NAMASTÉ



"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."


Un día me levanté y ví que algo había cambiado a mi alrededor, en mi. Me inundaba una serena sensación de Paz y Amor por todo lo creado. Una simple florecilla me parecía entonces lo más hermoso y más grande en su perfección. La sonrisa de un niño, las lágrimas de un anciano... Mirarme a mi misma en el espejo... El mundo en sí parecía tener colores de recién pintado.

Al principio, yo no entendía a que podía deberse aquel cambio que sólo yo parecía ver. Nadie a mi alrededor parecía ser consciente de que todo a su lado brillaba de otra manera excepto yo. Llegue incluso a pensar si no estaría volviéndome loca, pero no. Simplemente había tomado conciencia de quien soy.

Poco a poco, al principio con paso inseguro y un tanto sola, fui iniciando mi camino. Buscaba a ciegas información en los sitios mas insospechados. Era como si una voz interior me guiase. (No puedo dejar de sonreír ante este comentario: "una voz interior".) Lejos estaba entonces de saber que era precisamente eso lo que me impulsaba a seguir.

Pronto comencé a conocer a gente que se encontraban en mi misma situación. Pronto comenzaron a aparecer en mi vida personas, Almas de Luz, que me fueron guiando, ayudando, consolando cuando tropezaba y caía y empujándome cuando parecía que iba a desistir en mi labor.

Comprendí que significaba haber DESPERTADO. Comprendí la tarea que tenía por delante para llevar a buen puerto la misión que se me encomendó. Aprendí lo ya sabido de nuevo, como si fuera de nuevo un bebe recién nacido. Viaje en mis sueños a las ciudades de sanación.

Ahora sé que soy Amor porque provengo del AMOR del PADRE y que como tal, estoy para difundir ese mismo Amor por todo lo que ÉL creó. Que mi meta está en ir evolucionando hacía la perfección y en ayudar a aquellos de nuestros hermanos que comiencen su caminar como un día fui ayudada yo.


*********


Por todo esto puedo y debo deciros:


Yo soy Drisana, la hija del Sol.


Ese es el significado de mi nombre, al menos el nombre más antiguo que recuerdo haber tenido en esta dimensión desde la primera vez que encarne en mi amada Lemuria.


En este aquí y ahora he vuelto de renacer, he despertado a la verdad y he recordado. Me he reconocido en cada un@ de mis herman@s. He reaprendido a amar al Padre-Madre y a toda su Sagrada y Divina Creación.


Y he sentido el llamado ancestral que anclado en lo más profundo de mi Esencia, me empuja a ayudar e iluminar desde la humildad de mi Ser y como persona humana, al resto de mis herman@s que ya están despertando.


Es tiempo de volver a Ser aquello que tan profundamente duerme dentro de nosotr@s. Tiempo de abrir los ojos del Alma, de avivar la llama imperecedera del AMOR Incondicional que se guarda en la cámara mas secreta de nuestros corazones. Tiempo de reconocer nuestra parte Divina. Tiempo de entender que como parte de la más Pura Luz del PADRE, tenemos un trabajo que hacer, una misión que cumplir.


Es tiempo de regresar al Hogar.


¡Despertar!


Llegó la hora de volver a ser Unidad con el UNO y de brillar con su Infinita Luz.


Desde la LUZ y con el AMOR más puro y profundo, os pido que repitáis conmigo:


YO SOY el/la que YO SOY y como tal me manifiesto en la Serena Paz, la Pura Luz y el Infinito Amor Incondicional del PADRE-MADRE.


YO SOY el/la que YO SOY



Que la LUZ del PADRE ilumine siempre nuestros corazones y junto con sus Ángeles y Arcángeles, seamos dignos y capaces de llegar al mismo centro de SU corazón,


La Paz y el Amor con nosotros.


Drisana

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sábado, 8 de junio de 2024

No soy bella pero soy un hermoso Ser de Luz


No soy una humana guapa ni perfecta según los cánones de belleza que nos han impuesto desde siempre. Tengo muchos defectos y muchas limitaciones a nivel físico, pero eso jamás me ha supuesto un impedimento para poder crecer como el hermoso Ser de Luz que soy.

Dentro de la imperfección que elegí para mí en este plano de conciencia, en esta tercera dimensión tan llena de sus propias limitaciones, llevo una niña que recién aprendió a mirar con los ojos de su Alma, con los ojos de la realidad más pura y aprendí a utilizar aquello auténticamente perfecto que poseo como es mi Corazón. Porque es en el corazón donde habita nuestro Ser Verdadero, nuestro YO SOY. La Esencia que nos volverá a llevar al origen, al Hogar, al Padre-Madre cuando hayamos terminado con lo que vinimos a aprender en esta vida.

No soy una mujer “guapa” ni tengo medidas perfectas. Sólo soy una mujer normal que es consciente de ser lo que aparenta y no quiere ser lo que pretenden los demás. Me declaro auténtica, real, cercana, sincera… y soy plenamente feliz con lo que tengo y doy.

Soy lo que el Padre puso en mi corazón. Soy un pedacito de su propia Esencia Divina, soy Puro Amor Incondicional de su inmenso AMOR y como tal me manifiesto a mis hermanos y hermanas en la Luz, porque no sabría ser de otra manera.

Soy en total humildad e inmenso Amor, la mano que ayuda al caído, la que empuja de nuevo a caminar, la que seca las lágrimas y ofrece consuelo y no espera jamás ni siquiera una palabra de agradecimiento porque ver a mis hermanos felices es la mejor recompensa que puedo recibir y lo que me llena de inmensa Paz y Felicidad.

No soy bella, pero soy un hermoso ser de Luz.

Y eso es lo que me esfuerzo en mostrar a los demás, para que abran sus ojos del Alma y se vean a sí mismos como me veo yo. En la Obra del Padre-Madre, no existen cánones ni medidas, ni altos ni bajos, ni guapos o feos, ni listos o tontos, ni siquiera buenos o malos. En la obra del Padre todo es hermosa Luz e inmenso Amor Incondicional, porque en la CREACIÓN del PADRE, todo es PERFECCIÓN.

