NAMASTÉ



"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."


Un día me levanté y ví que algo había cambiado a mi alrededor, en mi. Me inundaba una serena sensación de Paz y Amor por todo lo creado. Una simple florecilla me parecía entonces lo más hermoso y más grande en su perfección. La sonrisa de un niño, las lágrimas de un anciano... Mirarme a mi misma en el espejo... El mundo en sí parecía tener colores de recién pintado.

Al principio, yo no entendía a que podía deberse aquel cambio que sólo yo parecía ver. Nadie a mi alrededor parecía ser consciente de que todo a su lado brillaba de otra manera excepto yo. Llegue incluso a pensar si no estaría volviéndome loca, pero no. Simplemente había tomado conciencia de quien soy.

Poco a poco, al principio con paso inseguro y un tanto sola, fui iniciando mi camino. Buscaba a ciegas información en los sitios mas insospechados. Era como si una voz interior me guiase. (No puedo dejar de sonreír ante este comentario: "una voz interior".) Lejos estaba entonces de saber que era precisamente eso lo que me impulsaba a seguir.

Pronto comencé a conocer a gente que se encontraban en mi misma situación. Pronto comenzaron a aparecer en mi vida personas, Almas de Luz, que me fueron guiando, ayudando, consolando cuando tropezaba y caía y empujándome cuando parecía que iba a desistir en mi labor.

Comprendí que significaba haber DESPERTADO. Comprendí la tarea que tenía por delante para llevar a buen puerto la misión que se me encomendó. Aprendí lo ya sabido de nuevo, como si fuera de nuevo un bebe recién nacido. Viaje en mis sueños a las ciudades de sanación.

Ahora sé que soy Amor porque provengo del AMOR del PADRE y que como tal, estoy para difundir ese mismo Amor por todo lo que ÉL creó. Que mi meta está en ir evolucionando hacía la perfección y en ayudar a aquellos de nuestros hermanos que comiencen su caminar como un día fui ayudada yo.


*********


Por todo esto puedo y debo deciros:


Yo soy Drisana, la hija del Sol.


Ese es el significado de mi nombre, al menos el nombre más antiguo que recuerdo haber tenido en esta dimensión desde la primera vez que encarne en mi amada Lemuria.


En este aquí y ahora he vuelto de renacer, he despertado a la verdad y he recordado. Me he reconocido en cada un@ de mis herman@s. He reaprendido a amar al Padre-Madre y a toda su Sagrada y Divina Creación.


Y he sentido el llamado ancestral que anclado en lo más profundo de mi Esencia, me empuja a ayudar e iluminar desde la humildad de mi Ser y como persona humana, al resto de mis herman@s que ya están despertando.


Es tiempo de volver a Ser aquello que tan profundamente duerme dentro de nosotr@s. Tiempo de abrir los ojos del Alma, de avivar la llama imperecedera del AMOR Incondicional que se guarda en la cámara mas secreta de nuestros corazones. Tiempo de reconocer nuestra parte Divina. Tiempo de entender que como parte de la más Pura Luz del PADRE, tenemos un trabajo que hacer, una misión que cumplir.


Es tiempo de regresar al Hogar.


¡Despertar!


Llegó la hora de volver a ser Unidad con el UNO y de brillar con su Infinita Luz.


Desde la LUZ y con el AMOR más puro y profundo, os pido que repitáis conmigo:


YO SOY el/la que YO SOY y como tal me manifiesto en la Serena Paz, la Pura Luz y el Infinito Amor Incondicional del PADRE-MADRE.


YO SOY el/la que YO SOY



Que la LUZ del PADRE ilumine siempre nuestros corazones y junto con sus Ángeles y Arcángeles, seamos dignos y capaces de llegar al mismo centro de SU corazón,


La Paz y el Amor con nosotros.


Drisana

Mostrando entradas con la etiqueta ILUMINACION. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ILUMINACION. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de febrero de 2023

HABÍA UNA VEZ... UN HADA... (Cuento para comprender la Iluminación


Había una vez un hada...
...muy bella que protegía un bosque encantado.

Su belleza era tanto externa como interna. Sus largos cabellos rosados acariciaban sus pequeños hombros; sus profundos ojos violetas reflejaban los destellos del sol; su sonrisa era dulce y tibia como un beso matinal y su voz contenía todos los sonidos de la Naturaleza.

Su cuerpo estaba cubierto por una larga túnica azul; abrazaba su cintura un hilo de luna y sus pies estaban protegidos por hojas de abedul.

Sus manos eran perfectas: suaves al tacto, prolongaciones de Amor y de caricias divinas.

Sobre su frente brillaba un punto de luz, como un diamante puro, pero la principal característica estaba en su pecho: tenía una enorme estrella dorada que titilaba al compás de su respiración.

Asombrada por lo que veía me acerqué a ella y sin hablar nos comunicamos, sólo a través de la intuición y de la imaginación. Fue maravilloso lo que descubrí: me reveló su secreto, que, en realidad no era un secreto sino algo que todos poseemos.
sentí y percibí dentro de mí el supremo mensaje. Estaba envuelto con luces mágicas y decía algo asÌ:

"Siempre que tengan un ratito... jueguen".

"Siempre encuentren motivos para reírse".

"Siempre que tengan oportunidad... abracen a sus seres amados y demuéstrenles cuánto los tienen en cuenta.

"Siempre °°° sean felices!!!.

"Siempre sueñen que se cumplen todos los deseos".

"Siempre traten de demostrar Amor a TODOS los seres de la Naturaleza, de todos los reinos, a las plantas, a los animales, a las personas, a las piedras, a lo que vemos y a lo que no vemos pero percibimos.

"Siempre consoliden un Mundo Mejor, un Mundo sin lágrimas, un Mundo sin guerras, un Mundo sin violencia, un Mundo lleno de Amor y Alegrías, un Mundo en el que TODOS compartamos las ganas de vivir AMANDO"...

Me sentí inmersa en una nube de Felicidad, y fue conmovedor cuando descubrí que en mi pecho también brillaba una enorme estrella dorada que titilaba al compás de mi respiración.

Tuve la certeza de que TODO ES POSIBLE, de que TODO DESEO SE CUMPLE SI NACE DESDE LO MÁS PROFUNDO DEL ALMA.

No encontraba un nombre para ponerle a lo que estaba sucediendo, pero de repente recordé que "en el lenguaje de la Luz los nombres no cuentan".

El hada que protegía el bosque encantado me contó, ahora sí con palabras, que un Ser muy importante y muy especial le había concedido la misión de regalar estrellas y colocarlas en los corazones de todos los seres que desearan vivir un mundo nuevo y feliz.

Me reveló que TODOS poseemos, dentro de nosotros, un bosque encantado. Un bosque lleno de enormes árboles y perfumadas flores. Un bosque pintado con gotas de rocío y coloreado con luz de luna. Un bosque habitado por millones de seres que colaboran y trabajan para que luzca más bello: gnomos y duendes se encargan de ello. Un bosque mágico que envuelve en su centro la esencia de todo lo que es y de todo lo que existe: el AMOR...

El hada que protegía el bosque encantado (que no era otra que yo misma) me invitó a recorrerlo y a regalar estrellas y a colocarlas en los corazones de los seres decentes deseosos de compartir un Mundo de Amor.

Así lo hice: descubrí que todos anhelamos el bien, la felicidad, la salud, la paz, la alegría de saber que somos amados por el Amor.

Coloqué en infinitos corazones la Estrella Dorada. Cada una brillaba a su manera, pero todas lo hacían. 

Cada una era una especie distinta, pero todas conformaban el inmenso bosque encantado que es el Universo.

