NAMASTÉ



"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."


Un día me levanté y ví que algo había cambiado a mi alrededor, en mi. Me inundaba una serena sensación de Paz y Amor por todo lo creado. Una simple florecilla me parecía entonces lo más hermoso y más grande en su perfección. La sonrisa de un niño, las lágrimas de un anciano... Mirarme a mi misma en el espejo... El mundo en sí parecía tener colores de recién pintado.

Al principio, yo no entendía a que podía deberse aquel cambio que sólo yo parecía ver. Nadie a mi alrededor parecía ser consciente de que todo a su lado brillaba de otra manera excepto yo. Llegue incluso a pensar si no estaría volviéndome loca, pero no. Simplemente había tomado conciencia de quien soy.

Poco a poco, al principio con paso inseguro y un tanto sola, fui iniciando mi camino. Buscaba a ciegas información en los sitios mas insospechados. Era como si una voz interior me guiase. (No puedo dejar de sonreír ante este comentario: "una voz interior".) Lejos estaba entonces de saber que era precisamente eso lo que me impulsaba a seguir.

Pronto comencé a conocer a gente que se encontraban en mi misma situación. Pronto comenzaron a aparecer en mi vida personas, Almas de Luz, que me fueron guiando, ayudando, consolando cuando tropezaba y caía y empujándome cuando parecía que iba a desistir en mi labor.

Comprendí que significaba haber DESPERTADO. Comprendí la tarea que tenía por delante para llevar a buen puerto la misión que se me encomendó. Aprendí lo ya sabido de nuevo, como si fuera de nuevo un bebe recién nacido. Viaje en mis sueños a las ciudades de sanación.

Ahora sé que soy Amor porque provengo del AMOR del PADRE y que como tal, estoy para difundir ese mismo Amor por todo lo que ÉL creó. Que mi meta está en ir evolucionando hacía la perfección y en ayudar a aquellos de nuestros hermanos que comiencen su caminar como un día fui ayudada yo.


*********


Por todo esto puedo y debo deciros:


Yo soy Drisana, la hija del Sol.


Ese es el significado de mi nombre, al menos el nombre más antiguo que recuerdo haber tenido en esta dimensión desde la primera vez que encarne en mi amada Lemuria.


En este aquí y ahora he vuelto de renacer, he despertado a la verdad y he recordado. Me he reconocido en cada un@ de mis herman@s. He reaprendido a amar al Padre-Madre y a toda su Sagrada y Divina Creación.


Y he sentido el llamado ancestral que anclado en lo más profundo de mi Esencia, me empuja a ayudar e iluminar desde la humildad de mi Ser y como persona humana, al resto de mis herman@s que ya están despertando.


Es tiempo de volver a Ser aquello que tan profundamente duerme dentro de nosotr@s. Tiempo de abrir los ojos del Alma, de avivar la llama imperecedera del AMOR Incondicional que se guarda en la cámara mas secreta de nuestros corazones. Tiempo de reconocer nuestra parte Divina. Tiempo de entender que como parte de la más Pura Luz del PADRE, tenemos un trabajo que hacer, una misión que cumplir.


Es tiempo de regresar al Hogar.


¡Despertar!


Llegó la hora de volver a ser Unidad con el UNO y de brillar con su Infinita Luz.


Desde la LUZ y con el AMOR más puro y profundo, os pido que repitáis conmigo:


YO SOY el/la que YO SOY y como tal me manifiesto en la Serena Paz, la Pura Luz y el Infinito Amor Incondicional del PADRE-MADRE.


YO SOY el/la que YO SOY



Que la LUZ del PADRE ilumine siempre nuestros corazones y junto con sus Ángeles y Arcángeles, seamos dignos y capaces de llegar al mismo centro de SU corazón,


La Paz y el Amor con nosotros.


Drisana

jueves, 12 de abril de 2018

¿QUÉ HACES CON TU LIBERTAD?, por Omraam Mikhaël Aïvanhov


¿QUÉ HACES CON TU LIBERTAD?
por
Omraam Mikhaël Aïvanhov

¡Cuántas veces oímos repetir que la libertad es el bien más precioso! ¡Y cuánto han luchado los humanos, y siguen luchando aún para conquistarla! Muchos incluso han sacrificado su vida.

