NAMASTÉ
"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."
Un día me levanté y ví que algo había cambiado a mi alrededor, en mi. Me inundaba una serena sensación de Paz y Amor por todo lo creado. Una simple florecilla me parecía entonces lo más hermoso y más grande en su perfección. La sonrisa de un niño, las lágrimas de un anciano... Mirarme a mi misma en el espejo... El mundo en sí parecía tener colores de recién pintado.
Al principio, yo no entendía a que podía deberse aquel cambio que sólo yo parecía ver. Nadie a mi alrededor parecía ser consciente de que todo a su lado brillaba de otra manera excepto yo. Llegue incluso a pensar si no estaría volviéndome loca, pero no. Simplemente había tomado conciencia de quien soy.
Poco a poco, al principio con paso inseguro y un tanto sola, fui iniciando mi camino. Buscaba a ciegas información en los sitios mas insospechados. Era como si una voz interior me guiase. (No puedo dejar de sonreír ante este comentario: "una voz interior".) Lejos estaba entonces de saber que era precisamente eso lo que me impulsaba a seguir.
Pronto comencé a conocer a gente que se encontraban en mi misma situación. Pronto comenzaron a aparecer en mi vida personas, Almas de Luz, que me fueron guiando, ayudando, consolando cuando tropezaba y caía y empujándome cuando parecía que iba a desistir en mi labor.
Comprendí que significaba haber DESPERTADO. Comprendí la tarea que tenía por delante para llevar a buen puerto la misión que se me encomendó. Aprendí lo ya sabido de nuevo, como si fuera de nuevo un bebe recién nacido. Viaje en mis sueños a las ciudades de sanación.
Ahora sé que soy Amor porque provengo del AMOR del PADRE y que como tal, estoy para difundir ese mismo Amor por todo lo que ÉL creó. Que mi meta está en ir evolucionando hacía la perfección y en ayudar a aquellos de nuestros hermanos que comiencen su caminar como un día fui ayudada yo.
*********
Por todo esto puedo y debo deciros:
Yo soy Drisana, la hija del Sol.
Ese es el significado de mi nombre, al menos el nombre más antiguo que recuerdo haber tenido en esta dimensión desde la primera vez que encarne en mi amada Lemuria.
En este aquí y ahora he vuelto de renacer, he despertado a la verdad y he recordado. Me he reconocido en cada un@ de mis herman@s. He reaprendido a amar al Padre-Madre y a toda su Sagrada y Divina Creación.
Y he sentido el llamado ancestral que anclado en lo más profundo de mi Esencia, me empuja a ayudar e iluminar desde la humildad de mi Ser y como persona humana, al resto de mis herman@s que ya están despertando.
Es tiempo de volver a Ser aquello que tan profundamente duerme dentro de nosotr@s. Tiempo de abrir los ojos del Alma, de avivar la llama imperecedera del AMOR Incondicional que se guarda en la cámara mas secreta de nuestros corazones. Tiempo de reconocer nuestra parte Divina. Tiempo de entender que como parte de la más Pura Luz del PADRE, tenemos un trabajo que hacer, una misión que cumplir.
Es tiempo de regresar al Hogar.
¡Despertar!
Llegó la hora de volver a ser Unidad con el UNO y de brillar con su Infinita Luz.
Desde la LUZ y con el AMOR más puro y profundo, os pido que repitáis conmigo:
YO SOY el/la que YO SOY y como tal me manifiesto en la Serena Paz, la Pura Luz y el Infinito Amor Incondicional del PADRE-MADRE.
YO SOY el/la que YO SOY
Que la LUZ del PADRE ilumine siempre nuestros corazones y junto con sus Ángeles y Arcángeles, seamos dignos y capaces de llegar al mismo centro de SU corazón,
La Paz y el Amor con nosotros.
Drisana
domingo, 29 de mayo de 2022
No te necesito, te prefiero - Por Raquel Aldana
jueves, 26 de mayo de 2022
SER FIEL A UNO MISMO, UN ACTO DE AMOR
Simplificándolo mucho, ser fiel a uno mismo significa actuar de acuerdo con nuestras propias creencias y convicciones. Implica actuar en coherencia con nuestra manera de ser, con nuestras ideas, deseos y necesidades.
Hoy en día se habla mucho de autenticidad, pues ser auténtico significa ser fiel a uno mismo, y eso entraña respetar lo que somos y lo que es importante para nosotros sin importarnos las opiniones ajenas.
Pero estarás de acuerdo conmigo que ni siempre es fácil practicar la autofidelidad.
¿Cuántas veces callas lo qué te gustaría decir? ¿Cuántas veces haces cosas que no te apetecen solo por complacer, por no «desentonar», por encajar? ¿Cuántas veces has ignorado tus deseos y aspiraciones?
Desconozco tus respuestas, pero si eres como la mayoría de nosotros, la respuesta es: muchas veces. Pero sabes qué, es absolutamente normal que pase eso.