Y ahora, os invito a que os miréis al espejo y os veáis y os reconozcáis como lo que verdaderamente sois.


Drisana ©

 

jueves, 5 de enero de 2023

LA LÁMPARA DE LA ESPERANZA, por Rafael Sánchez Ortega


Desde la soledad de su habitación contemplaba la lámpara que alumbraba en la ventana. En realidad se trataba de una sencilla vela de cera en una funda plastificada de color rojo. Una amiga le había dicho que la pusiera encendida en la ventana durante la noche, que cerrara los ojos y pidiera un deseo.

Así lo hizo y allí estaba, mirando el parpadeo incesante de la llama y dejando pasar el tiempo esperando el milagro de que su deseo se cumpliese por efecto de esa forma votiva y representada en la lámpara que desde el salón dejaba su luz, como un faro en la noche, a través de la contraventana entreabierta.

Sin embargo tenía tan pocas esperanzas de que su deseo se cumpliera que su escepticismo le hacía estar mas pendiente de otras cosas que tenía alrededor, como la carta que había recibido en la mañana, la música que sonaba en la cadena musical o el cuaderno de poemas en el que de vez en cuando depositaba algunos versos.

Pero la lámpara estaba allí, había pasado ya la media noche. En realidad eran las tres de la madrugada. La llama había consumido parte de ella, de la misma forma que El había dejado transcurrir un espacio de su tiempo esperando, en razón de aquella falsa ilusión que una amiga le había formado con esa idea.

Se preguntó hasta qué punto necesitaba la misma. En realidad tenía todo lo que una persona normal puede desear: Salud, dinero, estabilidad... ¿qué le faltaba? Difícil pregunta, ¿verdad?. Eso fue lo que se dijo a sí mismo hace unas horas cuando encendió la lámpara. Pero sí, quizás como a toda persona humana le faltaba algo o para ser más exactos le faltaba alguien.

En este caso echaba en falta a esa persona que podía compartir su tiempo y a la que podía dedicarse en cuerpo y alma. Quizás a esa musa imaginaria que tantas veces había soñado y reflejado en sus poemas. Solo que esta vez deseaba que fuera algo real y por eso había encendido la lámpara con esa esperanza de que, aunque fuera en su imaginación, surgiera esa respuesta y pudiera sentir a su lado a la persona deseada.

¿Pero era eso lo que buscaba? Acababa de pensar en una persona deseada, no en una persona amada. No, se dijo, no es eso. Lo que busco es a la persona que pueda amar y a la vez de la que pueda recibir todo lo que ella tiene para entre los dos poder compartir ese mundo maravilloso y mágico del amor.

¡Amar, amor...! Benditas palabras, pero ¿dónde estaban, dónde se encontraban? ¿hasta qué confines de la tierra debería arrastrarse para conseguir dar y recibir ese sentimiento? ¿acaso le estaba negado amar a él, la persona que todo el mundo tenía por alguien sensible y lleno de ternura? ¿o es que acaso lo que él creía buscar en el amor, no era más que un simple sueño e ilusión?

¡Dios mío, no me abandones, no me dejes el silencio...! Recordaba esta súplica que hace años había salido a su cuartilla en un poema y la recordaba como si la acabara de plasmar ahora mismo. Era más joven, estaba lleno de sueños, había amado, o al menos eso había creído él. Se enamoró perdidamente de aquella chica. Le escribió muchos poemas, compartió su tiempo y le confió sus secretos hasta que un día ella desapareció de su vida. Simplemente se fue sin decirle nada.

La realidad era así de cruda y bien lo sabía. Por eso, desde entonces, se había refugiado en su mundo. Ese mundo pequeño y grande, a la vez, de los sueños. Allí estaba a salvo o al menos eso creía él, aunque a veces le recorriera el cuerpo un pequeño escalofrío al notar todo lo que le faltaba y lo que no podía dar por no exteriorizar a una persona real sus sentimientos.

Y ahora, en la noche de este día que acababa y cuando las estrellas se iban retirando para dar paso a la madrugada, estaba ante su mesa, con el cuaderno abierto, la pluma en la mano, escribiendo unos versos y mirando de vez en cuando a la lámpara de la esperanza.

De pronto se fijó en la carta recibida en la mañana. La abrió y volvió a leer el escrito. Ya lo había hecho varias veces durante el día, pero ahora algo le llamó la atención y eran unas líneas que decían así: "...ante la situación creada en casa mis padres me han dicho que debo casarme con este chico, más no sé qué hacer. Tú ¿qué opinas, qué me aconsejas?..."

¡Cómo no se había dado cuenta!, tenía la respuesta allí delante. Durante todo el día la había tenido ante sus ojos sin darse cuenta. Miró la lámpara y vio con asombro que su luz parpadeante había desaparecido ya que estaba apagada, mientras una fina columna de humo se alzaba en la habitación.

No, aquella no era una carta y ahora lo comprendía bien. Era una pregunta directa. Ella le estaba preguntando qué debería hacer, si en realidad debería casarse con la persona que no amaba o si por el contrario debía esperarle a él, la persona que siempre había amado.

Se levantó y corrió al teléfono, pero al llegar a el se detuvo de repente. No, no eran horas de llamar, lo haría por la mañana y le diría que le esperara, que tenían que hablar y decirse tantas cosas, quizás todas las que ambos habían retenido durante mucho tiempo en sus corazones, ya que siempre, desde que se conocieron se habían amado y ese sentimiento era algo que había nacido de una manera espontánea, sin que se dieran cuenta y ahora, cuando a ella se le presentaba una oportunidad, le llamaba en ese escrito para preguntarle qué debía de hacer.

Se levantó y acercándose a la ventana tomó la lámpara, la famosa lámpara de la esperanza en la que nunca había creído. Cerrando los ojos besó el plástico, aún caliente, como si estuviera depositando ese beso en los labios que tan bien conocía.


