NAMASTÉ



"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."


Un día me levanté y ví que algo había cambiado a mi alrededor, en mi. Me inundaba una serena sensación de Paz y Amor por todo lo creado. Una simple florecilla me parecía entonces lo más hermoso y más grande en su perfección. La sonrisa de un niño, las lágrimas de un anciano... Mirarme a mi misma en el espejo... El mundo en sí parecía tener colores de recién pintado.

Al principio, yo no entendía a que podía deberse aquel cambio que sólo yo parecía ver. Nadie a mi alrededor parecía ser consciente de que todo a su lado brillaba de otra manera excepto yo. Llegue incluso a pensar si no estaría volviéndome loca, pero no. Simplemente había tomado conciencia de quien soy.

Poco a poco, al principio con paso inseguro y un tanto sola, fui iniciando mi camino. Buscaba a ciegas información en los sitios mas insospechados. Era como si una voz interior me guiase. (No puedo dejar de sonreír ante este comentario: "una voz interior".) Lejos estaba entonces de saber que era precisamente eso lo que me impulsaba a seguir.

Pronto comencé a conocer a gente que se encontraban en mi misma situación. Pronto comenzaron a aparecer en mi vida personas, Almas de Luz, que me fueron guiando, ayudando, consolando cuando tropezaba y caía y empujándome cuando parecía que iba a desistir en mi labor.

Comprendí que significaba haber DESPERTADO. Comprendí la tarea que tenía por delante para llevar a buen puerto la misión que se me encomendó. Aprendí lo ya sabido de nuevo, como si fuera de nuevo un bebe recién nacido. Viaje en mis sueños a las ciudades de sanación.

Ahora sé que soy Amor porque provengo del AMOR del PADRE y que como tal, estoy para difundir ese mismo Amor por todo lo que ÉL creó. Que mi meta está en ir evolucionando hacía la perfección y en ayudar a aquellos de nuestros hermanos que comiencen su caminar como un día fui ayudada yo.


*********


Por todo esto puedo y debo deciros:


Yo soy Drisana, la hija del Sol.


Ese es el significado de mi nombre, al menos el nombre más antiguo que recuerdo haber tenido en esta dimensión desde la primera vez que encarne en mi amada Lemuria.


En este aquí y ahora he vuelto de renacer, he despertado a la verdad y he recordado. Me he reconocido en cada un@ de mis herman@s. He reaprendido a amar al Padre-Madre y a toda su Sagrada y Divina Creación.


Y he sentido el llamado ancestral que anclado en lo más profundo de mi Esencia, me empuja a ayudar e iluminar desde la humildad de mi Ser y como persona humana, al resto de mis herman@s que ya están despertando.


Es tiempo de volver a Ser aquello que tan profundamente duerme dentro de nosotr@s. Tiempo de abrir los ojos del Alma, de avivar la llama imperecedera del AMOR Incondicional que se guarda en la cámara mas secreta de nuestros corazones. Tiempo de reconocer nuestra parte Divina. Tiempo de entender que como parte de la más Pura Luz del PADRE, tenemos un trabajo que hacer, una misión que cumplir.


Es tiempo de regresar al Hogar.


¡Despertar!


Llegó la hora de volver a ser Unidad con el UNO y de brillar con su Infinita Luz.


Desde la LUZ y con el AMOR más puro y profundo, os pido que repitáis conmigo:


YO SOY el/la que YO SOY y como tal me manifiesto en la Serena Paz, la Pura Luz y el Infinito Amor Incondicional del PADRE-MADRE.


YO SOY el/la que YO SOY



Que la LUZ del PADRE ilumine siempre nuestros corazones y junto con sus Ángeles y Arcángeles, seamos dignos y capaces de llegar al mismo centro de SU corazón,


La Paz y el Amor con nosotros.


Drisana

jueves, 26 de septiembre de 2019

CARTA A MI YO DEL FUTURO, por Alejandro Ordoñez


CARTA A MI YO DEL FUTURO, 
por Alejandro Ordoñez

No te imagino. Por más que lo intento soy incapaz de saber a dónde has ido a parar o qué demonios estarás haciendo. Me pregunto si habrás acabado la universidad, si estarás trabajando en lo tuyo y si al final te has tenido que ir fuera o si encontraste algo aquí, cerca de casa.