Por un lado arrastramos muchas creencias negativas, creadas o heredadas de otros, que nos impiden ser como somos.
Por otro lado están las normas sociales que adoptamos de nuestro entorno. De acuerdo con el sociólogo Émile Durkheim el comportamiento y las ideas comunes en un grupo social ejercen un poder coercitivo sobre el pensamiento, comportamiento y conducta de las personas.
Dicho de otro modo, las pautas de conducta inculcadas por nuestros padres, familiares, profesores etc., han moldeado nuestra forma de ser. Gracias al entorno aprendemos a actuar de la manera más adecuada para encajar, el problema es que al final eso puede crear una fractura entre lo que somos y lo que aparentamos.
Afortunadamente podemos cambiar eso. Hay segundas oportunidades y reconciliaciones que sí funcionan. Reconciliarnos con nosotros mismos es una de ellas.
¿Cómo ser fiel a uno mismo?
La autofidelidad requiere un alto grado de honestidad para asumir lo somos de verdad, con nuestras fortalezas y debilidades, luces y sombras, carencias y limitaciones, sin autoengaños.
Ser fiel a uno mismo necesita de tres ingredientes:
- Valentía, para dejar de tener miedo de ser quien eres;
- Honestidad, para asumir lo bueno y lo malo;
- Compromiso, para mantenerte firme en tu proceso de desarrollo personal.
Por muy difícil que parezca al principio, tenemos que aprender a aceptarnos tal y como somos.
Tú no eres perfecto, ni yo tampoco. Nadie lo es. Todos tenemos cosas buenas y cosas malas, la ventaja de conocerlas y asumirlas es que podemos decidir qué hacer con ellas. A mí me parece inteligente aprovechar las buenas y pulir las malas. ¿Tú que opinas?
No tenemos porque actuar o fingir ser una persona distinta a como somos para gustar a los demás.
Créeme si te digo que esta es la vía rápida de la insatisfacción personal.
El autoconocimiento es la clave del proceso de reconciliación con uno mismo. No podemos reconectar con nuestro verdadero yo sin conocernos en profundidad.
¿Quién eres, más allá de las etiquetas que sueles utilizar para describirte? ¿Te sientes a gusto contigo mismo y con tu vida? ¿Cuáles son tus aspiraciones y deseos? ¿Qué te inquieta? ¿Qué te estimula y motiva?
Toma consciencia de tus pensamientos y diálogos internos. Cómo te hablas, qué te dices, cómo te tratas, cómo tratas a los demás, cómo ellos te tratan a ti, cómo te sientes en tu entorno, cómo interactúas con el mundo en tu día a día…
Indaga en ti. Sin reflexión no hay autotransformación.
Algunas prácticas introspectivas como la meditación, el yoga y la escritura de un diario pueden ayudarte en este proceso. Ir al psicólogo también.
Si te conoces bien y sanas tu autoestima te resultará fácil ser fiel a ti mismo.
6 formas de practicar la autofidelidad
Antes de seguir es importante que seas muy consciente de que los cambios en este sentido requieren tiempo. No hay un botón que apretar ni una receta súper eficaz que lo soluciona todo en un plisplás.
Trabajar la autofidelidad es un proceso, y si te preguntas por dónde empezar, aquí van algunos consejos.
1. PERDÓNATE LOS ERRORES DEL PASADO
Como te decía antes, somos criaturas perfectamente imperfectas. Todos hemos cometido errores, y la mayoría de nosotros nos hemos sentido perdidos en algún momento de la vida. Todo eso forma parte de la experiencia humana.
Nos hemos equivocado en el pasado y volveremos a equivocarnos en el futuro, porque nadie tiene una «bola de cristal» que nos dice las respuesta. Hacemos lo que creemos mejor en cada momento, y no podemos fustigarnos si luego las cosas salen mal.
Perdonarse es aceptar que somos imperfectos, cometemos errores y no por ello tenemos que castigarnos. Tenemos el derecho a equivocarnos, eso sí, hay que procurar aprender de los errores para evitar no repetirlos. El aprendizaje es lo que nos hace crecer como personas.
Perdonarse es un acto de amor propio.
2. ASUME LA RESPONSABILIDAD DE TU FELICIDAD
Para ser fiel a ti mismo tienes que asumir la responsabilidad de tu vida.
No podemos responsabilizar a otros de nuestra felicidad y bienestar. Eso es algo que nos incumbe a nosotros. ¿Cómo? Siendo proactivos.
Si alguien te hace sentir mal, díselo. No lo toleres por miedo a lo que vaya a pensar o decir. Si no te gusta una situación, ya sea en el ámbito personal o profesional, busca un cambio. Haz algo, actúa.
Quejarnos del destino» o de la «mala suerte» es un modo de evadir nuestra responsabilidad, y para colmo solo sirve generar más insatisfacción, así que empieza por cambiar de actitud.