Rafael Sánchez Ortega ©


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La esperanza es algo sutil que siempre nos dicen que jamás hemos de perder. La mayor parte de las veces, las respuestas a nuestros deseos o a nuestras preguntas, la tenemos delante de los ojos, pero perdidos en lo cotidiano no nos damos cuenta, simplemente somos incapaces de verlo. Por eso es bueno tener esperanza en que la respuesta llegará, al serenar la mente, al no obsesionarnos con la idea de encontrar dicha respuesta, esta nos llega como en la historia que hoy os comparto… No olvidéis mantener encendida la vela de vuestra esperanza en la ventana del alma ni permitáis que se cierren las puertas de vuestros corazones, para que cuando la esperanza llegue, pueda entrar en ellos, Drisana

sábado, 31 de diciembre de 2022

¡¡¡FELIZ Y BENDECIDO AÑO NUEVO 2023!!!


Como cada año en este día, a pocas horas de finalizarlo, me gusta volver la vista atrás y reflexionar sobre lo que he vivido y aprendido en estos 365 días. Me gusta hacer balance de lo bueno y de lo malo, de las alegrías y de las penas pues, de todo ello puedo extraer una enseñanza.

Hoy es tiempo de cerrar otro capítulo en nuestra historia. De dejar atrás rencillas y rencores, esos roces que siempre surgen en la convivencia humana y que tendemos a magnificarlos y llevarlos a los extremos sin darnos cuenta de que nos arrastran hacia la oscuridad y el negativismo. Es tiempo de pasar página, de secar las lágrimas, de decirle adiós a las cosas que ya no suman en nuestras vidas para abrir los brazos y dejar llegar esas cosas nuevas que sin duda nos traerá el Nuevo Año.

Hoy es tiempo de fluir con la vida y cruzar el umbral hacia un nuevo ciclo, una nueva vuelta al sol, cargados con buenas energías, las mejores vibraciones, las más bellas ilusiones y a ser posible… los más hermosos sueños por cumplir.

Es tiempo de amar, de desear lo mejor, de abrazar con el alma, de reír. Tiempo de esperanza, de fuerzas renovadas… pero sobre todo… tiempo para la positividad. Deseemos un Nuevo Año cargado de bendiciones para todos nuestr@s herman@s. Cargado de infinito Amor. Un Nuevo Año donde la oscuridad que nos traen las guerras, vea la divinidad de la Luz. Un Nuevo Año donde reine la Paz y la Armonía entre tod@s.

Por todo ello, esta noche, cuando mi reloj marque las doce, pediré y decretare lo mejor de lo mejor para tod@s y cada un@ de vosotr@s.


¡¡¡FELIZ Y BENDECIDO AÑO NUEVO 2023!!!



Drisana

 

miércoles, 28 de septiembre de 2022

LA CLARIDAD DEL AGUA


(Sobre la paciencia y cómo no actuar con precipitación y enfado ante las cosas que enfrentamos)

En un caluroso día de verano, Siddhartha Gautama estaba atravesando un bosque junto a su principal discípulo, Ananda. Sediento, el Buda se dirigió a su acompañante:

-Ananda, hace algo más de una hora cruzamos un arroyo. Por favor, toma mi cuenco y tráeme un poco de agua. Me siento muy cansado — el Buda había envejecido.

Así lo hizo Ananda. Deshizo sus pasos, pero cuando llegó al arroyo, acababan de cruzarlo unas carretas tiradas por bueyes que habían removido las hojas muertas y el cieno, enturbiado el agua y convirtiéndolo en un lodazal. Esta agua ya no se podía beber; estaba demasiado sucia. Así que Ananda regresó junto a su maestro, con el cuenco vacío.

-Tendrás que esperar un poco — dijo Ananda —. Iré por delante. He oído que a sólo cuatro o cinco kilómetros de aquí hay un gran río. Traeré el agua de allí.

Pero Buda insistió:

-Regresa y tráeme el agua de ese arroyo.

Ananda quedó perplejo, no podía entender la insistencia, pero si su maestro lo solicitaba, él, como discípulo, debía obedecer. Así que volvió a tomar el cuenco en sus manos y se dispuso a iniciar el camino de regreso al arroyo.

-Y no regreses si el agua sigue estando sucia — dijo Buda —. No hagas nada, no te metas en el arroyo. Simplemente siéntate en la orilla en silencio y observa. Antes o después el agua volverá a aclararse, y entonces podrás llenar el cuenco.

Molesto, Ananda volvió hasta allí, descubriendo que su maestro tenía razón. Aunque aún seguía algo turbia, el agua estaba visiblemente más clara. De modo que se sentó en la orilla, observando pacientemente el flujo del río.

Poco a poco, el agua se tornó cristalina. Ananda tomó el cuenco y lo llenó de agua, y mientras lo hacía, comprendió que había un mensaje en todo esto. Ahora podía comprender.

Rebosante de júbilo, Ananda regresó bailando hasta donde estaba Buda, entregándole el cuenco y postrándose a los pies de su maestro para darle las gracias.

-Soy yo quien debería darte las gracias, me has traído el agua — dijo Buda.

-Volví enojado al río — contestó Ananda —, pero sentado en la orilla, he visto como mi mente se aclaraba, al igual que el agua del arroyo. Si hubiera entrado en la corriente, se habría enturbiado de nuevo. Si salto dentro de la mente, genero confusión, empiezan a aparecer problemas. He comprendido que puedo sentarme en la orilla de mi mente, observando todo lo que arrastra: sus hojas muertas, sus dolores, sus heridas, sus deseos… Despreocupado y atento, me sentaré en la orilla y esperaré hasta que se aclare. Por eso, maestro, yo te doy las gracias.


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El tiempo se encarga siempre de poner cada cosa en su lugar y aclarar las mismas. Ante un momento de enojo, es mejor tener paciencia y sentarse a esperar que saltar, discutir y ciegos de ira enturbiar aún más la situación.

Seamos pues pacientes y dejemos enfriar y apaciguar los enfados. Pasado un tiempo, veremos la situación desde otra perspectiva mucho más clara.