Pero, ¿qué hacen los humanos cuando ya son libres? Se diría que esta libertad les pesa, no saben qué hacer con ella. Ahora que ya no tienen nada contra quién o contra qué luchar, que ya nada les impide desplazarse, actuar y expresar sus opiniones, se aburren, y para distraerse se meten en situaciones complicadas. ¡Cuántas veces lo hemos visto! La libertad es la mejor de las cosas, pero sólo si se dan ciertas condiciones. ¿Queréis ser libres? Preguntaos primero qué vais a hacer con esta libertad.

¿De qué os servirá poder ir y venir libremente, si transportáis con vosotros pensamientos, sentimientos y deseos que os atan y que acabarán postrándoos en la cama?

La única libertad que vale la pena conquistar, es la libertad interior: es la que os permitirá descubrir las verdades esenciales que necesitáis para poder orientaros y sosteneros en la vida. Todas las maravillas del cielo y de la tierra están ahí, a vuestro alrededor, dentro de vosotros… pero, para verlas, para comprenderlas, debéis ser libres, libres interiormente.


Omraam Mikhaël Aïvanhov

miércoles, 11 de abril de 2018

PARA PERDONAR NO SE DEBE OLVIDAR LO QUE NOS HICIERON


PARA PERDONAR NO SE DEBE OLVIDAR LO QUE NOS HICIERON

Tomado del libro: Paradojas existenciales "verdades que parecen mentiras" 
del Dr. Gabriel Jorge Castellá.


Quien olvida no perdona. Quien perdona no olvida.

El olvido es supresión.

El perdón superación.

El olvido es indefinición e irresolución del conflicto.

El perdón es culminación y resolución del conflicto.

El olvido es ausencia de memoria. Sin memoria no hay aprendizaje. Sin aprendizaje no hay experiencia, ni asimilación. Y con ello la tendencia a repetir lo sufrido. Este tipo de olvido es ignorancia.

El perdón es memoria presente y vigente de la comprensión y la tolerancia. Es fortaleza de espíritu y presencia de ánimo para asimilar lo sufrido y transformarlo en generosa caridad. Es conocimiento pleno de sabiduría.

El olvido es negación de lo sucedido.

El perdón es afirmación de lo asumido con dignidad.

El olvido es volver a cero.

El perdón es seguir avanzando.

El olvido es abandono y extravío.

El perdón es amparo y reencuentro.

El olvido es una pérdida.

El perdón es una ganancia.

El olvido es omisión.

El perdón es remisión.

El olvido puede ser una negligencia.

El perdón es siempre un compromiso responsable.

El olvido puede ser ingratitud.

El perdón revela la gracia.

El olvido remite en inadvertencia. En cambio el recuerdo de lo acontecido deviene en advertencia. Advertencia necesaria y útil para nutrir la experiencia y la sapiencia vivencial.
Lo que daña no es el recuerdo de lo sufrido sino el estancamiento en el rencor, la continuidad del resentimiento, el empecinamiento de una animad versión que corroe y corrompe los lazos fraternos y los cimientos de lo humano. El perdón le da alas al espíritu para despegar y elevarse del estado de acritud.
La palabra perdón proviene del latin "per": intensificación y "donare": donar,dar. Así el perdón es un acto de donación,tanto para el que lo recibe como para el que lo brinda. Ambos se enriquecen con el beneficio de la paz; ambos se liberan de la cárcel que los aprisiona.
Tanto quien olvida, como quien se perpetúa en el resentimiento se imposibilitan la benevolencia, misericordia y magnanimidad que el perdón representa.

" Si no se puede perdonar no merece la pena vencer"

Victor Hugo


"Para perdonar no se debe olvidar lo que nos hicieron" fue tomado del libro: Paradojas existenciales "verdades que parecen mentiras" del Dr. Gabriel Jorge Castellá



Publicado en: http://encaminoalsentido.blogspot.com.es/

A ESO, NO LE LLAMES....


A ESO, NO LE LLAMES....