La autofidelidad implica abandonar la actitud pasiva, dar un paso adelante y ser proactivo, o sea, asumir las riendas de tu vida.
3. NO TE AVERGÜENCES DE TI
No importa si eres alto o bajo, gordo o delgado, con los ojos así o asá, si tienes pelo o no, los pechos grandes o pequeños, mucho culo o poco, una pata de palo, un garfio o lo que sea, tienes que amarte tal y como eres.
Por genética o por los motivos que sean nuestro físico es el que es, y no tenemos porque disculparnos por ello, y menos sentirnos inferiores o avergonzados.
No podemos gozar de una buena autoestima, ni ser fiel a nosotros si nos avergonzamos de nuestro físico, además, somos mucho más que un «cuerpo» y tenemos mucho más que ofrecer. Y quién no lo quiera ver se lo pierde.
La satisfacción personal pasa por sentirnos cómodos en nuestra piel.
4. EVITA LAS PERSONAS TÓXICAS
Hay personas que pueden resultar sumamente dañinas, ya que, por su modo de ser o actuar disminuyen a los demás. Estas personas, en vez de apoyar y motivar, lo que hacen es criticar, desmoralizar y crear un mal ambiente.
Con eso no quiero decir que sean malas personas. Muchas veces ni siquiera son conscientes de cómo son, y normalmente actúan así por sus propias heridas, no obstante no tenemos porque aguantar sus tonterías.
Cómo te comenté antes, es tu responsabilidad mirar por tu bienestar, de modo que si alguien te anula o te hace sentir mal, tal vez sea el momento de hablar de ello, y si eso no se soluciona, siempre puedes reducir el contacto o cortar lazos.
Eso puede ser más difícil si la persona tóxica es un familiar o un compañero de trabajo, pero igualmente es necesario tomar acción. La autofidelidad pasa rodearnos de personas que nos hagan sentir bien y que nos acepten tal y como somos.
5. APRENDE A DECIR "NO" CUANDO ES NO
Si nuestra autoestima depende de las opiniones ajenas nos será muy difícil ser asertivos y poner límites.
Toleramos, sacrificamos nuestras necesidades y callamos nuestras opiniones para no crear conflictos ni «estropear» la imagen que tienen de nosotros.
Pero sabes qué, no hay nada noble en el autosacrificio, especialmente cuando pasamos por encima de nuestros valores o principios.
Cuanto más sacrificamos nuestras necesidades en pro de los deseos de otros, más insatisfechos nos sentimos, más nos anulamos, más nos perdemos.
Y si hacemos eso durante mucho tiempo, al final dejaremos de existir, no literalmente, porque nuestro cuerpo estará aquí pero nuestra esencia estará anulada. Seremos un ¿vivo-muerto? ¿un desconectado? ¿un zombie? Eso me parece triste.
Decir «sí» a la gente y a los compromisos cuando queremos decir «no» es agotador, frustrante y castrante.
Ojo, no me mal interpretes, a veces tenemos que hacer cosas por compromiso, al final de cuentas vivimos en un ecosistema que tiene de eso, sin embargo tenemos que filtrar.
Decir «no» de manera respetuosa y asertiva cuando no te apetece hacer algo es un acto de fidelidad. Es una muestra de respeto hacia tus deseos y eso es amor propio.
6. PRACTICA EL AUTOAMOR
Autoamor significa amor incondicional por uno mismo. Es amor sin condiciones ni beneficios, es amor puro, amor del bueno, como debe ser.
Pero la realidad es un poco distinta. ¿Te tratas con amor? ¿Cuánto te cuidas? ¿Te dedicas tiempo?
Y con ello no me refiero a estar tirado en el sofá viendo la serie de turno. Me refiero a tiempo de calidad, haciendo algo para ti, algo que te guste y te haga sentir bien.
Tal vez empezar ese proyecto que llevas años retrasando, ir a clases de baile, aprender a patinar, o lo que sea que te apetezca. Reserva un ratito para ti cada día. Tu elijes cómo consumirlo, es tu momento.
Y además de hacer cosas que te hagan sentir, también tienes que aprender a dejar de hacer cosas que te haga sentir mal.
En definitiva, escúchate más, cuídate más y sé fiel a ti mismo.
Y hasta aquí este artículo. Espero esta «charla» haya resultado tan agradable para ti como lo ha sido para mí. Y si te ha gustado este post, deja tu comentario. Me encantará leerte.
Un abrazo,
Marcia Lagasse
FUENTE: https://revolucionando.me/
miércoles, 25 de mayo de 2022
Cree en ti, persigue tus sueños. Por José A. Veiga
¿Cuántas veces hemos dejado de lado nuestros sueños por creerlos imposibles? ¿Difíciles tal vez? Perseguir tus sueños en todos los ámbitos de tu vida: personal y profesional no es fácil.
Es mejor arriesgarse que quedarse con la duda y poder decir algún día, sin ningún tipo de arrepentimiento: «¡Mírame! Al menos lo intenté.»