Reflexionar en silencio sobre lo que nos haya ocurrido nos ayudara a comprender mejor lo que dicha situación vino a enseñarnos y nos hará sentir más agradecidos.


Drisana


lunes, 24 de enero de 2022

«Me toco ser de los que aman», por Odin Dupeyron



Me tocó ser de esos tontos

que dan todo sin temor,

de esos tontos que pretenden

entregar el corazón.



Me tocó sentir aquello

que se llama decepción,

cuando el otro no comprende

la nobleza del amor.



Me tocó tener caballos

adentro del corazón,

que galopan por mis venas

cuando el fuete del amor

les golpea con mucha fuerza

desatando la pasión.



Me tocó ser de los que aman,

no me avergüenzo, yo no,

pues mi amor está pagado

cuando siento una emoción,

cuando me miro en sus ojos

o cuando siento su olor.



Cuando yo amo sin fronteras

temo que mi corazón

se quede corto en la entrega,

lo doy todo sin razón.



Toma tú mi corazón, te lo regalo,

te lo entrego y te lo da mi propia mano,

tuyo es, y también te doy derecho

en hacerlo pedazos en mi pecho.



Que no duele el dolor cuando se entrega

el corazón por amor y no se niega,

que negarse a uno mismo un sentimiento…

es marchitarse el alma en un momento.



Mas ¿qué puedes entender tú de todo esto?,

tú que eres el amado y no el amante,

no pretendo que ni por un instante

tú comprendas el por qué de mi entregarme.



Tú no sabes qué es sentir que aquí en el pecho

algo estalle provocado por tu aliento,

tú no sabes lo que es dar la vida entera,

por un sueño, una ilusión o una quimera.



¡No lo sabes!, ¡No lo entiendes!

Esa gloria es sólo de nosotros,

los benditos elegidos. ¡Los amantes!

Que morimos y seguimos adelante.



Caminando en el sendero de emociones

y seguros de que todas las acciones,

por amor han sido realizadas,

y serán algún día serán recompensadas.



Cuando encuentre yo a ese ser que me responda

y que me ame como he amado yo hasta ahora,

le daré… lo mejor de mis batallas.



Y aquellas voces que de mi alma emanan,

¡Gritarán dando gracias a la vida!

Me tocó en el amor… ¡ Ser de los que aman!




Autor: Odin Dupeyron




De su libro “¿Nos tomamos un café?”



***********


A mi me tocó ser de las personas que aman sin condiciones, desinteresadamente, porque así lo dicta mi corazón que siente que es lo debe ser.

Y tú que me lees... ¿Te atreves a amar incondicionalmente? ¿Te atreves a ser, simplemente AMOR?

Drisana


sábado, 8 de enero de 2022

SER RESILIENTE




Las personas que practican la resiliencia:

Son creativas. La persona con una alta capacidad de resiliencia no se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que ya nunca volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil, saca lo precioso.





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La resiliencia es un término que se construyó para definir o caracterizar a personas que a pesar de haber tenido o haber vivido experiencias negativas en la vida, han logrado sobreponerse e incluso sobresalir de su condición creándose y desarrollándose en un ambiente positivo, contrario al propósito que se podía pensar hubieran tenido ante la situación adversa.

Frases como “si la vida te da limones, haz limonada” son un claro ejemplo de resiliencia. Cada experiencia vivida nos trae una enseñanza que hemos de superar y seguir adelante. Quedarse anclado en el dolor (de una ruptura amorosa, por ejemplo) o en la pérdida (de un ser querido, por ejemplo) no nos llevará a ninguna parte, al contrario, nos sumirá más y más en un estado de negación del que será difícil salir. Por el contrario, hacerle frente a esos hechos, levantarse y seguir adelante en nuestros caminos, es la forma más adecuada de sobreponernos.

Adaptarnos a los acontecimientos del diario vivir y aprender a mirarlos siempre desde el lado positivo sacando el mejor provecho de todas esas enseñanzas es la mejor manera de alcanzar el estado de felicidad que todos buscamos en algún momento, superando así, cualquier prueba que se nos presente en nuestros caminos.

No nacemos siendo resilientes. Las personas resilientes se hacen a si mismas después de haber tenido que luchar contra situaciones adversas o haber saboreado en mas de una ocasión el fracaso y no haberse dado por vencidas. Ser resiliente, significa que cuando mas dolor, pena, tristeza, perdida hemos llegado a sentir, mas hemos dado de nosotros mismos y hemos sido capaces de desarrollar las habilidades necesarias para enfrentarnos a los diferentes retos que la vida nos ha puesto en el camino.



Carmen Drisana



miércoles, 15 de septiembre de 2021

*Sobre el orgullo y la soberbia - - GALLEGOS VERSUS AMERICANOS (es verídico)


*Sobre el orgullo y la soberbia

GALLEGOS VERSUS AMERICANOS (es verídico)

CONVERSACIÓN REAL GRABADA DE LA FRECUENCIA DE EMERGENCIA MARÍTIMA CANAL 106, EN LA COSTA DE FINISTERRA (GALICIA), ENTRE GALLEGOS Y NORTEAMERICANOS, EN OCTUBRE, 16 DE 1997 (es verÌdico)

Gallegos: (ruido de fondo).... Les habla el A-853, por favor, desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisionarnos... Se aproximan directo hacia nosotros, distancia 25 millas náuticas.

Americanos: (ruido de fondo)... Recomendamos que desvíen su rumbo quince grados norte para evitar colisión.

Gallegos: Negativo. Repetimos, desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisión.

Americanos: (otra voz americana) Al habla el Capitán de un navío de los Estados Unidos de América. Insistimos, desvíen ustedes su rumbo quince grados norte para evitar colisión.

Gallegos: No lo consideramos factible ni conveniente, les sugerimos que desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisionarnos.