Me pregunto cómo serás, cómo te habrán tratado los años. Engordaste, ¿verdad? No, mejor no me lo digas.

Cuéntame que todavía queda mucho de mí en ti. Me gusto. Me gustó muchísimo y odiaría que me dijeras que he ido desapareciendo poco a poco, que si me hablaran de ti sería imposible creer que soy yo y que todo lo que soy ahora se perdió por el camino. Te prohíbo que eso ocurra. Me lo prohíbo aquí y ahora.

Pero, en fin, ¡cuéntame!

¿Sigues buscando a esa persona o la has encontrado ya? ¿Es tan increíble como creíamos que iba a ser? Seguro que sí. Apuesto a que te despiertas cada mañana preguntándote qué hicimos para que se enamorara de nosotros. Ya podías decirme cuánto falta más o menos para eso… así me despreocupo hasta entonces. Anda que no me ahorraría quebraderos de cabeza, ya me entiendes.

No, no pares, dime cada cosa que has vivido y cuéntame de aquello que has perdido. Háblame del mundo que me espera, de los que se han ido y de los que están por llegar. Dime quién se fue cuando te hizo falta y quién estuvo ahí en los malos momentos. Dime quién sí y quién no, incluso dime quién nunca más.

Cuéntame que sabes más, que no te has parado, que no te has limitado a mirar pasar la vida por la ventana y que te has bajado en cada estación, que has volado alto y que ya sabes por fin a qué saben las nubes.

Dime que nuestro pasado forma parte de tu presente y que cada día que te miras al espejo sigues viendo a aquel niño que un día fuimos. No le olvides a él, ni a mí. No olvides quién eres, quién somos.

No dejes que el mundo te cambie, pero no te olvides de cambiar el mundo. Nada es demasiado grande, nada está demasiado lejos. Hace mucho que aprendimos que del esfuerzo nacen las alegrías y que los caminos se acortan cuando se recorren con una sonrisa en el corazón.

Sigue haciendo lo que te haga feliz. Vive tus sueños, los cuales espero sean nuevos y que los que yo tengo ahora mismo ya los hayas vivido tiempo atrás. Cumple objetivos y luego márcate unos nuevos, como hemos hecho siempre.

Ámate. Nadie te amará nunca de la forma en la que tú mismo lo haces. Ya lo decía la abuela: “si no te quieres tú… quién te va a querer”. Si no quieres hacerme caso a mí, al menos hazle caso a ella.

No cambies, al menos no demasiado. Bueno, da igual, cambia si quieres, pero sigue siendo tú, ya me entiendes. No me pierdas por el camino. A estas alturas ya te habrás dado cuenta de que la vida no es tan larga como nos parecía al principio, así que no te olvides de dónde vienes, porque allá donde vayas yo siempre iré contigo.


Escrito por Alejandro Ordoñez

Fuente: https://leyendasmascotasyalgomas.blogspot.com/

miércoles, 25 de septiembre de 2019

TAL VEZ...


TAL VEZ...

Tal vez envejezco demasiado rápido. Pero lucharé para que cada día de mi vida haya valido la pena.

Tal vez yo sufra innumerables desilusiones en el correr de mi vida. Pero haré que ellas pierdan importancia, ante los gestos de amor que encuentre.

Tal vez yo no tenga fuerzas para realizar todos mis ideales. Pero jamás me consideraré derrotado.

Tal vez en algún instante, yo sufra una terrible caída. Pero no quedaré por mucho tiempo, mirando hacia el suelo.

Tal vez un día el sol deje de brillar. Pero entonces me iré a bañar a la lluvia.

Tal vez un día yo sufra alguna injusticia. Pero jamás asumiré el papel de víctima.

Tal vez yo tengo que enfrentar algunos enemigos. Pero tendré humildad para aceptar las manos que se extenderán en dirección mía.