Todos sabemos que la vida no es el camino de rosas que nos imaginábamos, ese en el que todo sale bien. Hay veces que nos encontramos con muchas piedras (de diferente tamaño), algunas tan grandes que nos hacen dudar de nuestra capacidad de poder saltarlas.
Pero lo cierto es que solo depende de nosotros. Todos tenemos piedrecitas en nuestras vidas, sabemos vivir con ellas, nos incomodan, pero no por ello vamos a dejar de vivirla.
Solemos pensar que la gente con éxito en la vida ha logrado su propósito al primer intento, o que han nacido con una estrella, pero su realidad es muy distinta a lo que pensamos.
Los que llegaron a la meta, a cumplir sus objetivos, lo hicieron con disciplina y mucho esfuerzo, sin cesar en su empeño, aunque a veces fallaron, pero no lo dejaron, siguieron luchando por sus sueños, por sus ilusiones.
No siempre se falla por haber cometido un error, muchas veces es porque aparece un imprevisto para el que no teníamos ningún plan B,C,D… establecido ni pensado. Por eso debemos plantear bien las cosas antes de hacerlas.
Tener claro que queremos conseguir, a dónde queremos llegar, qué tengo que hacer para lograrlo… Y ser consciente del esfuerzo que eso nos va a suponer y conocer nuestras capacidades, no dudar de ellas.
Es fundamental tener la fuerza de voluntad suficiente para no rendirnos y seguir luchando a pesar de los obstáculos que nos vamos a encontrar en el camino.
Si las cosas no salen como habíamos pensado, nos sentiremos frustrados y con ganas de dejarlo, pero, eses es el error, no debemos arrojar la toalla. No dejemos que el miedo nos detenga.
Aceptemos el fracaso y volvamos a intentarlo. Cuando las cosas fallen, reacciona, piensa en lo que no ha salido bien y sobre todo encuentra el por qué.
Es necesario que volvamos a ponernos en marcha y no nos dejemos invadir por la apatía y las ganas de dejarlo todo.
Debemos ser consciente que nuestro objetivo debe ser realista, soñar en grande pero con pequeñas metas a cumplir.
Un simple reflexión «en voz alta» para todos aquellos que quieren perseguir sus sueños, que deben empezar a CREER EN ELLOS MISMOS.
«Conviértete en la mejor versión de ti mismo y trata de ser una persona a la que te gustaría conocer.»
sábado, 16 de enero de 2021
LO QUE NO PUDO SER, por Maite Leija
Una cosas es lo que puedes aparentar ante los demás, el tratar de ser fuerte, y otra los pensamientos o recuerdos que quedan guardados profundamente en la memoria y el corazón, nadie mas que tu sabe lo que hay en ellos, lo que te duele no tener o haber perdido, a veces nos pasa que a pesar del esfuerzo que ponemos de nuestra parte las cosas no se dan, pero aferrarse a ellas es privarse de la posibilidad de encontrar algo mejor.
A veces imaginamos tanto nuestra vida de una forma que cuando las cosas no resultan como las planeamos nos sentimos frustrados, vivimos entristecidos por no estar donde queríamos estar y nos encerramos tanto en lo que no fue posible que olvidamos que la vida es tan maravillosa y Dios tan bondadoso que detrás de una puerta que se cierra hay una mas grande que se abre.
“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11 (Nueva Versión Internacional)
Tus planes, tus pensamientos y todo lo que deseas muchas veces parece lo mejor para ti, pero luego pasa que con el tiempo te das cuenta que no fue así, aquello se va, lo pierdes o simplemente no pudo ser, te sientes triste, decepcionado de la vida, de las personas, y crees que no hay nada mejor, que nadie ocupará el lugar que alguien dejó, que no volverás a tener lo que tuviste, pero los planes de Dios siempre son mejores que los nuestros, y se que duele perder lo que amas, pero superarlo te hace comprender el porque de las cosas y te prepara para recibir lo que viene, que sin duda es mejor para los que tienen fe y esperanza.
Las cosas difíciles que vivimos son las que nos hacen madurar, las que aumentan nuestra fe y nuestra fuerza, ¡Ten ánimo!, aquello que no pudo ser tiene un porque, y esa explicación la recibes cuando lo superas, mientras mas te dispongas a salir adelante de lo que has pasado o perdido, más claridad tendrás para comprender las cosas, a veces los finales son apenas el comienzo de algo mejor.
Deja que el pasado se quede en el pasado, tú tienes un presente en el que puedes cambiar las cosas, es ahora cuando puedes construir, comenzar de nuevo, planear, disfrutar, hoy es cuando puede ser.