Americanos: (muy caliente) LES HABLA EL CAPIT¡N RICHARD JAMES HOWARD, AL MANDO DEL PORTAAVIONES USS LINCOLN, DE LA MARINA DE LOS E.E.U.U., EL SEGUNDO NAVÍO DE GUERRA MÁS GRANDE DE LA FLOTA NORTEAMERICANA. NOS ESCOLTAN DOS ACORAZADOS, SEIS DESTRUCTORES, CINCO CRUCEROS, CUATRO SUBMARINOS Y NUMEROSAS EMBARCACIONES DE APOYO. NOS DIRIGIMOS HACIA AGUAS DEL GOLFO PÉRSICO PARA PREPARAR MANIOBRAS MILITARES ANTE UNA EVENTUAL OFENSIVA DE IRAQ. NO LES SUGIERO... LES ORDENO QUE DESVÍEN SU CURSO QUINCE GRADOS NORTE!!!!! EN CASO CONTRARIO NOS VEREMOS OBLIGADOS A TOMAR LAS MEDIDAS QUE SEAN NECESARIAS PARA GARANTIZAR LA SEGURIDAD DE ESTE BUQUE Y DE LA FUERZA DE ESTA COALICIÓN. UDS. PERTENECEN A UN PAÍS ALIADO, MIEMBRO DE LA OTAN Y DE ESTA COALICIÓN...

POR FAVOR, OBEDEZCAN INMEDIATAMENTE Y QUITENSE DE NUESTRO CAMINO!!!!!

Gallegos: Les habla Juan Manuel Salas Alcántara. Somos dos personas. Nos escoltan nuestro perro, nuestra comida, dos cervezas y un canario que ahora está durmiendo. Tenemos el apoyo de Cadena Dial de La Coruña y el canal 106 de emergencia marítimas. No nos dirigimos a ningún lado ya que les hablamos desde tierra firme, estamos en el faro A-853 Finnisterra, de la costa de Galicia. No tenemos idea en que puesto estamos en el ranking de faros españoles. Pueden tomar las medidas que consideren oportunas y les dé la gana para garantizar la seguridad de su buque de mierda, que se va a hacer astillas contra las rocas, por lo que volvemos a insistir y le sugerimos que lo mejor, más sano y más recomendable es que desvíen su rumbo quince grados sur para evitar colisionarnos.....!!!!

Americanos: Bien, recibido, gracias.



Encontrado en la red.

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Ni que decir tiene que las nacionalidades en este caso son un simple hecho anecdótico, tan sólo expongo este caso para ilustrar lo que quiero deciros.

Muchas veces, considerandonos poseedores de la verdad, negamos todo reconocimiento a nuestros semejantes e incluso nos atrevemos a elevarnos sobre ellos en aras de nuestro orgullo y soberbia sin atender a más razonamientos que los nuestros.

Nos dejamos cegar por lo que consideramos justo y acertado sin querer ver que nuestra verdad puede no ser la única verdad en el asunto que tratemos, sino que, esa verdad puede tener más de una cara y dependerá del buen juicio con el que sea tratada por las partes y de las ganas que le pongan para llegar a un buen entendimiento.

Cuando actuamos movidos por el orgullo y la soberbia, dejándonos engañar por nuestro ego, seremos nosotros mismos los que más perjudicados saldremos y esto podemos aplicarlo a cualquier campo de nuestras vidas.

Por ello, lo mejor ante situaciones extremas es, respirar profundo, hacer la calma dentro de uno mismo y escuchar las razones que puedan tener los demás, porque: "entre mi verdad y la suya, encontraremos la verdad real."



Drisana


sábado, 26 de diciembre de 2020

Sobre darnos cuenta (mis reflexiones)


“Darnos cuenta de lo que nos sucede y de cómo nos sucede, es parte del Camino de crecimiento en nuestras vidas.”


¿Os habéis dado cuenta de que apenas nos quedan cinco días del año?


En nada estaremos celebrando el nacimiento de un nuevo año y cuando a las doce de la noche del día 31 de diciembre alcemos nuestras copas y brindemos, estaremos pasando página a un año nefasto en muchos sentidos y abriendo la puerta a un nuevo comienzo cargado de nuevas esperanzas e ilusiones.


Aún nos quedan días para la reflexión, para hacer balance de lo bueno y lo malo que hemos vivido. Para hacer conteo de las experiencias vividas y las lecciones aprendidas.


En nuestro listado del bien y del mal, podemos ir anotando todo aquello que nos ha ido sucediendo a lo largo de este 2020 tan cargado de señales y aprendizaje. Podemos despedirnos sin rencores de los malos momentos, decirle adiós a falsos amores. Podemos perdonar viejas ofensas y podemos perdonarnos, sobre todo, a nosotros mismos por habernos permitido el sentirnos ofendidos.


Es tiempo de pasar página, si. El 2021 nos trae no solo un año nuevo lleno de posibilidades nuevas y hermosas. También nos trae el nacimiento de una nueva era, la Era de Acuario, que nos promete una lluvia de iluminación y bendiciones.


Aún tenemos tiempo de ir limpiando nuestras almas y nuestras conciencias, despejando nuestros Caminos para que podamos recoger la cosecha de aquello que hemos venido sembrando con Amor desde nuestros corazones.


Aún podemos decretar y comenzar a proyectar aquello que deseamos al Universo para que el Universo nos conceda lo que nos pertenece y soñamos. 


Yo decreto para mí amor del bueno, sin mentiras, sin daños, sin lágrimas. Tan solo Amor verdadero.


Yo decreto para mí la llegada de nuevas Ilusiones cargadas de colores brillantes.


Yo decreto para mí la Paz que siempre buscó mi alma.


Yo decreto para mí la Felicidad que me merezco.


Yo decreto para mi la Salud a la que tengo derecho.


Pero sobre todas las cosas…


Yo decreto que todo aquello que deseo y decreto para mí a partir de ahora, le sea concedido a mis herman@s por igual.


¿Os dais cuenta?


Terminamos un ciclo en nuestras existencias y tenemos por delante el inicio de un ciclo nuevo de cosas bellas que con Amor y por Amor, podemos co-crear entre todos.


¿Os dais cuenta ya?


Os invito a reflexionar sobre ello desde hoy hasta final de año.