Dentro de todos hay una bella hada que nos protege, que vela por nuestro interno bosque mágico, que posee una tierna mirada y una dulce sonrisa, que acaricia con sus cabellos rosados nuestros hombros cansados, que nos mima con sus manos divinas y que hace brillar en su plenitud a la gran Estrella Dorada que es regalo de la Vida.

Es mi más sincero deseo que logres descubrir a tu Estrella Dorada. Sólo hay que anhelarlo firmemente y con certeza. Cerrando los ojos, alivianando la mente, entregándose al Amor e internándose en el Bosque Encantado lo lograrás y conseguirás encontrarla.

Anímala para que brille como ella sabe hacerlo y serás y te convertirás en un Ser Mágico. En su centro sus destellos cantan:

"TODOS Y TODO SE FUNDE Y SE CONFUNDE EN EL AMOR"


Autor Desconocido.


miércoles, 24 de febrero de 2021

LAS DIEZ CUALIDADES DE LAS PERSONAS ILUMINADAS


Roger N. Walsh nos describe un modelo con diez características, cualidades o atributos, que caracterizan a la gente sana. Se dice que la persona iluminada posee estos rasgos llevados a la más alta perfección y de ahí que los llamen “Las diez perfecciones”.

Todos poseemos estas cualidades en grado diferente y somos capaces de cultivarlas practicando un estilo de vida basado en la ética, la meditación y el desarrollo de la sabiduría. Estas diez cualidades son:

La determinación
: El budismo establece que el grado de logro y la comprensión de uno se deben a la propia determinación, ningún agente externo puede intervenir por nosotros. El logro de la verdadera salud mental requiere una intensa determinación y esfuerzo.

La energía:
La energía y el esfuerzo son esenciales para superar la tendencia a la pereza y a la inercia. Recientes estudios encefalográficos han revelado que las personas que se inician en la meditación, a veces, presentan bajos índices de agilidad cerebral y síntomas de sueño.

La ética:
La ética es un mecanismo funcional y práctico, esencial para el ejercicio mental y que no debe confundirse con la moralidad. El comportamiento poco ético tiene efectos nefastos sobre la actividad y el control mental. La falta de ética viene motivada por emociones poderosas como la avaricia, la ira y la aversión que aprisionan la mente y la hacen incontrolable, ocasionando estados aún más disruptivos como la agitación o la culpabilidad.

La veracidad:
La mentira, al igual que la falta de ética, consolida las adicciones, temores y torpes comportamientos que la motivan y trae consigo más emociones destructivas, como la culpabilidad, la agitación y la ira. La práctica impecable de la veracidad, incita a la práctica de la ética, requiere un conocimiento preciso del lenguaje y la motivación, realza la percepción clara y la memoria de los acontecimientos, que de otra forma la mentira los distorsionaría. También libera la mente de la culpabilidad y del temor de ser descubierta y por consiguiente hace que disminuya la agitación y la preocupación.

La renuncia:
La renuncia es un atributo algo extraño en nuestra manera occidental de pensar pues tiene connotaciones de ascetismo, sacrificio y renuncia al placer. Sin embargo en la psicología budista quiere decir que, en realidad, se renuncia voluntariamente a la fuente del placer con objeto de tener acceso a placeres de una naturaleza más profunda y permanente.

La paciencia:
La impaciencia es la consecuencia de la insatisfacción causada por la experiencia presente y por el ansia de la experiencia anticipada. El resultado es un estado mental de inquietud caracterizado por el desasosiego y la fantasía. La palabra paciencia, la relacionan los budistas con la tolerancia, la indulgencia y la clemencia. La mente paciente no se irrita con facilidad, perdona rápidamente, es ética, indulgente consigo mismo e incluso perdona a aquellos que no lo son; dicho de otro modo, es paciente no sólo con situaciones y cosas, sino también con las personas y sus dificultades.

La ecuanimidad:
La mente que reacciona mediante condicionamientos automáticos de agrado y desagrado está dominada por el placer y el dolor. Dicha mente está a merced del entorno, es turbulenta, difícil de controlar, no tiene poder de concentración, es inconstante en el propósito y la orientación. Se vuelve insensible a la percepción y a la intuición. A fuerza de entrenamiento, la reactividad condicionada por fuertes impulsos afectivos disminuye y poco a poco la mente se vuelve menos susceptible y más serena. De esta forma, es más fácil controlarla y permanece imperturbable frente a múltiples experiencias, es capaz de ser ecuánime.

La generosidad:
Parece ser que es un poderoso inhibidor de hábitos mentales como la avaricia, la ansiedad y el odio. Según las investigaciones contemporáneas, las personas psicológicamente maduras son más caritativas y ayudan más al prójimo que las inmaduras.

El ser totalmente iluminado actúa espontáneamente y de la mejor manera para servir al prójimo. Por lo tanto, el dar ya no es un sacrificio, sino una expresión natural y alegre de la perfecciones de bondad, renuncia y ética que comúnmente están relacionadas entre sí.

La bondad:
La psicología budista describe varias prácticas para cultivar la bondad. Algunas son similares a ciertas técnicas de cambio de comportamiento, como la insensibilización sistémica. Sin embargo en lugar de que la serenidad reemplace a la ansiedad, en las prácticas budistas de bondad se reemplazan los estados perniciosos como la ira y el odio. Estas prácticas están basadas en los poderes estrictos de la concentración, donde uno puede percatarse de la experiencia de la bondad u otras cualidades deseadas.

Se recomiendan cuatro cualidades: la bondad universal, la misericordia universal, la alegría de conocer el bienestar de los demás y la ecuanimidad.


Cuando la mente totalmente concentrada está en posesión de estas cualidades sin vacilaciones, se dice que produce estados sumamente positivos y beneficiosos. Cuando la estricta concentración se relaja, estas cualidades tienden, en parte, a disiparse aunque queda la predisposición para el futuro y desaparece la ira.

Cuando la bondad se ha perfeccionado, ya no depende de los estados específicos de conciencia, sino que surge espontáneamente.

La sabiduría:
La sabiduría tiene muchos niveles, se necesita una cierta cantidad de ella para iniciar cualquier ejercicio mental. Estos ejercicios disminuyen las distorsiones perceptivas, los hábitos, los sentimientos y el comportamiento pernicioso y conducen a una percepción más clara y a una mayor concentración.

El resultado es un ciclo de retroalimentación positivo, en el cual se reconoce, gracias a la sabiduría, la necesidad de desechar los hábitos perniciosos y cultivar los buenos, que a su vez conducen a una mayor sabiduría. Llegando así, a una profunda intuición y entendimiento, y a una comprensión de la naturaleza contraproducente de los medios a través de los cuales buscamos la felicidad.

La persona que así lo comprende se convierte en Boddhisattva, o sea el que siente comprometido con la total iluminación y con la ayuda desinteresada al prójimo.




FUENTE: https://triskelate.com/


 

martes, 29 de diciembre de 2020

LA ILUMINACIÓN Y LOS ILUMINADOS


Siento que históricamente le hemos puesto una carga muy alta a la palabra iluminación, a tal punto que lo vemos tan distante, e incluso como el fruto de un camino que tan largo y tortuoso que se nos hace casi que imposible considerar que podremos llegar a ella en esta vida, a tal punto que desistimos su búsqueda y la dejamos para aquellos que estén más "avanzaditos".

 Para comprender mejor lo que entendemos por iluminación vasta ir a una de las palabras en sánscrito de la cual se entiende como su traducción, SAMADHI, que literalmente significa "poner junto", pero que suele traducirte también como: absorción, disolución, éxtasis, e incluso con el neologismo "éntasis" (éxtasis interno). Y que antaño implicaba tanto una práctica específica como estado fruto de dicha práctica.