Autora: Maite Leija
Escrito para: www.mensajesdeanimo.com
martes, 1 de diciembre de 2020
Almas gemelas, la compasión. (Por Psicóloga Espiritual Maya333god)
lunes, 19 de octubre de 2020
MENTALIDAD TRIUNFADORA, por Carlos Cuauhtémoc Sánchez
domingo, 20 de septiembre de 2020
LA ROSA Y EL SAPO
Un día se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca. Indignada ante lo descubierto le ordeno al sapo que se fuera de inmediato. El sapo muy obediente dijo: “Esta bien, si así lo quieres.”
Poco tiempo después el sapo paso por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces: “Vaya que te veo muy mal. ¿Qué te paso?”. La rosa contesto: “Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual”. El sapo sólo contestó, “Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín”.
Moraleja:
Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos más que ellos, más bellos o simplemente que no nos “sirven” para nada. Todos tenemos algo especial que hacer, algo que aprender de los demás o algo que enseñar, y nadie debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona nos haga un bien del cual ni siquiera estemos conscientes.
Tradicionalmente la sociedad se ha dividido en clases, por lo que la pertenencia a uno u otro status socioeconómico daba pie a sentirse superior o inferior a otras personas. Lo cierto es que, aunque mirar por encima del hombro a alguien es bastante común aún en la actualidad, debemos de procurar sentirnos iguales y de la misma valía que los demás, ni más ni menos.
Conocer y potenciar nuestro valor es importante para sentirnos bien, equilibrados y relacionarnos de forma saludable. No somos ni más ni menos que los demás. El sentimiento de superioridad es un lastre de la misma magnitud que el sentimiento de inferioridad. Estos complejos son el sello de los inseguros.
Despreciar a alguien por creerse superior es signo de una autoestima inflada a base de incongruencias con uno mismo. Es una forma de sobrecompensar la aflicción que producen las carencias autopercibidas resaltando aquellas cualidades en las que se sobresale o se cree sobresalir.
A estas personas les caracteriza el hecho de creerse perfectos, ser rígidos en sus convicciones, enfadarse con facilidad, ser emocionalmente inestables, ser mentirosos (puesto que quieren mantener una imagen falsa de sí mismos), muy competitivos y rodearse de personas de menor estatus, inteligencia o capacidad, pues de esta forma se autoensalzan. Como consecuencia de esto adoptan actitudes prepotentes y arrogantes, como la de la rosa con el sapo.
De hecho, podríamos decir que el complejo de superioridad es la secuela de un complejo de inferioridad mal resuelto; además se suelen presentar por las mismas personas en circunstancias diferentes. Vemos que esto es bastante obvio, una persona que se perciba inferior en algún aspecto no tiene la necesidad de proclamarse superior, si en algo o por algo es hábil y valioso la realidad lo muestra de la forma adecuada.
Es especialmente importante contemplar esto porque todos, de forma absoluta, tenemos una labor que cumplir en esta vida para con los demás. Lo que no aprendamos con nuestro vecino no lo aprenderemos nunca con nadie porque cada uno, en su individualidad, es único e indispensable.
Por todo esto, es mejor ser sapo y contemplar nuestro alrededor realizando nuestras labores, estando tranquilos con nosotros mismos, facilitando y disfrutando de nuestra vida y de la de los demás. Ser bellos o no serlo, como la rosa, depende en gran medida de lo que aportemos y dejemos que los demás nos aporten.
Raquel Aldana
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Artículo escrito y verificado por Raquel Aldana: Psicóloga General Sanitaria. Número de colegiada: R - 00714. Máster en Psicología General Sanitaria por la UNED. Especialista en Educación Emocional. Colaboradora en diferentes medios de comunicación. Psicóloga terapeuta, docente e investigadora en centro privado a tiempo completo. Formadora en organismos públicos de La Rioja. Investigadora en la USAL. Preparadora oposiciones Fuerzas de Seguridad del Estado. Coordinadora de las Jornadas de Psicología Emocional y otras formaciones en Consejo de Juventud de Logroño. Conferenciante en Instituto Riojano de la Juventud. Redactora y asesora de contenidos en Grupo M Contigo S.L. Profesora tutora en Máster Psicología General Sanitaria (UNIR y UNED). Profesora tutora en Grado de Psicología (UPSA). Colaboración con TEA Ediciones en el proyecto piloto de tipificación del Cuestionario TEA para la Evaluación del TDAH y las Funciones Ejecutivas, ATENTO Colaboración con Pearson Clinical Assessment en proyecto de tipificación de Clinical Evaluation of Language Fundamentals (CELF-5) y Behavior Assessment System for Children-3 (BASC-3) Creadora de programa de fomento de la empleabilidad juvenil.
Publicado en https://lamenteesmaravillosa.com/
LA ILUSIÓN DE INVULNERABILIDAD: ¿Por qué nos creemos inmunes a todo?
La ilusión de invulnerabilidad es un sesgo cognitivo debido al cual distorsionamos la percepción de las amenazas externas o riesgos que nos pueden ocurrir durante nuestras vidas. Nuestro cerebro lo utiliza para protegernos ante el estrés que supone un temor a una realidad que vemos ajena a nosotros. Si bien es una barrera defensiva de nuestro propio bienestar personal es un arma de doble filo sino se maneja de manera realista.