Tal vez una de ésas noches frías, yo derramaré muchas lágrimas. Pero no me avergonzaré por ése gesto.

Tal vez sea engañado innumerables veces. Pero no dejaré de creer que en algún lugar, alguien merece mi confianza.

Tal vez con el tiempo, yo perciba que cometí grandes errores. Pero no desistiré de continuar mi camino.

Tal vez con el correr de los años, yo pierda grandes amistades. Pero aprenderé, que aquellos que realmente son mis verdaderos amigos, nunca estarán perdidos.

Tal vez algunas personas deseen mal para mí. Pero continuaré plantando la semilla de la fraternidad, por donde quiera que yo pase.

Tal vez yo quede triste al concluir que no consigo seguir el ritmo de la música. Pero entonces, trataré que la música siga el compás de mis pasos.

Tal vez yo nunca consiga ver un arco iris. Pero aprenderé a diseñar uno, aunque solo sea dentro de mi corazón.

Tal vez hoy yo me sienta débil. Pero mañana recomenzaré de nuevo, aún si es de una manera diferente.

Tal vez yo no aprenda todas las lecciones necesarias. Pero tendré la conciencia que las verdaderas enseñanzas ya están grabadas en mi alma.

Tal vez yo me deprima por no ser capaz de saber la letra de aquella música. Pero quedaré feliz con las otras capacidades que poseo.

Tal vez la voluntad de abandonar todo, se vuelva mi compañera. Pero en vez de huir, correré tras aquello que anhelo.

Tal vez yo no tenga motivos para grandes celebraciones. Pero no me dejaré de alegrar con las pequeñas conquistas.

Tal vez yo no sea exactamente quien me gustaría ser. Pero pasaré a admirar quien soy. Porque al final sabré que, aún con incontables dudas, soy capaz de construir una vida mejor. Y si aún no me convencí de éso, es porque, como dice aquel dicho: “todavía no llega el fin”…

Porque al final no habrá ningún: “tal vez” y si, la certeza de que mi vida valió la pena y que yo lo hice lo mejor que pude…



Aristóteles Onassis



Nota: Me llegó por e-mail y parece ser que el texto se atribuye a Onasis. En cualquier caso es bueno para reflexionar.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Mi alma tiene prisa, por Mario de Andrade*


Mi alma tiene prisa, 
por Mario de Andrade*


Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora...

Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a manipuladores y oportunistas.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa...

Sin muchos dulces en el paquete...

Quiero vivir al lado de gente humana, ...muy humana.

Que sepa reír de sus errores.

Que no se envanezca con sus triunfos.

Que no se considere electa, antes de la hora.

Que no huya, de sus responsabilidades.

Que defienda, la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas...

Gente a quienes los golpes duros de la vida, le enseñaron a crecer con toques suaves en el alma.

Sí... tengo prisa... -por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan...

Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Tenemos dos vidas y, la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una...



Poema "Golosinas" de Mario de Andrade



*Mario de Andrade (Sao Paulo 1893 – 1945)
Poeta, novelista, ensayista y musicólogo
Fue uno de los fundadores del modernismo brasileño


jueves, 29 de agosto de 2019

LA MENTE CUÁNTICA: CÓMO TRANSFORMAR NUESTRA REALIDAD


LA MENTE CUÁNTICA:
CÓMO TRANSFORMAR NUESTRA REALIDAD


¿Has oído hablar de la mente cuántica? En la interpretación de todo lo que te sucede, ya sea en el exterior o en tu interior, influyen las creencias que se encuentran arraigadas en tu subconsciente. Por otro lado, muchas de estas creencias son erróneas y nos llevan a pensamientos, emociones y comportamientos que constituyen fuentes de bloqueo y sufrimiento.

Piensa que todos tenemos el poder de transformar nuestra realidad e incluso de elegir las ilusiones que alimentamos. Pero para llegar a esto, antes es necesario que comprendas qué es la mente cuántica. Todos los seres vivos y todo lo que tenemos a nuestro alrededor -lo que creemos que es la realidad- está formado por átomos. Átomos cuyo interior es en gran parte vacío.