A eso… a eso…
a eso de caer y volver a levantarte;
de fracasar y volver a comenzar;
de seguir un camino y tener que torcerlo;
de encontrar el dolor y tener que afrontarlo…
A eso, no le llames adversidad,
llámale sabiduría.

A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente;
de fijarte una meta y tener que seguir otra;
de huir de una prueba y tener que encararla;
de planear un vuelo y tener que recortarlo;
de aspirar y no poder, de querer y no saber;
de avanzar y no llegar…
A eso, no le llames castigo,
llámale enseñanza.

A eso, de pasar días juntos radiantes;
días felices y días tristes;
días de soledad y días de compañía…
A eso, no le llames rutina,
llámale experiencia.

A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan;
y tu cerebro funcione y tus manos trabajen;
y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta;
y tu corazón ame…
A eso, no le llames naturaleza humana,
llámale… milagro.


Anónimo

domingo, 8 de abril de 2018

MANTRAS (extracto de “Polishing the Mirror”) por Ram Dass


MANTRAS
(extracto de “Polishing the Mirror”) 
por Ram Dass

Dentro de mí hay un mantra continuo que me recuerda quién soy. Es ese lugar dentro ’ ese hueco en la pared donde la llama de la vela nunca titila. Siempre trayéndome directo al corazón donde moramos eternamente.

Mantra es la repetición de los nombres de Dios. Un mantra por lo general se recita en silencio en la mente. Cuando se practica a diario, tiene la habilidad de afianzar la mente y transformar la consciencia. Para que sea más eficaz, un mantra debe repetirse con frecuencia; en cualquier momento, en cualquier lugar – caminando, en la ducha, lavando los platos. Yo solía hacer mantra mientras esperaba en la fila, así no me aburría. Ahora mientras estoy en la fila, practico estar aquí ahora ….

En el budismo, la palabra mantra significa “que protege la mente”. Un mantra protege la mente impidiendo que continúe con sus mecanismos habituales, que a menudo no son nuestra perspectiva consciente deseada u óptima. Mantra es una poderosa práctica espiritual para centrarse y para dejar ir emociones fuertes como el miedo, la ansiedad y la ira. Cuanto más practiques un mantra, más se convierte en parte de ti. Cuando lo necesitas en un nivel psicológico – por ejemplo cuando te sientes preocupado, utilizando tu testigo notas el miedo y reemplazas el miedo por tu mantra. Esto ocurrirá naturalmente a medida que el mantra se convierta en una práctica establecida. Mantra es un recordatorio diario de la presencia de lo divino dentro de nosotros y de todos los seres.

Mahatma Gandhi dijo, “El mantra se vuelve nuestro bastón de la vida y nos sostiene a través de toda adversidad. No es una repetición vacía. Ya que cada repetición tiene un nuevo significado, llevándote cada vez más y más cerca de Dios.”

Continúa repitiendo tu mantra de forma consciente hasta que se haya convertido en un fuerte hábito. Ve a caminar y di tu mantra todo el tiempo mientras caminas. Nota todo pero sigue adelante con el mantra. Continúa reconociendo que estar con Dios es tu foco… y por lo tanto todo lo que ves es parte de Dios.

Maharajji dijo, “La mejor forma de adorar a Dios es de todas las formas.” Todos los que te encuentras son Ram que ha venido a enseñarte algo. Mantra es recordar ese lugar en el corazón – Ram, Ram, Ram. Dilo, pronúncialo, piénsalo, siéntelo en tu corazón. Tú estás todo el tiempo conociéndote y fundiéndote con la perfección.

Lo Divino está presente en el alma de todos los seres vivos y en el Universo.

En diferentes épocas, países y religiones, Dios ha sido llamado por diferentes nombres. 

Un avatar es una encarnación de la consciencia divina en la Tierra en forma humana. 

Un avatar nace en una era donde se requieren enseñanzas espirituales para poder establecer nuevos senderos hacia la realización religiosa. Según la visión hindú tradicional Rama, Krishna, Buda y Jesús son avatares.