 Pero en nuestras traducciones de estos conceptos a nuestro modo de pensar tan cartesiano y lineal, le hemos dotado una carga como si le equiparamos al fin último de la experiencia mística, como si está experiencia pudiera tener un fin medible y calculable, y desconociendo que como todas las experiencias místicas, está ligada a la eternidad del presente, y no puede ser apresada o alcanzada bajo fórmulas, lo cual quiere decir que están más cercanas al sentido del proceso que al sentido de logro. 

Por ello, una de las mejores maneras que encuentro de explicar el samadhi es más bien como "claridad" en vez de "iluminación". Como se ha expuesto el sentido de "iluminación" tiene dentro sí la noción de un logro, de una objetivo -ya me iluminé- mientras que el sentido de claridad nos evoca más bien un sentido de proceso en el cual se cultiva un estado de claridad, en la cual se puede ver, valga la redundancia, más claramente. Considerando qué tal y como la vida está en constante movimiento, nuestro sentido de ver claramente también está en constante transformación.

 Las tradiciones budistas utilizan también una palabra que siento muy apropiada para describir este proceso: "despertar". De nuevo esta palabra mantiene dentro de sí en sentido de proceso, y nos evoca a una linda metáfora, en la cual nuestro estado de conciencia ordinaria es como un sueño, del cual vamos despertando mediante la práctica, para hacernos conscientes de la realidad más allá de lo ordinario.

 A todas estas, como se ha podido dar cuenta el lector, las palabras sólo son un juego que invita a crear diferentes formas de ver y de pensar, por lo que acá no encontrará ni la descripción exacta de lo que es la iluminación, ni mucho menos la forma para alcanzarla, porque estos estados y estas prácticas, exceden la capacidad que tiene el lenguaje para aprehenderlos.

 Así que teniendo más o menos claro que la iluminación es más un proceso constate que un logro específico, pasemos ahora a hablar un poco sobre aquel depositario de la iluminación, el denominado iluminado.

 Se dice que un iluminado parece una persona normal a simple vista, y que la única diferencia es que no está esperando nada y no está peleando con lo que está pasando. Esta persona no se deja afectar por el mundo, pero tampoco se esfuerza por afectarlo, porque al dejar de lado su propio sentido del yo, no hay un yo que quiera transformar nada, ni hay un yo que pueda ser afectado, ya que realizó en su interior que no hay ninguna diferencia entre él mismo y el mundo, comprendiendo que la misma Vida que se expresa en el mundo también lo hace a través de él.

 Entendiendo entonces que el iluminado es el que porta conscientemente la luz de la Vida, pero tal y como en una vela, la luz no es suya, ni se produjo por su gracia propia, sino que simplemente la porta, y es su proceso de portarla, siempre está presto a compartirla, a compartir su claridad, y ojo a esto, no a compartir su propia visión de la luz, sino a irradiar, o dicho de otra manera, a inspirar a que los demás puedan ver más claramente es su compañía, pero sobre todo a que encuentren su propia luz.

 A fin de cuentas, el iluminado comprende que su iluminación sólo es importante en la medida que pueda ser compartida, y se conecta con su propia naturaleza de irradiar, tal y como la llama por su propia naturaleza siempre comparte su luz, su calor y su claridad, y lo hace así sea invierno o verano, día o noche, porque una vez que se ha conectado con su luz interior no puede escapar de irradiarla. 

 Y su labor como iluminado no es empujar a la gente a seguir el camino que él recorrió, sino estar ahí, disponible para todos, pero especialmente para aquellos en quienes la semilla de las trascendencia está a punto de germinar, para aquellos que comienzan cuestionar la artificialidad en la que se encuentran inmersos en su vida ordinaria, y que necesitan un chispazo que les conduzca a su propio despertar. 

 Y el lugar en donde es más fácil encontrar a un iluminado, no es en los Ashrams o en las cimas de las montañas nevadas, sino justo allí, en la vida ordinaria, en donde con su luz siempre nos impulsa a ver más claramente. 

 Así que ahora teniendo más claridad sobre lo que es la iluminación y lo que es estar iluminado, te invito a que también seas un portador de claridad, porque si has sentido que en este mundo hay mucha oscuridad, entonces sé tu la luz.



Sembrado por Esteban Augusto (Marzo 2020)

En https://semillerodeyoga.blogspot.com/


 

martes, 5 de diciembre de 2017

ESTAMOS HECHOS DE LUCES Y SOMBRAS


ESTAMOS HECHOS DE LUCES Y SOMBRAS


Un filósofo llevó a sus discípulos a una habitación oscura.

– ¿Qué ven? -les preguntó.

– Nada, maestro – le respondieron.- La oscuridad es absoluta y no nos deja ver.

El filósofo dio una palmada, y se encendieron al mismo tiempo mil lámparas de intensa luz.

– ¿Qué ven ahora? – les preguntó otra vez.

– Nada, tampoco – dijeron los discípulos.- Esta luz cegadora nos impide abrir los ojos para ver.

-Aprendan, pues, – les enseñó el maestro -, que ni en la luminosidad absoluta ni en la completa oscuridad el hombre puede ver. Por eso estamos hechos de luces y sombras, para podernos ver los unos a los otros. ¡Ay de aquél que no perdone la oscuridad que hay en el alma de su hermano, pues no lo podrá ver, y estará solo! Y ¡ay de aquél que no busque poner luces en su oscuridad, pues a sí mismo se perderá!

Así dijo el sabio. Y concluyó:

-Estamos hechos de sombras. ¿Dónde mejor que en nosotros puede brillar la luz?

miércoles, 4 de octubre de 2017

ILUMINACIÓN ES VER, VIVENCIAR Y COMPARTIR LO ESENCIAL, por KHAAM-EL


ILUMINACIÓN ES VER, VIVENCIAR Y COMPARTIR LO ESENCIAL
por KHAAM-EL


Vivir encolerizado emponzoña y turba el alma culpando de todos los males y sinsabores, que uno piensa le ocurren, a las proyecciones de de su propio delirio (pudiendo ser el objeto de las iras, tanto personas, como cosas o situaciones, incluida la particular idea de uno mismo, o lo que se antoje).

Pacífica tu ánimo. Date un respiro y no creas a tus irritantes creencias de rutinaria inercia aprendida. Detente, en la alocada justificación del ego, y no te encolerices con la cólera, ni seas ingrato frente a la ingratitud. Permite que el perdón deshaga cualquier impulso proveniente de lo lo personal y sus interesadas memorias. 

Mantente en paz de espíritu y comparte lo esencial,  sin esperar, ni mucho menos exigir, nada a cambio... cultiva tu alma y no sucumbas a la indolencia y los caprichos que reclama la identificación con el cuerpo... sé humilde y persevera en el camino interior... no tengas prisa, no te angusties ni enerves si todo aparenta ir muy despacio hacia la resolución. 

Simplifica tu vivir... simplifica tu razonar... simplifica tu buscar... simplifica te estar y tu ser... nada de lo esencial faltará jamás y todo lo superfluo, por su incuestionable impermanencia, sobra. 

Vive sin un futuro proyectado y no te pesará un supuesto pasado... no quieras agarrar las cosas del mundo o te quedarás con el puño cerrado, sin nada que compartir, sin nada que dar o recibir, sólo presto a golpear, a diestro y siniestro, al sentirte defraudado por la esterilidad de lo posesivo... ábrete a lo insospechado y tus truculentas sospechas acerca de todo cesarán de inmediato.