Además, para entender este artículo piensa en lo siguiente: en tu vida todo lo físico no se compone de materia, sino de campos energéticos o de patrones de frecuencia de información.

Nuestra mente es una mente cuántica



La materia es más «nada» (energía) que «algo» (partículas). La vieja escuela creía que los electrones orbitaban alrededor del núcleo como los planetas orbitan alrededor del sol. La nueva escuela nos dice que el átomo se compone de un 99,99999 por ciento de energía y de un 00,00001 por ciento de materia. En forma de proporción, eso es casi nada.

Los físicos cuánticos descubrieron que la persona que está observando las infinitesimales partículas del átomo afecta la conducta de la energía y la materia. Los experimentos cuánticos demostraron que los electrones existen como una infinidad de posibilidades o probabilidades en un campo invisible de energía.

Pero solo cuando el observador se fija en cualquier localización de un electrón, es cuando aparece ese electrón. En suma, una partícula no puede manifestarse en la realidad, es decir, en el espacio-tiempo tal como nosotros lo conocemos hasta que es observada.

Entonces, cuando el observador «busca» un electrón hay un punto concreto en el espacio y el tiempo en el que todas las posibilidades del electrón se colapsan en un suceso físico.

Con este descubrimiento, mente y materia ya no pueden seguir considerándose de manera separada; están intrínsecamente ligadas, porque la mente subjetiva ejerce cambios perceptibles en el mundo físico objetivo: hablamos de una mente cuántica.

Piensa que, si a nivel subatómico la energía responde a tu atención y se convierte en materia, ¿cómo cambiaría tu vida si aprendieras a dirigir el efecto observador y a colapsar infinitas ondas de probabilidad en la realidad que deseas? ¿Serías un mejor observador de vida que deseas vivir?



El poder de nuestra mente cuántica: pensamientos y sentimientos

Por naturaleza, todo lo que existe en el universo físico está hecho de partículas subatómicas como los electrones. Estas partículas están en un estado de onda (energía, recuerda que es el 99,99999%) mientras no son observadas. Potencialmente son «todo» y «nada» hasta que las observan. Existen por todas partes y en ningún lugar hasta que son observadas.

Por lo tanto, todo lo que existe en nuestra realidad física existe como puro potencial. Si las partículas subatómicas pueden existir de forma simultánea en una infinidad de posibles lugares, somos en potencia capaces de colapsar en una infinidad de posibles realidades.

Es decir, si puedes imaginar un acontecimiento futuro en tu vida basándote en deseos tuyos, esta realidad ya existe como posibilidad en el campo cuántico esperando a que la observes. Si tu mente cuántica es capaz de influir en la aparición de un electrón, en teoría también puede influir en la aparición de cualquier posibilidad.



El pensamiento y la mente cuántica

Nuestros pensamientos y sentimientos no son una excepción en todo esto. Tanto los pensamientos como los sentimientos tienen una señal electromagnética. Nuestros pensamientos envían una señal eléctrica al campo cuántico. Así nuestros sentimientos tendrían el poder de «atraer magnéticamente» situaciones en la vida.

Al unirse, lo que pensamos y lo que sentimos produce un estado del ser que genera una huella electromagnética, que a su vez influye en cada átomo de nuestro mundo. Ese hecho hace que nos preguntemos: ¿Qué estoy transmitiendo (de manera consciente o inconsciente) en la vida cotidiana?

Todas las experiencias existen en potencia como improntas electromagnéticas en el campo cuántico.

Hay una infinidad de posibles huellas electromagnéticas (de genialidad, riqueza, libertad, salud…) que ya existen como un patrón de frecuencia de energía.

Si al cambiar tu estado del ser (es decir, cambiar tus creencias, emociones y comportamientos) crearas un nuevo campo electromagnético que coincidiera con este potencial en el campo cuántico de la información, ¿es posible que te toparas con esta situación al ser atraído por ella o que la situación te encontrara a ti? Todo indica que es una hipótesis probable en función de los conocimientos de física con los que contamos.