Una vez que eliges un mantra y estableces una práctica, es bueno no cambiar de mantra para que la práctica sea cada vez más profunda. Aquí hay una lista de Mantras; elige uno que se sienta bien para ti:

- De la tradición hindú:

El mantra que yo utilizo es el mismo que mi gurú Neem Karoli Baba utilizó, que es: 

“Ram, Ram, Ram, Ram, Ram….” La historia de Ram (o Rama) se cuenta en el clásico espiritual, Ramayana. Ram representa vivir a diario como un acto de adoración. Él es un ser de gran luz, amor, compasión, sabiduría y poder – en perfecta armonía. Ram es la esencia de quien eres cuando te das cuenta de tu verdadero ser (el atman).

 Sri Ram, Jai Ram, Jai, Jai, Ram – (Amado Ram, yo te honro a Ti)
 Hare Krishna, Hare Krishna,
 Krishna, Krishna, Hare, Hare.
 Hare Rama, Hare Rama,
 Rama, Rama, Hare, Hare

Krishna representa muchos aspectos del amor humano: el amor de los padres, el amor romántico y el amor entre los amigos. Sus instrucciones a Arjuna en el Bhagavad Gita son una completa enseñanza de vivir la vida como una práctica espiritual.

Om Namah Shivaya (me inclino ante Shiva)

- De la tradición budista:

Om mani padme hum – (me inclino ante la joya en el loto del corazón)

- De la tradición cristiana:

Señor Jesucristo, ten piedad de nosotros.

Santa María, llena eres de gracia.

- De la tradición judía:

Shema Yisrael Adonai Eloheinu, Adonai Echad (“Escucha O’ Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es”)

Shalom (Paz)

- De la tradición musulmana:

Allahu Akbar (Dios es grande)

- Un mantra de sonido sagrado:

Om (“…En el principio era el verbo…y el verbo era Dios”). También conocido como “el sonido del universo.”



Ram Dass 

( Extracto de su libro: “Polishing the Mirror”)





*Actualmente se puede ver en Netflix un documental sobre Ram Dass en el que él mismo nos habla sobre la espiritualidad y la muerte. Son conocidas y reconocidas sus enseñanzas sobre sobre la muerte y ahora este maestro espiritual se prepara para el final de su viaje y nos deja en este documental sus sensaciones y una nueva enseñanza de la manera más natural y sencilla. Es muy interesante y si tenéis posibilidad de verlo, os lo recomiendo.
Carmen Drisana

miércoles, 4 de abril de 2018

APRENDER A ACEPTAR, por María Inés Troncoso


APRENDER A ACEPTAR,
por María Inés Troncoso

Aceptar es acoger, recibir, consentir, decir sí a lo que es o sucede. La vida nos pone permanentemente en contacto con situaciones en las que nuestros deseos, expectativas, planes se ven truncados por imponderables. Si no estamos en contacto con esta verdad, vivimos insistiendo e insistiendo en que las cosas sean diferentes de lo que son.

Algunos de los males decisivos que nos aquejan son inevitables. No están en nuestro poder. Muere un ser querido y no pudimos hacer nada para evitarlo. El budismo subraya en la necesidad de aceptar las circunstancias adversas y el dolor. Es decir, aceptar que el dolor es parte de la vida. A esta aceptación del dolor el budismo la llamó desapego. Esto no es la aceptación pasiva de la resignación sino la aceptación valiente de lo que ocurre. Lo que es inevitable no debe lamentarse, lo sucedido no puede cambiarse, de modo que es inútil perder tiempo pensando que podría haber sido de otro modo. Los males inevitables hay que soportarlos y reservar nuestra energía para ahorrar los males evitables.

Aristóteles divide los problemas en dos: los que están en nuestro poder y los que no lo están. Respecto a estos últimos, se trata de entrenarnos para sufrir lo menos posible. La aceptación valiente del dolor, de los problemas, de las angustias es una parte necesaria de la vida. Aunque gran cantidad de cosas no dependen de nosotros, existe algo que sí está en nuestro poder: el modo de reaccionar frente a lo que nos sucede, incluso cuando debemos optar entre dos alternativas que no hemos elegido.

Aceptación no es pasividad, sino lucidez para ver las cosas tal cual son, sin rechazarlas. En este punto, esta actitud se diferencia de la tolerancia: cuando dejamos que los otros nos hagan cosas o que persistan situaciones que nos dañan o comportan sufrimiento y frente a los cuales podríamos hacer algo. En este caso, deberíamos analizar la situación, y buscar qué pasa con nosotros para no producir los cambios necesarios para salir de la posición de “Víctima”.

