NAMASTÉ



"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."


Un día me levanté y ví que algo había cambiado a mi alrededor, en mi. Me inundaba una serena sensación de Paz y Amor por todo lo creado. Una simple florecilla me parecía entonces lo más hermoso y más grande en su perfección. La sonrisa de un niño, las lágrimas de un anciano... Mirarme a mi misma en el espejo... El mundo en sí parecía tener colores de recién pintado.

Al principio, yo no entendía a que podía deberse aquel cambio que sólo yo parecía ver. Nadie a mi alrededor parecía ser consciente de que todo a su lado brillaba de otra manera excepto yo. Llegue incluso a pensar si no estaría volviéndome loca, pero no. Simplemente había tomado conciencia de quien soy.

Poco a poco, al principio con paso inseguro y un tanto sola, fui iniciando mi camino. Buscaba a ciegas información en los sitios mas insospechados. Era como si una voz interior me guiase. (No puedo dejar de sonreír ante este comentario: "una voz interior".) Lejos estaba entonces de saber que era precisamente eso lo que me impulsaba a seguir.

Pronto comencé a conocer a gente que se encontraban en mi misma situación. Pronto comenzaron a aparecer en mi vida personas, Almas de Luz, que me fueron guiando, ayudando, consolando cuando tropezaba y caía y empujándome cuando parecía que iba a desistir en mi labor.

Comprendí que significaba haber DESPERTADO. Comprendí la tarea que tenía por delante para llevar a buen puerto la misión que se me encomendó. Aprendí lo ya sabido de nuevo, como si fuera de nuevo un bebe recién nacido. Viaje en mis sueños a las ciudades de sanación.

Ahora sé que soy Amor porque provengo del AMOR del PADRE y que como tal, estoy para difundir ese mismo Amor por todo lo que ÉL creó. Que mi meta está en ir evolucionando hacía la perfección y en ayudar a aquellos de nuestros hermanos que comiencen su caminar como un día fui ayudada yo.


*********


Por todo esto puedo y debo deciros:


Yo soy Drisana, la hija del Sol.


Ese es el significado de mi nombre, al menos el nombre más antiguo que recuerdo haber tenido en esta dimensión desde la primera vez que encarne en mi amada Lemuria.


En este aquí y ahora he vuelto de renacer, he despertado a la verdad y he recordado. Me he reconocido en cada un@ de mis herman@s. He reaprendido a amar al Padre-Madre y a toda su Sagrada y Divina Creación.


Y he sentido el llamado ancestral que anclado en lo más profundo de mi Esencia, me empuja a ayudar e iluminar desde la humildad de mi Ser y como persona humana, al resto de mis herman@s que ya están despertando.


Es tiempo de volver a Ser aquello que tan profundamente duerme dentro de nosotr@s. Tiempo de abrir los ojos del Alma, de avivar la llama imperecedera del AMOR Incondicional que se guarda en la cámara mas secreta de nuestros corazones. Tiempo de reconocer nuestra parte Divina. Tiempo de entender que como parte de la más Pura Luz del PADRE, tenemos un trabajo que hacer, una misión que cumplir.


Es tiempo de regresar al Hogar.


¡Despertar!


Llegó la hora de volver a ser Unidad con el UNO y de brillar con su Infinita Luz.


Desde la LUZ y con el AMOR más puro y profundo, os pido que repitáis conmigo:


YO SOY el/la que YO SOY y como tal me manifiesto en la Serena Paz, la Pura Luz y el Infinito Amor Incondicional del PADRE-MADRE.


YO SOY el/la que YO SOY



Que la LUZ del PADRE ilumine siempre nuestros corazones y junto con sus Ángeles y Arcángeles, seamos dignos y capaces de llegar al mismo centro de SU corazón,


La Paz y el Amor con nosotros.


Drisana

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sábado, 10 de marzo de 2018

NATURALEZA DE LOS TRES PLANOS DE LA EXISTENCIA (Contiene pdf del libro "Sincrodestino" de Deepak Chopra)*


NATURALEZA DE LOS TRES PLANOS DE LA EXISTENCIA
(Contiene pdf del libro "Sincrodestino" de Deepak Chopra)*


Nivel 1-  EL ÁMBITO FÍSICO              


El primer nivel de existencia físico o material, el universo visible. Es el mundo que mejor conocemos, al que llamamos mundo real. Contiene materia y objetos con límites precisos, todo lo tridimensional y lo que percibimos con los cinco sentidos: lo que podemos tocar, ver, escuchar, sentir, probar u oler.