Pero para que esto ocurra, has de hacer conscientes todas aquellas creencias que están en el subconsciente y que te provocan bloqueos. Por ejemplo, tú conscientemente quieres tener dinero pero tu mente subconsciente da la contraorden: de pequeño viste y escuchaste que el dinero es muy difícil de conseguir y que las personas ricas son prepotentes.

Esta señal es la que tu mente subconsciente manda al campo cuántico, y por eso no atraes dinero a tu vida. Habría que desbloquear este tipo de creencias porque el cambio requiere coherencia.



El principio de coherencia

La coherencia empieza alineando los pensamientos y los sentimientos. ¿Cuántas veces has intentado crear algo, creyendo en tu mente cuántica que lo lograrías, mientras tu corazón te decía lo contrario? ¿Qué resultado produjo aquella señal incoherente que estabas enviando?

Las ondas de una señal son mucho más potentes cuando son coherentes, y lo mismo ocurre cuando tus pensamientos están alineados con tus sentimientos. Cuando tus pensamientos claros y centrados en tu objetivo van acompañados de una apasionada implicación emocional, transmites una señal electromagnética más potente que te atrae hacia una posible realidad que coincide con la que tú deseas.

A lo mejor quieres abundancia en tu vida, tienes pensamientos de ser rico, pero si te sientes pobre, y siguiendo las hipótesis que estamos exponiendo, no vas a atraer la abundancia en tu vida. ¿Por qué no? Porque los pensamientos  son el lenguaje del cerebro, y los sentimientos el lenguaje del cuerpo.

Estás pensando una cosa y sintiendo otra totalmente distinta. Y cuando no existe esa coherencia, el campo tampoco responde de forma coherente. Piensa que en ti hay un enorme poder para crear la realidad en la que habitas.

Crea tu vida

Joe Dispenza, bioquímico y neurocientífico, se está convirtiendo en estos últimos años un abanderado de la mente y la realidad cuántica. Dispenza afirma que «la mente determina la experiencia exterior, porque todo se reduce a campos de energía, de modo que nuestro pensamiento altera constantemente nuestra realidad». Así pues, según el autor «es posible cambiar las circunstancias de la realidad si sabemos cómo».

«La mayoría de las personas están pensando en sus problemas en lugar de pensar en las posibilidades».
-Joe Dispenza-

Dispenza asegura que creamos nuestro futuro. La cuestión es que siempre creamos el mismo reafirmando nuestra personalidad. Vivimos guiados por una serie de pensamientos, conductas y reacciones emocionales que hemos memorizado y que son muy adictivos. Afirma que son como programas informáticos instalados en el subconsciente.

Así pues, según el autor, parte del cambio para crear la vida que queremos radica «en ser más grande que las circunstancias de tu vida. O somos las víctimas de nuestra realidad o los creadores». Dispenza asegura que cuando tenemos una visión de la vida, nuestro comportamiento debe responder a sus intenciones. La mente y el cuerpo deben trabajar juntos, debe haber coherencia. Para que ocurra algo nuevo, hemos de hacer que suceda algo nuevo. «Si quiere crear una nueva realidad persona, tiene que, literalmente, convertirse en otra persona».


*Nota de editorial: la teoría expuesta en este artículo, en lo que a la parte psicológica se refiere, actualmente no cuenta con una base experimental sólida que la sostenga. Lo que sí está comprobado es que nuestra manera de pensar, a través de fenómenos como el de la profecía autocumplida, tiene un fuerte impacto sobre la realidad que configuramos con nuestra conducta, aunque sea de manera indirecta. 

**Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Joana Pérez

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jueves, 22 de agosto de 2019

APRENDER A CREER EN MÍ MISMO


APRENDER A CREER EN MÍ MISMO

Todas las personas tienen una conciencia o imagen de sí mismas en sus mentes. En términos generales, cada persona dispone de dos opciones: dudar del ser y sentirse indigna, o bien creer en el ser y sentir autoestima.

Una de las partes mas esenciales del proceso de auto transformación es retirar esos estratos de dudas y reemplazarlos por sentimientos de autoestima, amor propio, cariño por uno mismo y auto aceptación.