No escuches al miedo, o su veneno languidecerá tu corazón enamorado, volviéndolo vanidoso, triste y celoso, penando y sufriendo por su amargor desconfiado.

Ama, no hay nada real que pueda perderse. Camina confiado la senda presente... la luz del Ser Indiviso (Dios, Nirvana, Tao, Gran Espíritu, Atman...) te muestra los certeros pasos que has de dar según se despliega la vida, porque nunca ha estado separada de ti (la luz de la Verdad es tu alma, tu mente íntegra y pura). 

Sonríe... bendice... acepta. 

Lo que anhelas con todo tu corazón ya se halla en tu interior. El final de lo que tuvo principio conduce a lo anterior a todos los principios. Ve hacia lo innato e inherente, y no hacia lo fabricado y aprendido. 

Todo lo acabable acaba, todo lo transitorio, por longevo que se precie, no tiene auténtica valía... vuelve a la sencillez y la simplicidad, y no te compliques con deseos y aversiones de lo más insustancial. 

¡Qué descanso!... ¡Qué alegría!... ¡Qué milagro!... lo sustancial, inmaculado, eterno, bienaventurado, lleno de paz y perfecto Amor -la vida del espíritu-, permanece siempre en plenitud, es imperturbable e inefable... Ver lo esencial, vivenciarlo y compartirlo, con claridad y generoso desinterés, es iluminación.


KHAAM-EL



FUENTE: http://encuentrointeriorconlainfinituddelser.blogspot.com.es/


jueves, 11 de mayo de 2017

LA ILUMINACIÓN, por Osho


LA ILUMINACIÓN

por Osho

Existen dos tipos de objetivos egoicos: los mundanos y los ultramundanos.

Algunas personas andan a la búsqueda de dinero, otras quieren poder, prestigio, ganar. 

Otras andan buscando a Dios, moksha, nirvana, iluminación. Pero la búsqueda continúa.

¿Y quién busca?

El mismo ego.

En el momento en que abandonas la búsqueda, también desechas el ego. En el momento en que no hay búsqueda, deja de existir el buscador.

La iluminación es descubrir que no hay nada que descubrir. La iluminación es saber que no hay ningún sitio al que ir. La iluminación es comprender que esto es todo, que esto es perfecto, que esto es ello. La iluminación no es un logro, es comprender que no hay nada que alcanzar, ningún sitio al que ir. Ya estás ahí, nunca te has alejado. No puedes alejarte de ello.

Tal vez te hayas olvidado, eso es todo. Tal vez te hayas quedado dormido, pero eso es todo. Tal vez te hayas perdido en muchos sueños, pero eso es todo, porque tú estás ahí. Dios es tu propio ser.

No hay que pensar en la iluminación como en un objetivo, porque no lo es. No es un objetivo, no es algo que se pueda desear. Y si la deseas no la lograrás.

La iluminación sucede cuando desaparece todo deseo. El futuro desaparece. Cuando no hay deseo, no existe necesidad de futuro.

Estás aquí y ahora.

No es algo que suceda desde fuera, sino que surge desde el interior. Siempre estuvo ahí, pero estabas enturbiado, lleno de pensamientos.

La iluminación es un proceso de desaprendizaje.

De repente olvidas todo lo que has aprendido. En ese momento no sabes nada. En ese momento no hay conocedor, en ese momento no hay observador… sólo el sonido. Y uno se despierta de un largo sueño.

No necesitas corregirte, no necesitas mejorarte. Todo eso no son más que bobadas.

La naturaleza no puede corregirse, debe aceptarse.

No existe otro modo. Seas quien seas, seas como seas, así es como eres… eso es lo que eres. Es una gran aceptación.

No hay que cambiar nada, porque todo es una hermosura… eso es la iluminación. Todo es como debe ser, todo es perfecto.

Éste es el más perfecto de los mundos, y no carece de nada.

Experimentarlo así es la iluminación.


Osho

sábado, 8 de abril de 2017

¿CÓMO HALLAR LA LUZ?, por Osho


¿CÓMO HALLAR LA LUZ?
por Osho

"El estar constantemente centrado
en la Iluminación interior
y en el infinito néctar interno
es el baño preparatorio para la adoración."

Por lo tanto, ¿cuál es la manera de entrar en ella y cómo mantenerse centrado? ¿Cómo alcanzarla? ¿Cómo hallar esa luz?

Dos o tres cosas. Una, siempre que afirmas que existe la luz, ¿qué quieres decir? Yo digo, «La habitación está iluminada» ¿Qué quiero decir con ello? 
Quiero decir que puedo ver. Nunca se ve la luz, sólo se ve lo iluminado. Puedes ver las paredes, no la luz; puedes verme a mí, no la luz. Se ve lo que se ilumina, nunca a la luz en sí misma, porque la luz es tan sutil que no se puede ver. No es un fenómeno evidente. Por eso inferimos que la luz existe. Es una inferencia, no un conocimiento del hecho. ¡Es sólo una deducción! Debido a que soy capaz de verte, deduzco, asumo, que existe la luz. ¿Cómo voy a verte sin luz?

¡Nadie ha visto la luz ! ¡Nadie! Y nadie la verá nunca. Pero empleamos las palabras «Veo luz» y con ello significamos que «Veo cosas que no podrían ser vistas sin luz». Cuando dices que hay oscuridad, que no hay luz, ¿qué quieres decir? Tan sólo que «Ahora no puedo ver las cosas». Cuando no puedes ver los objetos, deduces que no hay luz. Cuando puedes ver los objetos deduces que hay luz. De modo que la luz es una inferencia incluso en el mundo exterior, externo. Por esto, cuando uno tiene que entrar, cuando uno está listo para ir hacia adentro, ¿qué queremos decir con luz?

Si puedes percibirte a ti mismo, si puedes verte a ti mismo, eso significa que ahí hay luz. Es extraño pero nunca pensamos en ello. Toda la habitación está a oscuras, no puedes afirmar que haya algo en ella, pero si puedes afirmar una cosa: «Yo existo». ¿Por qué? Tampoco te ves a ti mismo. La habitación está totalmente a oscuras, nada se puede ver, pero sobre una cosa estás seguro y es de tu propio ser. No hay necesidad de pruebas, no hay necesidad de luz. Sabes que existes, sientes que existes. Ahí debe de haber una sutil claridad. Puede que no seamos conscientes de ella, podemos ser inconscientes o muy escasamente conscientes, pero está ahí.

De modo que dirige tu mirada hacia adentro. Cierra todos tus sentidos de modo que no exista una percepción de ninguna luz exterior. Penetra en la oscuridad, cierra tus ojos e intenta ahora entrar, ver en ella. En primer lugar puede que percibas sencilla-mente oscuridad; es debido a que no estás acostumbrado a ella. Sigue penetrando. Intenta mirar en la oscuridad en que estás metido. Penétrala y poco a poco irás percibiendo muchas cosas dentro. 

Una iluminación interior comienza a funcionar. Puede ser tenue al comienzo. Comenzarás a ver tus pensamientos porque los pensamientos son objetos interiores. ¡Son cosas! Comenzarás a tropezar con los muebles de tu mente.

Allí hay muchos muebles, muchas memorias, muchos deseos, muchas pasiones insatisfechas, muchas frustraciones, muchos pensamientos, muchos pensamientos-simiente, muchas cosas . Cuando empiezas a percibirlas, intenta primero penetrar la oscuridad. Entonces una lucecita comenzará a manifestarse y te volverás consciente de muchas cosas. Es como cuando entras repentinamente en una habitación a oscuras: no eres capaz de distinguir nada. Pero quédate ahí. Acomódate a la oscuridad, deja que tus ojos se acomoden a la oscuridad. Los ojos han de adaptarse, y eso lleva tiempo. Cuando vienes del exterior, de un jardín iluminado por el sol a tu habitación, tus ojos han de reajustarse a sí mismos. A tus ojos les llevará un poco de tiempo, pero se adaptarán.