Carmen-Drisana


 

jueves, 24 de diciembre de 2020

Reflexiones para una Nochebuena especial, por Drisana


Esta noche es Nochebuena... Sería una noche hermosa si este año no estuviera marcado por el dichoso virus de moda.

Sería?

Quizás deberíamos decir que será una noche especial. Una noche para el recogimiento, la reflexión, la unidad, el recuerdo amoroso por los que han partido durante el año, la nostalgia. Pero también deberíamos considerar el lado positivo que este nefasto 2020 nos deja.

Deberíamos felicitarnos por seguir aquí, por poder seguir amándonos los unos a los otros, porque tenemos la posibilidad de seguir creciendo y de ir mejorando como seres humanos. Porque se nos brinda nuevamente la posibilidad de abrir de par en par nuestros corazones para compartir nuestra Luz y nuestro Amor con los demás.

Este año, deberíamos festejar doblemente por las lecciones que el año que está a punto de terminar nos trajo y porque en apenas unos días, pasaremos página a la última hoja del calendario y amaneceremos a una nueva oportunidad de vida, a un renacer divino de esta nuestra frágil humanidad.

Que seremos menos a festejar?... Sí. Pero estaremos más unidos que nunca a nuestros seres queridos y cuando al fin podamos volver a abrazarnos, nos daremos cuenta de que somos seres renovados brillando con nuestra propia Luz en plenitud.

Por todo esto, ser felices, amad@s herman@s. 

Eso sí, ser felices y festejar estas fiestas desde la prudencia. No olvideis protegeros para proteger a los que amais. No olvideis amaros para amar a los demás.

Os deseo a tod@s vosotr@s y a aquellos a quienes amais, toda la felicidad y todas las bendiciones que el Padre Madre Dios y el Universo os puedan enviar y os mando un abrazo desde mi alma a las vuestras que os llene de Amor e infinita Paz.

¡Feliz Navidad y Próspero 2021!


Carmen-Drisana


 

viernes, 24 de julio de 2020

PARA SANAR HABRÁ QUE... Por Florencia Cerutti - (Más una reflexión mía)



PARA SANAR HABRÁ QUE...
Por Florencia Cerutti


"Para sanar habrá que hablar de los abortos silenciados.

Para sanar habrá que hablar de las infidelidades.

Para sanar habrá que contar la violencia, los abusos y los maltratos.

Para sanar habrá que expresar el odio y la rabia.

Para sanar habrá que reconocer y contar esos amores frustrados que nunca pudieron ser.

Para sanar habrá que hablar de las estafas y deudas.

Para sanar habrá que hablar de los excluidos y “malos” de cada historia.

Para sanar habrá que hablar de los vivos y los muertos.

Para sanar habrá que hablar de adicciones y duelos bloqueados.

Para sanar habrá que enterrar a todos los bebés y niños muertos de mi historia.

Para sanar hay que llorar y contar los dolores.

Para sanar hay que contar los secretos y develarlos.

Para sanar hay que estar dispuesto a decir la verdad y nada más que la verdad.

Para al fin y al cabo reconocer que solo era “mi” verdad según mi historia.

Y cuando todo eso suceda te darás cuenta que no había nada por sanar. Que todo estaba ahí expresado en forma de síntoma, para que trasciendas esa historia.

Para sanar hace falta que sepas que no hay nada por curar sino todo por integrar."



Florencia Cerutti



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Nada de lo que sucede en nuestras existencias, sea bueno o malo para nosotros, sucede sin un motivo. Cada cosa que vivimos nos trae una enseñanza que debemos aprender a integrar en nuestra experiencia de vida. Si es bueno, seguramente sea porque lo estamos haciendo bien, si es malo, puede que lo que trate el Universo es de mostrarnos donde estamos equivocados para que corrijamos el error y sanemos esa carencia. Las Leyes Universales no se equivocan ni fallan. Lo que damos, nos es regresado aumentado.

Por todo esto, es muy importante, yo diría que fundamental, el que aprendamos a integrar en nuestros corazones todo aquello que vivimos con amor, sin renegar de nada. Aceptar lo que nos llega sin cuestionarnos nada sólo será un acto de sumisión y rendición si no aprendemos la lección que nos trae y la trascendemos. Para ello es importante así mismo, que aprendamos a conocernos interiormente. La introspección mediante la meditación es el primer paso en el camino del conocimiento.

Yo os invito a que para lo bueno y lo malo, os sentéis con vuestro silencio y tratéis de ver hacia donde os lleva cada acontecimiento de vuestras vidas sin juzgar los motivos ajenos ni juzgar vuestros propios motivos. Siendo jueces imparciales es como conseguiréis sanar aquello que os haga falta.

No debemos olvidar que en este plano nada es lo que parece y que "mi verdad" es tan solo mi propia apreciación de los hechos y puede ser totalmente opuesta a "la verdad" de los demás.

Bendiciones de Luz para tod@s mis amad@os herman@s.



Drisana

lunes, 16 de marzo de 2020

Mi reflexión sobre el miedo y la incertidumbre en estos momentos de caos mundial.



Mi reflexión sobre el miedo y la incertidumbre en estos momentos de caos mundial.

La RAE (Real Academia Española), define el miedo como: “Angustia por un riesgo o daño real o imaginario” o “Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.”

El miedo a algo también se puede definir como la incertidumbre que se puede sentir ante un momento o acontecimiento que escapa a nuestro control o conocimiento. Sentir así mismo que no somos dueños de la situación ante un problema ya sea emocional o racional, también puede provocarnos miedo y sensación de indefensión total.

El ser humano enfrenta situaciones extremas de muy diversas maneras. No todos reaccionamos igual ante las dificultades. Hoy en día, ante la angustia y la presión a la que nos vemos sometidos por la presencia en nuestros mundos del virus de moda conocido como Covid-19 o Coronavirus, bajo la amenaza confirmada de una pandemia a nivel mundial, es cuando podemos darnos cabida cuenta del despropósito de la humanidad y sus diferentes formas de racionalizar el tema.