También nos es difícil aceptar los cambios. Sabemos que todo cambia, pero deseamos que las cosas sean sólidas, estables, seguras. Sufrimos porque nos aferramos a ellas cuando, en realidad, deberíamos soltarlas y renunciar a controlarlas. Respecto de nuestros sentimientos, por ejemplo: tendemos a crisparnos cuando tenemos sensaciones dolorosas o desagradables, en consecuencia no les permitimos ser completamente. Creamos, entonces, un bloqueo que no nos permite ver con claridad y comprender lo que sucede. De hecho, actuamos para modificar nuestras emociones en lugar de observarlas con atención. Si en lugar de bloquearlas, de luchar en contra de ellas, las aceptamos, tienden a calmarse, ya que se libera la energía utilizada para negarlas.

Aceptar es en primer lugar advertir y admitir nuestras dificultades. Es tomar conciencia de que lo que nos sucede es parte de nuestra historia y también necesaria en ella. Aceptar es también des-responsabilizar a los otros por nuestras dificultades, y responsabilizarnos para poder efectuar los posibles cambios. Aceptar es un camino para el descubrimiento de nosotros mismos. Algunas personas se rechazan a sí mismas en un nivel tan profundo que no podrán comenzar ninguna labor de crecimiento espiritual hasta abordar este problema.

Aceptar es más que reconocer o admitir simplemente. Es experimentar, estar en presencia de, contemplar la realidad de algo, integrar en mi conciencia. No puedo vencer un miedo cuya realidad niego. No puedo cambiar unos rasgos que insisto en no poseer. No puedo perdonarme una acción que no reconozco haber cometido. La aceptación de nosotros mismos es la condición previa para el cambio y el crecimiento, y también para la aceptación de los otros.

No hay que confundir la aceptación con la resignación, es decir, con el hecho de conformarse con una cosa irremediable, generalmente después de haber luchado inútilmente con ella. La resignación es la renuncia a la satisfacción de un deseo que, sin embargo, subsiste. Ya no es la rebeldía, su contraparte, que dice no, ni a la aceptación que dice sí. La resignación diría más bien "sí pero" o "sí a pesar de todo" o "mala suerte". Acepta la realidad, pero reniega: no adhiere a ella.

Resignarse tiene que ver también con un acto de sumisión, de ceder para no causar problemas, para evitar discusiones, sobre todo cuando se trata de las relaciones vinculares. La resignación siempre incluye enojo, que puede transformarse en deseos de venganza. En cambio, en la aceptación de la frustración de un deseo, o de alguna característica personal del otro, se pone en marcha un mecanismo de reconocimiento de que la realidad "es".

La aceptación de nosotros mismos es nuestra disposición a hacernos cargo de lo que somos, con nuestros pensamientos, emociones y deseos.



María Inés Troncoso

martes, 3 de abril de 2018

CREO EN MÍ (El Credo de M.Gandhi)


CREO EN MÍ
(El Credo de M.Gandhi)

Creo en mí mismo. Creo en los que trabajan conmigo. Creo en mis amigos. Creo en mi familia.

Creo que Dios me prestará todo lo que necesito para triunfar mientras que yo me esfuerce para alcanzarlo con medios lícitos y honestos.

Creo en las oraciones y nunca cerraré mis ojos para dormir sin pedir antes la debida orientación a fin de ser paciente con los otros y tolerante con los que no creen como yo creo.

Creo que el triunfo es el resultado del esfuerzo inteligente, que no depende de suerte, de magia, de amigos, compañeros dudosos o de jefes.

Creo que sacaré de la vida exactamente lo que coloqué en ella. Y, siendo así, seré cuidadoso cuando trate a los otros... como quiero que ellos sean conmigo.

No calumniaré a aquellos que no me gustan. No disminuiré mi trabajo por ver que otros lo hacen. 

Prestaré el mejor servicio de que soy capaz porque me juré a mi mismo triunfar en la vida y sé que el triunfo es siempre resultado del esfuerzo consciente y eficaz.