Si uno emplea constantemente sus ojos para ver las cosas que tiene cerca, por ejemplo si uno lee sin cesar, se vuelve corto de vista porque un exceso de visión de cerca fija el mecanismo de los ojos. Por eso cuando quiere ver una estrella lejana, no puede verla porque el mecanismo se ha encasquillado. No es flexible. Lo mismo ocurre en el interior: debido a que hemos estado mirando al exterior continuamente, durante vidas, el mecanismo se ha quedado fijo y no podemos mirar hacia adentro.

Pero inténtalo, haz un esfuerzo, mira en la oscuridad. No tengas prisa, porque el mecanismo ha sido fijado durante muchas vidas. Los ojos han olvidado completamente el mirar hacia adentro. Nunca los has empleado para este propósito. Mira pues dentro de la oscuridad, observa la oscuridad y no te impacientes. Penetra la oscuridad, continúa penetrándola y al cabo de tres meses serás capaz de ver en su interior muchas cosas que nunca hubieras pensado que estuvieran allí. Y ahora, por primera vez, tomas consciencia de que los pensamientos son sólo objetos. Y cuando te vuelves consciente, puedes colocar un pensamiento donde tú quieras. Si quieres expulsarlo, puedes expulsarlo.

Pero ahora no eres capaz de expulsarlo. Ahora no eres capaz de eliminar ningún pensamiento porque no eres capaz de agarrarlo. Desconoces incluso que sea un objeto que puede ser cogido y puede ser expulsado. No sabes en dónde están localizados; no sabes de dónde vienen. Todo el mundo dice, «No quiero tener miedo; no quiero enojarme». Pero no pueden hacer nada por evitarlo porque desconocen de dónde proviene esa ira, cuál es su raíz, dónde tiene esa ira su reserva, dónde se acumula esa ira. Desconoces sus raíces.

Todo pensamiento es un objeto. Tiene una reserva acumulada. Por eso, cuando un pensamiento llega, es sólo como una hoja de un gran árbol. No puedes cortarla y tirarla pues otra hoja brotará. Las raíces están ahí; el árbol está ahí. Cuando te vuelvas consciente, incluso sólo un poquito, de que los pensamientos están ahí, de que los deseos están ahí – la ira, la pasión, la lujuria – de que todo está ahí, no empieces a combatirlo. Tan sólo obsérvalos, porque con el observar te volverás más consciente, y con el luchar nunca te volverás consciente. No luches, ¡observa! «Observar» es la palabra, el mantra. Observa sin descanso, y cuanto más observes, más empezarás a sentir que la luz está ahí. La luz está ahí, sólo que tus ojos han de adaptarse.

¡Observa! Con el observar, los ojos se acomodarán. Y cuando haya más luz y todo se vuelva claro, cuando no haya un rincón oscuro, te volverás el amo de tu mente. Podrás excluir lo que quieras, podrás reordenar como quieras. Y una vez te vuelvas el amo de tu mente, te volverás consciente de dónde es que proviene la luz, de dónde está su origen. El sol no está ahí, está afuera. No has ni tan siquiera encendido una vela, y todo se ha iluminado. ¿De dónde proviene esa luz? Primero te darás cuenta de las cosas que son iluminadas, luego te volverás el amo de los objetos de tu mente y luego empezarás a ser consciente de dónde proviene esa luz, de cuál es su fuente. Empezarás a ser consciente de una flor floreciendo. Luego empezarás a ser consciente de dónde proviene esa luz. Entonces podrás conocer el sol.

Tendrás que proceder únicamente de un modo indirecto, desde un objeto iluminado hacia la fuente de la luz. De nuevo la luz no es lo que se ve; de nuevo verás al sol. Empieza primero por percibir los contenidos de la mente. Luego, más y más, la mente se irá aclarando. Luego tomarás consciencia de dónde procede esa luz. Justo en el centro de la mente está su origen. ¡Entonces entra en el origen! Ahora podrás olvidarte de la mente, tú eres el amo. Podrás decir a la mente: «¡Detente!» y la mente se detendrá.

La consciencia es necesaria para ser el amo. Nunca intentes lo contrario: primero ser el amo y luego ser consciente. Nunca funciona, nunca puede funcionar así. Eso no es posible. Sé consciente, y el convertirte en el amo llegará. Te vuelves el amo. Entonces acude al origen, entra en el origen de dónde procede esa luz. ¡Ve! ¡Entra en la Iluminación! Esa entrada en la Iluminación es el «baño». Te has vuelto el amo de tu mente. Ahora puedes convertirte en el amo de la vida misma; ahora puedes convertirte en el amo de la consciencia misma. Y una vez bañado en esa Iluminación, en esa fuente de luz, serás capaz de contemplarte a ti mismo en tu eternidad. En este instante, todo el pasado y el futuro estarán ahí. Este instante es eterno. Eres tan puro que el tiempo en su totalidad se junta en ti. El pasado purificado crea un futuro purificado, y este momento se vuelve eterno.

Observa, sé consciente, observa en profundidad los contenidos de la mente. Entonces te harás consciente del origen; luego entra en el origen. Es pavoroso, porque todo lo que has conocido como ti mismo, morirá. Este baño es una muerte, una personalidad, todo morirá, porque la personalidad, la identidad, el ego, todos están en el polvo, en el polvo acumulado alrededor de tu ser. Sólo el ser permanecerá sin nombre ni forma. Y este sutra dice que este es el baño preparatorio. Sólo ahora eres capaz de entrar, y sólo hasta aquí tienes que esforzarte. En el instante en que eres purificado, en el instante en el que has atravesado este baño, en el instante en que los karmas se han disuelto, no necesitas ya hacer ningún esfuerzo.

Desde ese punto, Dios se convierte un campo gravitacional. Has entrado ahora en el Campo de la Gracia. Es lo mismo que la gravitación en la Tierra, pero has de entrar en el campo. Para las naves espaciales tenemos que hacer un arreglo fundamental: deben desprenderse de la atracción de la Tierra, salirse del campo de gravedad. Trescientos veinte kilómetros alrededor de la Tierra, envolviéndola, está el campo. Si estás bajo la acción del campo serás traído de regreso. Si traspasas los trescientos veinte kilómetros, la Tierra deja de poder influenciarte.

Lo Divino no puede tirar de ti al menos que estés totalmente puro, a menos que te vuelvas luz. Entonces, con igual velocidad, entras en lo Divino. De modo que esta entrada en la luz es el último esfuerzo. Una vez has sido purificado comienzas a gravitar. No necesitas moverte, eres atraído. Esta gravedad se conoce como Gracia: la fuerza de gravedad de lo Divino es la Gracia. La Gracia no es realmente una ayuda, ¡no! Es sólo una ley. Dios no otorga la Gracia solamente a algunos, no es así. No es parcial. La Tierra no es gravitacional únicamente para algunos. En el instante en que entras en el campo, la ley empieza a hacer su trabajo.

No digas pues que Dios otorga la Gracia, no digas que Dios es generoso, no digas que tiene compasión. No es cierto. Dios significa «La Ley de la Gracia». 

La ley comienza a operar. Una vez entras en su campo, la ley comienza a operar. Una vez te conviertes tú mismo en la luz, la ley comienza a trabajar y tú comienzas a gravitar.