La gente se deja llevar por la histeria colectiva amenazando así la estabilidad precaria del momento pese a las advertencias de los expertos que aconsejan el aislamiento mediante el confinamiento en nuestros hogares para la no divulgación por contagio del temido virus.

Acaparar comida sin ton ni son, como si el mundo se fuese a terminar mañana.

No acatar las normas que instan a no tomarse a la ligera los consejos de los médicos y sanitarios.

Saltarse las medidas de salubridad.

Enfrentarse al orden establecido para la consecución del bien de todos, es en si mismo la mayor manifestación de miedo que pueda existir, pues dicho enfrentamiento o no acatamiento de las normas es lo que nos arrastra a todo el conjunto de la sociedad hacia un mal final.

Con todo esto no quiero decir que no debamos sentir miedo o respeto por los acontecimientos que están latentes en nuestros pueblos y ciudades. Hasta el mas valiente siente miedo a lo desconocido y eso es lo que impulsa su propia valentía. Lo que trato de decir es que utilicemos nuestro raciocinio y no nos dejemos arrastrar por el histerismo de los demás. Que allí donde reine la locura, tratemos de imponer la cordura con nuestro propio ejemplo. El ser humano fue creado para poder enfrentar situaciones extremas y sobrevivir

José Luis Sampedro (escritor, humanista y economista español) dijo hace unos años en una entrevista que le hicieron para un programa de televisión: “El miedo hace que no se reaccione, el miedo hace que no se siga adelante.”

Y es que en verdad, el miedo nos impide que vivamos plena y libremente y nos somete a ciertos mandatos -unas veces políticos y otras económicos- que aceptamos sin cuestionar.

Seguridad e inseguridad van de la mano, pero yo desde aquí insto a todos a pensar antes de actuar y a no poner nuestro propio bien por delante del bien colectivo, pues protegiendo y cuidando el bien de todos nos aseguramos de nuestro propio bienestar.

Esta crisis causada por la pandemia del coronavirus, también pasara y en nosotros está el alargarla o procurar que sea mas corta de lo que cabe esperar.

¡Ánimo!

¡La enfermedad, pasará!

¡El confinamiento, pasará!

¡Y la humanidad, como siempre, sobrevivirá!

Ya nos decía Osho:

“Cuando termina el miedo, comienza la vida.”



Carmen Drisana

(16 de marzo del 2020)

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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo

viernes, 7 de junio de 2019

MAESTRO Y APRENDIZ (Mis reflexiones)



MAESTRO Y APRENDIZ
(Mis reflexiones)


Todos somos maestros y aprendices de nuestras propias realidades.

Efectivamente, todos encarnamos en este plano de 3D con la única misión de aprender a evolucionar tanto física como psíquicamente. Tanto espiritual como emocionalmente.

Cada uno de nosotros, seres encarnados, vinimos a realizar un aprendizaje determinado de antemano por nuestras propias almas. Es por ello que basándonos en lo que nuestras almas saben o aprendieron con anterioridad en otras encarnaciones, aunque en este plano no lo recordemos conscientemente, siempre, invariablemente, nuestros pasos en el Camino se encaminaran a la realización o aprendizaje de aquello que vinimos a completar.

Mi tiempo, no tiene porque ser tu tiempo.

Cada uno de nosotros, (hoy por hoy simples seres humanos aunque lo de simples no sea lo más correcto dada la complejidad de este plano), vamos avanzando o “despertando” a ritmos muy diferentes. Cuando nuestras almas están preparadas para recibir ese conocimiento, asumirlo y aceptarlo, nuestro Ser interior se abre al igual que se abren los ojos de nuestras almas y somos capaces de discernir lo bueno y lo malo.

El peligro viene cuando nos dejamos guiar por “cantos de sirena”, por falsos profetas, adivinos, guías, “iluminados” que no saben ni expresar lo que tratan de decir y se justifican diciendo que lo que ellos opinan o piensan es lo verdadero mientras que los demás estamos equivocados.

Nadie posee la verdad absoluta.

Ni religiones ni gurús. Nadie sabe lo que ocurre dentro de cada uno de nosotros salvo nosotros mismos.

Los métodos que cada uno de nosotros utilizamos para nuestro aprendizaje ya sea la meditación, el recitado de Mantras (no importa el idioma en que esos Mantras estén escritos, si no las vibraciones que  nos transmiten), afirmaciones, decretos, etc, etc, son a mi modo de ver, simples herramientas que nuestras almas utilizan para lograr sus objetivos, para ayudarnos a comprender,  superarnos y mejorarnos como seres a través de la profundización en nosotros mismos. En una palabra, para ayudarnos a recordar y conducir nuestros pasos por el Camino de retorno a Casa.

Todos somos Luz y somos oscuridad.

Efectivamente, todos somos Luz y somos oscuridad pues  la una no existiría sin la otra. Lo que para mí es Luz, quizás para otros sea oscuridad y no por ello ni los otros ni yo estaremos equivocados.

Repito lo que decía al principio:

Todos somos maestros y aprendices de nuestras propias realidades.

Cada uno es Maestro de sí mismo y aprendiz de todos en realidad.

Y como Maestros y aprendices, solo debemos quedarnos con lo que nos vibre a cada momento en nuestros corazones.

Por tanto, de todo aquello que veamos, leamos, escuchemos, nos cuenten, nos digan, sólo debemos tomar lo que nos vibre alto y claro, lo que sintamos que está en sintonía con nuestras almas. Debemos aprender a discernir las verdades ajenas de nuestras propias verdades y lo más importante de todo… Jamás debemos imponer ni permitir que nos sean impuestas, las ideas y vibraciones que puedan tener otros seres.

Es fundamental, llegados a este punto, el no entrar en discusión con otros que vibren en distinta frecuencia a la nuestra. No imponer nuestro criterio, pero tampoco dejar que el criterio ajeno nos alteren nuestra Paz interna. En la aceptación de los demás como seres individuales com sus propias metas y sus distintos ritmos evolutivos, esta la verdadera enseñanza.

Y por último, volver a repetiros pese a poder pecar de pesada:

Todos somos Maestros y aprendices de nuestras propias realidades.