Este sesgo cognitivo nos invade de un optimismo no realista, que nos convierte de manera irreal en auténticos Superman, cuando de todos es sabido que los humanos y resto de especies vivimos en una incertidumbre de adversidades que nos pueden hacer caer en una situación no deseada, como puede ser una enfermedad grave, un accidente de tráfico, una relación no deseada o incluso un embarazo no deseado. Hasta que no nos pasa a nosotros o alguien cercano nuestro cerebro parece no reaccionar, con el fin de que vivamos plácidamente sin preocupaciones innecesarias y cuando llegue ya le plantaremos cara. Esto tiene un grave problema si se hace de forma generalizada: la irresponsabilidad personal y social.
Ilusión de invulnerabilidad y coronavirus
Este principio cognitivo que nace en nuestro cerebro como protector se convierte en nuestro mayor peligro, sobre todo e situaciones en las que nuestro pensamiento debería ser entendido de forma más grupal. Es el caso que se sucede ahora mismo ante la crisis sanitaria que sacude al mundo por la pandemia del coronavirus.
Al mundo lo amenaza una nueva enfermedad, COVID-19, provocada por el coronavirus SARS-Cov-2 que afecta a millones de personas en todo el mundo y que está dejando cantidades que se cuenta por miles de muertos. Las autoridades sanitaras advierten que la ciudadanía debe tomar estrictas medidas de higiene y seguridad sanitaria como son el uso de mascarillas o el distanciamiento social. No se cansan de repetirlo en todos los sitios.
Sin embargo, a la sociedad le sigue costando enfrentarse a esa realidad que muchos de ellos ven demasiado lejos, porque no les habrá tocado vivirla de cerca. Esta ilusión de invulnerabilidad ante un virus invisible crea una falsa sensación de seguridad que hace bajar la guardia y cometer graves actos de irresponsabilidad.
A ti no te pasará hasta que te pase.
Cuando sentirse invulnerables es un acto de irresponsabilidad
Irresponsabilidad personal, pero sobre todo social. Somos egoístas por naturaleza, primero nosotros y luego los demás, y nos cuesta entender que si nos salvamos nosotros podemos salvar a los demás y a la vez a nosotros mismos, porque lo que ahora mismo no te toca a ti puede llegar de rebote, cual efecto mariposa: estoy infectado sin síntomas; transmito el virus a una persona que a su vez se lo transmite a otra; esa otra vuelve a tener contacto conmigo y me transmite más carga viral que logra que ahora sí empiece a notar los síntomas y no solo eso, sino a todos mis allegados y seres queridos.
Esta irresponsabilidad social es similar a la vivida en relación a la transmisión del VIH que la enfermedad del SIDA. Durante años se necesitó realizar una profunda concienciación en la sociedad sobre el problema y campañas de propaganda para hacer entender lo importante que era la responsabilidad social para evitar la propagación del virus y que a día de hoy sigue siendo necesaria.
Esta falsa percepción de control sobre nuestra vida creó una ilusión de invulnerabilidad sobre todo en la juventud. Los datos revelados del estudio Ilusión de invulnerabilidad, estereotipos y percepción de control del SIDA en universitarios publicado en la Revista Iberoamericana de Psicología y Salud en 2015, podrían servir de ejemplo para el caso de la transmisión del COVID-19. En el caso del SIDA se promovía el uso de preservativos, ahora el uso de mascarilla.
Auto-justificarse no sirve para parar al COVID-19
La invulnerabilidad nos sirve para mantener un estado de calma interior y un estado de motivación personal alto para que posibles riesgos no nos paralicen en nuestro día a día, pero no se puede llevar a los extremos y racionalizarlo de manera eficiente. Esto es derivado también de lo que en psicología se llama sesgo de confirmación que hace referencia a que intentamos siempre justificar nuestros pensamientos de alguna manera.
Por ejemplo, diciendo que si el uso de mascarilla puede ser incluso peor para las vías respiratorias, que si se conoce gente que tuvo la enfermedad y no la transmitió a familiares, etc. Tendemos a auto-justificar nuestros actos para hacerlos racionales a nuestra manera. Por eso es tan importante también la buena educación emocional en estos aspectos para generar una sociedad más empática.
Superman también lleva mascarilla
Ponte la mascarilla, respeta la distancia social. Solo son dos normas, que esperemos se empiecen a interiorizar de manera natural para parar una enfermedad que estará presente en nuestra sociedad durante un largo periodo de tiempo y prevenir la vuelta al confinamiento. Tú también puedes salvar vidas.