Incluye nuestros cuerpos, el viento, la tierra, el agua, los gases, los animales, los microbios, las moléculas.

En el ámbito físico, el tiempo parece fluir en una recta que llamamos flecha del tiempo; esta va del pasado al presente y al futuro. Esto significa que todo lo que hay en el plano físico tiene un principio y un final, por lo tanto, es pasajero. Los seres sensibles nacen y mueren. Las montañas se elevan desde el núcleo líquido del planeta y la lluvia y el viento incesante las  erosionan…

El mundo físico, está gobernado por leyes inmutables de causa y efecto, por lo que todo es predecible. La física newtoniana, nos permite predecir acciones y reacciones; de modo que cuando una bola de billar golpea a otra con una velocidad y en un ángulo específicos, podemos anticipar exactamente qué ruta seguirá cada una sobre la mesa.  

Los científicos, pueden calcular con precisión cuándo ocurrirá un eclipse solar y cuánto durará. Toda la comprensión de sentido común que tenemos del mundo, proviene de lo que sabemos de este ámbito físico.


Nivel 2: EL ÁMBITO CUÁNTICO


Es el segundo nivel de la existencia, todo consiste en información y energía. En éste nivel, todo es insustancial, lo que significa que no puede tocarse ni percibirse con ninguno de los cinco sentidos.

Tu mente, tus pensamientos, tu ego y parte de ti que normalmente consideras que es tu ser, son partes del ámbito cuántico. Estas cosas carecen de solidez; sin embargo sabes que tus pensamientos y que tu ser, son reales.

Aunque es mas fácil pensar en el ámbito cuántico en términos de la mente, engloba mucho más. De hecho, todo lo que existe en el universo visible, es una manifestación de la energía e información  del ámbito cuántico. El mundo material es un subconjunto del ámbito cuántico.

Otra manera de explicarlo es que todo lo que existe en el ámbito físico, está hecho de información y energía. En la famosa ecuación de Einstein, E = MC2, sabemos que la energía (E)  es igual a la masa (M) por la velocidad de la luz (C) al cuadrado. Esto nos dice que la materia (masa) y la energía son la misma cosa, pero en manifestaciones diferentes: energía es igual a masa.

Una de las primeras lecciones que nos enseñan en la escuela, es que todo objeto sólido está hecho de moléculas, y que estas están formadas por unidades todavía más pequeñas llamadas átomos. Nos explican que la silla, aparentemente sólida, en la que estamos sentados, está hecha de átomos tan pequeños, que no podemos verlos sin la ayuda de un microscopio poderoso. Luego aprendemos que los pequeños átomos están formados por partículas subatómicas que carecen de solidez. Son literalmente paquetes u ondas de información y energía. Esto significa que en este segundo nivel de existencia, la silla en que estás sentado, no es otra cosa que energía e información.

Este concepto, es difícil de asimilar al principio ¿cómo es posible que unas ondas invisibles de energía e información se perciban como objetos sólidos?

La respuesta es que, en el ámbito cuántico, los sucesos ocurren a la velocidad de la luz; y a esa velocidad, nuestros sentidos simplemente no pueden procesar todo lo que influye en nuestra experiencia sensible.

Percibimos los objetos diferentes entre sí porque las ondas de energía contienen y determinan la frecuencia o vibración de diferentes tipos de información. Es como escuchar la radio. Según la frecuencia que sintonicemos, escucharemos una emisora u otra, en función de cómo vibra, la energía está codificada para transmitir información diferente.

De esta manera, el mundo físico, el mundo de los objetos y la materia, está hecho de información contenida en una energía que vibra a distintas frecuencias.

La razón por la   que no vemos al mundo como una enorme red de energía es porque vibra demasiado rápido. Nuestros sentidos, que funcionan lentamente, sólo pueden registrar trozos de esta  energía y actividad, y estos conglomerados de información se convierten en silla, mi cuerpo, en agua, y en todos los demás objetos físicos del mundo visible.

Esto es similar a lo que ocurre cuando vemos una película. Una película, está hecha de fotogramas individuales, separados por franjas. Si viéramos la película en el carrete en una sala de proyección, veríamos los fotogramas y las separaciones. Sin embargo, cuando vemos la película, los fotogramas pasan tan rápido que nuestros sentidos no perciben la discontinuidad. Los percibimos como un flujo constante de información.

