema del pasado es simplemente que haya pasado, que lo dejemos atrás como una estatua congelada. Pero al pasado hay que hacerlo presente vivo para transformar su historia, para leerlo en otro código, para interpretarlo en el código del Amor, y, cuando interpretamos el pasado en el código del Amor, nuestras heridas de la infancia se sanan. Y ahí nosotros somos los psicólogos, los psiquiatras, podemos sanar nuestra vida; todos estamos llenos de dolores, y a veces de dolores absurdos, que cargamos en la vida sin ni siquiera reconocer que existen.

La técnica respiratoria es muy importante, sobre todo la fase de pausa respiratoria, ¿por qué razón? Porque cuando tú respiras lentamente y haces una pausa en la inspiración, la energía del inconsciente y el subconsciente sale a flote, es decir se pregunta ¿qué pasa aquí que no están respirando? En ese momento el inconsciente hace aflorar a la consciencia una parte a la que no habíamos tenido acceso, de la que éramos víctimas pero que no habíamos reconocido nunca en la vida, y en ese momento podemos dialogar con el subconsciente y podemos sacar nuestras heridas más profundas. Cuando hacemos eso podemos ir más lejos, así es como actuamos para la auto sanación.

Yo puedo decirme, por ejemplo, ¿de dónde viene esta alergia?, si tengo una alergia y quiero librarme de ella. La alergia es algo que rechazo, un virus, una bacteria, un hongo, el frío, el calor, pero eso no es del todo cierto, eso es quedarnos muy cortos. No hay personas que sean alérgicas sólo al frío, las personas alérgicas al frío también tienen miedo a la soledad, tienen miedo al frío del alma, al frío en los sentimientos, a la frialdad del papá o de la mamá, al desafecto, es decir, el frío es simplemente un símbolo. Cuando yo soy alérgico a algo, hay algo que rechazo o que temo.

Entonces si quiero cambiar mi alergia, reconozco mi alergia. Si sé que no reconozco mi alergia porque me hace sentir vergüenza, entonces trabajo con la vergüenza: ¿qué cosas en la vida me evocan vergüenza? Luego experimento el sentimiento de la vergüenza y veo como experimento la vergüenza, a veces me pongo pálido y frío, otras veces me pongo rojo como un tomate, otra lo experimento como un vacío o como un hueco a nivel del plexo solar, la puedo experimentar de muchas maneras. Dónde y cómo experimento la alergia, me da una idea de la parte de mi energía que está comprometida. Vamos a ver otro sentimiento, el miedo, yo diría que la mitad de nuestros lumbagos son por miedo.

El miedo provoca más lumbago que todas las hernias discales, todos los problemas articulares, todos los problemas de columna, porque el temor hace que metamos, literalmente, el rabo entre las patas, cerramos el esfínter anal interno, a ese nivel, hay un centro de energía muy importante y, nos cerramos a la vida, contraemos toda la musculatura lumbosacra, esa parte queda mal irrigada y nos dan unos lumbagos terribles, y ese lumbago es el nombre clínico del miedo.

Si logro reconocer el núcleo del miedo, si logro observar mi cuerpo y veo que tengo los glúteos y toda esta parte contraída, si logro respirar hacia esa zona y liberar el sentimiento del miedo, y llamar al miedo y decirle "tú eres la mejor parte de mi mismo, cuando asciendes y te revelas, eres mi prudencia, ya no eres miedo, sino que eres prudencia, eres parte de mi Amor también ". Cuando yo, a través de la respiración, logro ascender esa energía del miedo, y logro transmutarla al altar del corazón, que es donde realmente nace el hombre que puede sanarse y puede sanar la vida, entonces desaparece el lumbago.

Mi resentimiento, mi odio, frecuentemente, está anclado en mis articulaciones. Yo estoy así totalmente rígido. A veces, con el puño apretado en la noche, inconscientemente, dispuesto a pegar y a agredir. Pues bien, ese dolor articular, es resentimiento congelado en esa parte del cuerpo.

Si logro experimentar ese dolor y asociarlo a mi sentimiento de ira y a mi resentimiento, y logro comprender que mi resentimiento es algo que se construye en el plexo solar, que bloquea la energía aquí y no permite a la energía acceder a mi corazón, ni a mi sistema inmune, puedo hacer mucho más que el reumatólogo, o puedo ayudarle mucho, para curar y sanar mi artritis, y yo soy responsable, no tengo que esperar que el reumatólogo me resuelva el problema.