La naturaleza real de toda alma es el amor. Si no se es capaz de amar, sea a sí mismo como a los demás, entonces es que en algún lugar se ha producido una lesión o herida en el alma. El proceso de la meditación desarrolla la capacidad para tener una actitud positiva hacia uno mismo. A través de la meditación aprendo el proceso de aceptar u experimentar mis propias cualidades, virtudes, valores y capacidades.

El mejor regalo que puedo hacerme es creer en mí mismo. Cuando carezco de fe en mí mismo, pongo restricciones sobre mis propias habilidades para hacer frente a los desafíos y cambios de mi vida. Si siento respeto por mí mismo podré hacer frente a todo tipo de situaciones.

Cada persona es única e individual. Debo aceptar y valorar las capacidades que poseo. Cuando lo acepto puedo dejar de luchar una batalla perdida y avanzar.



Extracto del libro:
AVANZAR...
Senderos hacia el crecimiento personal
Ed. Brahma Kumaris
Margaret Pinkerton 

miércoles, 21 de agosto de 2019

TODO ES COMO DEBERÍA SER: tú eres lo único que está inquieto, por Emilio Carrillo


TODO ES COMO DEBERÍA SER: 
tú eres lo único que está inquieto,
por Emilio Carrillo


Un viejo hábito(*) muy instalado en tu vida es el de desear cambiar las cosas. Un hábito que puede ser reemplazado por el de percibir que todo es exactamente como tiene que ser, que la Paz todo lo inunda y que lo único que se halla y vive inquieto en este planeta, en el Cosmos y en la Creación ¡eres tú!

Porque esto es lo real: todo es como debería ser. Para verlo solo tienes que serenarte. De hecho, en el Cielo y en la Tierra, en tu vida y en la de los demás, todo encaja: nada sobra ni falta; todo fluye, refluye y confluye en el Amor de cuanto Acontece; todo tiene su porqué y para qué en clave del proceso evolutivo y consciencial; y ya todo es y tú mismo eres todo lo que tu Corazón puede anhelar. Por tanto, relájate y observa y vive la vida no a través de la mente y el coche que usas para vivenciar la experiencia humana, sino desde el conductor que eres y siempre serás con independencia del vehículo que ahora ocupas.

¿Puedes imaginarte un mundo mejor que este, una vida mejor que esta? Si eres sabio, te resultará imposible. Si eres necio, desde luego que sí; y de tu cabeza surgirán infinidad de brillantes ideas, criterios, pareceres y opiniones de cómo ha de ser esto, aquello y lo de más allá… ¡Tú convertido en juez de ti mismo, los demás, las cosas, la Naturaleza, la Tierra, el Cosmos y la Creación!… ¿No te das cuenta de que es una tremenda insensatez?

En la Creación y el Cosmos no existe el “cambio”, pues nada se halla estático y la impermanencia es la regla general: todo está en continúa mutación y transformación, en un incesante devenir y fluir. No hay cambio, sino “Evolución”. Constante, cíclica y muy rápida… Nada es inamovible, nada permanece estancado, sino que todo se encuentra en persistente Evolución (lo recoge muy bien el Principio Hermético del Ritmo; o la visión oriental volcada en el Tao: el flujo universal que nunca para). Y se manifiesta de infinidad de maneras, desde la sucesión del día y la noche, las fases lunares o las estaciones del año a los ciclos vitales y las mutaciones materiales, energéticas y conscienciales que escapan a la mente y al actual conocimiento humano. Es la Ley del Todo. Tomar consciencia de ella implica darse cuenta de que la Evolución es la única constante en el Universo y, abandonando cualquier noción de cambio, fluir en el Tao hasta hacerse uno con él.

¿Por qué le cuesta a la gente percatarse de esta Evolución y de lo raudo que se desarrolla? Los sentidos corpóreo-mentales humanos no lo perciben, de igual manera que no notan que pisan un planeta que da vueltas sobre sí mismo y viaja por el Universo a velocidades vertiginosas. La Tierra rota sobre sí, a una velocidad media de 1.670 kilómetros/hora; y, simultáneamente, alrededor del Sol, a 106.000 kilómetros/hora. Y el sistema solar en su conjunto gira en torno al centro de la Vía Láctea, que se mueve dentro de un Grupo Local de Galaxias –casi medio centenar–, que se desplaza, a su vez, por el espacio hacia un enorme ente gravitatorio que los científicos llaman actualmente “El Gran Atractor”. Los sentidos corpóreos-mentales no se dan cuenta de ninguno de estos espectaculares movimientos cósmicos. Y tampoco de la Evolución. Pero esta incide en cada persona y en la Humanidad.