En el ámbito cuántico, los trozos de campos de energía que vibran a diferentes frecuencias, y que percibimos como objetos sólidos, forman parte de un campo de energía colectivo.

Si pudiéramos percibir todo lo que ocurre en el ámbito cuántico, veríamos que formamos parte de un gran caldo de energía y que todas las cosas, cada uno de nosotros y todos los objetos del ámbito físico, son sólo un conglomerado de energía que flota en ese caldo de energía.

En todo momento, tu campo de energía está en contacto con el de todos los demás e influye en él; todos respondemos a esa experiencia. Todos somos expresiones de esa energía e información. En ocasiones podemos sentir esta conexión. La sensación normalmente es sutil, pero a veces tangible. La mayoría hemos tenido la experiencia de entrar en una habitación y sentir que la tensión es tal que puede cortarse con un cuchillo, o de estar en una iglesia o lugar sagrado y sentirnos inundados por una sensación de paz. Esto es porque la energía colectiva del entorno se mezcla con la nuestra y lo percibimos en algún nivel.

En el ámbito físico, también intercambiamos constantemente energía e información. Imagina que estás parado en la calle y hueles el humo del cigarrillo e una persona de camina a una calle de distancia. Esto significa que está inhalando el aliento de esa persona a cien metros de distancia. El olor es sólo un indicador que te informa que estás inhalando el aliento  de la otra persona. Si el indicador no estuviera ahí, si la persona no estuviera fumando, de todos modos estarías inhalando su aliento, sólo que sin el humo del cigarrillo, no te darías cuenta. ¿y qué es el aliento? Es el bióxido de carbono y el oxígeno que proviene del metabolismo de cada célula del cuerpo de ese extraño. De la misma manera otras personas están inhalando tu aliento. Así, de manera constante, intercambiamos partes de nuestro ser, moléculas físicas y mensurables de nuestros cuerpos.

En un nivel más profundo, en realidad no hay límites entre nuestro ser y el universo. Cuando tocamos un objeto, lo sentimos sólido, como si hubiese un límite definido entre éste y nosotros. Los físicos dirían que percibimos la solidez de ese límite porque todo está hecho de átomos, que la solidez es la sensación que obtenemos cuando los átomos chocan contra otros átomos.

Pero, ¿qué es un átomo?

Los átomos constan de un pequeño núcleo y una gran nube de electrones que lo rodean. No hay un caparazón rígido en su exterior, sólo una nube  de electrones.

Para visualizarlo, imagina un cacahuete en medio de un estadio de fútbol. El cacahuete representa el núcleo, y el estadio, el tamaño de la nube de electrones que lo rodea.

Cuando tocamos un objeto, percibimos solidez al contacto de las nubes de electrones. Esta es nuestra interpretación de la solidez, dada la sensibilidad ( o relativa insensibilidad) de nuestros sentidos. Los ojos, están programados para ver los objetos como tridimensionales y sólidos. Las terminales nerviosas están programadas para sentir los objetos como tridimensionales y sólidos. Sin embargo, en la realidad del ámbito cuántico, la solidez no existe. ¿hay solidez cuando chocan dos nubes? No. Se funden y se separan.

Algo similar ocurre cuando tocas un objeto. Tus campos de energía (y nubes de electrones) chocan, algunas porciones pequeñas se funden y luego te separas. Aunque te percibes como un todo, has cedido un poco de tu campo de energía al objeto y a cambio obtienes un poco de la suya. Con cada encuentro intercambiamos información y energía  y cuando nos separamos nos transformamos un poco. Aquí podemos comprobar también cuan conectados estamos con el mundo físico. Constantemente compartimos porciones de nuestros campos de energía, por lo que todos, en este nivel cuántico, en el nivel de nuestras mentes y seres, estamos conectados. Todos estamos correlacionados con los demás.

Así pues, solo en la conciencia, nuestros limitados sentidos crean un mundo sólido a partir de la energía e información puras. Pero ¿qué pasaría si pudiéramos ver el ámbito cuántico, si tuviéramos ojos cuánticos?

Veríamos que todo lo que consideramos sólido en el mundo físico, entra y sale de un vacío infinito a la velocidad de la luz. Tal como la frecuencia fotograma-franja de las películas, el universo es un fenómeno de encendido y apagado.