En Amor, por Amor y desde el Amor que YO SOY, vuestra hermana en La Luz del Padre Madre Dios.


Carmen-Drisana



domingo, 2 de septiembre de 2018

INTROSPECCIÓN (Una de mis reflexiones y uno de mis poemas de Luz)


La imagen es una obra pictórica de
Anna Zarnecki*

INTROSPECCIÓN

He bajado a mis abismos,
buceando en mi dolor,
enfrentado a los fantasmas
que apretaban con mano ferrea
mi maltrecho corazón.
He llorado todas mis penas
lavando las heridas de mi alma
y extrayendo la ponzoña que
me anclaba al pasado sin remisión.
He perdonado las mentiras
y perdonado a quien me mintió,
pero ante todo,
me he perdonado yo misma
por haber permitido
el daño y lo que pasó.
He sanado mis memorias antiguas
aprendiendo la lección
y hoy renazco de nuevo a la Luz
más fuerte y mucho mejor.
He vencido a mis demonios
y estoy de nuevo en pie,
empuñando en alto la espada,
dispuesta a enfrentar mil batallas,
dispuesta a no dejarme ganar,
dispuesta a vencer con dignidad y honor.


Carmen Drisana

(2 de septiembre del 2018)


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"Omnia mea mecum porto"
Soy todo lo que tengo


"Introspección": Es aquella observación que una persona hace de su propia conciencia o de sus estados de ánimo para reflexionar sobre ellos.

Y precisamente a eso, a la introspección o inspección interna es a lo que he dedicado este tiempo de ausencia. Como digo en el poema que da entrada a esta reflexión: "He bajado a mis abismos, buceando en mi dolor".

La práctica de la introspección comienza por el acto de prestarnos atención, de escucharnos, de detenernos al filo de ese abismo hacia el cual nos vemos abocados antes de sumergirnos hasta lo más profundo de nuestro Ser.

Y podéis creerme si os digo que es un acto doloroso, a veces es tan doloroso, que se sienten deseos de renunciar a todo.

Durante esa inmersión hacia nuestro Ser, esa búsqueda profunda de nuestra esencia perdida, hemos de sacar a flote viejos fantasmas que desde  allí escondidos se complacen en atormentarnos una y otra vez perturbando insistentemente nuestra paz con recuerdos que deberíamos haber dejado atrás en su momento y no lo hicimos. 

La introspección no sólo nos ayuda a conocernos mejor, sino que nos ayuda a respetarnos, amarnos y aceptarnos como somos, dejando fluir todo aquello que guardábamos y que nos ataba al pasado y no nos dejaba avanzar en nuestro Camino.

Esos fantasmas que afloran desde el fondo, son en realidad lecciones sin resolver, puertas que en vez de cerrar tras nosotros, dejamos entreabiertas y que reclaman nuestra atención haciéndonos volver la mirada  al pasado sin permitirnos seguir adelante con la misión que traíamos al encarnar en este plano.

Toda herida del pasado mal cerrada, queda enquistada en nuestros subconscientes y no nos permite avanzar en nuestra evolución espiritual mientras no sea sanada y perdonada. Así pues, debemos volver nuestra mirada hacia nuestro interior, buscar e identificar esas heridas o episodios del pasado en los que fuimos heridos de una u otra manera. Debemos observar dichas heridas de fuera hacia dentro. Debemos repasar lo sucedido volviendo conscientemente a revivir el dolor para así poder superarlo para siempre mediante el perdón. El perdón hacia quien o quienes nos causaron el daño y el perdón hacia nosotros mismos por permitir que nos infringieran dicho daño.

Traer conscientemente, mediante la meditación profunda, esos estados anímicos que quedaron anclados en nuestras memorias como recuerdos más o menos dolorosos, acunarlos en nuestros corazones, amarlos y sobre todo perdonarlos y perdonarnos, es la única manera de salir de esos abismos. Sanar viejas heridas emocionales mediante la observación atenta de las mismas y el perdón, es la única solución para volver a reencontrarnos con nosotros mismos y con la felicidad. Esa felicidad que merecemos y que nadie sino nosotros mismos nos hemos negado.

Tras este proceso de sanación, las viejas heridas quedan para siempre atrás. Al aceptarlas y perdonarlas, habremos superado etapas, obstáculos que nos anclaban al pasado y no nos dejaban avanzar no encontrar en nuestros presentes, la felicidad.

Resumiendo:

Cerrar los ojos de la mente y abrir los ojos del alma para ver la verdad.

Adentrarnos por la senda, muchas veces tortuosa, que nos conduce al centro de nuestros corazones, de nuestro YO.

Pero sobre todo, hacer este viaje de introspección con mucha humildad y mucho, muchísimo amor. 

¡Feliz introspección!

¡Feliz renacimiento, herman@s!


Carmen Drisana

(2 de septiembre del 2018)

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* Anna Zarnecki es una pintora y escritora polaca-mexicana Anna Zarnecki, refugiada y sobreviviente de los campos de trabajo forzados de Siberia durante la Segunda Guerra Mundial, es autora de una colección de más de 500 pinturas y siete libros, la mayoría sobre temas humanitarios.

Ha expuesto en Estados Unidos, México y Polonia. Su obra se encuentra en diversos espacios en la ciudad de México y en diferentes museos en Polonia, Estados Unidos y el Vaticano. Existen más 100 coleccionistas que poseen su obra.

Nacida en Turmont, Polonia, reside en México desde 1943. Durante la Segunda Guerra Mundial fue trasladada a “La llave negra”, una comunidad de trabajos forzados en Siberia. Adquirió la nacionalidad mexicana en 1949 después de llegar a México con los refugiados polacos en una travesía por el continente Asiático y el Océano Pacífico que costó cientos de vidas. Incapaz de regresar a su tierra natal después de la guerra, despojada de sus tierras y familia. Anna Zarnecki encontró su refugio en México, en el arte y en el trabajo humanitario.


Podéis leer más sobre ella y ver su obra en el siguiente link: http://annazarnecki.com.mx/