Dije que la luz es la base de la vida. Incluso la ciencia coincide en esta frase. La ciencia acaba en este punto, no hay más allá para la ciencia. La religión tiene un más allá porque la religión dice que incluso más allá de la luz se halla la Existencia.

Otra cosa: la luz existe, por eso la luz posee dos cualidades: que es luz y que es existencia. Aun la luz no es lo supremo, pues posee dos cualidades: luz y existencia. La religión dice que la existencia puede darse sin luz, pero que la luz no puede darse sin existencia. Así que hay un paso más: la religión dice, «Dios es pura Existencia». Por eso, para la gente realmente religiosa, esta palabra o esta frase de «Dios es», es una falacia porque «Dios» y «es» significan lo mismo.

Una mesa «es», pero decir «Dios es» no es correcto. El hombre «es» porque puede «no ser», así que el hombre y «ser» son dos cosas concatenadas. Pero pueden ser separadas. Pero «Dios es» no es correcto porque Dios quiere decir «ser». O sea, es tautológico, repetitivo. Decir «Dios es» es tan absurdo como decir «Es es» o «Dios Dios». «Dios es» significa lo mismo que «Dios Dios» o «Es es». No tienen sentido, son absurdas. El «ser» es Dios. Por eso la religión lo reduce aún más y dice que cuando entras en la luz, entras en el «Ser», en la Existencia, en Eso. De modo que la luz es el aura de Eso. Cuando entras en la luz, entras en el aura. Pero en el instante en que entres en el aura serás succionado sin dilación. ¡Sin dilación!

Y ahora otra cosa. Dije que la luz se mueve a la más alta velocidad posible: 300.000 km por segundo. ¡Cuánto avanza la luz en un sólo segundo, en un minuto, en una hora, en un año! La unidad con la que los físicos miden su movimiento es el año luz. Un año luz significa la distancia que recorre la luz en un año a esta velocidad. Todavía esto es un movimiento en el tiempo. Es muy rápido, pero aún así a la luz le toma tiempo el desplazarse. Como dije, la luz no requiere de medio alguno, no necesita ningún vehículo, no necesita energía prestada, pero aún así la luz requiere de tiempo. Así para la religión, la luz necesita de algo sin lo cual es incapaz de desplazarse. Por eso la luz aún depende del tiempo.

La religión dice que debemos ahondar aún más para encontrar algo que no requiera ni siquiera de esa dependencia del tiempo. Para nosotros eso no tiene sentido. ¿Cómo se va a mover la luz sin medio alguno? Pero la ciencia afirma que se mueve. Y es así. La religión dice, «No te alteres. ¿Cómo puede existir Dios sin tiempo?» El «es», y Dios se mueve sin tiempo; la consciencia se mueve sin tiempo.

La luz posee la velocidad más elevada según las mediciones de la ciencia, pero en cierto modo es la más alta debido a que no puede decirse que la 

Existencia posea una mayor velocidad. En realidad la Existencia se mueve sin depender del tiempo. No es cuestión de velocidad. No podemos decir cuanto se mueve en un segundo. El movimiento es absolutamente absoluto. No hay intervalo. Por eso cuando uno penetra en esta Iluminación, es succionado. Incluso la palabra «succionado» requiere de cierto tiempo para ser pronunciada, pero el mismo fenómeno de ser succionado es intemporal.

Cuando digo «succionado», conlleva un tiempo, se pierde un tiempo. Pero, en realidad, cuando alguien entra en la Iluminación, no se requiere ni ese tiempo. No hay un intervalo. Eres succionado y más allá de esa luz está Dios, el templo. Esta luz únicamente te baña, te purifica, como un fuego. Te purificas. Y en el instante en que eres purificado: la entrada, la explosión.

Con la luz te vuelves inmortal, pero todavía percibes. Percibes que has penetrado en la inmortalidad. Pero al entrar en Eso, en el «ser», no percibes ni tan siquiera la inmortalidad. La vida y la muerte carecen ahora de sentido, sólo existe el «ser». Tú «eres», sin condiciones. Esa condición de «ser» es lo Supremo para la religión.

La luz es el campo, la mente está alrededor del campo y nosotros estamos alrededor de la mente, vivimos fuera de la mente. Por eso uno ha de entrar en la mente, luego en la luz y luego en lo Divino. No obstante nos mantenemos vagando alrededor, fuera de la mente. Este estado de estar siempre fuera de casa se ha vuelto un hábito fijo. Nos hemos olvidado de que vivimos en la terraza. Es cómodo, la terraza es un sitio cómodo para estar afuera. Por eso es por lo que nos hemos quedado ahí: es cómodo. Podemos desplazarnos por el exterior siempre y, puesto que nuestros deseos y nuestra mente están siempre en el exterior, vivimos en la terraza. De modo que en cualquier momento, a cualquier oportunidad de irnos, nos vamos. Hemos olvidado el que hay un hogar y que este salir afuera es convertirse en un mendigo. Entrar en la casa significa que has de girar la vista ciento ochenta grados y que has de utilizar tus ojos de una nueva manera, y que tendrás que atravesar una noche oscura. Tan sólo debido a un hábito fijo.

Los místicos cristianos han hablado mucho sobre «la noche oscura del alma». Esta es la noche oscura, debido a que nuestros ojos están fijos. Como dije, uno se vuelve miope, otro se vuelve hipermétrope. Y si continúa mirando a lo lejos, se vuelve incapaz de ver de cerca. Y si continúa mirando cerca, se vuelve incapaz de ver a lo lejos. Los ojos se vuelven fijos. Se vuelven mecánicos, pierden flexibilidad. Así como unos se han vuelto mío-pes y otros hipermétropes, nos hemos vuelto «externo-pes». Hemos de desarrollar la «interiorización» (*).

Puede que conozcas la palabra «interiorizar», pero puede que nunca hayas oído la palabra «externo-pe». Sabes que es «interiorizar», pero carece de sentido a menos que entiendas que significa «externope». Nos hemos vuelto «externopes», fijos en lo externo; hemos de desarrollar el «internope», la interiorización. Siempre que tengas tiempo, cierra tus ojos, cierra tu mente al exterior y trata de penetrar en ella. Al comienzo te hallarás en una noche oscura. No habrá nada más que oscuridad. No seas impaciente. Espera y observa y poco a poco la oscuridad se irá disipando y serás capaz de percibir muchos fenómenos internos. Y únicamente cuando te vuelvas consciente del mundo interno, sólo entonces podrás darte cuenta dónde está el origen de donde procede esta luz. Entonces entra en el origen. A esto los Upanishads le llaman «el baño».

¡Cuán estúpida es la mente humana! Lo ritualizamos todo y se pierde el significado. Sólo permanecen entonces los estúpidos rituales. Así nos bañamos antes de acudir al templo. Y no hay ni templo ni baño. El templo está adentro y el baño también. Y este baño, dicen los Upanishads, es el baño en la Iluminación interna.

La luz es en realidad el puente entre lo Divino y el mundo. Lo Divino crea al mundo al crear la luz. La luz es la primera creación, y luego la luz se condensa y sobreviene la materia; luego la luz crece; digo que la luz crece, y luego aparece la vida; entonces la vida crece y aparece el amor.
Luz, vida, amor, esas son las tres capas. No te quedes en la segunda. O retrocede a las raíces o asciende hasta la semilla otra vez, a las flores. Desciende hasta la luz o asciende hasta las flores. Y hay dos caminos. Uno es el camino del conocimiento. «Conocimiento» significa descender hasta la luz. Con «Gyana Yoga» el verdadero secreto que se oculta es éste: descender hasta la luz. Y luego está el «Bakti Yoga», el camino de la devoción, que significa ascender hasta el amor.