Finalmente, perdonaré a los que me ofenden porque comprendo que algunas veces yo también ofendo a los otros y necesito perdón.

"Cuando un único hombre alcanza la plenitud del amor, neutraliza el odio de varios"


-Mahatma Gandhi-

lunes, 2 de abril de 2018

ABUNDANCIA, por Deepak Chopra.


ABUNDANCIA 
por
Deepak Chopra.

Debe saber que en su interior, en el sitio más profundo de su corazón, están las diosas del conocimiento y de la riqueza. Ámelas y aliméntelas y todos los deseos que tengas florecerán espontáneamente y tomarán forma, puesto que estas diosas únicamente tienen un deseo: el deseo de nacer.

Los pasos para crear abundancia de la A a la Z.

A -    Todas las posibilidades, absoluto, autoridad, afluencia, abundancia.
B -    Lo bueno y lo mejor.
C -    La calma o despreocupación y caridad.
D -    Ley de la  oferta y la demanda, dharma.
E -    Exultación por el éxito de los demás.
F -    En cada fracaso reside la semilla del éxito.
G -    La gratitud, la generosidad, Dios glorificador, así como el gran espacio y objetivo.
H -    Hacerse feliz y humanismo.
I -    Intento o intención.
J -    No es necesario juzgar.
K -    Caleidoscopio en el campo de todas las posibilidades y el poder organizador.
L -    El lujo y el logro del amor.
M -    La meta de ganar dinero para otros y motivar a los demás.
N -    Decir no a la negatividad.
O -    Los valores opuestos en coexistencia; oportunidad para la comunicación abierta y honesta.
P -    El propósito en la vida y la posibilidad pura.
Q -    El quid.
R -    Recibir es tan necesario como dar.
S -    Servicio y saber gastar.
T -    La trascendencia, la conciencia sin tiempo, el banco de talentos y el tributo o diezmo.
U -    Comprender la unidad detrás de la diversidad.
V -    Valores.
W -    La conciencia de la riqueza (wealth).
X -    La expresión de la apreciación y agradecimientos honestos a todos los que nos ayudan.
Y -    El yacimiento del vigor juvenil.
Z -    El zumo o gozo de la vida.



Deepak Chopra.

viernes, 23 de marzo de 2018

¿QUÉ SERÉ?, por Rumi


¿QUÉ SERÉ?
Por Rumi

¿Qué Sere?
Una y otra vez he crecido como el pasto:
He experimentado setecientas setenta moldes.
Perecí como mineral y fui vegetal;
Muerto como vegetal me convertí en animal. . .
Partí del animal y me volví hombre.
Entonces, 
¿Por qué he de temer a desaparecer
a través de la muerte?

La próxima vez moriré y tendré alas y plumas, 
como los Ángeles;
Y luego me elevaré más allá de los Ángeles.
Aquello que no puedes imaginar, 
ESO SERÉ.


Rumi


jueves, 22 de marzo de 2018

EL MIEDO MÁS PROFUNDO, por Marianne Williamson


EL MIEDO MÁS PROFUNDO
por Marianne Williamson


¿Cuál es nuestro miedo más profundo?

Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.

Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.

Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.

Nos preguntamos: ¿Quién soy para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?

En realidad ¿Quién eres tú para no serlo?

Eres hijo del Universo

El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.

No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.

Nacemos para hacer manifiesta la gloria del universo que está dentro de nosotros.

No solamente algunos de nosotros. Está dentro de todos y de cada uno.

Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.

Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.


Marianne Williamson

martes, 20 de marzo de 2018

TRABAJAR EL DESAPEGO, por Florencia Lozada


TRABAJAR EL DESAPEGO,
por Florencia Lozada 

Imagina que tienes una meta. Todos los días te levantas temprano, trabajas duro, y poco a poco vas haciendo un buen trabajo. Lo envías a un concurso y… tres meses más tarde recibes una carta:

“Gracias por participar, pero lamentablemente te informamos que hemos elegido a otra persona para este premio”.
¿Qué haces?
Tu reacción depende de tu actitud y de tu fe. Si tienes una actitud de apego, sentirás una gran decepción, y hasta celos y envidia. Si practicas el desapego, tal vez seas capaz de reírte. Sabrás que disfrutaste del proceso y aprendiste, y que esa es la verdadera meta.