La enfermedad es mi problema, no es el problema del médico, es mi responsabilidad, yo también tengo que ver con eso. La medicina no puede ser el arte de pasarle la pelota al médico, porque le pagamos.

La nueva medicina de la consciencia, es el arte de responsabilizarnos de nuestra vida, y de descubrir que realmente podemos hacer mucho por nuestra vida.

Frecuentemente, vemos que una persona con un cáncer ha tenido un shock, o una pérdida afectiva muy grande. Si una pérdida afectiva le produce un vacío existencial de tal dimensión que se vuelve un vacío de energía, y permite que las células degeneradas puedan invadirle, es porque estaba apegado, ese es el problema del apego que yo debo reconocer.

Si alguien se va y yo lo vivo desde el Amor, desde el desapego, sé que su consciencia está conmigo, lo dejo partir no lo amarro. Muchas veces, vemos a alguien al que se le muere el papá o la mamá pero no lo deja partir, eso es literalmente cierto, se queda con parte de su energía anclada al plexo solar. Esa anclada energética puede crear crisis de pánico, de hipertensión, cosas violentas en la clínica. Si nosotros logramos que la persona se sane, es su alma la que lo sana.

El sanador no lo hace por el paciente, yo como sanador soy un imán que le doy la carga que su alma necesita, realmente, la sanación es rescatar la autonomía, la autogestión, y la libertad del otro, para sanarse.

La verdadera sanación es darte las herramientas para que tú, desde tu consciencia, te sanes, no desde tu consciencia racional, sino desde tu sentimiento, desde tu Amor, desde tu afecto.

Frecuentemente cuando uno está haciendo una sanación, ve que la persona, aunque no le haya dicho ni una palabra, empieza a llorar y a sacar su resentimiento, y luego siente una sensación de paz, que no es mi paz, es su paz, es la paz de Cristo que también habita en la persona que está siendo sanada. La paz está ahí, ha estado siempre ahí, es parte de nuestra esencia, se trata simplemente de quitar todos aquellos apegos, aversiones, sentimientos, separatismos, toda aquella capa de ignorancia, para que la paz se revele tal cual es, y cuando la paz se revela, germina el Amor, y cuando germina el Amor la sanación es posible, aunque lo que tenga sea un cáncer, o un lupus.

Pero no te culpes si no lo logras, porque tú participas también en los problemas genéticos de la herencia, de la humanidad como grupo. Esto no es para creerse Superman, uno puede ser muy orgulloso y decirse "estoy triste porque no me curé el cáncer ", eso no es un fracaso, el cáncer es un maestro, a veces aprendemos la lección en una ocasión, otras veces necesitamos diez oportunidades, y otras necesitamos cien vidas tal vez, pero lo importante es aprender la lección.

Uno no aprende medicina de un día para otro, hay lecciones supremamente complicadas y difíciles.

También nos diplomamos o nos especializamos en el alma, cuanto más grande sea el desafío, más grande es la oportunidad de crecimiento. Yo solo les he puesto un ejemplo de cómo podemos retomar nuestras emociones, identificar nuestras emociones, aceptarlas, no seguir huyendo de ellas, y así poder transmutarlas.

Pero una vez que sentimos la emoción, hay una pregunta fundamental ¿cuál es la lección que hay debajo de esta emoción negativa? ¿Cuál era el mensaje, qué me quería decir esta actitud y esta enfermedad? Cuando yo no digo NO, en la vida, termino resentido y con ira, pero la ira no es el problema, la ira me está diciendo que hay que aprender a reafirmarme diciendo NO.

La ira es la mejor estrategia de autoafirmación. Cuando yo manifiesto la ira y la transmuto, esa ira se vuelve sanadora, es lo mejor de mi fuerza, mi ira barre y limpia la casa y hace las cosas más rápidamente, ustedes han visto a un ama de casa que en su ira revolotea y el almuerzo está hecho a las diez de la mañana.

Yo sabía cuando mi mamá estaba iracunda, porque a las diez de la mañana mi casa estaba como un espejo. Es así, la ira es una forma de energía que se puede transmutar físicamente, el hecho de que la transmutemos físicamente, no resuelve la fuente de la ira, la fuente de la ira es la necesidad de autoafirmarse, y la necesidad de autoafirmarse es la necesidad de renunciar a la falsa complacencia.