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Referencias:
Rojas-Murcia, C., Pastor, Y., Esteban-Hernández, J. (2015). Illusion of invulnerability, stereotypes and perception of control to AIDS in undergraduate students. Revista Iberoamericana de Psicología y Salud, 6(1), ppp 28-38
Artículo compartido por Iván Pico en: https://psicopico.com/
EL COMPLEJO DE ARISTÓTELES: Creerse mejor que nadie
El término complejo procede del latín complexus, que describe aquello que es compuesto por varios elementos. Uno de sus mayores y conocidos usos es en el ámbito de la psicología y muchas veces es utilizado sin demasiado criterio para hacer referencia a algún problema de personalidad que demasiadas veces se utiliza de forma prejuiciosa, todos hemos escuchado a alguien decir aquello de «fulanito tiene complejo de inferioridad» o cosas similares cuando realmente eso no es lo que le pasa. La gente tiende a hablar demasiado rápido cuando un problema de este tipo puede ser más complejo y no se arregla solo llamándolo complejo, valga la redundancia.
En psicología el complejo se define como el conjunto de sentimientos inconscientes, vivencias o experiencias individuales integradas en una experiencia de conjunto que las totaliza. Generalmente estas experiencias fueron vividas en la infancia e influyen posteriormente en la personalidad. El concepto es utilizado por las diferentes corrientes psicológicas pero fundamentalmente por los enfoques dinámicos y analíticos, y aunque menos, en los enfoques cognitivo-conductuales.
Fue Carl Gustav Jung el primero en introducirlo en la teoría psicoanalítica, definiéndolo como un conjunto de ideas con una carga emocional muy elevada que pauta nuestra forma de ser. Sigmund Freud, decía que cada persona tendría sus propios complejos en alguna u otra medida. Es famoso el complejo de Edipo y Electra, del cual hablaremos en otra ocasión.
Complejo de Aristóteles
Es la rebelión del hijo contra el padre, del discípulo contra el maestro. El complejo de Aristóteles se da por la necesidad irracional de imponer el propio criterio siempre, de llevar siempre la razón a toda costa. Se puede dar a todas la edades y es el caso de esos hijos rebeldes que se enfrentan a los padres o a sus profesores, o en los adultos que actúan con prepotencia sobre los demás.
La procedencia de este nombre hace referencia a a Aristóteles (384-322 a.C.), famoso y destacado filósofo de la Grecia antigua discípulo de Platón (427-347 a.C.).
Sin embargo, esta obsesión por superar al otro y creerse mejor que él es difícil de detectar ya que se suele confundir con algo muy diferente: la autoestima saludable.
Ejemplo de persona con complejo de Aristóteles: Sheldon Cooper.
En la famosa serie televisiva «The Big Bang Theory», uno de sus protagonistas es el ficticio personaje de Sheldon Cooper, interpretado por Jim Parsons y tiene toda la pinta de padecer complejo de Aristóteles. Sheldon es físico teórico en el California Institute of Technology y tiene dos doctorados y un máster, con todo estos estudios encima tiene una personalidad egocéntrica que le hace considerarse intelectualmente superior a cualquiera de las personas que lo rodean, hasta el punto de dar por sentado que ganará algún día el Premio Nobel. Si habéis visto la serie sabéis de qué hablo.
Consejos para eliminar un complejo
Eliminar un complejo es tarea compleja debido a su naturaleza inconsciente pero al menos para poder reducir sus efectos será productivo intentar seguir estos sencillos consejos.
*Director y creador de Psicopico.com. Psicólogo Colegiado G-5480 entre otras cosas. Visita la sección "Sobre mí" para saber más.
lunes, 31 de agosto de 2020
CÓMO SE ABRIÓ EL SENDERO
En cierto lugar de Portugal, encuentro una historia que nos enseña mucho respecto a aquello que escogemos sin pensar:
Un día, un becerro tuvo que atravesar un bosque virgen para volver a su pastura. Siendo animal irracional, abrió un sendero tortuoso, lleno de curvas, subiendo y bajando colinas.
Mientras tanto, el viejo y sabio bosque se reía, al ver que los hombres tienen la tendencia a seguir como ciegos el camino que ya está abierto, sin preguntarse nunca si aquélla es la mejor elección.
viernes, 28 de agosto de 2020
LA FÁBULA DEL COMERCIANTE
Había una vez un ciudadano que vivía al lado de una carretera donde vendía unas ricas albóndigas con pan. Estaba muy ocupado y por lo tanto no oía la radio, no leía los periódicos, ni veía la televisión.
Alquiló un trozo de terreno, colocó un gran letrero y anunció su mercancía gritando a todo pulmón: “Compren deliciosas albóndigas calientes”. Y la gente se las compraba.
Aumentó la adquisición de pan y carne. Alquiló un terreno más grande para poder ocuparse mejor de su negocio. Y trabajó tanto que dispuso que su hijo dejara la Universidad donde estudiaba Ciencias Comerciales a fin de que le ayudara.
Sin embargo, ocurrió algo importante. Su hijo le dijo:
-”Padre, ¿pero no escuchas la radio, ni lees los periódicos? Estamos sufriendo una grave crísis. La situación es realmente mala; peor no podría estar”.