Cualquier sensación de cambio y su necesidad es una invención del “yo” físico, mental y emocional y pura vanidad del ego. La Creación es una Magna Naturaleza, tan Viva como Divina, que se despliega y complementa a sí misma de instante en instante por influjo de la Evolución natural. Nada hay en la Creación –ni en lo “macro” ni en lo “micro”, ni en lo global ni en las singularidades– que la mano o la mente humanas deban o tengan que alterar, modificar o cambiar… La idea o voluntad de cambio supone desconocer la naturaleza excelsa e inefable de cuanto Es y Acontece. Y representa una descomunal necedad derivada de la pretensión del ego de “marcar el paso” para que las cosas se ajusten a lo que “yo” deseo, cuando “yo” deseo y de la manera que “yo” deseo. Nada se logra con ello, salvo hacer consciencialmente fatigoso el devenir de una Evolución natural en la que basta con fluir.

Sirva el ejemplo del invierno y la primavera. En invierno, el frío y la humedad configuran la base evolutiva y natural para que, meses después, la primavera explote en todo su esplendor. Si a alguien no le gusta el invierno y prefiere la primavera, debe comprender no solo que el proceso no puede ser alterado por mucho empeño que se ponga en que la climatología “cambie” –que lo hará, pero cuando en el orden natural y evolutivo corresponda–, sino que, además, el invierno y cada uno de sus componentes (frío, lluvia, viento, nieve,…) son parte constitutiva de la propia primavera, pues sin ellos la primavera no sería.

Sin embargo, mucha gente quiere que cambien las cosas (su vida, la de los demás, el mundo en general…) y lo intentan actuando hacia afuera, sobre el mundo exterior. También hay quienes quieren el cambio entendiendo que es una ventana que se abre desde el interior, es decir, pretenden un “cambio interior” que consideran la llave del “cambio exterior”. Pero lo cierto es que no hay nada que cambiar, ni desde fuera ni desde dentro de uno mismo: todo se halla en constante Evolución y en el punto exacto de la misma que corresponde y es coherente con el proceso consciencial de cada componente de la Creación, también de la Humanidad y de cada persona.

Toma consciencia de esto: ¡nada puede ser mejor que tal como es! El único problema es que te has habituado a identificarte con el coche, no con el conductor. Y desde esa identificación, oteas y vives la vida a través de la mente, que nunca estará a gusto con la vida. Pero el problema no es la vida, ni el Universo, ni la existencia: ¡el único problema eres tú!… Deja que tu energía se repose, calma la trepidante cadena de pensamientos, emociones, sensaciones y sentimientos que tú mismo creas en tu aferramiento a tu pequeño “yo” y a tu mente y verás que todo está en equilibrio y armonía. Tú eres lo único que no está en paz. Solamente tú estás dividido, separado, roto de la realidad, a disgusto con ella, en conflicto y lucha con ella.


Texto extraido del libro de Emilio Carrillo titulado Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo:

http://www.sinmente.com/

Publicado por Emilio Carrillo


http://emiliocarrillobenito.blogspot.com.ar/



(*)Viejo hábito: 

Desear cambiar las cosas (la vida de uno mismo, la de los demás, el mundo en general…), viendo, viviendo y juzgando la vida a través de la mente. 

(*)Nuevo hábito:

Percibir desde lo que realmente eres que todo es exactamente como tiene que ser; que la Paz todo lo inunda; que lo único que se encuentra inquieto eres tú; y que todo se halla en constante Evolución y en el punto exacto de la misma que corresponde y es coherente con el proceso consciencial de cada componente de la Creación, también de la Humanidad y de cada persona.