La continuidad y solidez del mundo, existen sólo en la imaginación alimentada por los sentidos que no pueden discernir las ondas de energía e información que conforman el nivel cuántico de la existencia.

En realidad, todos entramos y salimos de la existencia continuamente.

Si pudiéramos afinar nuestros sentidos, veríamos los huecos de nuestra existencia. Estamos aquí, luego no estamos y luego volvemos otra vez. Sólo nuestra memoria, mantiene la sensación de continuidad. Existe una analogía que puede iluminar este punto.

Los científicos saben que los caracoles necesitan, aproximadamente tres segundos para registrar la luz. Imagina que un caracol me está viendo y que salgo de la habitación, realizo una proeza en tres segundos: robo un banco y regreso. En lo que al caracol concierne, nunca salí del cuarto; podría llevarlo a la corte y rendiría un testimonio perfecto. Para el caracol, el tiempo que estuve fuera del cuarto, caería dentro de esos huecos entre los fotogramas de la existencia discontinua. Su sentido de continuidad, suponiendo que tuviera, simplemente no registraría el hueco del tiempo.

Así pues, la experiencia sensorial de todos los seres vivos es una construcción perceptiva artificial, creada en la imaginación.

Hay un relato zen sobre dos monjes que observan una bandera ondear en el viento. Uno dice: “La bandera está ondeando” y el otro afirma: “No, el viento se está moviendo”. Su maestro se acerca y uno le pregunta: “¿Quién tiene la razón? Yo digo que la bandera se está moviendo, el dice que es el viento el que se mueve”.

El maestro contesta: “Ambos están equivocados. Sólo la conciencia se está moviendo; cuando la conciencia se mueve, crea el mundo con su imaginación.”

La mente es un campo de energía e información. Las ideas también son energía e información. Tú has imaginado tu cuerpo y el resto del mundo físico, al percibir el caldo de energía como un conjunto de entidades físicas separadas.

Pero ¿de dónde proviene la mente que imagina esto?


Nivel 3: EL ÁMBITO NO CIRCUNSCRITO


El tercer nivel de la existencia es la inteligencia o conciencia. Se le ha llamado ámbito virtual, ámbito espiritual, campo de potencial, ser universal o inteligencia no circunscrita. Aquí es donde la información y la energía surgen de un mar de posibilidades.

El nivel más fundamental y básico de la naturaleza no es material. Ni siquiera es un caldo de energía e información; es potencial puro.

Este nivel de realidad no circunscrita opera más allá del espacio y el tiempo porque sencillamente no existen en él. Lo llamamos no circunscrito porque no puede confinarse a un lugar. No está en ti ni fuera de ti; simplemente es.

La inteligencia del ámbito espiritual es la que organiza el caldo de energía en entidades conocibles. Es lo que agrupa las partículas cuánticas en átomos, los átomos en moléculas, las moléculas en  estructuras.

Es la fuerza organizadora que está detrás de todas las cosas. Puede ser difícil asimilar este concepto. Una manera relativamente sencilla de pensar  este ámbito consiste en reconocer la naturaleza dual de tus pensamientos.

Mientras estás leyendo estas palabras, tus ojos están viendo la impresión en la página, tu mente está traduciendo la impresión a símbolos (letras y palabras), tratando de deducir su significado. Pero, reflexiona un momento: ¿quién es el que está leyendo?, ¿qué es esa consciencia que está detrás de tus pensamientos?.

Date cuenta de la dualidad de estos procesos internos. Tu mente esté ocupada decodificando, analizando y traduciendo. Entonces, ¿quien está leyendo en realidad?.

Con este ligero cambio en tu atención, podrás darte cuenta de que existe una presencia interna, una fuerza que siempre vive las experiencias. Esta es el alma, la inteligencia no circunscrita, y su vivencia tiene lugar en el nivel virtual.

Así como la información y la energía forjan el mundo físico, este ámbito no circunscrito crea y ordena la actividad de la información  y la energía.

De acuerdo con el Doctor Larry Dossey, exitoso escritor y estudioso de la metafísica, los acontecimientos no circunscritos tienen tres importantes características que los distinguen: están correlacionados de manera independiente, absoluta e inmediata.