El padre pensó: “Mi hijo estudia en la Universidad, lee la prensa, ve la televisión y escucha la radio. Sabe entonces lo que dice”.
Compró pues menos pan y menos carne. Sacó el cartel anunciador, dejó el alquiler del terreno a fin de eliminar los gastos y ya no anunció sus ricas albóndigas con pan. Y las ventas fueron disminuyendo cada día más.
Después de un tiempo, el negocio estaba realmente afectado
-”Tenías razón hijo mío”, le dijo al muchacho. “Verdaderamente estamos sufriendo una gran crisis”.
Moraleja:
Si nos programamos para fracasar, fracasaremos. Si nos mentalizamos para ganar, ganaremos. Es una simple elección personal. En estos tiempos distintos, asumamos que hay muchas oportunidades esperando por nosotros
martes, 30 de junio de 2020
SI TE AMAS, TE AMAN
domingo, 14 de junio de 2020
Triste es dar con el amor de tu vida y tener que devolverlo (Por Valeria Sabater)*
Aunque no lo creamos, no existe un único amor de nuestra vida. Podemos encontrar el amor varias veces, e igualmente podemos llegar a ser felices sin necesidad de una pareja.
No es fácil dar con el amor de tu vida. Con esa persona capaz de encajar en tus vacíos, de limar tus esquinas y dar luz a tu existencia. Ahora bien, en ocasiones, el tiempo trae una dura realidad: hemos de dejarlo ir, porque solo respiramos infelicidad.
Las relaciones afectivas no son fáciles. A veces, ni siquiera el amor es suficiente. Y, por ello, cualquiera puede sentir desde frustración hasta cierta desesperanza a la hora iniciar nuevos compromisos.
Ahora bien, hay que tener clara una cosa: el amor de tu vida no se centra solo en una persona. No hay un amor perfecto ni ideal. Las relaciones se construyen, de ahí que valga la pena encontrar a esa persona que, de verdad, merece, sabe y quiere estar en tu vida.
El amor de tu vida también puede defraudarte
Cuando una persona quiere a otra, lo da todo, sin límites. Llegado a este punto, recordemos algunos puntos que nos enseñan la psicología emocional y profesionales como Walter Riso: «no debemos aferrarnos a nadie», «primero somos nosotros y después nuestras parejas», etc.
En la vida real, puede ser es complicado cumplir estos aspectos. Sin embargo, tampoco es imposible.
El principal problema de encontrar al amor de tu vida es que focalizas muchos sueños, deseos y proyectos. Aspectos que pueden ir derribándose poco a poco en el caso de que te des cuenta de que la relación es insostenible y dolorosa.
Hay quienes podrían concluir es que el amor es ciego y que las personas se suelen fijar en las personas equivocadas. Sin embargo, eso no es así siempre. El ciego no es el amor, sino las ilusiones que cada quien construye en torno a esa pareja en concreto.
Lo que debes saber sobre el amor de tu vida
El amor de tu vida es una persona igual de imperfecta que tú
Lo primero que vale la pena recordar es que hay que ir con cuidado con las altas expectativas. No idealices, no proyectes en la otra persona aspectos que no son reales. Este es un error en el que caen muchas personas y que vale la pena tener en cuenta.
La persona ideal puede aparecer varias veces
Es común que caigamos en la idea de que «hubo alguien perfecto». Alguien que dejamos atrás y que hemos puesto en un pedestal, al que nadie puede igualarse. No lo hagas.
¿Cómo saber si aparece la persona que te conviene de verdad?
Hay algunas cuestiones que te pueden dar una pista sobre si has encontrado o no la felicidad junto a una persona:
Recuerda que vivir anclado en el pasado hace que no puedas disfrutar el presente y el futuro. Todos hemos tenido experiencias que a veces desearíamos no haber vivido, pero gracias a ellas, hoy somos como somos y estamos donde estamos. No hay que lamentarse, sino aprender y crecer.
Valeria Sabater*
*Valeria Sabater: Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005 y Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia). Número de colegiada CV14913. Realizó el curso Nutrición y Obesidad: Control de sobrepeso, ofrecido por la Universidad Nacional Autónoma de Mexico (UNAM). Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED.
Valeria Sabater ha trabajado en el área de la psicología social seleccionando y formando personal. A partir del 2008 ejerce como formadora de psicología e inteligencia emocional en centros de secundaria y ofrece apoyo psicopedagógico a niños con problemas del desarrollo y aprendizaje. Además, es escritora y cuenta con diversos premios literarios.
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña: Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén en el año 2010. Máster en Psicología Clínica por la Universidad de Almeria (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego».
Ha participado en congresos internacionales sobre psicología clínica y forense. Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador y profesor universitario. Actualmente, colabora con diversos medios digitales.
FUENTE: https://mejorconsalud.com/