Crecer espiritualmente no es decirle que sí a todo el mundo. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la bobada, perdónenme la expresión, pero ser espiritual no es ser bobo, y ser tolerante no es ser bobo, la tolerancia no excluye la autoafirmación.

La autoafirmación es condición del crecimiento espiritual. Así que yo tengo que descubrir la lección, debajo del evento negativo, porque el evento negativo no es sino la apariencia, la sombra. Pero esa sombra cuando la quito abre una puerta luz, una lección que yo puedo aprender en mi vida.





Dr. Jorge Carvajal Posada


 

sábado, 2 de diciembre de 2023

ATRÉVETE



Atrévete a pensar que hay algo más allá del horizonte,
que el mundo no se acaba en el punto más lejano al cual llegue tu vista,
se extiende imponente hacia el infinito 
presentando ante ti un sin fin de posibilidades…

Atrévete a estar solo, a disfrutar de ti mismo,
porque tu mejor compañía eres tú,
porque no necesitas muletas para recorrer tu camino,
porque viaja más rápido quien viaja sólo,
porque cada instante pasado contigo mismo es un instante 
vivido con la persona más importante de tu vida:

TÚ…

Atrévete a tomar las cosas con calma,
a ocupar el tiempo que necesites para resolver tus cosas,
para seguir adelante, para disfrutar cada momento,
para tomar tus decisiones, porque nadie puede imponerte su ritmo,
porque cada ser humano tiene su propia velocidad,
porque el tiempo es perfecto…

Atrévete a construir la realidad que quieres para ti,
reconociéndote artífice de tu futuro, tomando la batuta
y dirigiendo tu propio destino,
llegando hasta donde quieras llegar…

Atrévete a comenzar de nuevo,
de cero si acaso es necesario,
porque nadie puede limitar tu prerrogativa de reinventarte…

Atrévete a amar sin condiciones, sin reservas ni temores,
sabiendo que el acto de amar en sí mismo es extraordinario,
comenzando por amarte a ti mismo,
apreciando cada una de tus virtudes y cada uno de tus defectos,
porque ellos te hacen un ser único e irrepetible…

Atrévete a dar lo mejor de ti en cada circunstancia
y en cada relación, entregándote sin reservas,
sintiéndote orgulloso de saber que pones el corazón en cada acto…

Atrévete a seguir sin importar cuantas veces tropieces,
porque cada error aumenta tu sabiduría, cada caída te fortalece,
siempre y cuando seas capaz de levantarte y 
continuar la marcha hacia tu realización…

Atrévete a pasar página y no seguir viviendo del pasado,
ya nada puedes cambiar de lo que fue,
pero si puedes aprender para no volver a errar
y seguir caminando hacia el éxito que es tuyo por derecho…

Atrévete a decir lo que piensas, lo que sientes,
aún cuando los demás no estén de acuerdo,
de la mejor manera,
sin cohibirte ante los demás porque no estén de acuerdo contigo,
porque cada ser humano es diferente y puede discrepar y expresarse…

Atrévete a admitir que estás predestinado a ser feliz,
que la armonía y la paz son tuyas por derecho,
que por el sólo hecho de haber nacido mereces la felicidad…

Atrévete a reconocer que cada situación tiene su enseñanza,
que los momentos de felicidad nos enriquecen tanto como las tribulaciones,
que hay fuerza dentro de ti para enfrentar cualquier evento, planificado o no,
que una hora vivida es una lección aprendida…

Atrévete a equivocarte y seguir adelante,
porque todo lo que no acaba contigo te hace más fuerte,
porque triunfa el que continúa a pesar de sus faltas,
y tú eres un triunfador…

Atrévete a confiar en ti mismo,
porque estás lleno de asombrosas cualidades que,
si aún no han aflorado por completo,
indudablemente emergerán cuando más lo necesites…

Atrévete a mirar más allá de las simples apariencias,
descubriendo la belleza escondida en cada ser humano,
nutriéndote con cada frase, con cada gesto,
maravillándote de poder compartir con tus congéneres…

Atrévete a aprender cada día,
porque la sabiduría del universo es infinita
y nunca será tarde para cultivarse y seguir creciendo…

Atrévete a mantener la esperanza,
porque el mundo pertenece a los soñadores,
a los que se niegan a claudicar…

Atrévete a ser TÚ,
porque eres perfecto,
nadie tiene derecho a cambiarte,
y en la medida en que te aceptes
tal cual eres ganarás el respeto
y la admiración de quienes te rodean…



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