Analicemos brevemente que quiere decir esto:

El comportamiento de dos o más acontecimientos subatómicos no está determinado por las leyes de causa y efecto, significa que un suceso no es la causa de otro, aunque el comportamiento esté relacionado o coordinado inmediatamente con éste. En otras palabras, parecen bailar al mismo son, aunque no están comunicándose entre sí en sentido convencional. Éste es el significado de independiente.

La correlación entre los acontecimientos no circunscritos es absoluta, lo que significa que la firmeza de la correlación permanece intacta, a pesar de la distancia en tiempo y espacio. Por ejemplo, si tú y yo estamos hablando en una habitación, mi voz sonaría muy diferente que si estuviéramos en aceras opuestas en una calle. A esta distancia, mi voz sonaría mucho más débil, en el caso de que pudieras oírme. Si estuvieras en el ámbito no circunscrito, me escucharías claramente sin importar que yo estuviera parado a tu lado, al otro lado de la calle, a un kilómetro de distancia, o incluso, en otro continente.

Finalmente, inmediato significa que los acontecimientos no circunscritos no requieren tiempo de traslado. Todos sabemos que la luz y el sonido viajan a velocidades distintas y por eso vemos el relámpago a la distancia antes de escuchar el trueno. Con los sucesos no circunscritos, no hay tal retraso, pues las correlaciones de este tipo no obedecen a las leyes de la física clásica. No hay señal, no hay luz, no hay sonido. No hay nada que tenga que trasladarse. Las correlaciones entre los acontecimientos que suceden en el nivel no circunscrito o virtual, ocurren al instante, sin causa y  sin debilitarse a través del tiempo o la distancia. La inteligencia no circunscrita está en todas partes a la vez, y puede causar múltiples efectos simultáneos en varios lugares.

Es desde este ámbito virtual desde donde todas las cosas están organizadas y sincronizadas. Por lo tanto, esta es la fuente de las coincidencias. Cuando aprendes a vivir desde este nivel, puedes cumplir espontáneamente todos tus deseos. Puedes hacer milagros.


Deepack Chopra

Del libro Sincrodestino 

Aquí podéis leer el libro "Sincrodestino" de Deepck Chopra:


miércoles, 13 de diciembre de 2017

EL PLANO ETÉRICO Y EL PROPÓSITO DEL ALMA


EL PLANO ETÉRICO Y EL PROPÓSITO DEL ALMA


Somos seres multidimensionales, es decir, habitamos en distintos planos de existencia simultáneamente (el físico, el emocional, el mental, el causal, etc.), pero nuestra consciencia permanece siempre anclada al cuerpo más denso que ocupamos, que en estado de vigilia es el cuerpo físico. Sin embargo, todas las energías procedentes de estas otras esferas de la realidad en las que también estamos presentes, son canalizadas y transferidas a nuestro cuerpo físico para que podamos expresarnos tal y como lo hacemos en nuestra vida terrena. Este cometido lo desempeña nuestro cuerpo energético en el plano etérico.

La función del cuerpo energético o vital por consiguiente es doble, de un lado sintetiza las múltiples frecuencias de alta vibración que proceden de esas otras esferas de la realidad transformándolas en intensidades aptas para la vida orgánica, y del otro confiere vida al cuerpo físico nutriéndolo permanentemente de energía vital a fin de que éste pueda cumplir con su función biológica. De esto se desprende que un cuerpo físico saludable es el reflejo de un cuerpo vital armonizado y que un cuerpo vital debilitado o parcialmente bloqueado es la principal causa de molestias, dolores y enfermedades que tarde o temprano acabarán cristalizando en el cuerpo físico.

En la actualidad son muchas las terapias naturales y técnicas de sanación cuyo objetivo no es otro que el de restablecer este flujo de energía vital al que algunas otras culturas también denominan Ki, Chi o Prana. Y milenarios son los tratados de medicina natural de buena parte del mundo que describen con detalle la composición de nuestro cuerpo energético como un tejido invisible que recubre e interpenetra el cuerpo físico. Tenemos los meridianos de la medicina tradicional china y sus puntos de acupuntura, los puntos marma de la medicina ayurvédica de la India, los puntos jin shin jyutsu originarios del Japón y los siete centros energéticos principales o chacras por todos conocidos, entre otros.