* N. del T.- Juego de palabras en inglés entre: short sight= mirar de cerca =miope; far sight= mirar de lejos = hipermétrope; out sight = mirar hacia afuera, sin equivalente en castellano; e insight= mirar hacia adentro = interiorizar.

Un Buda desciende, una Meera asciende. Un Mahavira baja, un Chaitanya sube. Hablan lenguajes muy contradictorios. Ha de ser así porque uno habla de ir hacia las raíces, hasta la fuente, y el otro habla de ir hacia las flores, hacia el final, hacia el clímax, hasta la cima. Por una parte están Buda, Mahavira, Patanjali; su lenguaje es árido. Tiene que ser así porque están regresando al origen. No hay poesía, no puede haberla porque no se están dirigiendo hacia las flores. Hablan de un modo científico. Un Patanjali habla como un científico: de leyes. Un Buda siempre dice, «Haz esto, y esto sucederá. Al hacer esto, sucede esto otro. Esta es la causa y éste es el efecto».

Hablan en términos muy científicos, hablan en términos de matemáticas, muy áridos. Hablan en prosa, nunca hablan en poesía. No pueden, ¿cómo va ha hablar en poesía un científico? Está escarbando en la fuente. No se preocupa en absoluto de las flores. Está escarbando en profundidad en busca de las raíces. ¿Cómo va a hablar poéticamente? Chaitanya, Meera, hablan un lenguaje distinto. Bailan, cantan porque están ascendiendo hasta las flores. Y la floración no puede suceder sin bailar y cantar, sin celebrar la vida misma. Por eso es por lo que Buda y Mahavira aparecen como anti-vida, porque van hacia las raíces. Y Chaitanya y Meera aparecen como muy afirmativos. Aman la vida porque ascienden.

Ambos caminos alcanzan la misma meta. El tomar uno u otro depende de ti. Si tienes una mente muy científica, matemática, sin poesía es mejor que sigas el que desciende hasta la luz. Si posees una mente orientada a la prosa, entonces baja. Pero si tienes una actitud estética, poética, si eres capaz de bailar y cantar y celebrar, no te dirijas entonces hacia las raíces. Dirígete hacia las flores. Llegarás a lo mismo, porque una vez llegues a las flores alcanzarás la semilla. La flor es de nuevo la futura semilla.

Si bajas a las raíces, te desplazas. Desde la vida, te desplazas. La vida es sólo un puente. Es una fonda, no una meta. Ve a una u otra orilla, pero la vida no ha de ser estática. Debe ser un movimiento más allá de sí misma. A una orilla o a otra, esto o eso.

Básicamente éstas son las dos dimensiones del movimiento. ¡Escoge una! El quid no es cuál es la mejor. Depende de ti, de la que sea mejor para ti. Las dos son iguales. Pero para ti no pueden ser equivalentes. Para ti, una debe de ser preferencial. Depende de ti. Explora cuál es la tuya.

La que denomino poética es ilógica, sensitiva, de la clase emocional que es capaz de amar totalmente, profundamente. La del conocimiento no es emocional, no es del tipo sensitivo. Es lógica hasta la médula. Así algunas personas son lógicas, intelec-tuales, orientadas hacia el conocimiento. Siente la diferencia. Si eres del tipo cognitivo, tu elección es el conocimiento. Si eres del tipo emocional, orientado al corazón, tu búsqueda no es en pos del saber, tu búsqueda es en pos del sentir, del ser. Y ambos son distintos en su comienzo. Al final son lo mismo, pero al comienzo son diferentes. Si acudes a Meera y le dices que éste es el camino para conocer la Verdad, Meera te dirá. «¿Y qué voy a conseguir con conocer la Verdad? ¿Qué ganaré con ello? Quiero amar la Verdad».

Pero, ¿cómo amar la Verdad? Por eso es porque los baktas nunca hablan de la Verdad. Hablan del Amado, hablan del Amigo. ¡Hablan en términos del sentimiento! El decir «Dios es la Verdad» les parece algo matemático. Vinoba dice que Dios debe de ser un matemático. No es que Dios lo sea, sino que la mente de Vinoba es matemática. Su propio amor hacia las matemáticas convierte Dios en un matemático. Para un Pitágoras, Dios es un matemático. Depende de ti. Si sientes a Dios como a un amado, como un amigo, como un amante, si no puedes imaginarte a Dios como la Verdad, entonces asciende, sube en vertical hacia el florecimiento. Así tu meditación será más creativa. Crea poesía, crea pintura, crea danza, crea cantos, y mediante todos ellos alcanzarás la Iluminación.

Pero si tu inclinación es hacia el conocimiento, el llamar a Dios el Amado es un absurdo. ¡Que quieres decir con ello? ¿Cómo va a ser la Verdad un amante? Llamar a Dios, padre, es un sinsentido. ¡Cómo va a ser Dios un padre? Debe ser la Verdad. Por eso si tu clase pertenece a la cognoscitiva, muévete en vertical: desciende. Sumérgete en las profundidades, no en las alturas. Ve hacia las raíces, hacia la fuente. Cuando alcances tu conocimiento y cuando un bakta alcance lo que siente, llegaréis al mismo centro. Pero unbakta asciende y un gyani desciende.

Este sutra es para aquellos cuya búsqueda es en pos del conocimiento porque los Upanishads pertenecen a la clase que busca el conocimiento. No son para devotos. Pero menciono esto únicamente para que te des cuenta pues, de que a veces, algo puede que te atraiga en gran medida pero puede que no pertenezca a tu tipo. No te dejes engañar. La atracción no significa nada. La atracción no significa nada a menos que se de una sintonía interior. Puede que te sientas atraído, pero no funcionará. Debes de empezar a percibir que «Esta es mi inclinación; así es como soy». Entonces no escuches a nadie. Nos creamos mucha confusión unos a otros porque nadie sabe de lo que está hablando.

Si eres una persona inclinada hacia el corazón, no escuches al intelecto, no escuches los argumentos, no discutas. Di tan sólo, «Soy una persona que se inclina hacia el corazón. No me importan para nada las explicaciones». No escuches los razonamientos porque te confundirán. Y puede que a veces te sientas atraído porque el opuesto tiene una atracción sexual. Sucede que una persona emocional puede ser influenciada en gran medida por una intelectual, pues carece de esa dimensión, y uno comienza a percibir que aquello de lo que carece es importante. Y tú no podrás convencer a un intelectual, pero él si te convencerá a ti. No puedes argumentar por ti mismo, pero el sí puede por él mismo. Por eso tu ego se siente herido y empiezas a imitar. Dejas de lado tu tipo y puede que, durante muchas vidas, no seas capaz de reencontrarlo porque cuando un proceso comienza es muy difícil el volver atrás.
Y nunca confundas a nadie. Si percibes que alguien es del tipo emocional, no discutas con él aunque esto no te satisfaga. No discutas, no argumentes, no digas nada. Déjalo que se sumerja en sí mismo.

Somos tan violentos que nadie permite a nadie que perma-nezca consigo mismo. Todo el mundo anda en busca del otro, todo el mundo trata de convertir al otro a su propio modo de ser sin saber que puede estar destruyendo una gran posibilidad. Insiste en ser tú mismo. No hay ninguna arrogancia en ello. Es una sencilla ley el decir, «déjame que sea yo mismo». Pero cuando empiezas a hablar utilizando los términos del otro, antes o des-pués terminarás por ser succionado por ellos. Por eso si eres del tipo emocional di directamente, «No me importan para nada la lógica u otro tipo de argumentaciones». No discutas, no emplees los mismos términos o el mismo lenguaje. Tan sólo di, «Soy irracional. Tengo fe sin tener una sola prueba, pero la fe me funciona y no necesito más».