¿Qué es el desapego?

Una de las mejores definiciones de desapego es “la determinación de ser libre”. Otra es “dejar ir”. El desapego es mantener la paz y la calma cuando no podemos cambiar o controlar algo. En vez de reaccionar con nerviosismo, enojo, agitamiento o infelicidad ante una situación, la persona que practica el desapego se queda tranquila y vuelve a intentarlo. Así logra paz y fuerza interior, y refleja valentía.

Una actitud de amor

El desapego ayuda a amar porque aferrarse a algo o a alguien es perder la libertad y causar sufrimiento. Esto no quiere decir que no se pueda sentir devoción por una persona o admiración por un concepto.

El desapego es lo contrario de la dependencia. Es importante establecer límites para sí mismo y para los demás, de manera que las relaciones con las personas amadas no se vuelvan cárceles hechas de expectativas y manipulación.

Al practicar el desapego, la persona renuncia a ser víctima y deja atrás la necesidad de juzgar y controlar a los demás. Esto a su vez demuestra un amor más grande y complejo. Al estar dispuesta a controlar los impulsos negativos y destructivos, la persona expresa con más claridad su amor y compromiso.

No son deseos. Evidencias. Claras. Directas. Tu decides.

La libertad, el dinero y las posesiones

Tomar la determinación de ser libre no quiere decir que se dejen a un lado los sueños, las metas y los deseos. Por vivir en un mundo material, los símbolos de la abundancia como el dinero, las posesiones y los conocimientos pueden ser medios para aportar a crear un mundo mejor para todos los seres humanos.

Sin embargo, cuando se pierde la libertad por querer abarcar esos símbolos, es apropiado examinar si el apego a lo material tiene sentido en el contexto de la vida diaria. Cuando comprar una casa, un auto o incluso una educación universitaria mal planificada crea deudas imposibles de pagar, hay que preguntarse qué vale más: ¿la libertad o lo piensen los demás?

Lo contrario es igual de preocupante. No hacer algo necesario, como trabajar, porque “no hay que apegarse a lo material” no es desapego si afecta al bienestar propio y de los demás.

Las adicciones

Una consecuencia del apego es la adicción. Cuando una persona le da el control de su vida a otra persona, cosa o lugar, corre el riesgo de perder la libertad. Su vida se puede convertir en un “infierno” si pierde la fe en un mejor mañana. Es por eso que los programas de 12 pasos enfatizan poner los problemas “en manos de Dios”. El desapego requiere fe.
La incertidumbre y la fe

La fe, según la Biblia es “la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.” La fe es saber que todo saldrá bien. La incertidumbre que crea dejar de controlar a las otras personas o dejar ir los resultados de una labor, es parte de lo que crea la dependencia. El desapego requiere fe porque lo que no se ve no parece tener garantía. La fe requiere desapego porque poner algo “en manos de Dios” quiere decir someterse a la voluntad divina. Sin embargo, la fe se puede cultivar a la vez que se practica el desapego.

Cultiva la fe y practica el desapego

Para tener fe no hay que creer en nada concreto, sino escoger cómo se mira una situación. Todo tiene un lado positivo, aún si esto significa aprender a dejar ir y aceptar. Para cultivar la fe, hay que aceptar que todo lo que ocurra será para bien. Lo malo enseña, lo bueno da placer. Con esta actitud ante la fe, practica el desapego:
Identifica tus sentimientos de apego.

Acepta responsabilidad por tus acciones y sentimientos.

Adopta una frase u oración de entrega para cuando te veas caer en una situación de dependencia o manipulación.

Haz una cita con el alma y ejerce una acción creativa. Practica disfrutar del proceso y mantén el desapego respecto al resultado.

Celebra tu libertad. Cada vez que recuerdes que eres libre, da gracias.

Estás en camino a lograr el milagro más grande de tu vida: la libertad. El desapego, junto con la rendición , la compasión y el perdón, son los primeros pasos para lograr una vida llena de milagros.


Florencia Lozada 

Universo Shanti

www.universoshanti.com