La autenticidad que la ciencia médica oficial otorga tanto a la existencia de este cuerpo energético como a sus diferentes técnicas de sanación, es en la actualidad bastante aceptable si tenemos en cuenta que no es posible estudiar ni su composición ni su localización a través del método científico convencional. Por fortuna, son tan evidentes los efectos favorables que resultan de su aplicación terapéutica, que cualquier intento por negar esta realidad resultaría del todo en vano. De hecho, cualquier persona que se lo proponga es capaz de interactuar con su propio cuerpo vital y armonizarlo de manera intuitiva sin tener que disponer de ningún don o talento especial.

El cuerpo vital es invisible a los sentidos físicos debido a que se encuentra en un espacio dimensional distinto al del cuerpo físico, sin embargo, tal es su proximidad al plano físico que muchas personas son capaces de vislumbrar este cuerpo sutil como una especie de halo lumínico evanescente que rodea y envuelve al cuerpo físico.


En 1939 Semyon Davidovich Kirlian, un electricista de la antigua unión soviética, observó que si colocaba un objeto sobre una placa fotográfica y lo sometía a un campo eléctrico de alta frecuencia, elevado voltaje y baja intensidad, aparecía la imagen de una aureola luminosa a su alrededor. Así nació la popular cámara Kirlian y de la ingente cantidad de experimentos que llegaron a realizarse con todo tipo de objetos plantas, animales e incluso con el propio cuerpo humano, emergió una teoría:
“La energía que rodea a los organismos vivos estaría compuesta de electrones, protones y quizás otras partículas ionizadas y en estado de excitación. No se trataría de un caos sino de una unidad autosuficiente, un cuerpo de energía (…) que podría ser la explicación científica del aura o cuerpo etéreo”. Nona Coxhead

Podría decirse que el aura es la emanación energética que todo ser humano desprende en diferentes frecuencias en función de su estado o condición física, mental, emocional y espiritual. Es al equiparar estos rangos frecuenciales con los niveles de vibración que corresponden a cada uno de los colores que conforman el espectro de la luz (el arco iris), cuando podemos asignar un determinado color a cada tipo de energía. 


Todos poseemos un poco de cada color (tipo de energía), pero suele haber siempre uno que destaca por encima de los demás y es entonces cuando hablamos de nuestra naturaleza energética. Cuando la gama de rojos es la energía predominante en una persona, ésta se mostrará como eminentemente práctica y terrenal. Los tonos anaranjados reflejan en cambio una mayor dosis de energía creativa y sensual; los amarillos indican una energía más de tipo mental; los verdes muestran una energía comunicativa que se aprecia en personas de carácter sociable y extrovertido; la gama de azules refleja un predominio de energía emocional y los colores índigo, violeta y blanco se corresponden con energías más intuitivas y espirituales. 

La diferente gradación de estos colores denota 12 tipos de personalidad básicas que, bajo una gran diversidad de matices como son los aspectos armónicos o inarmónicos de cada chakra, hacen que cada emanación áurica ofrezca una imagen muy particular de la realidad energética de cada persona; que es lo mismo que decir, que define una particular forma de percibir la vida e interactuar con ella.

¿Pero el aura, es causa o efecto de nuestra personalidad?

A primera vista todo parecería indicar que es el efecto, pues cuando una persona está tranquila y relajada los colores que aparecen en su aura son muy diferentes de los que esa misma persona mostraría estando altamente estresada, triste o excitada. Pero si nos centramos exclusivamente en la naturaleza energética de esa persona (su color predominante en el aura) sin tener en cuenta las circunstancias puntuales de cada momento, descubrimos que el aura es causa y no efecto de su personalidad.

Es decir, que todos venimos al mundo con una determinada configuración energética que ya está implementada en nosotros nada más nacer. Ciertamente podemos tratar de moldearla, de compensarla o equilibrarla a lo largo de nuestra vida con el fin de hallar armonía, pero a priori no la podemos cambiar. Soy consciente de que esta afirmación puede entrar en conflicto con la noción que podamos tener del libre albedrío, pero si entendemos que fuimos nosotros mismos quienes decidimos aceptar esta configuración energética como la más idónea para llevar a cabo una serie de aprendizajes en pro de nuestro desarrollo conciencial, comprenderemos que a niveles superiores no hay conflicto alguno sino una firme voluntad de evolución.