Algo fatal le ha sucedido a la mente humana y es que los intelectuales se han declarado a sí mismos como la única clase posible. Han obligado a todo el mundo a aceptar el punto de vista de que son el único tipo correcto y que todos los demás están errados. La educación les pertenece, las escuelas les pertenecen, las universidades les pertenecen. Crean literatura, crean razonamientos, crean pruebas, contra-pruebas, crean filosofías. Se han vuelto excesivamente dominantes y el tipo emocional se está sintiendo inferior: siente que está de más. En realidad, no hay educación emocional, sólo educación intelectual. Esta no conoce el lenguaje de la emoción, no conoce los argumentos de la emoción, no conoce la lógica del corazón. No conoce nada y por tanto se siente culpable. Si tiene fe, si se desarrolla en amor hacia lo Divino, se siente culpable, siente que está equivocada. Nunca te sientas así. 

Percibe siempre tu propio pulso, lo que eres, lo que es tu naturaleza; y luego decide. O más bien, deja que tu naturaleza decida.

Esos son pues los dos caminos: o bien ser bañado en la luz interior o ser bañado en el amor interno. Y entonces estarás en el umbral, en los límites dónde la gracia empieza a ejercer su acción. Entra, y halla la fuente, o sal, y descubre al amado.

Recuerda esto también: si has de encontrar la fuente, entra. Si has de encontrar al amado, sal. Para buscar las cosas, has de salir; para buscar al amado, también has de salir. La actitud es distinta, pero el movimiento es el mismo. Encontrar al amado quiere decir descubrir Eso en todo lo que te encuentras. Sal y sigue indagando y llegará un momento en que nada queda excepto tu amado. Entonces eres bañado en amor, y éste será el resultado.

O, entra. Si te desplazas hacia adentro puedes descartar hasta la palabra Dios. En los viejos textos de yoga, no se menciona a Dios en absoluto. E incluso en los textos más modernos, se menciona a Dios sólo como medio. Para alcanzar Eso, Dios es mencionado como medio. Y puedes descartarlo; es prescindible.

Por eso un Buda puede culminar sin ningún concepto de Dios, un Mahavira puede llegar sin ningún concepto de Dios, pero una Meera no puede llegar sin concepto de Dios. Un Chaitanya no puede llegar, porque Dios no es algo prescindible si tu camino es el del amor, porque entonces ¿dónde encontrarás al amado?

Pero, ¡muévete! No permanezcas estático en la vida. ¡Ve hacia la luz o hacia el amor!


La Alquimia suprema (vol. 1)


Osho: ¿Cómo hallar la Luz? 

martes, 13 de septiembre de 2016

SER E ILUMINACIÓN, por Eckhart Tolle


SER E ILUMINACIÓN,
por Eckhart Tolle

Más allá de la miríada de formas de vida que están sujetas al nacimiento y a la muerte existe la Vida Una, eterna y omnipresente. Muchas personas utilizan la palabra Dios para describirla, pero yo suelo llamarla Ser. La palabra Ser no explica nada, pero la palabra Dios tampoco. Ser, no obstante, tiene la ventaja de ser un concepto abierto. No reduce el infinito invisible a una entidad finita. Es imposible formarse una imagen mental del Ser, y nadie puede pretender su posesión exclusiva. Es tu esencia misma; puedes acceder a ella inmediatamente como el sentimiento de tu propia presencia.

Por eso sólo hay un pequeño paso entre la palabra Ser y la experiencia del Ser.

EL SER NO SÓLO ES TRASCENDENTE; TAMBIÉN IMPREGNA PROFUNDAMENTE cada forma, y su esencia es invisible e indestructible. Esto significa que ahora mismo puedes acceder al Ser porque es tu identidad más profunda, tu verdadera naturaleza. Pero no trates de aferrarlo con la mente. No trates de entenderlo.

Sólo puedes conocerlo dejando la mente en silencio. Cuando estás presente, cuando tu atención está plena e intensamente en el ahora, puedes sentir el Ser, pero nunca podrás entenderlo mentalmente.

La iluminación es recuperar la conciencia del Ser y residir en ese estado de «sensación-realización».

La palabra iluminación suscita la idea de un logro sobrehumano, y al ego le gusta que sea así; pero no es más que tu estado natural en el que sientes la unidad con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, con algo que es esencialmente tú, y sin embargo es mucho mayor que tú. Es encontrar tu verdadera naturaleza más allá del nombre y de la forma.

La incapacidad de sentir esta conexión crea la ilusión de que estás separado de ti mismo y del mundo que te rodea. Entonces te percibes, consciente o inconscientemente, como un fragmento aislado. Surge el miedo, y los conflictos internos y externos pasan a ser la norma.

El mayor obstáculo para experimentar la realidad de tu conexión es la identificación con la mente, que hace que el pensamiento se vuelva compulsivo. Ser incapaz de dejar de pensar es una enfermedad terrible, pero no nos damos cuenta de ella porque casi todo el mundo la sufre y se considera algo normal. Este ruido mental incesante te impide encontrar el reino de quietud interior que es inseparable del Ser. También crea un falso yo fabricado por la mente, que lanza una sombra de miedo y sufrimiento.

La identificación con la mente produce una pantalla opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que bloquean toda verdadera relación. Esa pantalla se interpone entre tú y tú mismo, entre tú y tu prójimo, entre tú y la naturaleza, entre tú y Dios; crea la ilusión de separación, la ilusión de que tú y el «otro» estáis totalmente separados. Entonces te olvidas del hecho esencial de que, debajo del nivel de las apariencias físicas y de las formas separadas, eres uno con todo lo que es.

La mente es un instrumento soberbio si se usa correctamente. Sin embargo, si se usa de forma inapropiada, se vuelve muy destructiva. Para decirlo con más precisión, no se trata tanto de que usas la mente equivocadamente: por lo general no la usas en absoluto, sino que ella te usa a ti. Ésa es la enfermedad. Crees que tú eres tu mente. Ese es el engaño. El instrumento se ha apoderado de ti.

Es como si estuvieras poseído sin saberlo, y crees que la entidad posesora eres tú.

LA LIBERTAD COMIENZA cuando te das cuenta de que no eres la entidad posesora, el pensador. Saberlo te permite examinar la entidad. En el momento en que empiezas a observar al pensador, se activa un nivel de conciencia superior.

Entonces empiezas a darte cuenta de que hay un vasto reino de inteligencia más allá del pensamiento, y de que el pensamiento sólo es una pequeña parte de esa inteligencia. También te das cuenta de que todas las cosas verdaderamente importantes —la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interna— surgen de más allá de la mente.

Empiezas a despertar.

Eckhart Tolle 

martes, 19 de abril de 2016

EL SENDERO HACIA LA ILUMINACIÓN (Hua Hu Ching)



EL SENDERO HACIA LA ILUMINACIÓN 
(Hua Hu Ching)

En el centro de tu ser tienes la respuesta; sabes quién eres y sabes qué quieres...

Lao Tsé

viernes, 12 de febrero de 2016

SOMOS LUZ, sólo debemos darnos cuenta por Emilio Carrillo


SOMOS LUZ, sólo debemos darnos cuenta
por
Emilio Carrillo

SOMOS LUZ... Pese a que esta conferencia de Emilio Carrillo tiene ya como un año y medio, es algo a recordar en nuestro vivir diario...