Cada uno de nosotros tiene un nombre, un rostro, un cuerpo, una historia, unas raíces, un país de residencia, un oficio, unos lazos familiares y afectivos, unas creencias, unas ideologías, unas habilidades, unos gustos…, así como toda una serie de vivencias y experiencias que han ido forjando un carácter y una forma de ser muy particular que nos identifica como seres únicos e irrepetibles. Todo este cúmulo de referencias a nuestra persona habla de nuestra personalidad, pero no de nuestra esencia primordial, de nuestro verdadero Ser. El Ser es el “actor” que interpreta un determinado “personaje” para cada “función”, pero una vez que ésta termina, solamente el personaje deja de existir, pues el actor, el Ser, regresa al hogar.

Existe por tanto un Yo profundo que está más allá del cuerpo y de la personalidad. Un Yo que no se identifica con ninguna faceta o expresión externa que nos pueda diferenciar de los demás, sino con el amor y la conciencia que reposa en lo más profundo de nuestro interior. Esta esencia primigenia es nuestro espíritu, nuestro verdadero Ser. Pero no es tarea fácil llegar a conocerse a sí mismo a este nivel. Habrá que conocer muy bien primero al personaje que estamos interpretando en este momento, aprender a quererlo, a valorarlo, a cuidarlo, a respetarlo y a agradecerle todo el conocimiento vivencial que nos está proporcionando, antes no logremos descubrir nuestra verdadera esencia tras él. 

Y es que al fin y al cabo todo ello forma parte de un plan, un plan meticulosamente elaborado que sigue un programa, nuestro Programa de Vida Personal o propósito del alma.


EL ÁRBOL DE LA VIDA PERSONAL



Y para tratar de develar en qué consiste ese propósito de vida o propósito del alma que nosotros mismos nos impusimos antes de encarnar, nada mejor que hacer uso de la ancestral sabiduría de la Kabbalah (o Cabalá). Esta sabiduría antigua nos habla de 10 esferas (sefirot) que se corresponden con las diferentes fases en las que fue creado el Universo. Desde la fase de Emanación (Fuego), en la que se inició el proceso por medio de la voluntad y la expansión, seguido de la Creación (Agua) donde el amor, la fuerza y la belleza todo lo impregnó; hasta su Formación (Aire) y manifestación en el plano físico en forma de Acción (Tierra).

Así surge el Árbol de la Vida de la Kabbalah a nivel macrocósmico, que trasladado al ser humano(microcosmos) mediante una serie de cálculos numéricos que surgen del nombre, los apellidos y la fecha de nacimiento de cada persona, se obtiene el Árbol de la Vida Personal.



El Árbol de la Vida Personal es como un mapa interior que nos revela el recorrido energético que sigue la energía procedente del Cielo (la Fuente) y que en su trayectoria descendiente va atravesando cada una de las esferas que componen nuestro particular mundo espiritual, mental y emocional, hasta llegar al plano físico que es donde todo sale a relucir con nuestro sello personal en forma deacción.

Este recorrido consta de 22 caminos o senderos de aprendizaje por los que podemos transitar de muy diferente manera: con resistencia, con amargura, con dolor, miedo, o bien con serenidad, aceptación, fluidez, valentía…, todo ello va a depender de nosotros mismos, de nuestra capacidad de entendimiento, de adaptación y de superación personal. Cada persona tiene una serie de puntos débiles que conviene reconocer para aprender de ellos, así como de puntos fuertes o habilidades innatas que conviene desarrollar con el fin de llevar a cabo nuestra misión o propósito de vida de la mejor manera posible.

Se trata por tanto de una información muy precisa que nos permite conocer con detalle cual es nuestra configuración energética actual, qué senderos de aprendizaje hemos decidido recorrer, y en qué consiste ese propósito del alma que se halla oculto en nuestro inconsciente esperando el momento de emerger a la superficie para ser integrado a nuestro ser consciente.

Para muchas personas este conocimiento marca un antes y un después en sus vidas, pues de algún modo es como despertar a una comprensión mayor, es como trascender al “personaje” con todas sus singularidades y redescubrirse a sí mismo como al Ser libre, consciente, eternamente bello, divino e inmortal que realmente es.

Si quieres saber más acerca de este tema, conocer los colores de tu Aura, la actividad natural de tus Chakras y tu Árbol de la Vida Personal, te sugiero visites la página web: www.comprendiendoalser.com



Autor: Ricard Barrufet Santolària, redactor de la Gran Hermandad Blanca